Este capítulo tiene poca chicha, pero servirá para que hayan un par de anécdotas por ahí que... bueno...
¡Hora de leer!
Afortunadamente las cosas
con Dougie estaban bien. No nos habíamos visto tanto como me habría
gustado, pero era lo que tenía sacar un nuevo disco: promociones. De
hecho, hoy era el día en el que pasaban por España. Además, me
habían dicho que irían a El Hormiguero -programa que había
visto desde su comienzo cuando vivía en Mallorca pero que tuve que
dejar de verlo al trasladarme a Londres.
Y estaba yo haciendo
deberes cuando me despisté con una mosca que por allí pasaba y vi,
de casualidad, una pequeña caja envuelta en papel de regalo con una
nota encima de ésta. Me sorprendió muchísimo ver algo así ese día
en mi habitación porque desde hacía dos días no veía a Dougie y
estaba segura de que ese paquete no estaba allí esa mañana... por
lo que rápidamente alargué el brazo para coger el paquete junto a
la nota, que rezaba:
No
voy a poder verte en todo el día, pero me apetece que molestes un
poquito a tus amigos con mi nuevo regalo.
¿Serías
tan amable de hacerme este gran favor?
M.
Al leerla, me precipité
a abrir el envoltorio de mi regalo. Y ¿cuál fue mi sorpresa? ¡Era
un iPhone! No habían sido pocas las veces que había intentado
conseguir uno por todos los medios en Mallorca, pero por culpa de
nuestra enconomía -que ahora que lo miraba bien, no entendía porqué
mi madre nunca le había dicho nada a Matt- no había podido tenerlo
nunca... ¡Y ahora lo tenía!
Me pasé toda la tarde
trasteando con mi nuevo “juguete”, no sin antes llamar a Matt y
agradecerle un millón de veces, como mínimo, su regalo. Y de pronto
recordé cuál era el fin de eso: molestar a mis queridísimos McFly.
No tuve que pensármelo demasiado, instalé el WhatsApp y mandé mi
primer mensaje... a Harry.
Adivina qué me ha
regalado Matt para que os moleste :)
No esperaba respuesta
pues se suponía que estaban muy liados y que Harry era un negado
para las nuevas tecnologías, pero me sorprendió su rápida
contestación:
Joder, ¡no!
¡Ahora tendré que aguantarte durante todo el maldito día! haha
Ja. Ja. Ja. ¿Qué
tal va todo? ¿Algún accidente que comentar? ¿Cuántas se han
desmayado ya?
Quise preocuparme por
ello para que no se pensara que estaba deprimida por que estuvieran
en España. Era algo que sí, odiaba, pero no tenían que estar todos
siempre encima mía pues no era necesario... ni lo merecía.
¡Asquerosa! Anda
que me dices nada de que tienes móvil nuevo, eh. Accidente: ninguno.
Desmayos: más o menos un millón. D
¡Tú eres tonto,
Dougie!
¿Cómo sabes que
soy yo? ¡Hay dos D en McFly!
Danny no me llama
asquerosa, prrrr
¡Prrrr tú! ¿Cómo
te llama, entonces? ¿Capullito de alelí?
No, tonto lava.
Además, que yo quería hablar con muscul-Harry. Tú vete.
Ya me lo dirás
ya, las noches en las que te sientas sola y a Harry no le apetezca ir
a casa de Matt
¡Idiota!
No diría que no me
gustaba hablar con Dougie, y se echaban de menos también sus
absurdos comentarios que solía hacer por cualquier cosa que yo
dijera antes, pero mi objetivo era molestar a Harry y sabía que con
Dougie no podía hacer eso; me había asegurado hacía ya un tiempo
que nada que fuera yo o relacionado conmigo le molestaba.
Supondré que eso
iba para Doug... Ahora bajamos a plató, peque, no sé cuándo
volveré a coger el móvil
Iba para Dougie,
sí. ¡Pasáoslo bien! :D
En cuanto me dijo eso
cogí el ordenador y me puse a mirar El Hormiguero y a
disfrutar. ¿Qué más se podía hacer estando semejantes figurantes
en un programa? ¿Soñar? ¿Creer? ¿Reír? ¿Llorar de emoción?...
Me harté a
WhatsAppearles aun sabiendo que no me responderían. Los mensajes
eran de tipo: SEXY, Harry,
no hace falta diga para quién, Yooo
¡yo quiero casarme contigo! para Dougie, I
love you, ye, ye, ye para Tom, o ¡Que
no me entere yo que ese culo pasa hambre! (?) para Danny. Me
aburría mucho, sí, por lo que después de verles me dediqué a
montar el árbol de Navidad junto a Jeff, pues él se había
encargado de colocar antes todas las luces que adornarían la casa
durante un par de meses.
Hasta el lunes no
volvían. Y ¿qué hacer mientras ellos no estaban? ¡Más vida
social! Aunque mientras pasaba una tarde con Giovanna y Carrie -la
primera vez que veía a la hermana de Tom-, miraba una película
junto a Georgia y su hermana, o pasaba un domingo entero con varias
amigas del instituto que había logrado encontrar, Dougie se dedicaba
a empreñar un poco con absurdos comentarios (aprovechando que tenía
nuevo móvil) que hacía mientras Tom y Danny tocaban algún que otro
acústico, por lo que... acabé por desconectarlo.
El lunes me quedé a
comer con los hermanos Graddon nuevamente y, al no saber si Tom había
vuelto ya y no quería molestar a Gi, después me fui directamente a
casa de Matt a hacer los deberes mientras escuchaba algo de música,
que era como yo solía hacer deberes aunque nadie lo recomendara.
- ¡Tú! -gritó esa celestial voz a mis espaldas cuando yo me dedicaba a escuchar a Bruce mientras, simplemente, observaba mis pósters uno a uno, desde la silla del escritorio.
Pero no podía quedarme
allí, sentada sin más, por lo que rápidamente di la vuelta en la
silla y corrí en dirección a mi lagarto, que me esperaba con los
brazos abiertos y con una sonrisa en el rostro que me daba fuerzas
para seguir toda una semana de clases, exámenes y... una gran fiesta
que él mismo intuía que tendría.
- ¿Por qué no me contestabas, eh? -me recriminó aun estando abrazados.
- Porque reconoce que eres un poco pesado... Además, estaba haciendo vida social -dije. Entonces, desenrosqué mis brazos de su cuello y me dispuse a apagar el equipo de música.
- Gracias. Ahora te quedas sin regalo, por lista. -Sonrió con uno de esos caretos que sólo él sabe hacer.
- Jo, no... -me quejé.
Hice pucheros por si fuera a funcionar.
- Tendrás que hacer más que eso para que te perdone lo de pesado, Alice.
Al oírle, presioné el botón de la minicadena para apagarla y volví rápidamente hasta su posición para llenarle la cara de besos. Cuando creí que era suficiente y me separé, vi cómo Dougie sonreía cual tonto.
- Tendría que pensarme... ¡qué coño! Acompáñame que te doy el regalo que te tenía preparado y todo lo que me pidas, joder.
Me eché a reír ante su reacción y le seguí como me había pedido.
Entré a su habitación
pisándole los talones y, mientras él deshacía la maleta y buscaba
mi regalo, jugué un poco con Zukie ya que él se lo había dejado a
Vicky para que yo “no tuviera que cuidar de tantos bichos”.
- Cierra los ojos -pidió.
Obedecí después de dejar al lagarto en su correspondiente jaula y, como si se tratara de un autoreflejo, alargué los brazos para que me diera en seguida mi regalo.
- ¡Es Barrancas! -exclamé al abrir los ojos y ver el muñeco en mis manos-. ¡Gracias, Doug! -dije y volví a abrazarle, sujetando su regalo con la mano izquierda.
- No hace falta que finjas entusiasmo, es que nos dieron uno a cada uno y como me dijiste que tú veías ese programa que ya no sé ni como se llama...
- Yo no finjo nada, atontado. -Hice una pedorreta.
- Está bien saberlo... -insinuó y enseguida supe por dónde iban sus pensamientos.
- Estáis hechos unos cerdos de mierda -dije, asqueada.
Se acercaba el esperado
miércoles para mí y seguía sin regalo para mi querido Poynter, por
lo que el martes, por no perder la costumbre de hacerlo todo a última
hora, me lo llevé por las calles de Londres para ver si conseguía
que me chivara algo y... gané. Mientras lo miraba a través del
escaparate babeó durante un rato, literalmente, por él, y supe que
ése sería mi regalo. Por suerte, le había pedido a Matt que me
dejara faltar a clase miércoles y jueves para poder comprar el
regalo a primera hora del miércoles, celebrar la fiesta por la
noche, y recuperarme el jueves, pues estaba segura de necesitarlo.
- Alice, ¿recuerdas aquella amiga de la que te hablé hace ya un tiempo? -preguntó en un momento en el que simplemente paseábamos, aunque también buscando una heladería porque a Dougie se le había antojado un Frigo-pie.
- Hum... ¿La que no te importaría que fuera algo más?
Rió al escucharme, pero asintió a la vez.
- Sí, esa.
- ¿Qué pasa con ella? -pregunté, curiosa, al ver que no decía nada más.
- Que la vas a conocer -respondió-. ¡Ashleen! -la llamó y me cogió de la mano para arrastrarme a donde se suponía que estaba ella, aunque yo veía a mucha más gente que pudiera llamarse Ashleen que la única que veía él.
No me di cuenta de a
quién estaba a punto de conocer hasta que Dougie no volvió a
llamarla y, por alusión, se giró, aunque supongo que también
influyó el ser esa voz y no la de cualquier otro. Al verle, sonrió
de oreja a oreja y fue cuando le encontré sentido a las palabras
que, más o menos, me había dicho Dougie. “Ashleen
es una amiga, y la quiero mucho, sí, pero es solo amiga. No es nada
más, pero tampoco me molestaría que lo fuera”.
Era preciosa, sin más.
No destacaba por su vestimenta pues simplemente llevaba unos pitillos
vaqueros, unas Converse rojas, una camiseta básica y una chaqueta;
pero su precioso pelo, castaño claro, se le ondulaba donde le daba
la gana y desee poder cambiárselo por el mío, pero para mí que no
era posible. Sus ojos eran marrones, de los que le gustaban a Dougie,
y me pregunté entonces dónde y porqué se habían conocido aquellos
dos...
La saludó con un
amistoso abrazo que duró algunos segundos y, después de las
correspondientes presentaciones, nosotras también no saludamos con
un abrazo.
- ¿Qué haces tú por aquí? ¿Os han parado muchas veces? -preguntó Ashleen sin borrar la sonrisa de su cara. Por lo que se veía Dougie era capaz de alegrarle el día a cualquiera. O eso o la chica estaba siempre feliz.
- A Alice le apetecía dar una vuelta y aquí me tienes. Pero no, la cosa hoy está bastante tranquila respecto a fans alocadas y eso...
- Sí, pero las pocas que han habido casi me asesinan con la mirada -me quejé yo, aunque en realidad eso fuera un pensamiento que por casualidad dije en alto.
- ¿Verdad que sí? Las veces que hemos salido se lo decía y parece no darse cuenta el bobo -me dio la razón Ashleen.
La chica era majísima,
tanto que de no haberme atraído los hombres habría intentado algo
con ella... No. Pero, con el tiempo que se suponía que pasaría
allí, en Londres -que probablemente sería toda una vida-, estaba
segura de que podría conseguir en ella una nueva amiga. Además, al
día siguiente volvería a verla en la fiesta de Doug, o al menos
desee que Tom la hubiera invitado pues se veía que eran muy amigos,
por lo que allí me dedicaría a hablar de tonterías, como solía
hacer con la gente que podría considerarse mi amiga o... mi comienzo
de amiga.
No me he molestado ni en revisarlo, así que no dudéis en mandarme toda clase de hortalizas por comentario; las merezco. Pero algo malo tenía que tener ésto ¿no?... -Nah, no soy tan creída de mierda-.
Pero espero que si os ha gustado me lo comuniquéis a partir de un Me gusta, o, mucho mejor, con un comentario prechioso de los que tan feliz me hacen ;3