martes, 24 de julio de 2012

63 ~ Thank you.

Aquí estoy de nuevo, pequeños ponys -se que no os acordáis de porqué lo digo, pero da igual-. Esta vez he tardado menos, ¿me queréis?
No me enrollo porque de todas formas no sirve de nada, así que... leed en paz, aunque antes de nada AVISO que este capítulo está narrado en tercera persona.


Este capítulo se lo dedico a mi lagartija @IreneBurton182, ella sabe porqué.


HOPE YOU LIKE IT.




La sala se quedó a oscuras y, unos segundos después, un fogonazo de luz iluminó el escenario que había al final del local, iluminando a las dos personas que allí había: la morena a la que tanto le había costado organizar todo aquel barullo y el pecoso que había aceptado hacer aquello, pues también le tenía mucho aprecio al rubio que cumplía años.


Alice, ya sentada al piano, descalza ya que no quería que los tacones le molestaran en el momento más inoportuno pero con los zapatos a su lado izquierdo, el que no daba a “el público”, parecía temblar bajo la intensa luz del foco que la deslumbraba dependiendo la posición en la que se colocara.


Danny, vestido esa noche con una camiseta de manga corta de un casi imperceptible tono color azul, unos pitillos negros y unos botines -se había quitado la americana que llevaba porque aseguraba tener mucho calor cuando actuaba, aunque Alice le atribuyó eso a los nervios-, se sentaba en una silla alta con su guitarra acúsitca negra y un micrófono delante, al igual que Alice.


    - Me toca a mi decir de qué va esto porque mi aquí querida Alice está temblando de los nervios, pero no importa, esto no es nada que no haya hecho antes, aunque nunca por el motivo que lo haré hoy. -Hizo una pequeña pausa, observó a todos los que allí se concentraban, y continuó-. Pues esto es bien sencillo: Dougie quiere a Alice; Dougie cumple años y Alice aprovecha para demostrarle que ella también. -Ante ese comentario los dos mencionados se ruborizaron, la segunda más que el primero-. No, dejémonos de bromas. Es cierto que a Alice se le ocurrió esto, pero yo no habría aceptado, y ella se estaría muriendo ahora de los nervios, si yo no quisiera tanto a mi enano. -Detrás de él, Alice sonrió al escuchar el posesivo que había utilizado-. Podría aprovechar esto también para pedirte perdón por todo lo que tú y los que tienen que saberlo lo saben, pero creo que sería una pérdida de tiempo porque ya me perdonaste la correspondiente noche -bromeó dirigiéndose al rubio que cumplía años y todos allí rieron-, pero voy a dejar de hablar de mí porque hoy, y solo hoy, tú eres el que importa. Felicidades, pollito -finalizó.


Y, entonces, el piano comenzó a tocar una melodía que después siguió la guitarra y que Dougie se sabía con sólo un segundo de haberla escuchado. Ésa era su última creación, la canción que tan poco le había costado escribir, en contra de todo pronóstico; la canción que él aseguraba ser de Alice.


I don't ever want to spend another day without you, without you.
I don't thing that I'd be standing here if I never found you, never found you...
Comenzó a cantar Danny.


Pero cuando se suponía que tenía que hacerlo Alice, no lo hizo, y tuvieron que improvisar un segundo igual.


Right now the sun is in your eyes, the moment has arrived to see.
Right now there ain't no better time, I feel like you're alive in me...
Cantó, al fin, y un seguido de aplausos que provenía de la zona V.I.P. la dejó sin respiración.


Can you take me, can you take me, can you take me there.
Can you take me, can you take me, can you take me there.
Cantaron, esa vez a coro.


I get anxious just to know that you're the one I come home to, come home to.
Being without you makes me suffocated cos baby I breath you, I breath you...
Los nervios de Alice habían desaparecido, y cuando Danny se giró para comprobar que había dejado de temblar, sonrió y siguió cantando el trozo que le tocaba:
Right now the sun is in your eyes, the moment has arrived to see.
Right now there ain't no better time, I feel like you're alive in me...


Y nuevamente les tocó el turno a los dos:
Can you take me, can you take me, can you take me there.
Can you take me, can you take me, can you take me there.


Alice siguió cantando eso mismo una vez más, de fondo, a la vez que nuevamente Danny cantaba:
Right now the sun is in your eyes, the moment has arrived to see.
Right now there ani't no better time, I feel like you're alive in me...

Ocho segundos únicamente instumentales, y Alice le puso la guinda al pastel con un:
I feel like something is special here, I feel like something is special, I feel like something is special here, I feel like something is special with you...


Dos dobles Can you take me, can you take me, can you take me there por parte de Danny, y siete With you de Alice fueron los causantes de la lágrima que rápidamente recorrió la mejilla del cumpleañero, que pensaba que no podía tener a nadie mejor en su vida que aquellos dos personajes que estaban cantando una de sus canciones en el día de su cumpleaños.


Un Can you take me, can you take me, can you take me there de Alice a la vez que Danny cantaba un nuevo.
I feel like something is special yeah, I feel like something is special with you...


Para acabar, Alice.
I don't ever want to spend another day without you, without you...


Un par de notas más y...


Aplausos. Aplausos. Aplausos. Y más aplausos. Los oídos de Alice pitaban, incluso, pero era una sensación que no le desagradaba. No le importaría seguir escuchándolos durante toda la noche porque esa era la primera parte del regalo de Dougie; la segunda era la material, la que esa misma mañana había tenido que ir a comprar junto a su compañero de canción.


Antes de levantarse, como Danny le instaba a hacer, se calzó los tacones con una delicadeza que pareció que se ponía sus propios pies, y se situó al lado de su pecoso favorito. Éste pasó el brazo derecho por sus hombros y ella dejó el suyo alrededor de la cadera de su acompañante. Y ambos disfrutaron el aplauso que, en parte, era para ellos.


No les dio tiempo a bajar, Alice de la mano de Danny que iba delante, cuando un acalorado Tom después de haber recorrido toda la estancia corriendo entró en escena y les hizo señales para que no bajaran, por lo que los dos intérpretes de la canción se quedaron a un par de escalones de estar al nivel de todo el mundo.


    -  Dougie me ha pedido que vuelvas a cantar... en español -dijo, dirigiéndose a Alice.
    - ¿Qué? -Sus ojos se abrieron repentinamente; no podía creer que le estuviera pidiendo aquello.
    - En tu derecho estás de decir que no, claro está, pero eso es lo que me ha pedido él...


La cabeza de la morena daba vueltas. ¿Cómo podía estar pidiéndole eso a ella? No podía decirle que no a su debilidad, no se lo habría perdonado. En su mente rondaban preguntas como: ¿Qué canción? ¿Por qué ahora? ¿Por qué yo? ¿Es que no hay ninguna otra española que pueda hacerlo? No, claro que no se respondía a sí misma a la última pregunta.


    - Está bien -aceptó, y el rostro del rubio que tenía delante se iluminó de un modo especial-. Le... le diré a Jeff que ponga en la pantalla la traducción. Mientras, ve diciéndolo.


Tom asintió enérgicamente y, Alice, en un abrir y cerrar de ojos, se había soltado de la mano de Danny y esfumado escaleras más arriba del escenario para llegar hasta donde se encontraba su tío.


    - A petición del Capitán Dougwash, Alice volverá a interpretarnos una canción, esta vez en su idioma natal: el español. No os preocupéis por si no lo entendéis, porque os aseguro que no hará falta ya que con esa bonita voz no es necesario del todo entender las palabras para sentir la música, aunque de todos modos creo que saldrá la letra traducida en algún lugar de la sala -dijo Tom al presentarse delante de todo el mundo-. Gracias por vuestra paciencia.


Se bajó de la tarima como había subido -con discreción- y se dirigió a la zona que le pertenecía, junto a su amada y sus mejores amigos. Alice tardó el tiempo que le costó a Jeff ir apuntando la letra que ella le dictaba, le ponía una letra bonita y una mínima decoración y le aseguraba que todo estaba listo.


    - Antes de empezar, quiero decir algo -se atrevió a decir por el micrófono cuando estuvo nuevamente subida al escenario, y carraspeó sonoramente antes de continuar-. La canción anterior iba dedicada íntegramente a la maravillosa persona que cumple hoy años, pero me gustaría poder dedicar esta, si no le supone una molestia a mi, como bien ha dicho antes el pecas, querido Dougie, a McFly. Esto supone para mí una oportunidad de decir con unas cuantas notas y algunas palabras algo parecido a lo que siento al escuchar su música o, por suerte para mí desde hace unos meses, compartir momentos de lo más geniales con ellos. No me enredaré mucho porque esto no es una fiesta para mí y creo además que... nada. Que esto va por Dougie, Harry, Danny y Tom, y en absoluto por orden de preferencia porque ninguno es más que otro en mi corazón. Gracias por estar dispuestos a escucharme de nuevo.


Se alejó del micrófono por el que anteriormente había cantado Danny y se sentó al piano de nuevo, volviendo a dejar los zapatos a su lado izquierdo. Se colocó en la posición óptima, inspiró una bocanada de aire que le daría fuerzas para comenzar a cantar, y sus dedos se deslizaron suavemente por las teclas del piano para recrear una preciosa melodía.

Ya sé que fue muy lento
Pero al fin lo habéis logrado
Ha tardado un universo
Y ahora hay que cuidarlo
Os ha costado tanto
Encajar vuestros abrazos
Los gestos los momentos
El orgullo y los enfados

Y era cierto. Siete años llevaban ya juntos y seguía costándoles, a veces, no enfadarse los unos con los otros, pero al fin y al cabo... eran los mejores amigos del mundo y nadie ni nada podría discutírselo jamás.


Y al fin
Llegó vuestro pedazo de verdad
La pieza que faltaba para armar
El puzzle que ahora os hace caminar
Y que os mantiene cerca


Lo que no sabía Alice era que en esos momentos dos de los componentes de McFly estaban pensando que sí: la pieza que les había faltado durante tanto tiempo para completar aquel puzzle era ella.


Tendrá que ser muy lento
Lo que pase a vuestro lado
Porque lento deja todo
Lento pero se ha quedado

Nada de historia perfecta
Es un guión con muchos fallos
La vida de cualquiera
Que se ha ido colocando


Alice no pudo evitar dirigir una mirada hacia la que, cuando acabara con esa canción, sería también su zona; pero no encontró a quien buscaba después de haber dicho la que consideraba su palabra.


Y al fin
Llegó vuestro pedazo de verdad
La pieza que faltaba para armar
El puzzle que ahora os hace caminar
Y que os mantiene cerca


Las palabras le salían de más allá del alma, aunque esa letra ya estuviera escrita y ya la hubiera escuchado en directo hacía poco más de un mes, en Madrid, junto a su querido fucking drummer, que no se enteró de nada.


Sois todo lo que tengo
Mi tesoro más preciado
Sois lo único que es cierto
Sois mi suelo y mi tejado
Sois caricia y sois talento
Sois la crítica que guardo
Sois lo que os ha dado el tiempo
Sois lección de amor
Y os amo


Se emocionó. Se emocionaron. Pero a nadie se le saltaron las lágrimas; Alice, increíblemente, no falló con la voz.


Y al fin
Llegó vuestro pedazo de verdad
La pieza que faltaba para armar
El puzzle que ahora os hace caminar
Y que os mantiene cerca

Y es que al fin
Llegó vuestro pedazo de verdad
La pieza que faltaba para armar
El puzzle que ahora os hace caminar
Y que os mantiene cerca


Una nueva ola de aplausos inundó la sala, pero esa vez Alice no les quiso prestar atención. Volvió a calzarse los zapatos y bajó del escenario sin pararse a mirar toda la gente que se acababa de quedar paralizada tras su reacción; no era mala, pero tampoco sabían cómo interpretarla.


Caminó sin ver nada, quería llegar a su objetivo sin escuchar los “Enhorabuena” que le dirigían, o las conversaciones ajenas en las que se decían “Joder, qué buena es”, o “Ella sí que sería un buen partido”, cosas no tan buenas como “Pues no entiendo porqué le gusta tanto”, o “Prefería haber escuchado a Justin Bieber” seguido de risas o... Muchas opiniones distintas, pero ésas no importaban, no en aquel momento.


Alice se cansó de ir a aquel paso que le parecía tan lento, tan lejos. Comenzó a correr como buenamente le dejaban su vestido y los andamios a los que estaba subida y causó la perplejidad de quienes la veían pasar por su lado.


Pero llegó a donde había estado esperando desde que tocó la última nota con el piano: los brazos de Dougie. Él también la había estado esperando, y si no se había movido del sitio era porque sus piernas no habían logrado reaccionar.


    - Gracias -dijo el rubio en cuanto se vio capaz de hacerlo.
    - No hay nada que agradecer.


Pasaron varios segundos más abrazados, sintiéndose el uno al otro en el más puro sentido de la palabra. Podría haberse acabado el mundo en aquel instante que a ninguno de los dos les hubiera importado, o ni siquiera se habrían dado cuenta de lo concentrados que estaban en disfrutar de ese abrazo de agradecimiento mutuo que quizá no volviera a repetirse.





¿Qué tal? ¿Os gusta? ¿No? ¿Comentarios? ¿No?
Bé, pasaos ya de paso por aquí: http://mylittlestories-ursula.blogspot.com.es/
Es sólo la primera parte de un OS (mío), pero como nadie lo lee.. no he subido la segunda. Por lo que si lo leéis y os gusta, avisadme, porque sinó se quedará así de mierda.


See ya <3

sábado, 14 de julio de 2012

62 ~ Surprise!

LO SIENTO MUCHÍSIMO, DE VERDAD. Prometí que subiría más a menudo, pero los exámenes finales, varios problemas familiares seguidos y las pocas ganas de coger el ordenador me han estado comiendo. Perdonadme por el inmenso retraso, porque yo no pretendía tardar tanto.


Este capítulo es cortito, y sin chicha, pero es el de "transición para la fiestuki(?)  y se lo dedico a @imthatrightgirl por haberme recordado que tengo un fic que escribir y que acabar aunque haya tan poquísima gente que lo lea (ya no digo ni las que lo comentan)


Y me callo, que sé que soy una pesada encima de que os hago esperar.




La entrada fue un caos. Todos nos esperaban, y corearon al unísono un inmenso “¡Sorpresa!” que por poco no nos deja sordos, y después millones de felicitaciones inundaron la estancia.

Fui alejándome de Dougie a medida que la gente iba acercándose a él. Era su fiesta, y yo no pensaba interrumpir estando por ahí en medio aunque quizá a él no le molestara mi presencia.

Estaba perdida; no conocía a nadie de los que se acercaban a Dougie para saludarle, felicitarle y, quizá, preguntarle por cosas que no deberían incumbirme. Busqué a mis McGuys por todos lados, pero había demasiada aglomeración. Al final, opté por ir en sentido contrario a la gente pues ya no recordaba dónde se situaba el que sería nuestro sitio, la que se podría llamar “zona V.I.P.”.

    - Búh -dijo una voz a mis espaldas, pero era imposible que pudiera asustarme.
    - Hola, Tom -dije al girarme, sonriendo. 
    - ¿Cómo has sabido que era yo? -preguntó, fingiendo tristeza. Más mono él... 
    - No lo he sabido. Lo he dicho al azar -dije para que me sonriera; y lo conseguí. 
    - ¿Te han dicho ya que vas guapísima? 
    - Esto... Erm... Eh... Sólo Dougie, pero... supongo... que... gracias. -Logró que me ruborizara. 
    - No hay de qué. Me ciño únicamente a la verdad -aseguró y agrandó su sonrisa. El gran hoyuelo que se formó en su mejilla izquierda me dejó anonadada. 


Pero obviamente él iba mucho más guapo. No era la primera vez que le veía con esa camisa -de manga corta, blanca, y decorada con muchísimas estrellas de color gris-, pero no dejaría de gustarme en la vida, aunque el blanco dejara de ser blanco. Para no ir en calzoncillos, que a mí tampoco me hubiera importado, optó por llevar también pantalones negros y unas deportivas de un gris más claro que el de las estrellas.

    - ¿Sabes ya dónde tienes que ir? -me preguntó al verme desorientada. 
Buscaba algo, pero tampoco sabía el qué. 
    - No. ¿Tú sí? 
    - Sigue recto, vas bien -bromeó y se fue en dirección contraria después de besar mi mejilla; supuse que iría en busca de Dougie... 

¡¿Pero cómo podía ser un sitio tan grande?! Por mucho que avanzara, creyendo que iba recto porque allí había mucha gente y, o me empujaban sin querer, o las tenía que esquivar porque ellas no parecían querer hacerlo, no encontraba a nadie que yo quisiera ver.

    - ¡Alice! -Distinguí la voz de Giovanna entre todo aquel gentío, y después de buscarla desesperadamente pude verla junto a Jazzie, Vicky y Georgia. 

Decir que todas iban preciosas sería quedarme corta, pero ¿qué menos? Vicky me sorprendió con un nuevo color de pelo: rojo pasión, al igual que sus labios y sus tacones con plataforma. Llevaba un vestido palabra de honor con estampado de leopardo; típico en ella pero que me encantaba cómo le quedaba pues sencillamente ése era el estilo-Vicky.

Giovanna iba más... Giovanna. Siempre me había gustado su estilo, y estaba segura que me gustaría toda la vida. No iba tan... corta como nosotras, pero porque a ella le gustaba ir guapa y cómoda a la vez. Iba sencillamente de negro, como la última vez que le había visto arreglada, y su rizado pelo, suelto, iba donde quería.

Estoy segura de que Georgia provocó más de una fantasía sexual esa misma noche con el vestido morado que se amoldaba a la perfección en su escultural figura. Subida a unos tacones, sencillos, gris oscuro, que hacían que, si de normal me sacara una cabeza, esa noche fueran dos, o tres, y que le hacían parecer tener unas piernas infinitas, más que de costumbre. Ella optó por un complejo recogido que también dejaba parte de pelo suelto por detrás y que, cómo no, le quedaba maravillosamente bien.

Jazzie, con su cabello rubio platino cayendo en cascada por sus hombros, hasta llegar más abajo de los pechos, optó por un vestido corto, de escote en pico, y de estampado floreado que le quedaba estupendo y que combinó con un ancho cinturón marrón enroscado a sus caderas y unos botines a juego, causaba delicias en algún que otro hombre que rondaba por la sala.

    - ¡Estás preciosa, perra! -gritó Georgia al verme. 
Me eché a reír. 
    - Habló... ¡¿Pero tú te has visto?! 
    - ¿Quieres que hagamos un concurso para ver qué votan todos los hombres que hay por aquí? -me retó. 
    - Déjalo, no quiero acabar por lo suelos... 
    - ¿Sabéis dónde se ha metido Alice? -preguntó Danny a mis espaldas. 
    - ¿Quién te crees, entonces, que ha traído a Dougie, idioto? -le pregunté mientras me giraba. 


La cara que puso al verme no fue más disimulada que la de Dougie. No se cortó ni un pelo por el hecho de que su novia estuviera delante y me hizo un intensivo examen durante tres escasos segundos, que acabó también en mis ojos.

Me repasó rápidamente de nuevo con la mirada. 
    - La virgen... -murmuró, casi babeando. 
    - ¿Querías algo? 
    - Sí. Acompáñame -instó. 


Me cogió por la muñeca y me llevó con él al fondo del local. Todo el mundo nos miraba de un modo extraño, pero yo no estaba como para fijarme en sus caras. En ese momento comenzaba la noche... y no sabía cuándo acabaría.



Chan chan chaaaaaan. ¿Qué hará el pecas? Lo sabréis si me dais cariño en forma de "Me gusta" y comentarios, porque realmente los necesito, y MUCHO. He estado replanteándome seriamente dejar este fic para siempre, así que de vosotras depende, yo lo siento...