jueves, 3 de noviembre de 2011

7 ~ McGuys.

¿Y seguía viva después de haber conocido a cuatro de los hombres más perfectos del planeta? Increíble. Y para rematar, Matt les invitó a comer y, obviamente, aceptaron a aquella invitación tan apetitosa.

A la hora de comer me senté en una esquina de la mesa, para poder ver todo lo que sucedía a mi alrededor. Danny y Dougie se sentaban a mi derecha, Tom y Harry a mi izquierda y Matt en la otra esquina.

Charlie nos sirvió la comida de la que a penas probé bocado ya que estaba demasiado nerviosa e... ida. Matt se enfadó un poco, pero tenía literalmente el estómago cerrado. Todo lo contrario que nuestros invitados, que se zamparonn todo lo del plato y más. ¡Cómo engullían!

    - Dougie: Me aburro, ¿hacemos algo? -preguntó cuando ya estábamos todos en el salón repartidos por los sofás y sillones que allí había.
    - Yo: Y ¿se te ocurre algo que hacer?
    - Dougie: Yo solo he dicho que me aburría, no que tenía nada pensado que hacer…
    - Yo: Vale… -murmuré alargando mucho la "a".
    - Danny: ¡Idea! -exclamó.
    - Harry: Qué raro que Danny tenga una idea… -ironizó y se ganó una mirada de odio por parte del pecoso.
    - Danny: Imbécil… Lo que pensaba es que antes te hemos escuchado cantar, y realmente me ha encantado. No sé si a vosotros también, chicos…
    - Tom: Sí, yo ya he dicho que tenía una voz preciosa, pero ¿cuál es tu magnífica idea?
    - Danny: Voy enserio, no os riáis de mí. -se quejó- Bueno, que lo que decía, ¿por qué no nos la llevamos al estudio a grabar un par de canciones? Podrías triunfar. -ofreció y me miró, guiñándome un ojo también. [Ingleses-asquerosos-que-no-paran-de-guiñar-los-ojos]
    - Yo: Yo… Yo no creo que pueda… -murmuré.
    - Tom: Venga, va… -pidió poniendo cara de cachorrito.
    - Yo: Jo… Eso no vale. -me quejé y me crucé de brazos.
    - Tom: Perdona… Es que es verdad que tienes una voz muy bonita. ¿Por qué no lo intentas? Seguro que después te gusta y todo. -me animó y sonrió mostrándome su PERFECTO hoyuelo, por lo que fui incapaz de resistirme.
    - Yo: Bueno, vale… Pero porque eres tú, que sinó…
    - Danny: Porque es Tom, ¿no? Y yo que he tenido la idea, ¿qué?
    - Yo: Pues tú… Tú eres el que ha tenido la idea. ¿Qué más quieres?
    - Danny: Un abrazo… -pidió haciendo pucheros y extendió los brazos hacia mi.

¿Un abrazo? ¿Mío? No. Imposible. En aquel momento me colapsé. No podía creer que Danny Jones me estuviera pidiendo un abrazo, pero lo hizo, matándome como consecuencia.

    - Yo: Eh… si me lo pides así… -murmuré y me acerqué muy lentamente a él, con miedo incluso.


Danny no aguantó que tardara tanto por lo que cuando estuve a dos pasos de él, los acortó rápidamente hasta dejar nuestro cuerpos completamente pegados. Un abrazo. Sí. Un abrazo a una de las persona que decoraban en pósters las paredes de mi habitación. Y fue... Inexplicable. 


    - Yo: ¿Contento ya? -pregunté en cuanto me separé, aunque no me hubiera importado quedarme allí, entre sus brazos, por toda la eternidad.
    - Danny: Chi. -aseguró y me sonrió con su imPERFECTA sonrisa, por lo que tuve que hacerlo casi por obligación yo también.
    - Tom: ¿Entonces te he convencido?
    - Yo: Bueno... Más que tú ha sido el abrazo de Danny… -murmuré, consiguiendo que Danny hiciera un gesto de victoria con el brazo. Entonces tuve que reír.
    - Tom: Con que el abrazo de Danny, ¿no?... -insinuó.
    - Yo: Sí… -respondí avergonzada. Me arrepentía de haber dicho lo que había dicho.
    - Tom: Vale… -aceptó.


No lo vi. Se movió tan sumamente rápido que no vi lo que me esperaba. Sólo me dio tiempo a sentir sus brazos entorno a mis hombros. Unos... "reconfortantes" brazos que había soñado durante mucho tiempo me estrecharon contra su pecho y no morí de un infarto porque Dios no quiso.

    - Yo: Retiro lo que acabo de decir… Pero antes que que alguien me abrace otra vez, aviso que no se que me puede pasar. Así que pa’ el estudio que todavía muero. -me apresuré a decir, aunque en realidad no me hiciera demasiada ilusión- No te importa que vaya, ¿verdad, Matt? -me giré para comprobar su respuesta, pero él ya no estaba- ¿Dónde está?
    - Charlie: Ha salido, tenía que hacer unas cosas y prefirió no molestarle mientras estaba con ellos. -informó.
    - Yo: Pero… Bueno, da igual, ¿puedes decirle que me he ido con ellos? Volveré antes de la cena -avisé.
    - Charlie: Claro, no se preocupe por eso.
    - Yo: Gracias, Charlie -dije sonriente- ¿Qué chicos, nos vamos?
    - McGuys: ¡Claro! -exclamaron al unísono.

Enseguida salimos y fuimos al coche que había desvelado todo el pastel. Harry se colocó en el asiento del conductor y Tom ocupó el lugar del copiloto.

    - Yo: ¿Puedo ir en medio? Si no veo lo que hay delante me mareo… -murmuré.
    - Tom: ¿Quieres sentarte aquí delante? -ofreció. Adoreibol...
    - Yo: No, no, aquí estoy bien -aseguré. Y tan bien. Como para no estar bien entre PONES...

Cuando estuvimos todos sentados y con los cinturones puestos Harry encendió la radio a un volumen no demasiado fuerte a fin de que si alguien decía algo pudiéramos escucharnos. Justo en aquel momento sonó una canción que yo conocía muy bien, a parte de porque me gustaba mucho, hacía años en el colegio nos hicieron aprenderla, así que empecé a cantarla:


Hey Jude, don’t make it bad
Take sad song and make it better
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better…


    - Harry: ¿Te gustan los Beatles? -preguntó y vi por el retrovisor como abría mucho los ojos.
    - Yo: ¡Claro! ¿Cómo no?
    - Harry: ¿Sabes?... Me caes bien. -murmuró y se giró para mirarme sonriente. Me derrito. Me derrito como vuelvas a hacer eso...
    - Yo: Tú a mí también, no lo sabes tú bien. Pero por favor ¡mira la carretera!
    - Harry: Ups, perdona. Pero tranqui, esta todo controlado -aseguró.
    - Yo: Sí, ya… Por cierto, ¿queda mucho para llegar al estudio?
    - Tom: Un poco sí, ¿por qué? -preguntó algo preocupado.
    - Yo: No, por nada. Es que Dougie ya se ha quedado dormido, por no cortarle el sueño y eso…
    - Tom: Dougie… -le riñó aunque no pudiera escucharle.
    - Yo: Déjalo, debe estar cansado el pobre… -murmuré. Y lo mono que era cuando dormía...
    - Danny: Seguro. Será de lo que trabaja… -ironizó y le pegó un puñetazo en el brazo, no demasiado fuerte, pero suficiente como para que se despertara, por lo que abrió los ojos rápidamente, desconcertado.
    - Dougie: ¿Eh? ¿Qué? ¿Dónde estamos? -preguntó rápidamente.
    - Tom: Vamos hacia al estudio…
    - Dougie: ¡¿Por qué no me dejáis dormir?! -se quejó y se cruzó de brazos.
    - Danny: ¡Porqué lo estás haciendo todo el día!
    - Yo: ¡¿Haciendo qué?! -pregunté mirándole horrorizada, aunque sabía de sobra a lo que Danny se refería, y le hice reír como sólo él sabía.
    - Danny: ¡Dormir, tonta! -exclamó.
    - Yo: Ya lo sabía, pero no hacía falta que me llamaras tonta… -murmuré haciéndome la ofendida.
    - Danny: Que no, perdona… Joder, qué difíciles sois las mujeres -lo último lo dijo bajito intentado que no le oyera, pero lo tenía a centímetros así que era imposible no hacerlo...
    - Yo: Lo acabas de arreglar, majo. -bromeé.
    - Danny: Perdóname, por favor… -Me besó en la mejilla e hizo pucheros.


No, no, no, no. No. Mi mejilla. Beso. Danny. ¿Cómo? No podía creerlo. ¿Así, porque sí? Imposible. No. Mi cerebro dejó de funcionar, pero eso a él le importaba bastante poco...

    - Yo: Vale, vale, perdonado, pero avisa la próxima vez que vayas ha hacer eso, ¡por favor! -pedí.
    - Danny: ¿El qué? ¿Esto? -preguntó y volvió a besarme. [En la mejilla, por desgracia para mí]
    - Yo: ¡Sí, eso!
    - Danny: ¿Por qué? ¿No te gusta?
    - Yo: ¡Claro que me gusta! Por eso mismo, tú no quieres que me desmaye, lo que quieres es que me muera directamente.
    - Danny: No será para tanto, mujer…
    - Yo: Que no será para tanto dice… Claro, eres tú el que va provocando desmayos allá por donde pasa…
    - Danny: No creo que haga eso.
    - Yo: Pues crees mal, tú y los otros tres que hay en este coche provocais eso y más -aseguré.
    - Harry: Bah… Exageras.
    - Yo: ¿Exagero? Entonces yo me he desmayado por llamar la atención, ¿verdad?
    - Harry: Quizá…
    - Yo: Idiota…

¿Acababa de decir lo que creía que acababa de decir? ¿Había llamado idiota a Harry Judd? Lo mío no podía ser normal, me estaba volviendo loca… Sí, lo había dicho de broma, pero lo había hecho, y me quería morir...

martes, 1 de noviembre de 2011

6 ~ McFly.

Cuando desperté estuve segura de que estaba en mi habitación, ese colchón tan sumamente cómodo era inconfundible, pero además estaban también las paredes llenas de pósters. Mis pósters favoritos.

    - Jeff: Por fin te despiertas. Pensaba que te habías muerto... -bromeó, pero se ganó una colleja de Matt, que si me la hubiera dado a mi me habría sacado la cabeza del sitio- Joder... -se quejó.
    - Matt: ¿Estás bien? -preguntó dirigiéndose a mi.
    - Yo: Creo que sí… pero no recuerdo nada… -murmuré y me equivoqué, ya que entonces fue cuando lo recordé todo, lo poco que podía recordar, así que quise levantarme corriendo, pero cuatro manos me lo impidieron- ¡Quiero bajar!
    - Matt: ¿Y que te vuelvas a desmayar? Ni de coña. -dijo serio.
    - Yo: Por favor… -pedí  poniendo ojitos, por si eso fuera a funcionar... y en efecto, no pudo resistirse.
    - Matt: Bueno, vale… -murmuró y con ello me levanté para abrazarle (el primer contacto físico que tenía con él desde que había llegado allí).
    - Yo: Gracias, gracias, gracias... -dije un millón de veces y besé su mejilla antes de salir corriendo.

El corazón me iba a 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 por hora, y es que sabía de sobra lo que me esperaba bajando las escaleras -lo de esperar es una expresión, posiblemente no hubieran reparado ni en mi existencia todavía-

Las escaleras, por muy rápido que fuera, se me pasaron eternas, pero por fin llegué al último escalón. Tan solo me separaban unos pasos de lo que tanto había deseado toda mi vida. Y no podía creerme que fuera real, pero lo era. Debía serlo.

Estaba abajo, y solo necesitaba girar la cabeza hacia la derecha para morir de un infarto, pero primero comencé a marearme, por lo que antes de desmayarme de nuevo, me senté en el suelo justo enfrente del salón, con las piernas cruzadas, y miré muy fijamente al objeto de mi locura.

    - ___: ¿Estás bien? -preguntó uno de ellos y todos se levantaron preocupados.

Yo solo pude asentir y sonreír, asentir y sonreír [como los pingüinos de Madagascar] y posiblemente pensaron que estaba loca, para ir directa al manicomio, que era en aquel momento hasta lo que yo pensaba.

    - Matt: ¡Alice! -exclamó y bajó las escaleras corriendo para acercarse a mi.
    - Yo: Sí… -suspiré sin dejar de mirar a mi objeto de deseo
[sí, suena muy mal, pero es lo que hay].

Entre Jeff y Matt me levantaron nuevamente y me llevaron a uno de los sillones. Los invitados estaban paralizados, seguramente por mi reacción inesperada por su parte, pero en aquel momento no era consciente de lo que mi cuerpo hacía.

Todos me miraban, y yo no sabía hacia donde mirar, pero al final opté por mirar tan solo a un par de ojos. Unos preciosos ojos azules, tan pequeños que se extinguirían si se le ocurría sonreír. Unos ojos acompañados del rostro más hermoso sobre la faz de la tierra. Unos ojos medio tapados por un rubio cabello.

    - Jeff: ¿Alice? ¿Sigues con nosotros? -preguntó y yo me limité a asentir y sonreír, nuevamente- ¡No vayas a la luz! -exclamó y entonces fui yo quien le pegó una hostia, pero sin dejar de mirar a quien ya sabéis [obviously]- ¡Coño! No, no ha ido a la luz, me cago en la puta...
    - ___: ¿Qué... qué le pasa? -preguntó ÉL, cuando fue capaz de articular palabra.
    - Matt: Tú, eso es lo que le pasa… -murmuró.
    - ___: Si queréis nos vamos... -murmuró esta vez el que identifiqué que, sin necesidad de mirarle, era el hombre que junto al que yo no podía dejar de mirar formaban la pareja perfecta.
    - Yo: ¡NO! -grité y me atreví a entonar-: I’ll be ok...

Provoqué con ello que todos sonrieran, y no morí no-sé-porqué. Era más fuerte de lo que nunca habría imaginado, porque con esas perfectas sonrisas era casi imposible sobrevivir.

    - Jeff: Cuando cantas te olvidas de todo, ¿no? ¿Por qué no cantas entonces y te olvidas de que están? -se le ocurrió, y todavía tenía la mano en la cara, así que debí de haberle hecho daño…
    - Yo: ¡Pero es que yo quiero que estén! -me quejé- Y además, em fa vergonya…
    - Todos: ¡¿Qué?! -exclamaron al haberlo dicho en catalán.
    - Yo: Que me da vergüenza… -murmuré y agaché la cabeza, dejándole de mirar muy a mi pesar.
    - ___: Venga, si cantas te acompañamos. Pero alguna que nos sepamos, eh -ofreció otro, el pecoso para ser concretos, por lo que levanté la cabeza inmediatamente para mirarle a él.
    - Yo: Es que... Yo... Ehm... Aish...
    - ___: Si no quieres no importa, solo es para que te tranquilices… -murmuró, pero lo hacía a propósito, para que cantara.

Me miraban muy fijamente, y me intimidaban. Una que ellos se supieran... Claro que iba a ser una que ellos se supieran. ¿De quién sinó? ¿El canto del loco? No, no, no... Pero ¿cuál? Y opté por la primera que me pasara por la cabeza.

    - Yo:         Leaves a note and start to choke,
                     and feel the lump that's in her throat.
                     It's raining and she leaves her coat in silence...
    - Todos:   We are sorry but we disagree
                     The boy is vermin, can't you see?
                     We are drowing sins and misery
                     Riping about the history...
    - Dougie: People marching to the drums
                     Everybody is having fun
                     To the sound of looove...

Casi muero. ¿Qué Galaxy Defender en su sano juicio sería capaz de soportar aquello? Aun no siéndolo... ¿Cómo seguir viva después de escuchar tan perfecta voz?

    - Yo: Vale, vale, si no queréis que muera, dejadlo ya -dije rápidamente, antes de que pudieran rematarme.
    - Tom: ¿Por qué tendrías que morir? -preguntó confuso.
    - Yo: ¿Vuestras perfectas voces os parecen poco? -ironicé y pareció que los cuatro se avergonzaban. Qué monos ellos...
    - Danny: No será para tanto, mujer… -murmuró.
    - Yo: Habló el de la perfecta voz rasgada...
    - Harry: ¿Piensas acompañar cada palabra con el adjetivo perfecto? -bromeó.
    - Yo: Describiéndoos a vosotros, es imposible no hacerlo. -me limité a responder.
    - Tom: Tú también cantas muy bien. -aseguró sonriente, dejándome ver su PERFECTO hoyuelo, por lo que solté una risilla nerviosa.
    - Harry: ¿Y ahora qué?
    - Yo: Tom a sonreído, lo que equivale a una maravillosa vista de su perfecto hoyuelo -expliqué recalcando la palabra.

Y ante tal comentario, todos se echaron a reír, pero... ¿Qué risa destacó entre todas las demás? No sois tan tontas como para no averiguarlo, y por eso entenderéis que no pudiera evitar reír yo también.

Seguía sin comprender cómo podía haber articulado palabra con ellos delante, pero lo hice. Inexplicablemente lo hice. Y supe, sin necesidad de ver nada más, que si conseguía un par de minutos con ellos al lado, serían los minutos más PERFECTOS de mi vida.