martes, 1 de noviembre de 2011

6 ~ McFly.

Cuando desperté estuve segura de que estaba en mi habitación, ese colchón tan sumamente cómodo era inconfundible, pero además estaban también las paredes llenas de pósters. Mis pósters favoritos.

    - Jeff: Por fin te despiertas. Pensaba que te habías muerto... -bromeó, pero se ganó una colleja de Matt, que si me la hubiera dado a mi me habría sacado la cabeza del sitio- Joder... -se quejó.
    - Matt: ¿Estás bien? -preguntó dirigiéndose a mi.
    - Yo: Creo que sí… pero no recuerdo nada… -murmuré y me equivoqué, ya que entonces fue cuando lo recordé todo, lo poco que podía recordar, así que quise levantarme corriendo, pero cuatro manos me lo impidieron- ¡Quiero bajar!
    - Matt: ¿Y que te vuelvas a desmayar? Ni de coña. -dijo serio.
    - Yo: Por favor… -pedí  poniendo ojitos, por si eso fuera a funcionar... y en efecto, no pudo resistirse.
    - Matt: Bueno, vale… -murmuró y con ello me levanté para abrazarle (el primer contacto físico que tenía con él desde que había llegado allí).
    - Yo: Gracias, gracias, gracias... -dije un millón de veces y besé su mejilla antes de salir corriendo.

El corazón me iba a 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 por hora, y es que sabía de sobra lo que me esperaba bajando las escaleras -lo de esperar es una expresión, posiblemente no hubieran reparado ni en mi existencia todavía-

Las escaleras, por muy rápido que fuera, se me pasaron eternas, pero por fin llegué al último escalón. Tan solo me separaban unos pasos de lo que tanto había deseado toda mi vida. Y no podía creerme que fuera real, pero lo era. Debía serlo.

Estaba abajo, y solo necesitaba girar la cabeza hacia la derecha para morir de un infarto, pero primero comencé a marearme, por lo que antes de desmayarme de nuevo, me senté en el suelo justo enfrente del salón, con las piernas cruzadas, y miré muy fijamente al objeto de mi locura.

    - ___: ¿Estás bien? -preguntó uno de ellos y todos se levantaron preocupados.

Yo solo pude asentir y sonreír, asentir y sonreír [como los pingüinos de Madagascar] y posiblemente pensaron que estaba loca, para ir directa al manicomio, que era en aquel momento hasta lo que yo pensaba.

    - Matt: ¡Alice! -exclamó y bajó las escaleras corriendo para acercarse a mi.
    - Yo: Sí… -suspiré sin dejar de mirar a mi objeto de deseo
[sí, suena muy mal, pero es lo que hay].

Entre Jeff y Matt me levantaron nuevamente y me llevaron a uno de los sillones. Los invitados estaban paralizados, seguramente por mi reacción inesperada por su parte, pero en aquel momento no era consciente de lo que mi cuerpo hacía.

Todos me miraban, y yo no sabía hacia donde mirar, pero al final opté por mirar tan solo a un par de ojos. Unos preciosos ojos azules, tan pequeños que se extinguirían si se le ocurría sonreír. Unos ojos acompañados del rostro más hermoso sobre la faz de la tierra. Unos ojos medio tapados por un rubio cabello.

    - Jeff: ¿Alice? ¿Sigues con nosotros? -preguntó y yo me limité a asentir y sonreír, nuevamente- ¡No vayas a la luz! -exclamó y entonces fui yo quien le pegó una hostia, pero sin dejar de mirar a quien ya sabéis [obviously]- ¡Coño! No, no ha ido a la luz, me cago en la puta...
    - ___: ¿Qué... qué le pasa? -preguntó ÉL, cuando fue capaz de articular palabra.
    - Matt: Tú, eso es lo que le pasa… -murmuró.
    - ___: Si queréis nos vamos... -murmuró esta vez el que identifiqué que, sin necesidad de mirarle, era el hombre que junto al que yo no podía dejar de mirar formaban la pareja perfecta.
    - Yo: ¡NO! -grité y me atreví a entonar-: I’ll be ok...

Provoqué con ello que todos sonrieran, y no morí no-sé-porqué. Era más fuerte de lo que nunca habría imaginado, porque con esas perfectas sonrisas era casi imposible sobrevivir.

    - Jeff: Cuando cantas te olvidas de todo, ¿no? ¿Por qué no cantas entonces y te olvidas de que están? -se le ocurrió, y todavía tenía la mano en la cara, así que debí de haberle hecho daño…
    - Yo: ¡Pero es que yo quiero que estén! -me quejé- Y además, em fa vergonya…
    - Todos: ¡¿Qué?! -exclamaron al haberlo dicho en catalán.
    - Yo: Que me da vergüenza… -murmuré y agaché la cabeza, dejándole de mirar muy a mi pesar.
    - ___: Venga, si cantas te acompañamos. Pero alguna que nos sepamos, eh -ofreció otro, el pecoso para ser concretos, por lo que levanté la cabeza inmediatamente para mirarle a él.
    - Yo: Es que... Yo... Ehm... Aish...
    - ___: Si no quieres no importa, solo es para que te tranquilices… -murmuró, pero lo hacía a propósito, para que cantara.

Me miraban muy fijamente, y me intimidaban. Una que ellos se supieran... Claro que iba a ser una que ellos se supieran. ¿De quién sinó? ¿El canto del loco? No, no, no... Pero ¿cuál? Y opté por la primera que me pasara por la cabeza.

    - Yo:         Leaves a note and start to choke,
                     and feel the lump that's in her throat.
                     It's raining and she leaves her coat in silence...
    - Todos:   We are sorry but we disagree
                     The boy is vermin, can't you see?
                     We are drowing sins and misery
                     Riping about the history...
    - Dougie: People marching to the drums
                     Everybody is having fun
                     To the sound of looove...

Casi muero. ¿Qué Galaxy Defender en su sano juicio sería capaz de soportar aquello? Aun no siéndolo... ¿Cómo seguir viva después de escuchar tan perfecta voz?

    - Yo: Vale, vale, si no queréis que muera, dejadlo ya -dije rápidamente, antes de que pudieran rematarme.
    - Tom: ¿Por qué tendrías que morir? -preguntó confuso.
    - Yo: ¿Vuestras perfectas voces os parecen poco? -ironicé y pareció que los cuatro se avergonzaban. Qué monos ellos...
    - Danny: No será para tanto, mujer… -murmuró.
    - Yo: Habló el de la perfecta voz rasgada...
    - Harry: ¿Piensas acompañar cada palabra con el adjetivo perfecto? -bromeó.
    - Yo: Describiéndoos a vosotros, es imposible no hacerlo. -me limité a responder.
    - Tom: Tú también cantas muy bien. -aseguró sonriente, dejándome ver su PERFECTO hoyuelo, por lo que solté una risilla nerviosa.
    - Harry: ¿Y ahora qué?
    - Yo: Tom a sonreído, lo que equivale a una maravillosa vista de su perfecto hoyuelo -expliqué recalcando la palabra.

Y ante tal comentario, todos se echaron a reír, pero... ¿Qué risa destacó entre todas las demás? No sois tan tontas como para no averiguarlo, y por eso entenderéis que no pudiera evitar reír yo también.

Seguía sin comprender cómo podía haber articulado palabra con ellos delante, pero lo hice. Inexplicablemente lo hice. Y supe, sin necesidad de ver nada más, que si conseguía un par de minutos con ellos al lado, serían los minutos más PERFECTOS de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario