sábado, 24 de marzo de 2012

58 ~ There's a problem.

Han pasado OCHO días. No os podéis quejar esta vez de que subo tarde, eh... xD Bueno, pues subo hoy básicamente porque hace ya quince mesazos que conocí a McFly en El Hormiguero, y aprovecho para poneros lo que escribí cuando hice catroce meses http://mylittlestories-ursula.blogspot.com.es/ pero supongo que os importará bastante poco porque no leéis ni este fic, pero en fin...
Disfrutad las pocas que lo leéis pues espero que os guste aunque no sea de los más felices...



El día siguiente desperté afónica como consecuencia de la semana de gripe que había tenido, y, como me había prometido no molestar a los McGuys durante ese día -a excepción de alguna muy emergencia-, decidí adelantar temas del instituto ya que prefería pasar la semana sin hacer nada y hacerlo todo un día. (Cuando lo normal sería hacerlo entre semana y el fin de semana dejarlo libre, pero... ¿quién osaba decir que YO era normal?)

En definitiva: dediqué el domingo a hacer tareas -escolares y domésticas- y a pasar algo de tiempo con mi madre, que ya tocaba. Arreglé mi cuarto, limpiándolo incluso, recogí los CD's que había ido dejando por el salón para escucharlos mientras desayunaba, ayudé a mi madre a hacer la comida, toqué mucho tiempo el piano... y acabé reventada.

Después de la hora de la cena incumplí mi auto-promesa y llamé a Tom. ¿Motivo? No había visto a Dougie en todo el día y por mucho que le llamara no me cogía el teléfono. Me preocupaba mucho, por lo que después de Tom fue Danny... Pero ninguno estaba ni había hablado en todo el día con él.

    - Alice, sabes que no me gusta decirte lo que tienes o no que hacer, pero te recuerdo que mañana tienes instituto y es muy tarde -me dijo Matt al levantarse para, probablemente, ir a dormir; mi madre se había ido a la cama hacía rato, librándome así de una bronca.

Era cierto. Pasaban las doce de la noche y, efectivamente, el día siguiente debía acudir a clase. Llevaba una semana de retraso aunque hubiera podido adelantar durante ese día, pero no era lo mismo. Además, también era verdad que el brazo donde apoyaba la cabeza, estando medio tumbada en el sofá, se me caía cada instante, al igual que mis párpados se cerraban constantemente.

    - Llamaré a Harry para saber dónde está Doug y... luego subiré, ¿vale? -ofrecí. 
    - Me parece bien, Alice, pero Dougie ya es mayorcito como para que no tengan que recordarle a qué hora tiene que llegar a casa. Además, que tampoco tiene, por supuesto 
.    - Pero estoy preocupada -murmuré. 
    - Lo sé, y no te lo discuto. Si te quedas más tranquila llámale, pero es bastante tarde... -No pude hacer otra cosa que agachar la cabeza. Volvía a tener razón-. Venga, Alice, que sabes que yo no puedo, o más bien no sé, pegarte la bronca. En eso tienes mucha suerte -bromeó, consiguiendo que yo sonriera mínimamente-. Buenas noches -dijo y me besó en la coronilla. 
    - Buenas noches, Matt... -susurré.

Llamé a Harry... y no me contestó. Pero no podía dejarlo pasar. No habían sido pocas las veces que me había dicho que podía contar con él para lo que fuera y cuando fuera, por lo que yo lo aprovecharía. Cierto es que eran las doce pasadas de la noche, pero ¿cómo iba a estar Harry dormido un domingo? Como mucho, podía molestarle estando él con Izzy...

    - ¿Alice? ¿Ocurre algo? -preguntó, algo asustado, cuando al fin me lo cogió. 
    - No está ahí Dougie, ¿verdad? -Iría al grano; no estaba para enrollarme. 
    - No. No he hablado en todo el día con él. ¿Para qué lo necesitas a estas horas de la noche? -insinuó. 
    - Harry, no lo he visto en todo el día. Y no me coje el teléfono. Y no está ni con Danny, ni con Tom. Y sé que no tendría que preocuparme por él, pero... lo hago. Y sabes que no lo está pasando del todo bien. Y... 
    - Alice, tranquila. -Me estaba poniendo nerviosa, y Harry supo pararme a tiempo. 
    - Lo siento. 
    - No te preocupes, pequeña. Ahora intento contactar con él y te llamo en cuanto sepa algo, ¿de acuerdo? -me dijo. 
    - Está bien... Pero ¿me llamarás? -pregunté. A esas alturas y con el sueño acumulado no me fiaba ni de mi sombra. 
    - Te enviaré un mensaje porque quiero que vayas a acostarte. -Esa vez fue más serio al decírmelo. 
    - Pero... 
    - Ni peros ni peras, Alice. Es tarde y el imbécil de Dougie ya te lo está haciendo pasar mal. Ve a acostarte, por favor te lo pido -dijo. 
    - Dougie no es imbécil -insistí yo. Por muy en vela que me tuviera nunca diría eso. 
    - Dougie es lo que me salga de las pelotas. Duerme hasta mañana y entonces hablaremos. -Su voz se suavizó, por suerte. 
No creo que ayudara que yo soltara una pequeña risa, pero ahí estaba yo. 
    - ¿Y ahora qué te pasa? -preguntó él, también riendo. 
    - Sabes que no te haré caso pero aun así insistes... 
    - Boba. 
    - Llámame -le dije. 
    - Mañana. 
    - Está bien... Cuando lo encuentre prometo llamarte; hasta entonces, échate al menos en el sofá -ofreció. 
    - Buenas noches, peque. 
    - ¿Buenas noches? Eso significa que no me llamarás -volví a la carga. 
    - ¡Alice! 
    - Buenas noches. -Prefería a un Harry de buenas, por lo que colgué escuchando su risa de fondo.

Esperé una llamada, un mensaje, un lo que fuera; pero no llegaron. ¿Por qué? ¿Había pasado Harry de lo que yo le había dicho? ¿Se había olvidado de mí? ¿O es que realmente no había encontrado a Dougie? ¿Lo había encontrado y, creyendo que ya estaría dormida, no me había dicho nada?

Cuando comencé a pensar demasiado rápido para mis cansadas neuronas decidí ponerme un DVD. All the greatest hits. Supuse que eso me animaría y me pondría a cantar como loca que era, pero ni por esas. Tenía sueño, mucho, y fue cuando cerré los ojos durante cinco segundos seguidos que escuché abrirse la puerta, por lo que me levanté rápidamente.

    - ¡Ya estoy aquí! -anunció a voz de grito antes siquiera de haberlo visto. 
    - Dougie, joder, que la gente duerme -susurré, intentando hacerle callar. 
Obtuve como respuesta que se carcajeara como nunca antes le había escuchado. 
    - Estás borracho... -sollocé. No podía refugiarse en el alcohol, no... 
    - Te equivocas, Alice. No estoy borracho porque a esto se le llama destrucción de hígado para intento de arreglo de corazón. Aunque he de confesar que sirve de bien poco... -Volvió a reír.

Y yo volví a llamar a Harry. Él me había dicho que me llamaría en cuanto lo encontrara; yo lo había encontrado... y no en demasiadas buenas condiciones, así que debía volver a molestarle.

Mientras, observaba cómo Dougie iba de un lado a otro de la cocina en busca de alcohol, y aunque yo supiera que no encontraría nada, le animaba para que buscara en algún nuevo cajón. No es que me hiciera gracia verlo de ese modo, pero si se entretenía así no buscaría nada peor que hacer.

Y sabía que no había alcohol en la cocina no porque yo ya lo hubiera buscado, sino porque Matt una vez me confesó que, mientras Dougie viviera allí, no habría ningún tipo de esa bebida. Tampoco es que creyera que era un alcohólico, pero decía que no pensaba correr el riesgo de que me engañara con sus “encantos”.

    - Alice, todavía no lo he encontrado. -Harry me distrajo de mis recuerdos al coger el teléfono. 
    - Lo sé. Lo he encontrado yo. 
    - ¿Y qué problema tienes, entonces? -preguntó, y pareció molesto. 
    - Está borracho. Y te necesito. No le quedan muchos armarios que registrar y no sé qué se le ocurrirá hacer luego, Harry... -expliqué en un susurro. 
Ahora podía ver a Dougie que se había sentado en la encimera de la cocina y lo miraba todo como si fuera un país de chucherías. 
Harry suspiró. 
    - Está bien, pequeña... Estaré allí en media hora lo más tardar. Entretenlo como puedas. Dale agua en abundancia, tendrá sed. Luego irá a echar un meo y quizá se entretenga con el chorro que de ahí salga, o ¡vete a saber qué! Si hace falta líate con él, pero no lo dejes solo demasiado tiempo -dijo. 
    - Ehm... vale. Creo que lo tengo todo, pero no pienso liarme con él; apesta a alcohol -dije, asqueada. 
    - ¿Lo harías si no oliera así? -preguntó, y pude imaginarme cómo alzaba tan “sexymente” su ceja. 
    - Me lo pensaría muy poco. -En esos momentos no sabía ni mentir. 
Harry se carcajeó insanamente. 
    - Haz lo que te he dicho, venga -instó y colgó.

Y lo hice. El Capitán Dougwash, que era como me había dicho que quería que le llamara a partir de ahora, se bebió un litro de agua casi sin respirar y luego corrió dando tumbos hasta el aseo. Allí estuvo... mucho rato, y cuando fui a comprobar que no se había caído por el váter salió con una sonrisa irónica en el rostro.

    - Pequeño pony, por mucho que te lo pida no me digas nunca que sí, ¿vale? Pero nunca de los jamases -me dijo. No puedo decir que aquello de “Pequeño pony” me gustara, pero por esa noche lo dejaría pasar. 
    - ¿Que no te diga “Sí” a qué? -pregunté, confusa. 
    - A salir conmigo. -Su rostro se ensombreció-. Porque soy gilipollas -aseguró, y volvió a carcajearse.

No quise prestar atención a ese comentario. No me gustaba nada verlo de ese modo, pero sabía que no podría hacer nada por él hasta que no llegara Harry y pusiera un poco de orden, porque ahora se iba muy decidido hacia el piano.

    - ¿Hacemos algo, Dougie? -le pregunté. 
    - ¿Algo como qué? -Se giró para mirarme. 
    - No lo sé. Yo he preguntado, el que tiene que responder ahora eres tú. -Usé una de las frases que tantas veces había usado él conmigo. 
    - Hum... -Se quedó pensativo durante un largo rato-. ¿Qué estás dispuesta ofrecerme? 
    - Esto... Erm... ¿Todo? -pregunté, con miedo. 
Volví a escuchar su carcajada por enésima vez en veinte escasos minutos. 
    - Demasiado inocente. ¡¿Cómo se te ocurre ofrecerle al Capitán Dougwash “Todo”?! “Todo” es bastante subjetivo, ¿lo sabes? Puede ser un todo... material, un todo... ¿corporal? ¿A cuál te refieres, Alice? -Alzó repetidamente las cejas, pero, entonces, varios golpes en la puerta se convirtieron en el mejor de los sonidos para mí.

Fui a abrir, dejando allí a Dougie, sin más, y por fin vi a Harry. No me malinterpretéis, no es que deseara volver a verlo pues hacía tan solo un día que no lo veía, pero no sabía si podría haber aguantado mucho más tiempo al Capitán Dougwash en aquel estado. Harry me saludó con un beso en la mejilla y entró directamente al salón.

    - ¡Me has decepcionado, pequeño pony! -se quejó al ver asomarse a Harry.    - ¿Pequeño pony? -Esa vez sí que le vi alzar la ceja. 
    - Me ha nombrado así, al igual que no se te pase por la cabeza llamarle algo que no sea Capitán Dougwash -le avisé. 
    - Capitán Dougwash le va a llamar su madre. Dougie, ¿tienes hambre? 
    - No. -Se sentó en la batería. 
    - Ni se te ocurra tocar ni un solo platillo -le amenazó Harry. 
Dougie le miró como si se tratara de un niño al que también están amenazando. Entonces, hizo lo que Harry le había prohibido. 
    - Enano de las narices, como tenga que aguantarte un minuto más despierto te ahorco con las cuerdas del bajo, ¿te ha quedado claro? -Dougie palideció ante la seriedad del tono de Harry. 
    - Solo quería divertirme un poco -se excusó. 
    - Ya te has divertido bastante. Ahora vas a ir a tu cuarto y vas a quedarte allí calladito y tranquilo hasta mañana a las nueve; vendré a recogerte para comenzar con la promoción. Aunque en una hora no te acuerdes de lo que te he dicho, te advierto que me importará bien poco el dolor de cabeza que mañana puedas tener y que si me cabreas McFly se quedará sin bajista. -Dio miedo, mucho.

Dougie subió a su cuarto, sí, pero obviamente no podía quedarse tranquilito y callado. No recuerdo a qué vino, y sinceramente prefiero no recordarlo, como preferiría también olvidar la serie de barbaridades que pasaron por su cabeza para desahogarse -si me consideramos inocente- con la persona menos acertada.

No os preguntéis cómo reaccioné porque directamente no reaccioné. Me volví y me dirigí a mi alcoba. Me puse el pijama y, sin marcar un nuevo día con la compañía de McFly en mi calendario, me metí en la cama, me tapé hasta las orejas y contemplé el techo sin nada mejor que hacer.

A los pocos minutos la puerta de mi habitación se entreabrió, dejando un rastro de luz por toda ella que me desconcentró. No es que pensara nada en concreto, pero mi mente se había quedado en blanco y gracias a eso volvió a su estado natural. Era Harry, obviamente.

    - ¿Estás bien, peque? -preguntó, preocupado, o al menos eso me pareció por su voz; seguía mirando el techo.Yo me limité a asentir. 

Harry volvió a cerrar la puerta y se acercó a paso lento hasta mi cama; se sentó a mi lado izquierdo y esperó. Esperó mucho. Pero yo no dije nada. No dije ni hice nada.


    - No se lo tengas en cuenta, Alice. Sabes... sabes el momento por el que está pasando y  no es fácil para él. 
Volví a asentir. Era cierto que lo estaba pasando mal. 
    - Mírame, peque -pidió, y así hice-. ¿Seguro que estás bien? 
Asentí nuevamente. 
    - Te he dicho que no se lo tengas en cuenta, pero para que no te haga daño a ti. No quiero que esto te ronde por la cabecita que tu tienes durante un tiempo indeterminado, ¿me entiendes? Hazle saber lo preocupada que has estado hoy con el mayor castigo que se te ocurra y entonces, solo entonces, se dará cuenta de lo que puede llegar a perder como vuelva a cometer una estupidez como esta -me dijo. 
    - Hay un problema. -Hablé por primera vez en mucho tiempo. 
    - ¿Cuál, pequeña? 
    - No me va a perder. Puede preocuparme todo lo que quiera, hacerme todo el daño que le parezca, hacerme sentir tan mal como crea necesario, pero yo sería incapaz de dejarle. -Comencé a hacer crujir los dedos de mis manos bajo las mantas-. Sé que me dirás que no debería, pero yo soy así. ¿A caso no perdoné a Danny por mucho que tu me insististe en que debía atropellarlo con un tanque? Pues con Dougie es peor, ¿sabes? Lo cierto es que últimamente me planteo bastante la pregunta de... -Harry puso una mano sobre las mías, notando el nervioso movimiento de estas y por ello dejé de hablar. 
    - Olvida las preguntas, Alice. Sé que lo perdonaste, claro que lo hiciste. Estoy seguro que de no haberlo hecho tu cabeza habría explotado de los remordimientos, pero eres demasiado buena. ¿Sabes que únicamente no has discutido con uno de los cuatro? 
    - Claro que lo sé. Tom es demasiado perfecto como para que alguien se enfade con él. 
    - Te equivocas. Tom ha comprendido exactamente cómo eres en a penas dos meses y medio que hace que nos conocemos. No sé todo lo que habrás podido hablar con él, pero sabe qué es lo que puede hacerte daño o los motivos por los que puedes llegar a enfadarte aunque parezcan desmesurados. Eres así, y él lo entiende. En cambio has ido a idolatrar a tres mendrugos como nosotros. Dougie puede darte todo el cariño que quieras; Danny puede hacerte reír hasta llorar; yo puedo escucharte hasta que te desahogues lo que necesites, pero no sabemos controlar lo que decimos. Ya sea por mi alto temperamento, por el estado de Dougie o por la cabezonería de Danny; no te entendemos. O sí, pero no sabemos cómo actuar correctamente ante ti. Ojo, que no digo que seas un bicho raro, que en parte es cierto, pero a lo que me refiero es que cada uno tiene una personalidad, y la tuya es... difícil para nosotros.

Me quedé mirando a Harry sin poder articular palabra alguna. Nuevamente lo había logrado: que me callara por no saber qué decir, qué contestar a lo que me decía. Por mucho que dijera que no me comprendía estaba bien equivocado, el señorito...


    - ¿Todo lo que he dicho es incoherente? Entiéndeme, hoy hay un impresentable aquí que me ha puesto muy de los nervios -se excusó. 
    - Te he entendido -me apresuré a decir yo-. Soy una llorica que se enfada por todo. 
    - Yo no he dicho eso. 
    - Pero así lo he entendido yo -dije, queriendo dar por zanjada la conversación. 
    - ¿Quieres que te deje tranquila de una vez? Mañana no te aguantarás depié en el instituto... 
    - No te preocupes por eso -le dije. Habría sonreído, pero mi rostro se había quedado “paralizado de sentimientos” hacía un rato. 
    - Buenas noches, Alice. Duerme el rato que te queda y sueña... con lo que sea que te haga feliz soñar. -Sonrió, y, en gran parte, me alegró la desastrosa noche que había tenido.Se inclinó para besar mi frente y se fue, volviendo a cerrar la puerta de mi cuarto. 

Una vez me hube quedado sola, sin nadie a mi lado, comencé a llorar. Lágrimas silenciosas que no cesaron en toda la noche. Era una llorica, pero esa vez tenía un motivo que consideraba bastante grande como para estar de ese modo.






Os daría las gracias por los comentarios del capítulo anterior, pero... ¿Qué comentarios? En todo caso, ya os he dejado un nuevo capítulo que espero que os haya gustado y que me lo hagáis saber al menos votando "Me gusta" o "No me gusta", que también tenéis derecho, claro está.

3 comentarios:

  1. Hola Caracola.
    No puedo decir un simple me gusta porque no describiría lo mucho que me ha gustado tu capitulo. Tampoco puedo poner lo que menos me ha gustado, simplemente porque no hay nada.
    Y que sepas que yo soy una de esas pocas que leen tu fic. Ah ah! Y que sepas que deje de leer fics por un tiempo, incluido el tuyo, y como me REQUETEENCANTA me lo he vuelto a leer ENTERITO!
    Bueno espero que mi comentario te alegre un poquito, por poco que sea :)
    Un beso, una lectora que sigue y seguirá leyendo :3

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    1. Ohhhh. ¡Claro que me alegra! Muchísmas gracias por comentar, y más aun -obviously- por seguir leyendo esto habiendo tenido un parón como me has contado :)
      Me alegro también por que te guste, mucho muchísimo ^^

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  2. Hola bonita^^ bueno seguramente no sabrás quien soy porque es la primera vez que comento y tal... pero es para decirte que llebo leyendo tu fic masomenos desde que empezaste y que si no e comentado ninguna vez a sido por vergüenza jajaj:$ y nada decirte que es una de las mejores que e leido y que sigas, que por pocos comentarios que tengas que sepas que una tal Maria Canyameres te a seguido, te sigue y te seguirá siempre vale? que sigas porque vales mucho y anímate vale bonita? un besazo:)

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