No hay un mejor día para subir capítulo que hoy. #9YearsMcFly. Espero que lo disfrutéis y GRACIAS POR LOS COMENTARIOS EN EL CAPÍTULO ANTERIOR, me hicieron muy feliz. Por cierto, que la canción, la segunda, era de Dani Martín, y aquí os la dejo porque me hace ilu y esas cosas.
http://www.youtube.com/watch?v=cY0J3Psu6VM
Este capítulo se lo dedico a @NoGuidinLight y a @Beatriz_ugarte. Y punto.
¡A leer!
La noche continuó con música que realmente merecía la pena -aunque hubieran excepciones, canciones que no me agradaron tanto-, y no yos que cantaban únicamente para Dougie, pues él era mi único fan y el único que tendría nunca por cuestiones más que obvias.
Se podría decir que vi a Dougie feliz, aunque la mayor parte del tiempo se alejaba del grupo o se excusaba con ir a fumar para salir y quedarse solo durante un tiempo indefinido que a mí se me pasaba eterno estuviera en compañía de quien fuera, pero al fin y al cabo sonreía. Y hablando de compañía, hacía dos malditas horas que estaba allí y no había visto a Harry por ningún lado, por lo que, aprovechando una de las marchas de Dougie, fui en su búsqueda.
Tuve que preguntar a un par de personas que parecían, a parte del agrado de Dougie, también del mío, e incluso me encontré a Carrie, a quien no había visto aún, y quien me distrajo un rato aunque después seguí buscando al comeladrillos que me había prometido estar conmigo y que se lo estaba pasando todo por el forro de los huevos. De hecho, dudaba también que hubiera visto a Dougie.
- ¡Capullo! -le grité, sin un tono de enfado, cuando al fin lo vi salir de los aseos.
- ¿Alice? -la confusión se reflejó en su rostro al verme.
- No creo que nadie más te buscara de no encontrarte en ningún lado -dije, esa vez sí con un tono de reproche.
- ¿Te han dicho ya que estás preciosa?
- Sí, gracias -me limité a responder.
Sin más dilación me encaminé nuevamente a la zona que se nos tenía asignada. Aunque tampoco es que yo sintiera que debía compartir lugar con personas muy importantes; me sentía así con la compañía en la que me encontraba en esa zona, y además no conocía a nadie que no perteneciera a ese destacado puesto del local.
- Alice, espera -pedía Harry detrás de mí.
Pero no me giré. Probablemente mi enfado con él se debiera al cúmulo de emociones que había sentido durante una escasa hora y que no había dejado salir del todo por miedo, o simplemente porque no quería llamar la atención en la noche de Dougie, y Harry no estuvo en ningún momento como me había dicho que estaría a mi lado.
- ¿Qué pasa, pequeña? -Entonces me alcanzó.
Me agarró del brazo e hizo que girara... demasiado fuerte; me estampé contra su pecho y no pensé con claridad durante varios segundos, hasta que reaccioné y me separé para mirarle a unos ojos que me dejaban igual de atontada.
- He cantado. Y no me has escuchado -aseguré.
- Eso no es cierto.
- Ya, claro, y ¿por qué no estabas con los demás cuando os he dedicado una canción? -le espeté.
- Porque estaba ahí abajo -dijo señalando el “escenario” donde había estado yo.
- Mentira.
- ¡Alice! Estaba ahí -repitió, sin soltarme el brazo, pero su agarre se volvió suave y volvió a desconcentrarme.
- No es verdad.
- Pues lo que tú digas, Alice. Si no estaba, no estaba. -Me soltó del todo y siguió la dirección en la que iba yo.
No. No estaba. No pensaba decir lo contrario porque sabía perfectamente que no era lo que él decía. Puede que cualquier otra persona se me hubiera escapado, que no me hubiera fijado en su no-presencia, pero él no estaba donde debía estar. Ni donde debía ni en ningún otro lugar. No podría haber perdido sus ojos. Nunca. Pero él parecía no saberlo.
Esa vez no seguí yendo rápido, por lo que perdí de vista la espalda de Harry entre la multitud sin pararme a pensar nuevamente en si podría estar realmente enfadado conmigo.
Pero de camino me encontré con alguien. O más bien debería decir que ese alguien me encontró a mí. Ashleen. Apreció de la nada y, a decir verdad, me alegró muchísimo. Era obvio que Tom la tenía que haber invitado con lo bien que se llevaban ella y Dougie, pero con todo el barullo de la fiesta se me había olvidado por completo su posible presencia.
Como era libre de hacer lo que quisiera (y pobre del que me lo impidiera) me quedé con ella charlando y nos apartamos en una pequeña mesa redonda con varias sillas altas que nos permitieron hablar tranquilamente de cualquier cosa que se nos ocurriera.
- Entonces, ¿cuánto hace que conoces a Dougie? -Nos habíamos limitado a hablar únicamente de McFly durante todo el rato y a piropearnos también en la primera parte de la conversación.
- Pues desde que tenía dieciséis años -respondió ella.
- Y ¿cuántos tienes tú? -me interesé, entonces.
- Veinticuatro también.
- Y... -Habría preguntado ¿cómo os conocisteis? de no haberme asustado por unas manos que se posaron en mis brazos de golpe y me empujaron ligeramente hacia delante-. ¡Dougie! -me quejé al girarme y verlo allí plantado.
- ¿Qué hacen las dos mujeres más increíbles del mundo hablando juntas? -se limitó a preguntar y ocupó la silla que tenía a mi derecha y que lo dejaba entre nosotras dos.
- Hablar -dije yo.
- Ja. Ja. Ja. ¿De qué hablabais? -Optó por girarse hacia Ashleen, dándome así la espalda y consiguiendo su objetovo: que me picara.
- De McFly, pero Alice iba a preguntarme algo antes de que interrumpieras. -Qué bien me caía Ashleen...
- ¿Cómo os conocisteis? -pregunté al fin, y aproveché que los tenía a los dos delante para ver sus reacciones.
Ashleen se mostró impasible, de hecho, también buscó la reacción de Dougie, quien, después de removerse en la silla un poco, volvió su vista hacia la amiga con la que sospechaba que escondía algo y se encogió de hombros.
- ¿Quieres conocer a otra amiga? Te caerá de puta madre -dijo y, después de rápidamente besar la mejilla de Ashleen como despedida, me agarró por el brazo y me arrastró nuevamente hasta “nuestro sitio”.
Hacerme eso a mí -o a cualquier otra persona- no hacía más que incrementar las ganas por saber cuál era la historia de ésos dos. ¿Qué era tan secreto que debía ser esquivado con la presentación de una nueva persona? Sólo se me ocurrió una teoría parecida a Pretty woman, pero la descarté rápido; era una estupidez enorme.
Lo dejé pasar. A cambio me tiré encima de Danny cuando lo vi medio tumbado en uno de los sofás rojos jugueteando con su móvil, aunque ni se inmutó. Y como así no era divertivo me senté como una persona civilizada y encontré mi siguiente presa: Harry.
- ¿Izzy no ha venido? -pregunté cambiándome de lugar; sentándome en la banqueta que él también ocupaba.
Sin apartar la vista de su copa, se limitó a responder:
- No.
- ¿Y eso?
Entonces sí me miró.
- Ha ido a visitar a su familia. -Sonrió ligeramente.
- ¿No se llevan bien Dougie y ella?
- Claro que se llevan bien -obvió.
- Y, entonces, ¿por qué ha elegido estos días?
- ¡Y yo qué sé, Alice! -Se acabó su copa de un trago.
Que me dijera eso me sentó como una patada en el culo. Y no porque me gritara, no, sino porque esa frase y su último gesto me indicaban que las cosas con Izzy no iban bien del todo, o al menos había algo raro. Y si una pareja como ellos sufría una crisis...
Descarté esa posibilidad de inmediato. A excepción de Tiovanna, eran la mejor pareja del mundo y hasta una no conocedora de McFly lo sabía, por lo que no podían estar mal... ¿no? Pero entonces me sentí culpable irremediablemente. No sería la primera McPareja que rompiera desde mi llegada a Londres, y más concretamente desde que los conocí. Obviamente los casos eran incomparables, pero siendo una gafe, lo era para todo.
- Lo siento -le escuché decir a la vez que me abrazaba y nuevamente me dejaba sin pensamientos. Quizá se hubiera tomado mi quietud como síntoma de sentirme mal porque me hubiera gritado, pero no me quejaría estando en sus brazos, obviously.
- No te preocupes -logré decir yo.
- Sí, sí que me preocupo porque no debería pagar mis cosas contigo -dijo, volviéndose a separar de mí y limitándose a mirarme.
- Y ¿cuáles son esas cosas tuyas? -pregunté, con miedo por que me dijera lo que no quería que sucediera en la vida.
- Me he encontrado con... -miró a todos lados antes de acercarse a mi oído y susurrar-: Frankie. Y obviamente no podía dejar que entrara -añadió después con voz normal.
- Pero ¿estaba aquí? -pregunté sin poder disimular mi sorpresa.
- No, la he encontrado... ¿recuerdas dónde aparcamos la última vez que estuviste aquí? -preguntó. Cómo para no recordar aquella noche... Visualicé el coche a unas dos manzanas del local.
Asentí por si realmente esperara mi respuesta.
- Pues ahí. Y ha insistido en entrar y al menos felicitar a Dougie, pero como comprenderás no me ha salido de los huevos.
Claro que lo comprendía. Y pensar lo que tenía que haber aguantado Harry... Porque no fueron pocas las noches que Dougie me decía que no volvería porque estaría en casa de Harry, aunque ahora que lo pensaba quizá hubiera estado en cualquier otros sitio intentando arreglar las cosas de una manera poco adecuada...
- Alice, ¿estás bien? -preguntó, preocupado.
- Sí, claro. -Sonreí para que creyera lo que le decía-. Pero tú no estabas -añadí y rápidamente me levanté para que no pudiera volver a alcanzarme.
- ¿Que no estaba dón...? -logré escucharle decir entre la música que volvía a sonar fuerte a mi alrededor, pero fui a protegerme junto a Tom-. ¡Alice! -gritó y yo me giré sólo para reírme.
Al menos conseguí que él sonriera también como tan loca me volvía y a la vez negara como si me tratara de un caso perdido.
Pasé un rato con Tom... cantando canciones de Disney. Frikis un rato, sí, y lo sabíamos, pero fuimos felices mientras cantábamos juntos después de que él me enseñara primero cómo eran las canciones en inglés pues yo siempre las había escuchado y cantado en español. Se nos unió Carrie al poco de empezar y fue aún más divertido, aunque la mayor parte del tiempo dejé que cantaran ellos dos solos para escuchar las voces de aquellos increíbles hermanos fusionarse y complementarse a la perfección.
Y cuando Carrie se disponía a enseñarme cómo era la canción de La bella y la bestia, una chica de cuerpo envidiable y dentadura perfecta se nos acercó para saludar a Tom. Llevaba un vestido color azul que le quedaba por encima de las rodillas, unos tacones simples, negros, y a penas un par de complementos; su pelo se parecía algo al mío en cuanto a color pues lo llevaba liso, aunque no sabía si era natural o no ya que la acababa de conocer; su maquillaje era sencillo, pero quizá a ella el exceso le gustara tan poco como a mí. Me la presentó como Bridget.
- Déjame que te diga que has cantado genial -me dijo sonriente.
- Déjame que te diga que vas preciosa, pues -contraataqué; no llevaba bien eso de que me halagaran.
- Bueno... Gracias -murmuró ella, ruborizándose ligeramente.
Hablé durante un rato con ella, bastante a decir verdad, y resultó ser también GD y la chica que tanto había buscado Dougie para presentármela, pero yo la había descubierto antes. También escuché una discusión de Tom y Danny pues al pecas no le hacía especial ilusión que ella estuviera allí... porque había sido pareja suya, o al menos habían tenido un rollo duradero. En aquel momento abusé de la confianza de GDs y le hice preguntas a Bridget que quizá no tendría que haber hecho; ya no lo vería como antes, no podría confiar en él la próxima vez que me dijera “Voy a hacer el amor con Georgia”. Yo quería mucho a Georgia, y eso... no comprendía cómo podía aguantarlo. Así que dejé de preguntar ante las carcajadas de Bridget por las caras que puse y los comentarios de pánico que hice.
Poco después me fui a la pista de baile... con el pecas. Llamadme masoca por hacer eso después de haber escuchado lo que había escuchado, pero fue algo así como tomarme un par de copas, porque de hecho comencé a perrear con él. No es que yo fuera una experta, pero viéndole a él creo que de fuera parecía que yo me pasaba los días bailando de aquel modo tan horroroso y que sólo hacía por pasar el rato y reírme... mucho.
No aguanté demasiado; era agotador. Por lo que le dejé el puesto a Harry... No, pero me habría gustado verlos. Me fui nuevamente al lugar donde estaban todos los que yo conocía y aproveché que Dougie trasteaba con su iPhone para sentarme a su lado en el sofá.
- ¿Qué haces, lagarto? -pregunté.
- Nada importante. ¿Te lo has pasado bien con el pecas? -bromeó mientras se guardaba el teléfono en el bolsillo trasero de su pantalón.
- Me he reído un rato, sí.
- Perreas muy bien. -Me guiñó un ojo.
- ¡Doug! -me quejé yo, y le pegué un manotazo en el brazo-. Vas a quedarte sin regalo.
- ¿Qué regalo? ¿Más? -Los ojos se le abrieron como platos.
- Claro.
- Y... ¿por qué no me lo das ya? -ofreció y me dedicó una sonrisa... con la que no podía resistirme.
- Pero dame un beso.
Se apresuró a besar mi mejilla y yo reí.
Tuve que volver a meterme entre todos los bailarines o intentos de tal para llevarme a Danny a rastras pues el regalo seguía en su coche. Porque como se lo hubiera olvidado le habría cortado el cuello.
- Me lo estaba pasando bien -se quejó cuando salimos y el aire fresco nos azotó de pleno en la cara.
- Luego te lo pasarás mejor. Me tienes que dar el regalo de Doug.
- Pues no llevo las llaves, lista.
- Te odio. ¿Dónde las has dejado? -pregunté, resignada.
- Creo que se las he dado a Georgia.
- ¿Sólo crees?
La única respuesta que obtuve fue un encogimiento de hombros.
Así que volví a entrar, ordenando a Danny que no se moviera ni un pelo aunque lo creyera imposible. Fui a la zona en la que se suponía que deberíamos estar, pero no encontré a Georgia. Miré por encima de la gente, pero tampoco la veía. Pregunté a Gi, pero no sabía si se había ido al baño. Seguí buscando, hasta que me encontró ella a mí y me dijo que se había encontrado a Danny fuera y le había pedido las malditas llaves.
Había perdido diez minutos para nada. Genial. Volví a salir. Tiré del brazo de Danny hasta que se despidió del fumador con el que estaba hablando y fuimos finalmente al coche en busca del puñetero regalo de mi lagarto. Antes de entrar llamé a Tom para que se asegurara de que Dougie no miraba la puerta ni nada para que no pudiera acertar su regalo antes de tiempo y fuimos todo lo ráìdo que me dejaron mis tacones hasta nuestro sitio, que ya estaba repleto de todas las personas que se suponía que debían haber estado allí desde un principio.
A Dougie me lo encontré en medio de aquel círculo con un Tom tapándole los ojos delicadamente que me sonrió al verme aparecer entre la multitud con el esperado regalo. Lo dejé encima de la mesa con todo el cuidado posible.
- ¿Preparado? -pregunté.
- Hace media hora por lo menos.
- Pues te aguantas. Ya puedes abrir los ojos.
¿Qué tal ha ido este? El próximo no lo tengo acabado del todo, pero adelanto que es POV del pollito.
VIVAN MCFLY Y LOS NUEVE MARAVILLOSOS AÑOS DE MÚSICA QUE NOS HAN REGALADO.
Ajashkjashakjlshalsjkh *-* Quiero saber que es, no me puedes dejar así, eres cruel.... jum.
ResponderEliminarQue ya sabes que me encanta y quiero el próximo prontooo! ^^
Besos! <3