Pero aquí estoy yo hoy, de nuevo con un capítulo que no me hace demasiada ilusión (como últimamente ninguno) porque ¿qué mejor día para subir que en mi mesversario con McFLY? ¡Que ya son 21 meses! Pos' eso, que os dejo un capítulo nuevo y me callo porque sé que soy una pesada.
http://www.youtube.com/watch?v=9-kY5HeIv_U
Una bajo. Mi, esperaba, último regalo era un bajo. No había abierto aún el estuche pero no era tan tonto de no saber distinguirlo con los años que llevaba yo tocando ese instrumento que me lo dio todo. Y me bastaba con ver el estuche para saber que se había gastado un pastón. Bueno, ella no pues se lo habría pagado Matt, pero Alice lo había elegido, sin duda alguna.
Me miraba con espectación, le hacía más ilusión que lo abriera que el simple hecho de estar regalándole algo a uno de sus ídolos, aunque ya no nos viera como tales, o al menos yo había intentado ser un amigo para ella, pero a veces también tenía sus idas de olla en las que era capaz de pedirnos que la violáramos sin piedad.
Así que abrí el estuche... lentamente. Una pestaña. Dos pestañas. Tres pestañas. Levanté la tapa y... la odié por una milésima de segundo. Era el maldito bajo por el que había estado babeando el día anterior y que la propia Alice me había limpiado las babas con la manga de su chaqueta.
Era precioso, y desde ese momento supe que sería el bajo que utilizaría, sinó en todos los conciertos de las siguiente gira, en casi todos. Blanco. Golpeador negro. Leds amarillos o naranjas según los ojos. No supe qué decir. Ni qué decir ni qué hacer. Era sencillamente maravilloso, y no podría haber tenido un cumpleaños mejor, sin ninguna duda.
- Es genial -me apresuré a decir. Veía cómo en los ojos de Alice se asomaba una pizca de desilusión, y en absoluto quería yo aquéllo-. Es jodidamente increíble.
La sonrisa de Alice llegó a su tope.
- Gracias.
Ella no respondió. Sólo sonreía, pero a mí eso me bastaba. El círculo de mi alrededor fue abriéndose hasta convertirse en Danny, Tom y Harry. A decir verdad quería poco más que ellos a mi alrededor, pero se agradecía aquella fiesta, y mucho.
- Lleva un mes dándome la turra con que no sabía qué regalarte. Parece que al final ha acertado ¿no? -me dijo Harry, apoyando una mano en mi hombro.
- Ayer estuve babeando por él -expliqué.
- Y hoy la he acompañado yo a comprarlo -dijo Danny.
- Pues yo te he tenido en casa para que no descubrieras el pastel -me dijo Tom.
Los cuatro nos echamos a reír.
La fiesta continuó. La gente bebió más y más. Las borracheras aumentaron. Se formó una conga a la que obviamente no dije que no a liderar; era divertido dar tantas vueltas cuando la gente había bebido diez veces más que yo pues al final sólo quedamos unas cuantas personas. Comenzaron también las despedidas; todos me decían adiós. La sala se fue vaciando. Tan sólo quedamos Alice, Harry, Tom, Giovanna, Danny, Georgia, Carrie, Vicky, Jazzie, Jeff y yo.
Nadie podía coger el coche. Danny y Harry se habían negado a dejárselo a nadie y, aunque Tom le dejara conducir a cualquiera porque él no se veía en condiciones, no cabíamos todos en un mismo coche por lo que nuestras respectivas hermanas optaron por pedir un taxi y los demás nos fuimos a casa de Matt, andando, aprovechando que ni él ni la madre de Alice estaban esa noche allí.
Dejamos el bajo en el coche de Harry (éso sí que nos dejó hacerlo) y comenzamos a andar. A penas eran quince minutos de camino, pero con los dos borrachos con los que compartía banda se hizo eterno. A Alice le hacía muchísima gracia, de hecho les animaba a cantar cualquier cosa que se le ocurriera, intentó incluso que cantaran en español, pero obviamente fracasó pues no se les escuchaba demasiado españoles a ellos.
Cuando llegamos a la casa de Matt, aquellos dos mendrugos se tiraron al césped y fingieron jugar a lucha libre, aunque yo veía que alguno acabaría con un ojo morado por lo idiotas que resultaban de ver desde fuera y la de copas que habían tomado. Por una vez no sería yo el que la mañana siguiente no recordara lo que había sucedido por la noche...
Nada más entrar en casa Alice dio un par de patadas al aire para deshacerse inmediatamente de esos tacones que llevaba y que no entendía siquiera cómo había podido aguantar toda aquella noche, y besó el suelo dramáticamente, por lo que no pude evitar echarme a reír. Y también me compadecí de ella interiormente porque la estábamos echando a perder; antes de conocernos, o al menos las primeras dos semanas, no era así. Se podría decir que nosotros la estábamos reconvirtiendo... en algo peor.
Los ocho que quedábamos nos repartimos por el salón mientras Alice ya convencía a Danny y a Tom que hicieran un karaoke con ella, aunque a Harry no se lo preguntó... y creo saber porqué.
- ¿Cantas tú también? -me preguntó con una sonrisa en los labios. Era difícil decir que no a éso.
- ¿Lo hacéis por equipos?
- Sí. Tú, Jeff y yo. Y los otros tres. Porque Georgia y Gi dicen que se van a dormir ya...
- Está descompensado -me limité a decir.
- ¿Por qué? -preguntó ella.
- Harry descompensa en cualquier lugar, pero si le sumamos la borrachera de Danny y la mini afonía de Tom, por muy malos que seamos Jeff y yo, contigo les ganamos -expliqué. Quedó más como un piropo que como la propia verdad que había dicho, pero ¿qué le iba a hacer?
- ¿Qué propones, entonces?
- No hacerlo. Hazles jurar que mañana harán una partida contigo. Danny no tendrá las plenas facultades de su voz, Harry tendrá tal resaca que cantará con tal de que no le amenaces con tocar el bombo de la batería con su cabeza cerca y a Tom quizá se le vaya un poco más la voz. Tú cantarás genial como siempre y tendrás la satisfacción de poder ganar a McFly en el karaoke. ¿Qué te parece?
- ¿Y tú? ¿Es que crees que no supones ningún peligro? -Alzó una ceja.
- No lo creo, lo sé.
- Ja. Ja. Ja. Te haré caso, pero ¿qué hacemos? Me aburro y no tengo sueño -se quejó.
- Aprovéchate de ellos -dijo Jeff como quien no quiere la cosa.
- ¿Que me aproveche de ellos? -preguntó, confusa.
- Piensa en algo que hayas deseado ver de ellos desde que los viste en internet por primera vez. Pídeselo.
- Hum... -La cara de Alice se transformó de repente. Y me dio miedo. Por suerte yo no había bebido lo suficiente como para que me engañara con lo que fuera que se le estaba ocurriendo...
Harry y Danny habían desaparecido de nuevo, por lo que tuve que ir a buscarlos con mucho gusto para que Alice pudiera conseguir lo que quería de ellos. Cuando los traje de nuevo, Jeff me dijo que Tom ya había ido a echar la pota y no pude evitar carcajearme. Si no sabía beber, ¿por qué lo hacía? Pero los otros dos tampoco iban demasiado bien pues nada más ver entrar a Alice por el salón con un paquete de cervezas en la mano le dijeron que harían lo que ella les pidiese si les daba una de esas rubias. Yo sólo sé que no debieron hacerlo.
- ¿Lo que sea? -preguntó para confirmarlo Alice, con una sonrisa malévola en los labios, pero ellos no parecían percatarse.
- Sí. Lo que sea -aseguró Danny. Y la cagó por completo.
Yo volví a mi sitio con un cigarro en la boca y me senté en aquel futón de cualquiera manera menos de la correcta mientras le ofrecía otro cigarro a Jeff. Aquel espectáculo era digno de ver y necesitaba una preparación. Por el momento, Alice dejó el paquete de cervezas entre Jeff y yo, y, sin decir nada, nos preguntó con la mirada qué podía hacer.
- ¿De quién te interesa más conseguir algo? -le preguntó Jeff, hablando en tono confidencial.
- No puedo elegir uno. De los dos por igual -dijo Alice de igual modo.
- A ver, cariño, de Danny no intentes conseguir lo que creo que pretendes conseguir porque aunque vaya pedo aun no conseguirás éso, así que... Ve a por Harry. Pídele que te enseñe el culo, o ¡qué se yo! Pero de Dan no intentes éso -le dije yo.
- No pretendía pedírselo, y no me vuelvas a llamar cariño que te violo ahora mismo. Lo de Harry no es una opción porqué ya lo he visto en la Attitude, aunque supongo que en directo no es lo mismo... Es que no sé que ped... ¡Ya lo sé!
- Oh Dios mío. No me pierdo esto por nada en el mundo. ¡Tom! ¡Tom, corre, ven! ¡Dan y Harry acaban de hacer una pacto con el mismísimo diablo! -grité a todo pulmón.
Y en efecto. Por mucho que me lo negara Alice, la cara que se le había quedado al saber al fin qué iba a pedirles, no daba a entender que fuera una buena niña, de hecho, creía que podía intuir algo y di gracias a Dios por no haber bebido tanto aquella noche porque lo que les esperaba a Junes en absoluto les iba a gustar aunque a Alice fuera a hacerle la GD más feliz del mundo.
Y cuando se acercó a ellos a susurrarles lo que se le había ocurrido, sus caras me demostraron que me equivocaba poco en mi apuesta: beso. Por cómo se miraban entre ellos les había pedido que se besaran. Y ahí se determinaría lo borrachos y desesperados que estaban por una maldita cerveza. Pero por lo que pudiera pasar, preparé el móvil esperando vivir un momento inolvidable en mi vida gracias a aquella enana que me había conquistado sin quererlo.
- ¿Si lo hacemos nos das el paquete entero? -preguntó Harry alzando la ceja.
- Si lo hacéis y levantas un poco más la ceja te robo una pasillo entero de alcohol de cualquier supermercado 24h -dijo. Estaba completamente loca.
- Trato hecho.
- Espera, espera, espera -saltó Jones enseguida-. ¿Y mi opinión no cuenta o qué?
- ¿Lo ha hecho alguna vez? Además, que quiero cerveza -decía Harry. Al final se lo follaba y todo por la maldita cerveza, y yo que no podía aguantarme la risa.
- Yo también.
- ¿Y entonces qué coño me reprochas?
- ¡Yo qué sé! Estoy borracho, olvida lo que digo como haces siempre.
- ¿Queréis ir rápido? El móvil se me queda sin batería -exclamó Jeff, que no sé cómo aguantaba la risa. Lo que estaba viviendo yo esa noche era de chiste.
- Vale. Pero nada de meter lengua -le advirtió el pecoso.
Y yo me meaba.
- ¿Pero tú quién te crees que eres? ¡Que no me voy a volver maricón por un beso tuyo!
- Por si acaso. A ver si con el simple roce de mis labios ibas a emocionarte, porque solo va a ser roce, ¿entendido?
- Claro que entendido, gilipollas.
Ése era el momento... en el que no me saldría una foto decente de lo que me temblaba el cuerpo por aguantarme las carcajadas que necesitaban salir de mí. Dos de mis mejores amigos a punto de besarse por unas cervezas, era increíble. Estaban los dos sentados en el suelo, mirándose muy fíjamente, y Alice observándolos atentamente desde detrás de Harry aunque en una posición óptima para poder ver el beso.
El tiempo que tardaron en acercarse pareció eterno, y no sabía si era porque realmente estaban intentando atrasar el momento al máximo o porque deseaba tanto verlo que me pasaba lento. Pero la cuestión es que toqué la pantalla del iPhone en el momento justo para poder pillar la imagen con la que les chantajearía de por vida. Los labios de Harry Judd y Danny Jones se juntaron por una milésima de segundo, y entonces pude estallar en carcajadas, al igual que Jeff, mientras Alice fangirleaba sola y Junes fingía escupir para quitarse así los posibles restos del otro. Me tiré por el suelo, con dolor de tripa por la panzada a reír que me estaba echando y justo en ese momento escuché a alguien bajar por las escaleras.
- ¿Qué ha pasado? -escuché preguntar a Tom.
Intenté incorporarme, aunque me quedé cual cucaracha boca arriba e intenté explicarle al que faltaba lo que se había perdido mientras potaba, pero cada dos palabras volvía a reír, y como tampoco había nadie que ayudara a explicárselo, me limité a pasarle el móvil y que se deleitara el mismo con el espectáculo. Al verlo, se unió a nuestras risas y no parecía que pudiera parar tampoco.
- Ya vale, ¿no? -se quejó Harry, visiblemente molesto, cuando ya estuvo harto.
- Espera -dije. Y volví a carcajearme-. Ya.
- Ja. Ja. Ja. Quiero cerveza -exigió a Alice, y ésta obedeció rápidamente-. Ya podéis volver a reíros si queréis -murmuró, abriendo una lata para darle un gran trago.
Nos reímos, pero sólo por la frase.
Luego nos acomodamos mejor en los sofás y nos pusimos a mirar en la televisión un programa de ésos que te van poniendo lo mejor de la semana, mientras Alice no dejaba de mirar una y otra vez el vídeo que Jeff ya se había encargado de pasarle para que no le rajara el cuello o lo que fuera capaz de hacer.
Poco después decidí que un poco de aire no me vendría mal, por lo que salí al jardín trasero con un nuevo cigarro ya encendido en la boca. Fuera hacía frío, mucho, pero a decir verdad en aquellos momentos me importaba bien poco coger una pulmonía o cualquier cosa mala, así que sin prestar atención al viento helado que me golpeaba por todos lados, me dirigí al gran árbol que había allí y me senté en el húmedo césped apoyando la espalda en el tronco.
No recuerdo cuánto tiempo pasó, ni cuántos cigarros me fumé, cuando escuché los pasos de alguien acercarse lentamente a mí. Tampoco me giré a comprobarlo, fuera quien fuera sabía que al final vendría a hablar conmigo de cualquier cosa. Pero no me fue nada difícil acertar quién era cuando vi de reojo las zapatillas con forma de perro que solía llevar por casa.
- ¿No tienes frío? -me preguntó.
Levanté la vista para ver que ya se había quitado el maquillaje -aunque seguía con ese vestido que tan bien le quedaba y que le habría arrancado a bocados si hubiera bebido un poco más-, que llevaba una manta envuelta al cuerpo y un refresco de naranja en una mano.
- No. ¿Y tú?
Se limitó a negar con una dulce sonrisa en el rostro. Y como era ella y no otra persona cualquiera, palmeé el césped de mi lado invitándola a sentarse conmigo para hacerme compañía.
Rápidamente se sentó a mi lado, no sin antes envolverme también con la manta, y abrazándome para que no se escapara ni una pizca de calor de nuestros cuerpos. No me quejaría; pocas veces en la vida había estado mejor que en su compañía, pero si encima me abrazaba con la delicadeza con que lo hacía no me importaría morirme ahí mismo de frío. Yo también pasé un brazo por su cintura después de apagar el cigarro y la acerqué más a mí si es que se podía.
- ¿Quieres? -preguntó ofreciéndome de su refresco y alzó la cabeza de mi pecho para ver cómo le respondía.
Pero sencillamente negué, y cuando volvió a colocarse, besé suavemente su coronilla antes de volver a apoyar la cabeza contra el tronco del árbol.
Lo cierto es que estuvimos largo rato en esa postura, pero como a Alice tampoco parecía molestarle, no me moví ni un sólo centímetro de como estábamos. Durante aquel tiempo pensé, y pensé mucho, sobre todo lo que me estaba pasando en esos últimos meses. Sabía de sobra que nada de aquéllo tenía solución, que no la podía tener, pero mi mente siempre intentaba crearme falsas esperanzas. El por qué era más que obvio, pero era incapaz de aceptarlo.
Pero cuando estaba en el centro de mis pensamientos, inmerso como nunca antes y dándole más y más vueltas, Alice se revolvió entre mis brazos, y colocó sus piernas encima de las mías, haciendo así que la única parte de su anatomía que tocaba el suelo fuera su culo. ¿Para qué hablar en código?
- ¿Alice? -pregunté.
Ella murmuró algo, pero no llegué a entenderla.
- ¿Estabas dormida?
- Un poco...
- Las hormigas deben estar disfrutando de las vistas -bromeé.
- ¡¿Hormigas?!
Como si de un resorte se tratara, saltó quedándose por completo encima mía, y digamos que... me quedé sin un huevo. Aunque sólo duro unos instantes, el dolor fue tan intenso que me hizo hasta sudar con el viento que seguía soplando, per intenté disimularlo cuando Alice se giró a mirarme con odio.
- No vale cuando estoy medio dormida, sabes que las hormigas me parecen de lo más graciosas -murmuró.
- Perdona, pero es que seguro que te lo veían todo. -Reí, y besé su mejilla aunque intentó resistirse.
- Me voy a dormir -dijo, apartándose de mí, y se levantó.
- Espera, te acompaño. -Tuve que agarrarle de la muñeca para que no se escapara definitivamente.
- Sé ir sola, gracias por tu ayuda.
- No es por eso, boba -murmuré mientras me levantaba y la abracé por detrás a la vez que comenzábamos a avanzar-. Yo también tengo sueño -añadí para que me creyera un poco más.
Dejó de oponer resistencia ante mi intento de abrazo, y pude pasar mi brazo derecho por sus hombros sin dejar de caminar hacia la casa de Matt. Era extraño vivir con ella, no lo negaré, y una locura si pensaba en que cuando acepté a hacerlo la conocía de tan sólo un mes y era una completa loca por McFLY, pero a Matt ya lo conocía, y esperé que Alice se comportara medianamente estando en presencia del que seguía sin considerar su padre aunque lo fuera.
- Gracias, Alice -susurré antes de llegar a los escalones del porche trasero.
- ¿Gracias? ¿Otra vez? Mira que eres pesado... -dijo, y me creí que lo decía con tono cansino y de ligero asco hasta que me miró con una sonrisa burlona.
- No puedo evitarlo. Poca gente hace cosas parecidas a esta por mí, y es importante. No dejaré de agradecértelo por poco que te guste.
- No lo he hecho yo sola -dijo, para quitarle peso al asunto.
- Pero se te ocurrió a ti sola, ¿verdad?
- Verdad... -aceptó de mala gana.
- Entonces gano yo.
Me hizo una pedorrera, y reí por ello.
Habíamos subido los cuatro escalones con tal lentitud que aún habiendo mantenido aquella pequeña conversación no llegamos a abrir la puerta de la cocina que daba al jardín. Cuando al fin entramos, un repentino escalofrío me recorrió de pies a cabeza al sentir de nuevo aire caliente a mi alrededor.
Nos encontramos a Danny, Jeff y Harry esparcidos en los sofás y mirando un partido de fútbol en diferido, cosa que yo veía una auténtica estupidez. Tom ya se había largado, así que nos despedimos de aquellos tres con un simple Buenas noches que tan sólo nos respondió el más sobrio.
Muy a mi pesar me separé de Alice en cuanto llegamos al fondo derecho del largo pasillo de la segunda planta para ocupar nuestras respectivas habitaciones y camas, porque sinceramente no tenía ningún inconveniente en volver a compartir ambas. Pero no lo haría. Seguía lo suficientemente cuerdo como para no pedirle su virginidad como último regalo de cumpleaños.
La quería, sí, y no podía negarlo por mucho que intentara ocultarlo, pero sabía de sobra que aquéllo no podía ser, y que como amigos duraríamos muchísimo más que como algo mejor o peor según el punto de vista desde donde se mirara. Así que me despedí de ella, hasta el día siguiente, con un beso en la mejilla y un nuevo gracias antes de su mirada de reproche por habérselo repetido por... cuarta vez en la noche. No me importaba, se podría decir que había sido una gran y feliz noche.
Tachán. ¿Qué os ha parecido? Hacedmelo saber, ya sea por comentarios o por señales de humo, pero de verdad que lo necesito; siento que lo que escribo es una jodida mierda...
Vale, este capitulo ha sido como "awwww que monoso" luego me he estado descojonando un rato con el beso y después ha sido otra vez como "awwwww sigue siendo jodidamente monoso"
ResponderEliminarLo del beso ha sido mortal en serio xDD suerte que no había nadie y me he podido reir a gusto, si no me hubieran llamado loca x)
Arrejuntalos, no seas cruel, ellos tiene que estar juntos, son amor *-*
Y por cierto, como vuelvas a decir que no escribes bien, o que es una mierda o algo te juro que voy hasta Mallorca para darte una colleja. Creetelo de una vez, escribes bien, más que bien diría yo, si la gente no sabe apreciarlo ya es su problema (:
Besos! <3 {y sube prontito, no me dejes con las ganas :3}
Miedo me da lo que sea que vaya a pasar con esos dos xDD
ResponderEliminar"No pretendía pedírselo, y no me vuelvas a llamar cariño que te violo ahora mismo" Que le viole, que le viole jajajajajaja xD
Espera, esto me ha encantado: "preparé el móvil esperando vivir un momento inolvidable en mi vida gracias a aquella enana que me había conquistado sin quererlo" asdhfiewuiwheiu me le como ^^
Dios, un beso Junes xDD yo quiero ver eso, Harry es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir una cerveza jajjajajjajajajjpobre Jones -.-"
"- Vale. Pero nada de meter lengua -le advirtió el pecoso./ - ¿Pero tú quién te crees que eres? ¡Que no me voy a volver maricón por un beso tuyo! " no poco Harry, si sabemos que amas al pecas xD
ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!! Amo a Dougie, ya lo sabes, pero con tu fic se incrementa. ¿Por qué tiene que ser tan aieyr98w? "eguía lo suficientemente cuerdo como para no pedirle su virginidad como último regalo de cumpleaños" otro en su situación lo habría hecho, pero como él la quiere... ains, yo quiero un Poynter para mí X(((
Pd: vaya mierda de comentario que te he dejado xD
Pd2: es mejor el beso entre Junes ^^
Pd3: estoy de acuerdo con el comentario de McHollyKruspeBouvier, arrejúntalos ya, contre, que son tan monosos juntos que dan envidia (?) Pues eso, que espero que no tarden mucho en ennoviarse.
ResponderEliminarY que sepas que escribes genial, que me he estado riendo con el beso y por imaginarme a Dougie reírse del beso y mi hermana me miraba como si estuviese tocá del ala xD
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarklghsldjkhgskdjhgsk Está muy buena :) Tienes una fanblogger chilena! jajaja escribe por favor!! quiero saber que pasa con Dougie y yo )? jajaja lo del beso me mató jajaj csm :) ya imaginaba las caras!! sigue escribiendo mija'!!
ResponderEliminar