Este capítulo se lo dedico a @NoGuidinLight (otra vez, creo) porque la quiero, y porque me da la gana, y punto. Es un poco caca, y os pido de nuevo disculpas, pero intentaré que los próximos sean mejores.
La noche anterior había estado repleta de momentos que nunca habría esperado vivir, pero ¿y aquella mañana que desperté con los brazos de alguien rodeándome por completo, en mi cama, y sin que yo volviera a acordarme de nada?
Intenté sin ningún resultado llegar al momento de mi memoria en que me metía en la cama con alguien, pero lo último que recordaba era haberme metido en ropa interior -sin pararme a poner el pijama por lo cansada que estaba- después de despedir a Dougie justo delante de la puerta de mi habitación.
No había abierto los ojos, y temía hacerlo pues esos en absoluto eran los brazos de Dougie. Y sabía perfectamente de quién eran cuando me paré a analizar la situación, a realmente sentir esos músculos rodeándome y un pecho duro que descansaba ligeramente sobre mi espalda, su aliento cálido impactando en mi nuca y haciéndome llegar un horrible olor a alcohol.
Era Harry, sí, y me tenía literalmente presa entre sus brazos. Por más que intentara moverme para separarme de él, su agarre era férreo y no me dejaba salir de ningún modo si yo seguía con la intención de no despertarlo. Y seguía con ella, porque en aquellos momentos, sin haberme tomado mi vaso de leche con Nesquick de cada mañana, no me apetecía nada tener que discutir con alguien que tendría una resaca infernal por qué pasó para que acabara durmiendo en mi cama sin mi consentimiento. De eso estaba segura: no le había invitado a entrar.
Gracias a Dios, y nunca mejor dicho pues fue él mismo quien apareció, escuché a Tom -tenía que serlo- silbando la marcha nupcial de camino, supuse que dirigiéndose al cuarto de baño que había al lado de la habitación de Dougie. Quizá se dirigiera a alguna de nuestras habitaciones, pero lo dudaba bastante.
Así que comencé a gritar su nombre en susurros con tal de no despertar al gigante con el que inesperadamente compartía cama. Primero dejó de silbar y prestó antención por si no eran imaginaciones suyas que alguien le pedía socorro, así que volví a llamarle y segundos después vi su cabeza asomarse por la puerta de mi habitación. Y su cara al enfocarme bien en la oscuridad -y también a mi acompañante- no fue nada que no esperara.
- ¿Qué coño...? -Abrió aún más los ojos si es que se podía.
- Esas palabras, Tom -le regañé yo.
- Son necesarias en este momento. ¿Me explicas qué es esto?
- No lo sé. Pero sácame de aquí, por favor -supliqué.
Tom se acercó a mí sigilosamente. Era una suerte que puediera dejar a un lado su enorme lado cotilla y viniera a ayudarme, aunque sabía que después me esperaba... algo que no llegaba a identificar con claridad. Él también intentó sacarme de ahí con delicadeza, pero como no funcionaba ni estirándome de los brazos ni de las piernas, optó por hacerlo con tanta fuerza que cuando consiguió que saliera cayó al suelo de culo. Y yo encima suya.
Tuve que contener la risa, aunque lo mío me costó pues la situación era realmente para reírse. Pero la risa dejó paso a la vergüenza cuando Tom comprobó mi indumentaria.
Sabía yo que no tendría que haber hecho caso de Georgia, quien insistió en que me lo comprara porque era sexy y me quedaba muy bien -porque sí, también me dijo que debía probármelo-, ni a Brooke cuando me obligó a ponérmelo por si Dougie reclamaba su polvo cumpleañero.
Estaba claro que yo no me veía ni sexy ni muy bien con él puesto porque siempre había sido la persona con menos autoestima del planeta, y tampoco habría pretendido nunca darle un polvo cumpleañero a Dougie por mucho que pudiera fantasear con que él me regalara el mío, pero las hice caso porque... no sé porqué las hice caso, pero la cuestión es que lo hice y conseguí así que, al verme Tom y quedarse con la misma cara llena de sorpresa, desconcierto y hasta también vergüenza, mis mejillas se tiñeran de rojo en una respuesta involuntaria de mi cuerpo pues yo habría preferido esconderme debajo de la tierra y no volver a salir de allí.
Pero obviamente eso no ocurrió. Me quedé igualmente en la posición que la caída me había dejado, encima de Tom, con ese conjunto de lencería, rosa y negro, con encaje.
Hasta que Tom reaccionó y rápidamente se quitó la camiseta para ofrecérmela como buen caballero que él es, sin pararse a pensar que estábamos en mi habitación y que podría haber cogido una de las mías, pero ¿para qué regañarle esa vez? Mentiría si dijera que no me quedé varios segundos sin reaccionar pues tenía una estrella de lo más bonita delante adornando el pecho de uno de mis amados.
- Alice, por favor... -me instó.
Entonces fue él el que se puso colorado, así que me apresuré a ponerme la camiseta que me había ofrecido -de Tom & Jerry-, me levanté de un salto, le ofrecí la mano a Tom para ayudarle a levantarse y salí de la habitación escoltada por mi salvador.
Tom dejó que desayunara tranquilamente mientras veía la MTV para comenzar a interrogarme y se dedicó a trastear con el móvil mientras tanto.
- ¿Qué ha pasado? -me preguntó en cuanto dejé mi taza de Mickey Mouse en la mesita del salón, donde nos habíamos instalado.
- No lo sé. Ayer no estaba en mi cama cuando yo me dormí -aseguré.
- Pero le dejaste entrar después -dijo como si realmente hubiera pasado.
- ¡No! Te prometo que no tenía ni idea de que estuviera allí hasta que me he despertado.
- ¿Entonces...? -pretendió insinuar.
- ¿No recuerdas el pedo que pilló ayer? Pues se metió en mi cama así porque sí -dije-. Por cierto... -rápidamente cogí mi móvil pues la noche anterior lo dejé en la misma mesita donde ahora reposaba mi tacita ya sin mi desayuno y busqué el último vídeo y foto que me pasaron.
Estaban ahí. No era un sueño. Había conseguido un beso entre Harry y Danny y con eso ya me podía morir tranquila sin esperar nada más a cambio en este mundo. Me recosté de nuevo en el sofá, y no sé qué cara debí poner, pero Tom enseguida me pregunto, confundido:
- ¿Y ahora qué?
Yo me limité a teclear en el iPhone akjdhdusfieb y a enseñárselo para que comprendiera lo que pretendía decirle. Y así lo hizo, pues se echó a reír enseguida.
Pasé la siguiente hora y media interrogándole. Preguntas que siempre había deseado que me respondiera pero que obviamente nunca había hecho porque quizá lo que realmente ocurría era que mi twitter era invisible y el millón de tweets que le enviaba al año no se veían reflejados nunca y obviamente así tampoco podían ser respondidos. Era divertido, y Tom estaba dispuesto a responderlo todo ya que tampoco era tan tonta de preguntarle nada imprudente. Pero entonces escuchamos unos pasos bajar las escaleras perezosamente y vimos que era Dougie aunque él ni se dignó a mirar en nuestra dirección, sino que fue directo a la cocina, o quizá al jardín a fumarse su primer cigarro.
- Déjalo, le afecta esto de cumplir años. Tú es que nunca lo habías vivido -bromeó Tom al ver que lo miraba con preocupación.
- Cierto... -murmuré yo, aún mirando la entrada del comedor por si aparecía de nuevo.
- Venga, sigue con las preguntas -me instó, aunque sabía que era básicamente para que dejara a Dougie tranquilo.
- Tom, nunca pensé que iba a decir esto, pero... -Volví a mirar su rostro, y vi que estaba completamente confundido. ¿Qué pensaría que iba a decirle?- Se me han acabado las preguntas.
- ¿Segura?
- Bueno... Al menos no se me ocurre ninguna otra.
- ¿Y te ha cundido esta sesión?
- Por supuesto. -Sonreí ampliamente.
- Entonces me alegro.
Lo siguiente que hicimos fue ver Pingu. Y no, no fui yo la que suplicó ver eso y no seguir haciendo zapping, que conste por escrito. Pero entonces una duda me inundó y no tuve más remedio que interrumpir un interesante momento en el que Pingu llega a su casa con su macuto y se encuentra a su madre cocinando.
- Tom...
- ¿Otra pregunta?
- ¿Sí?
- ¿Era esa la pregunta?
- No.
- Pues dale.
Diálogo de lo más intelectual porque a eso no nos ganaba nadie.
- Ahora ya solo quedan veintitrés días para el cumpleaños de Harry...
- ¿Me vas a dar la lata como hiciste con él para el cumpleaños de Doug?
- No tanto, a ti te quiero más.
- Awww. Venga, que te has ganado un abrazo -dijo.
Me lo tomé como una broma y ni me moví del sofá, en plan indio como me encontraba.
- ¿Me dices que me quieres y luego me rechazas? -Alzó una ceja notablemente, aunque ni punto de comparación con el que debía seguir durmiendo la mona en mi cama.
- ¿Lo decías en serio? -Hasta yo supe que se me habían iluminado los ojos-. ¡Pensé que bromeabas!
Me tiré a sus brazos, reconfortables como siempre, o al menos desde que tenía el placer de poder comprobarlo. Estaba en el sillón de la derecha del sofá en el que yo estaba, por lo que no me costó nada levantarme, llegar hasta él y dejar que me envolviera con sus brazos suavemente, como yo tanto había soñado.
- Te veo medio culo.
En cuanto escuché la voz de Dougie decirme eso al otro lado del salón intenté taparme todo lo que pude con la camiseta que Tom me había prestado y me senté rápidamente en el sofá, muerta de la vergüenza de nuevo.
- No he dicho que me disgustara -bromeó. Se acercó a mí y me besó mi izquierda y ardiente mejilla después de aquel comentario suyo tan oportuno-. ¿Por qué no me avisasteis, joder? Sabéis que nunca digo que no.
- ¿A qué? -preguntamos Tom y yo al unísono, aunque quizá mi voz no hubiera salido especialmente fuerte de mi garganta.
- ¿Cómo que a qué? ¿Harry durmiendo en tu cama y tú llevando la camiseta que casualmente Tom no lleva y aún me preguntas qué? -Me lo recriminaba a mí, y no entendía el porqué. ¡No había hecho nada!
- Me voy a duchar -anuncié, sin más. No me gustaba esa situación, y aunque fuera de cobardes, huí en cuanto pude.
Corrí escaleras arriba hasta el cuarto de baño que quedaba al lado de la habitación de Dougie para no tener que volver a entrar en la mía mientras alguien que no era yo siguiera ocupando la cama, recé por que a nadie se le ocurriera entrar pues los baños no tenían pestillo y me metí en la ducha rápidamente para ordenar mis pensamientos.
Definitivamente no había pasado nada con Tom, como era más que obvio, pero ¿y con Harry? No recordaba nada de eso, y tampoco bebí ni la mitad que la noche en que gracias a la sensatez de Dougie al verme en aquel estado no perdí mi virginidad. Quizá dos copas en toda la noche, pero... No. No podía haber hecho nada con Harry.
Y por otro lado estaba Dougie, claro. Él siempre entraba en mis pensamientos aunque a veces no lo quisiera al cien por ciento. ¿A qué venía ese enfado? ¿Es que realmente pensaba que había ocurrido algo? ¿Tom? ¿Harry? ¿De verdad creía que habían sido capaces de hacer algo en la misma cama, con alguien que no fuera ni Giovanna ni Izzy? Por supuesto que no, pero si había sido capaz de lograr un beso Junes, quizá... Giré la maneta del grifo hacia el agua fría para dejar de pensar estupideces. Acabábamos de entrar en diciembre, y a decir verdad en Londres no se estaba tan bien -en cuanto a clima- como en Mallorca, y me arrepentí de aquel movimiento mío, por lo que salí inmediatamente, más rápido de lo que había entrado.
Por suerte, cuando volví a mi habitación con una toalla rodeándome el cuero y otra en el pelo para no dejarlo todo chorreando como solía hacer en mi propio cuarto de baño, ya nadie ocupaba la cama y pude elegir mi ropa y vestirme tranquilamente, tomándome mi tiempo porque a decir verdad tampoco me apeteceía bajar, a excepción de por ver a Tom. ¿Estaría Dougie enfadado también con Harry? ¿Se habría ido ya el segundo?
Lo comprobé en cuanto bajé de nuevo las escaleras, contando tres segundos entre escalón y escalón que bajaba, sin hacer ruído, ya vestida con unos simples vaqueros y una sudadera de The Who, y descalza pues me encantaba sentir el calor del suelo. Y para mi desgracia ya estaban ahí todos los que se habían quedado a dormir aquella noche en casa de Matt, excepto Giovanna que se había ido a hacer unas cosillas, según me había dicho Tom, y Jeff, que no tenía ni idea de dónde debía estar.
Intenté evitarlo, pero cuando vi a Danny -con Georgia encima de su regazo- en el sillón que antes había estado ocupando Tom y a Harry en la esquina del sofá más cercana a él, no pude evitar quedarme mirándolos, sin decir nada, y vi en sus ojos que no entendían el por qué, así que sería una sorpresa lo de decirles que se habían besado por unas simples cervezas.
- ¿Qué? -preguntó al fin Danny, exasperado.
Dougie se apresuró a sacar su móvil del bolsillo trasero de su pantalón y a rebuscar en él. Harry pegó sus cabezas pues lo tenía a la izquierda; Danny dejó a Geo en el sillón y corrió hasta colocarse, en una posición forzosa, entre Tom y Dougie, para ver también qué era lo que estaba ocurriendo. Sus caras al encontrar Dougie la foto que buscaba fueron de cuadro, literalmente, y luego, al mismo tiempo, levantaron las cabezas y se miraron con los ojos extremadamente abiertos, sin poder creer lo que estaban viendo.
Pasada la conmición del momento ambos nos repitieron hasta la saciedad que no podía ser cierto, que habíamos jugado con el photoshop o lo que fuera, pero que ellos no podían haber hecho eso, que iba en contra de su religión dijo Danny. Hasta que al final les enseñé yo el vídeo que había grabado Jeff, que incluía la pequeña discusión que tuvieron antes de hacerlo, y tuvieron que aceptarlo porque no les quedaba otra.
- Entonces... -comenzó a cavilar Tom en voz alta- Si es verdad eso que dicen que cuando besas a una persona y luego a otra es como si esa otra besara a la una... Georgia a besado a dos cuartas partes de McFly -rió. A veces se comportaba como un niño, y era lo más adorable del mundo cuando lo hacía.
- Y a Alice -murmuró Dougie.
Y lo hizo sin pensar en que no era el comentario más adecuado del mundo pues se llevó un capón de Danny que incluso sonó a dolor e hizo que Dougie por poco no se comiera sus propias rodillas. Aunque el pollito no se quejó, fue algo involuntario -o lo pareció- el siguiente movimiento de Harry: idéntico al de Danny pero esa vez para él, y eso sí, ni la mitad de fuerte. Y rápidamente Tom golpeó también la cabeza de Danny, sin venir a cuento.
- ¡Eh! -se quejó él, y con razón.
- Perdón, pensaba que jugábamos -dijo Tom, inocente, y todos nos echamos a reír al instante.
Ahí se quedó la cosa pues sabéis que si en algún momento alguno se enfadaba con otro duraba bien poco aquéllo, pero yo no podía sacerme de la cabeza la actitud de Dougie. ¿Qué se suponía que había hecho mal?
Feo, ¿verdad? Lo siento, intentaré subir el viernes, o el domingo como muy tarde.
p.d.: Subo capítulo el 23 de septiembre, día que debéis recordar como el cumpleaños del Boss. Más conocido comúnmente por Bruce Springsteen.
Ohh bien! has subido! soy feliz (:
ResponderEliminarEn serio, deja de decir que es feo y demás porque es simplemente aksjashaskjashjkas y no hay más :3
Y eso, que quiero el siguiente, como siempre *-*
Besos! <3
Bueno, hoy no estoy de mucho humor para comentar y no sé qué saldrá del teclado pero me veo en la obligación emocional de comentarte este capítulo. Aunque no tengo mucho más que decirte aparte de que me encanta, como los 65 anteriores...
ResponderEliminarAmo a Tom y sus camisetas frikis. Amo a Harry y sus actitudes inesperadas. Amo a Danny y su forma de ser. Y amo a Dougie y sus salidas de tono. Pero me escama su actitud: ¿a qué viene ese comentario del final? En fin, aguardaremos al próximo capítulo *esperemos que no sea mucho*.
Pd: mierda de comentario donde los haya pero sé que te gusta ver que la gente se pronuncie ante lo que escribes so... ahí lo dejo.
Pd2: gracias por la dedicatoria, aunque no lo creas me hace feliz ver mi nombre ahí arriba. <3 you babe.