jueves, 8 de diciembre de 2011

8 ~ My little Party Girl.

    - Yo: Lo siento… -murmuré, pero era demasiado tarde.
    - Harry: ¿Qué es lo que sientes? -preguntó, confuso.
    - Danny: Dolor de tripa. -dijo como quien no quiere la cosa y todos comenzamos a reírnos sin poder casi parar por el estúpido comentario de Danny.
    - Harry: No, en serio. ¿Qué sientes? -insistió.
    - Yo: Haberte llamado… Eso. -No quería volver a decirlo.
    - Harry: ¿Idiota?
    - Yo: Sí, eso…
    - Harry: Ah, por eso no te preocupes, ya estoy acostumbrado. -bromeó.
    - Yo: Bueno, pero yo…
    - Harry: Que no importa, de verdad. Es más, quiero volver a escucharlo salir de tu boca.
    - Yo: ¡No, nunca!
    - Harry: Pues vas a grabar las canciones sin batería. -aseguró.
    - Yo: No… Harry por favor... -pedí e hice pucheros por si eso fuera a funcionar. Rezando incluso, aunque no supiera.
    - Harry: Antes ya le has dicho a Tom que eso no valía. -me recordó.
    - Yo: ¡Lo que no vale es lo que tú me estás haciendo! -me quejé.
    - Harry: Yo no te hago nada, es más, es eso lo que voy ha hacer en el estudio. Nada.
    - Yo: A esto en mi país se le llama chantaje emocional.
    - Harry: ¿Emocional? ¡Pero si te he dicho que me llames idiota! Solo una vez más, y te dejo en paz. -volvió a pedir.
    - Yo: No. Me niego.
    - Harry: Pues ya sabes lo que hay.
    - Yo: Me las apañaré. -dije llena de valor, aunque luego si hacía falta me pondría de rodillas y suplicaría.
    - Harry: ¿Cómo piensas grabar una canción de McFly sin batería?
    - Yo: Primero: puedo grabar UNA canción sin batería. Segundo: sé lo suficiente de música como para ponerme a tocar yo misma la batería. Nunca lo he hecho pero podría hacerlo perfectamente.
    - Harry: ¿Qué canción piensas grabar sin batería? Y si no la has tocado nunca ¿cómo es que estás tan segura de poder hacerlo?
    - Yo: The heart never lies, queda preciosa con el piano, pues… porque soy inteligente xD
    - Harry: Estas insinuando que yo no lo soy, así que me basta eso en vez de que me lo digas directamente, ya tienes batería.
    - Yo: Iba a decirtelo otra vez pero me callaré…
    - Harry: Dilo, venga, va…
    - Tom: Nadie dice nada, a grabar y punto. *estaba TOM FLETCHER enfadado? No podía ser O.O*
    - Yo: Perdona Tom…
    - Tom: Perdona por qué? No has hecho nada.
    - Yo: Pensé que estabas enfadado…
    - Tom: No, es que no me gustan demasiado los viajes en coche, lo siento, no es culpa tuya.
    - Yo: Vale, lección aprendida para próxima vez que esto suceda.
    - Danny: Has parecido un ordenador! XD
    - Yo: Seh, es que molo (H)
    - Danny: Pero yo más.
    - Yo: Lo se.
    - Danny: Lo aceptas?
    - Yo: Claro, es verdad!
    - Danny: Aiiiiiiish -me abrazó, más que abrazar, me estrujó entre sus brazos- que bien me caes, ostia!
    - Yo: Tú… a mi… también… y MUCHO -dije medio ahogándome- pero… no puedo… respirar…
    - Danny: -me soltó de golpe- Perdona, me emocioné al pensar que molaba.

Seguimos un par de minutos más en la carretera hasta que Harry paró definitivamente. Danny volvió a encargarse de despertar a Dougie, a este no le gustó mucho, pero un par de puñetazos por aquí otro par más por allá (siempre de broma, lógicamente) y todo solucionado. Harry, para que viera que nuestra “bronca” anterior era por fastidiar un poco (lo se porque me lo dijo, sino tampoco podría haberlo averiguado) me acompañó hasta el estudio posando su enorme brazo musculado en mis hombros *que día tan perfecto… ♥.♥* Ya por fín dentro, Tom me invitó a pasar y como lo había prometido, tuve que hacerlo…

    - Tom: Venga, cuales quieres grabar?
    - Yo: Cuantas tengo que grabar?
    - Dougie: Cinco bastan, que tengo sueño. -dijo mientras cogía el bajo que tanto me gusta (el instrumento de cuatro cuerdas, uno que él tiene, azul con neones *-*)-
    - Danny: Sería raro…
    - Harry: Tienes algún problema con mi mujer?
No pude evitar reírme.

    - Dougie: Y tú con mi marido?
    - Yo: Para nada, ninguno en absoluto.
    - Dougie: Pues a grabar, venga, dime cinco canciones en cinco segundos. *me estaba retando? Porque tenía la cara de estar haciendolo…*
    - Yo: -apenas me dio tiempo a pensarlas así que dije la primera que me pasó por la cabeza de cada álbum- Not alone, All about you, Transylvania, Falling in love y Nowhere left to run -parecía el rosco final de Pasapalabra de lo rápido que fui xD-
    - Tom: Ale, pues a grabar se ha dicho.
    - Yo: Sí…

Todos se pusieron en sus sitios, vamos, como en un concierto pero conmigo delante, que presión.

    - Harry: Con que a Party Girl, eh…
    - Yo: -recordé la camiseta que llevaba puesta así que en seguida me llevé las manos al culo-

Todos empezaron a reírse, hasta que al final, por fin conseguimos grabarlo todo, habría preferido otras canciones, pero Doug me hizo elegir demasiado rápido, mis neuronas no dieron para más…u.u
El camino de vuelta se pasó más rápido, básicamente porque cuando Dougie apoyó su cabeza en mi hombro para dormirse, yo posé mi cabeza sobre la suya y así nos dormimos los dos…

Noté que alguien movía suavemente mi brazo, pero no quise hacer caso.
    - __: Alice, Alice ya hemos llegado -susurró alguien de quien no reconocí la voz-
    - Yo: Me da igual, quiero dormir -intenté acomodarme, pero la cabeza de Doug me lo impidió así que abrí los ojos para saber que era lo que me impedía la movilidad, cuando supe que era Dougie me eché hacia atrás enseguida, haciendo que este callera en el asiento y echando a Danny del coche ya que la puerta de su lado estaba abierta-
    - Aiii -dijeron los dos a la vez-
    - Yo: Lo siento, lo siento, lo siento -miré a Danny que era el que había caído al suelo- Perdona…
    - Danny: No importa, tranquila.
    - Yo: -le ayudé a levantarse y miré hacia Doug- Lo siento…
    - Dougie: No pasa nada, no te preocupes.

Porfín salimos del coche y entramos en casa de Matt *donde estaba este hombre?* -pensé- aunque en realidad me importaba poco, estaba con los 4 hombres que más quería en este mundo, no necesitaba nada más…

    - Tom: Sabes? Me he quedado con las ganas de oírte tocar The heart never lies con el piano, quiero escucharla! -me sonrió- *y yo me derretí nuevamente…*
    - Yo: Es que no vi ningún piano, y con el teclado como que no…
    - Tom: Pero es la única canción que sabes tocar con el piano o lo tocas siempre?
    - Yo: Lo toco de toda la vida, es más, la versión que yo toco la he hecho porque me apetecía, no porque la haya escuchado de ningún otro sitio.
    - Tom: Mee estás diciendo que nos has versionado? -se le abrieron los ojos, MUCHO-
    - Yo: Bueno… no se… tan solo yo la he escuchado…
    - Tom: Dios, quiero escuchar eso, lo necesito!
    - Yo: No me digas eso que voy, robo un piano y lo traigo solo para que lo escuches, eh.
    - Tom: No hará falta, ya verás…
    - Yo: Tom, me asustas…
    - Tom: No mujer, no hay de que preocuparse, bueno, tenemos que irnos.
    - Yo: Tan pronto…? *mi día perfecto no podía acabar aquí!*
    - Tom: Sí, le prometí a Gio que llegaría pronto y eso… *si era mono ya de por sí, cuando hablaba de Gio, era para morir de la monosidad*
    - Yo: Si es por Gio… tendré que aceptar que lo nuetro nunca funcionará…
    - Tom: Que dices ahora? -me miró austado-
    - Yo: Que es broma!
    - Tom: Bfff, que susto, bueno, nos vemos mañana, vale?
    - Yo: Si no hay más remedio… hasta mañana -dije muy a mi pesar, y le sonreí-
    - Tom: Hasta mañana! -me sonrió y me abrazó-
    - Danny: Adiós! -me abrazó y me dio un beso en la mejilla (por desgracia nuevamente)-
    - Yo: Adiós Danny -le sonreí a duras penas ya que me había quedado casi petrificada después de su beso *-* -
    - Harry: Adiós mi pequeña Party Girl -me abrazó, demasiado fuerte para mi cuerpecito- *el determinante MI después de haberse referido a mí hizo que el corazón se me parara por unos instantes*
    - Yo: Adiós mi gran… *piensa rápido Alice!* -me dije a mí misma- Potter?
    - Harry: Potter?
    - Yo: Ya sabes… eres Harry, tu brecha de la cabeza, depende de cómo lleves el pelo, parece un rayo, al igual que la de Harry Potter…
    - Harry: -se rió- Vale acepto ese mote, pero solo porque eres tú…
    - Yo: Me halaga que digas eso -le sonreí, pero ya estaba camino del coche-
    - Dougie: Adióóós !!! -me abrazó por detrás, no me lo esperaba, así que por muy poquito no caímos los dos al suelo-
    - Yo: Adióóós! -me giré para poder abrazarle como yo quería *-* -

Esperé en la puerta hasta que vi el coche girar la esquina. Eran las 8 y no tenía ganas de hacer nada, más que ir a mi habitación y ser feliz recordando todo lo que había pasado ese PERFECTO día. Y eso hice, Charlie me preguntó si quería algo de cenar, pero no tenía apetito y como estaba tan feliz, le dije que podía irse a donde quisiera y que mañana no volviera, le cedía un día libre de parte del señor Brooks (todo mentira, pero daba igual, no se enteraría). Fui a mi cuarto, encendí la minicadena, no me apetecía poner otro CD y el último que tenía era el de Personas, El canto del loco (no lo sabía, pero lo supe al escuchar la siguiente frase)

Y pienso, que si no existes yo me muero, que en mi cabeza había un sueño y que se ha hecho realidad… (8)

Que mejor frase? Ninguna posiblemente, así que me puse mi pijama preferido (el pantalón era verde con un montón de estrellas blancas y la camiseta, manga corta blanca y en la parte delantera ponía “STAR GIRL” con letras en verde con purpurina *-*) y me metí en la cama, la última imagen que pasó por mi cabeza fue el primer instante en el que los ví, si, ese en el que me desmayé, pues unas milésimas de segundo antes. Y me dormí, como no, pensando en ellos…

jueves, 3 de noviembre de 2011

7 ~ McGuys.

¿Y seguía viva después de haber conocido a cuatro de los hombres más perfectos del planeta? Increíble. Y para rematar, Matt les invitó a comer y, obviamente, aceptaron a aquella invitación tan apetitosa.

A la hora de comer me senté en una esquina de la mesa, para poder ver todo lo que sucedía a mi alrededor. Danny y Dougie se sentaban a mi derecha, Tom y Harry a mi izquierda y Matt en la otra esquina.

Charlie nos sirvió la comida de la que a penas probé bocado ya que estaba demasiado nerviosa e... ida. Matt se enfadó un poco, pero tenía literalmente el estómago cerrado. Todo lo contrario que nuestros invitados, que se zamparonn todo lo del plato y más. ¡Cómo engullían!

    - Dougie: Me aburro, ¿hacemos algo? -preguntó cuando ya estábamos todos en el salón repartidos por los sofás y sillones que allí había.
    - Yo: Y ¿se te ocurre algo que hacer?
    - Dougie: Yo solo he dicho que me aburría, no que tenía nada pensado que hacer…
    - Yo: Vale… -murmuré alargando mucho la "a".
    - Danny: ¡Idea! -exclamó.
    - Harry: Qué raro que Danny tenga una idea… -ironizó y se ganó una mirada de odio por parte del pecoso.
    - Danny: Imbécil… Lo que pensaba es que antes te hemos escuchado cantar, y realmente me ha encantado. No sé si a vosotros también, chicos…
    - Tom: Sí, yo ya he dicho que tenía una voz preciosa, pero ¿cuál es tu magnífica idea?
    - Danny: Voy enserio, no os riáis de mí. -se quejó- Bueno, que lo que decía, ¿por qué no nos la llevamos al estudio a grabar un par de canciones? Podrías triunfar. -ofreció y me miró, guiñándome un ojo también. [Ingleses-asquerosos-que-no-paran-de-guiñar-los-ojos]
    - Yo: Yo… Yo no creo que pueda… -murmuré.
    - Tom: Venga, va… -pidió poniendo cara de cachorrito.
    - Yo: Jo… Eso no vale. -me quejé y me crucé de brazos.
    - Tom: Perdona… Es que es verdad que tienes una voz muy bonita. ¿Por qué no lo intentas? Seguro que después te gusta y todo. -me animó y sonrió mostrándome su PERFECTO hoyuelo, por lo que fui incapaz de resistirme.
    - Yo: Bueno, vale… Pero porque eres tú, que sinó…
    - Danny: Porque es Tom, ¿no? Y yo que he tenido la idea, ¿qué?
    - Yo: Pues tú… Tú eres el que ha tenido la idea. ¿Qué más quieres?
    - Danny: Un abrazo… -pidió haciendo pucheros y extendió los brazos hacia mi.

¿Un abrazo? ¿Mío? No. Imposible. En aquel momento me colapsé. No podía creer que Danny Jones me estuviera pidiendo un abrazo, pero lo hizo, matándome como consecuencia.

    - Yo: Eh… si me lo pides así… -murmuré y me acerqué muy lentamente a él, con miedo incluso.


Danny no aguantó que tardara tanto por lo que cuando estuve a dos pasos de él, los acortó rápidamente hasta dejar nuestro cuerpos completamente pegados. Un abrazo. Sí. Un abrazo a una de las persona que decoraban en pósters las paredes de mi habitación. Y fue... Inexplicable. 


    - Yo: ¿Contento ya? -pregunté en cuanto me separé, aunque no me hubiera importado quedarme allí, entre sus brazos, por toda la eternidad.
    - Danny: Chi. -aseguró y me sonrió con su imPERFECTA sonrisa, por lo que tuve que hacerlo casi por obligación yo también.
    - Tom: ¿Entonces te he convencido?
    - Yo: Bueno... Más que tú ha sido el abrazo de Danny… -murmuré, consiguiendo que Danny hiciera un gesto de victoria con el brazo. Entonces tuve que reír.
    - Tom: Con que el abrazo de Danny, ¿no?... -insinuó.
    - Yo: Sí… -respondí avergonzada. Me arrepentía de haber dicho lo que había dicho.
    - Tom: Vale… -aceptó.


No lo vi. Se movió tan sumamente rápido que no vi lo que me esperaba. Sólo me dio tiempo a sentir sus brazos entorno a mis hombros. Unos... "reconfortantes" brazos que había soñado durante mucho tiempo me estrecharon contra su pecho y no morí de un infarto porque Dios no quiso.

    - Yo: Retiro lo que acabo de decir… Pero antes que que alguien me abrace otra vez, aviso que no se que me puede pasar. Así que pa’ el estudio que todavía muero. -me apresuré a decir, aunque en realidad no me hiciera demasiada ilusión- No te importa que vaya, ¿verdad, Matt? -me giré para comprobar su respuesta, pero él ya no estaba- ¿Dónde está?
    - Charlie: Ha salido, tenía que hacer unas cosas y prefirió no molestarle mientras estaba con ellos. -informó.
    - Yo: Pero… Bueno, da igual, ¿puedes decirle que me he ido con ellos? Volveré antes de la cena -avisé.
    - Charlie: Claro, no se preocupe por eso.
    - Yo: Gracias, Charlie -dije sonriente- ¿Qué chicos, nos vamos?
    - McGuys: ¡Claro! -exclamaron al unísono.

Enseguida salimos y fuimos al coche que había desvelado todo el pastel. Harry se colocó en el asiento del conductor y Tom ocupó el lugar del copiloto.

    - Yo: ¿Puedo ir en medio? Si no veo lo que hay delante me mareo… -murmuré.
    - Tom: ¿Quieres sentarte aquí delante? -ofreció. Adoreibol...
    - Yo: No, no, aquí estoy bien -aseguré. Y tan bien. Como para no estar bien entre PONES...

Cuando estuvimos todos sentados y con los cinturones puestos Harry encendió la radio a un volumen no demasiado fuerte a fin de que si alguien decía algo pudiéramos escucharnos. Justo en aquel momento sonó una canción que yo conocía muy bien, a parte de porque me gustaba mucho, hacía años en el colegio nos hicieron aprenderla, así que empecé a cantarla:


Hey Jude, don’t make it bad
Take sad song and make it better
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better…


    - Harry: ¿Te gustan los Beatles? -preguntó y vi por el retrovisor como abría mucho los ojos.
    - Yo: ¡Claro! ¿Cómo no?
    - Harry: ¿Sabes?... Me caes bien. -murmuró y se giró para mirarme sonriente. Me derrito. Me derrito como vuelvas a hacer eso...
    - Yo: Tú a mí también, no lo sabes tú bien. Pero por favor ¡mira la carretera!
    - Harry: Ups, perdona. Pero tranqui, esta todo controlado -aseguró.
    - Yo: Sí, ya… Por cierto, ¿queda mucho para llegar al estudio?
    - Tom: Un poco sí, ¿por qué? -preguntó algo preocupado.
    - Yo: No, por nada. Es que Dougie ya se ha quedado dormido, por no cortarle el sueño y eso…
    - Tom: Dougie… -le riñó aunque no pudiera escucharle.
    - Yo: Déjalo, debe estar cansado el pobre… -murmuré. Y lo mono que era cuando dormía...
    - Danny: Seguro. Será de lo que trabaja… -ironizó y le pegó un puñetazo en el brazo, no demasiado fuerte, pero suficiente como para que se despertara, por lo que abrió los ojos rápidamente, desconcertado.
    - Dougie: ¿Eh? ¿Qué? ¿Dónde estamos? -preguntó rápidamente.
    - Tom: Vamos hacia al estudio…
    - Dougie: ¡¿Por qué no me dejáis dormir?! -se quejó y se cruzó de brazos.
    - Danny: ¡Porqué lo estás haciendo todo el día!
    - Yo: ¡¿Haciendo qué?! -pregunté mirándole horrorizada, aunque sabía de sobra a lo que Danny se refería, y le hice reír como sólo él sabía.
    - Danny: ¡Dormir, tonta! -exclamó.
    - Yo: Ya lo sabía, pero no hacía falta que me llamaras tonta… -murmuré haciéndome la ofendida.
    - Danny: Que no, perdona… Joder, qué difíciles sois las mujeres -lo último lo dijo bajito intentado que no le oyera, pero lo tenía a centímetros así que era imposible no hacerlo...
    - Yo: Lo acabas de arreglar, majo. -bromeé.
    - Danny: Perdóname, por favor… -Me besó en la mejilla e hizo pucheros.


No, no, no, no. No. Mi mejilla. Beso. Danny. ¿Cómo? No podía creerlo. ¿Así, porque sí? Imposible. No. Mi cerebro dejó de funcionar, pero eso a él le importaba bastante poco...

    - Yo: Vale, vale, perdonado, pero avisa la próxima vez que vayas ha hacer eso, ¡por favor! -pedí.
    - Danny: ¿El qué? ¿Esto? -preguntó y volvió a besarme. [En la mejilla, por desgracia para mí]
    - Yo: ¡Sí, eso!
    - Danny: ¿Por qué? ¿No te gusta?
    - Yo: ¡Claro que me gusta! Por eso mismo, tú no quieres que me desmaye, lo que quieres es que me muera directamente.
    - Danny: No será para tanto, mujer…
    - Yo: Que no será para tanto dice… Claro, eres tú el que va provocando desmayos allá por donde pasa…
    - Danny: No creo que haga eso.
    - Yo: Pues crees mal, tú y los otros tres que hay en este coche provocais eso y más -aseguré.
    - Harry: Bah… Exageras.
    - Yo: ¿Exagero? Entonces yo me he desmayado por llamar la atención, ¿verdad?
    - Harry: Quizá…
    - Yo: Idiota…

¿Acababa de decir lo que creía que acababa de decir? ¿Había llamado idiota a Harry Judd? Lo mío no podía ser normal, me estaba volviendo loca… Sí, lo había dicho de broma, pero lo había hecho, y me quería morir...

martes, 1 de noviembre de 2011

6 ~ McFly.

Cuando desperté estuve segura de que estaba en mi habitación, ese colchón tan sumamente cómodo era inconfundible, pero además estaban también las paredes llenas de pósters. Mis pósters favoritos.

    - Jeff: Por fin te despiertas. Pensaba que te habías muerto... -bromeó, pero se ganó una colleja de Matt, que si me la hubiera dado a mi me habría sacado la cabeza del sitio- Joder... -se quejó.
    - Matt: ¿Estás bien? -preguntó dirigiéndose a mi.
    - Yo: Creo que sí… pero no recuerdo nada… -murmuré y me equivoqué, ya que entonces fue cuando lo recordé todo, lo poco que podía recordar, así que quise levantarme corriendo, pero cuatro manos me lo impidieron- ¡Quiero bajar!
    - Matt: ¿Y que te vuelvas a desmayar? Ni de coña. -dijo serio.
    - Yo: Por favor… -pedí  poniendo ojitos, por si eso fuera a funcionar... y en efecto, no pudo resistirse.
    - Matt: Bueno, vale… -murmuró y con ello me levanté para abrazarle (el primer contacto físico que tenía con él desde que había llegado allí).
    - Yo: Gracias, gracias, gracias... -dije un millón de veces y besé su mejilla antes de salir corriendo.

El corazón me iba a 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 por hora, y es que sabía de sobra lo que me esperaba bajando las escaleras -lo de esperar es una expresión, posiblemente no hubieran reparado ni en mi existencia todavía-

Las escaleras, por muy rápido que fuera, se me pasaron eternas, pero por fin llegué al último escalón. Tan solo me separaban unos pasos de lo que tanto había deseado toda mi vida. Y no podía creerme que fuera real, pero lo era. Debía serlo.

Estaba abajo, y solo necesitaba girar la cabeza hacia la derecha para morir de un infarto, pero primero comencé a marearme, por lo que antes de desmayarme de nuevo, me senté en el suelo justo enfrente del salón, con las piernas cruzadas, y miré muy fijamente al objeto de mi locura.

    - ___: ¿Estás bien? -preguntó uno de ellos y todos se levantaron preocupados.

Yo solo pude asentir y sonreír, asentir y sonreír [como los pingüinos de Madagascar] y posiblemente pensaron que estaba loca, para ir directa al manicomio, que era en aquel momento hasta lo que yo pensaba.

    - Matt: ¡Alice! -exclamó y bajó las escaleras corriendo para acercarse a mi.
    - Yo: Sí… -suspiré sin dejar de mirar a mi objeto de deseo
[sí, suena muy mal, pero es lo que hay].

Entre Jeff y Matt me levantaron nuevamente y me llevaron a uno de los sillones. Los invitados estaban paralizados, seguramente por mi reacción inesperada por su parte, pero en aquel momento no era consciente de lo que mi cuerpo hacía.

Todos me miraban, y yo no sabía hacia donde mirar, pero al final opté por mirar tan solo a un par de ojos. Unos preciosos ojos azules, tan pequeños que se extinguirían si se le ocurría sonreír. Unos ojos acompañados del rostro más hermoso sobre la faz de la tierra. Unos ojos medio tapados por un rubio cabello.

    - Jeff: ¿Alice? ¿Sigues con nosotros? -preguntó y yo me limité a asentir y sonreír, nuevamente- ¡No vayas a la luz! -exclamó y entonces fui yo quien le pegó una hostia, pero sin dejar de mirar a quien ya sabéis [obviously]- ¡Coño! No, no ha ido a la luz, me cago en la puta...
    - ___: ¿Qué... qué le pasa? -preguntó ÉL, cuando fue capaz de articular palabra.
    - Matt: Tú, eso es lo que le pasa… -murmuró.
    - ___: Si queréis nos vamos... -murmuró esta vez el que identifiqué que, sin necesidad de mirarle, era el hombre que junto al que yo no podía dejar de mirar formaban la pareja perfecta.
    - Yo: ¡NO! -grité y me atreví a entonar-: I’ll be ok...

Provoqué con ello que todos sonrieran, y no morí no-sé-porqué. Era más fuerte de lo que nunca habría imaginado, porque con esas perfectas sonrisas era casi imposible sobrevivir.

    - Jeff: Cuando cantas te olvidas de todo, ¿no? ¿Por qué no cantas entonces y te olvidas de que están? -se le ocurrió, y todavía tenía la mano en la cara, así que debí de haberle hecho daño…
    - Yo: ¡Pero es que yo quiero que estén! -me quejé- Y además, em fa vergonya…
    - Todos: ¡¿Qué?! -exclamaron al haberlo dicho en catalán.
    - Yo: Que me da vergüenza… -murmuré y agaché la cabeza, dejándole de mirar muy a mi pesar.
    - ___: Venga, si cantas te acompañamos. Pero alguna que nos sepamos, eh -ofreció otro, el pecoso para ser concretos, por lo que levanté la cabeza inmediatamente para mirarle a él.
    - Yo: Es que... Yo... Ehm... Aish...
    - ___: Si no quieres no importa, solo es para que te tranquilices… -murmuró, pero lo hacía a propósito, para que cantara.

Me miraban muy fijamente, y me intimidaban. Una que ellos se supieran... Claro que iba a ser una que ellos se supieran. ¿De quién sinó? ¿El canto del loco? No, no, no... Pero ¿cuál? Y opté por la primera que me pasara por la cabeza.

    - Yo:         Leaves a note and start to choke,
                     and feel the lump that's in her throat.
                     It's raining and she leaves her coat in silence...
    - Todos:   We are sorry but we disagree
                     The boy is vermin, can't you see?
                     We are drowing sins and misery
                     Riping about the history...
    - Dougie: People marching to the drums
                     Everybody is having fun
                     To the sound of looove...

Casi muero. ¿Qué Galaxy Defender en su sano juicio sería capaz de soportar aquello? Aun no siéndolo... ¿Cómo seguir viva después de escuchar tan perfecta voz?

    - Yo: Vale, vale, si no queréis que muera, dejadlo ya -dije rápidamente, antes de que pudieran rematarme.
    - Tom: ¿Por qué tendrías que morir? -preguntó confuso.
    - Yo: ¿Vuestras perfectas voces os parecen poco? -ironicé y pareció que los cuatro se avergonzaban. Qué monos ellos...
    - Danny: No será para tanto, mujer… -murmuró.
    - Yo: Habló el de la perfecta voz rasgada...
    - Harry: ¿Piensas acompañar cada palabra con el adjetivo perfecto? -bromeó.
    - Yo: Describiéndoos a vosotros, es imposible no hacerlo. -me limité a responder.
    - Tom: Tú también cantas muy bien. -aseguró sonriente, dejándome ver su PERFECTO hoyuelo, por lo que solté una risilla nerviosa.
    - Harry: ¿Y ahora qué?
    - Yo: Tom a sonreído, lo que equivale a una maravillosa vista de su perfecto hoyuelo -expliqué recalcando la palabra.

Y ante tal comentario, todos se echaron a reír, pero... ¿Qué risa destacó entre todas las demás? No sois tan tontas como para no averiguarlo, y por eso entenderéis que no pudiera evitar reír yo también.

Seguía sin comprender cómo podía haber articulado palabra con ellos delante, pero lo hice. Inexplicablemente lo hice. Y supe, sin necesidad de ver nada más, que si conseguía un par de minutos con ellos al lado, serían los minutos más PERFECTOS de mi vida.

lunes, 31 de octubre de 2011

5 ~ Tattoos.

Me desperté tarde, las diez y media para ser exactos… Así que me duché muy rápidamente, me vestí -una camiseta de manga corta, blanca, con la bandera británica incrustada en un corazón que en la parte de atrás, justo en la parte del trasero, ponía Party girl, y unos shorts vaqueros con mis viejas zapatillas azules y llenas de barro, las típicas Converse, las de la portada de Zapatillas- y bajé. No había nadie, pero antes de salir fuera a ver si estaban en el jardín, del cual solo había visto la parte delantera, tenía que tomarme mi vaso de leche con Nesquik. [No Internet and no Nesquik makes Úrsula go crazy]

Salí fuera y un perro vino corriendo hacia mi, un precioso ejemplar de Husky Siberiano, por lo que me agaché un poco para tocarlo, pues era peludito y muy suave.

    - Matt: ¿Ya has acabado tu sueño?
    - Yo: Creo que por fin sí. -bromeé- ¿Es tuya? -pregunté señalando al perro.
    - Matt: Sí, ayer no te la enseñé porque en cuanto viste tu cuarto no quisite ver nada más… -murmuró.
    - Yo: Ya... Pues es preciosa. ¿Cómo se llama? -pregunté mientras seguía acariciándola.
    - Matt: Sky, se lo puso Jeff hace ya un tiempo. -explicó.
    - Yo: Bueno... ¿Vamos a hacer algo hoy?
    - Matt: No que yo sepa ¿por qué?
    - Yo: Por hacer algo ¡que me aburro! -me quejé.

Y en ese preciso instante alguien me abrazó por detrás. Al principio me asusté, pero al ver que Matt se reía no podía ser nadie desconocido, al menos para él. Entonces pude ver el tatuaje, ese que tanto me gustaba.

    - Yo: ¡Jeff, me has asustado! -grité y me crucé de brazos a la vez que hacía pucheros.
    - Jeff: Perdona… Quería darte una sorpresa, y como he oído que buscas algo que hacer... Tengo planes para ti. -anunció sonriente.
    - Yo: ¿Planes... para mí?
    - Jeff: Quizá no te guste, pero yo te lo propongo... ¿Recuerdas el chico del que te hablé ayer, el de la tienda de tatuajes?
    - Yo: Sí… Shannon si no recuerdo mal… -murmuré.
    - Jeff: Ese, ese. Pues... ¿Qué te parece si vamos a verle? Podríamos negociar lo de tu primer tattoo… -insinuó.
    - Yo: ¿Mi… mi primer tattoo? -pregunté y los ojos casi se me salieron de las órbitas.
    - Jeff: ¡Exacto!
    - Yo: Vale… Me encantaría... - murmuré, pero no sonó demasiado convincente.
    - Jeff: Ya, si se te ve ilusionadísima. -bromeó- Bueno, ¿te vienes o no?
    - Yo: ¡Claro! ¿Puedo, Matt? - pregunté y me giré para esperar su respuesta.
    - Matt: Sí, claro que puedes. -respondió él sonriéndome.
    - Yo: Gracias.

Jeff y yo nos dirijimos hacia el coche y, cómo no, me quedé flipando. Me paré en seco, con los ojos abiertos y creo que hasta la boca, pero aquel coche era impresionante.

    - Jeff: ¿Pasa algo? -preguntó preocupado.
    - Yo: ¿Eso… es… un Lamborgini Murciélago SV?
    - Jeff: Me gusta como lo dices… Y sí, lo es, ¿por qué?
    - Yo: ¡Porqué me encanta! -exclamé y provoqué que riera.
    - Jeff: Me alegro, pero entra ya que al final no llegamos.
    - Yo: Voooy.

Nos subimos al coche y comprobé lo cómodo que era. Ambos nos abrochamos el cinturón, y Jeff enseguida puso la radio.

    - Jeff: ¿Tienes alguna cadena favorita?
    - Yo: La tengo... pero es de España. -murmuré.
    - Jeff: Es verdad, se me olvidó... Venga, si corres y vas a buscar un CD tuyo te lo pongo. - aseguró y me guiñó el ojo. Y lo que me gustaba que lo hiciera...

Salí del coche y corrí hacia el palacio. Charlie me abrió la puerta y sin decirle nada subí corriendo también las escaleras. Tropecé un par de veces, pero no me detuvo nada. Entré en mi habitación y me paré delante de la súper-estantería.

Sabía que quería uno de McFly, pero lo difícil era elegir, así que cogí los cinco. Bajé más rápido de lo que había subido y corrí nuevamente hacia el coche. Cuando Jeff me vió entrar, abrió los ojos como platos.

    - Yo: Es que no sabía cual elegir… -expliqué.
    - Jeff: Pues trae. -Los cogío todos, los desordeno un poco, pero con cuidado de no rayarlos y cogió el primero que había. Tocó Motion in the Ocean-. ¿Este te vale?
    - Yo: Perfecto.

Lo puso y estuve cantando todo el camino. Quizá asustara a Jeff por ello, pero no me importó a la hora de hacerlo, hasta que llegó la mía... La tenía que poner a tope y así hice, a la vez que cantaba.

PEOPLE MARCHING TO THE DRUMS, EVERYBODY IS HAVING FUN TO THE SOUND OF LOOOOVE…

    - Jeff: Cantas muy bien, pero hace un rato que hemos llegado… -dijo interrumpiendo mi momento.
    - Yo: Jo... -me quejé- ¿Sabes? Cuando canto, me olvido de todo, aunque ahora te odio por haberme cortado el rollo…
    - Jeff: Eso yo a veces también lo hago, y respecto a lo de odiarme, ya dejarás de hacerlo algún día… -bromeó.
    - Yo: Ya veo lo mucho que te importo. -ironicé.
    - Jeff: Que yo te quiero mucho, tonta, pero tenemos prisa si quieres tener el tatuaje pronto.

Que yo supiera no le había dicho nada de tener un tatuaje pronto, pero por lo que parecía se lo estaba tomando enserio, así que entramos al local. Era increíble, sin más. Había fotos de tatuajes flipantes por todos lados, piercings y hasta cámaras de gas expuestas en las paredes, cosa que no había visto nunca.

Jeff se acercó al mostrador y abrazó al chico que había detrás de este, y supuse que sería Shannon… El pelo lo tenía cataño con mechas rubias y le llagaba por los hombros; los ojos eran claros, pero no podía distiguir el color, aunque eran muy bonitos, y pude ver que en el cuello llevaba tatuada una calavera que le ocupaba toda la parte derecha.

    - Jeff: ¿Alice?...
    - Yo: ¿Yo? ¿Eh? ¿Qué?
    - Jeff: Estás empanada... -murmuró- Bueno, que este es Shannon y todo eso.
    - Yo: ¿Y todo eso? Bueno, dejémoslo.
    - Shannon: Sí, mejor que lo dejéis, que tengo solo diez minutos para estar con vosotros.... O sea que tú eres la que tiene tantos tattoos en mente, ¿no? -preguntó dirigiéndose a mi.
    - Yo: No sé, quizá sea yo esa, sí...
    - Shannon: ¿Y cuál es el primero que te quieres hacer? -preguntó a la vez que se arremangaba la camiseta, dejando al descubierto sus brazos llenos de tatuajes- ¿Pasa algo? -preguntó al ver mi cara de sorpresa.
    - Yo: No, nada, que me chiflan los tatuajes y... Tus brazos me encantan -expliqué y se echó a reír.
    - Shannon: Un día que tenga tiempo te los enseñaré más detenidamente. -aseguró y me guiñó el ojo. Qué manía tiene los ingleses de guiñar los ojos.
    - Jeff: ¡¿Todos?! -preguntó espantado.
    - Yo: ¿No puedo? -pregunté temerosa por su reacción.
    - Jeff: Por poder puedes, pero…
    - Shannon: A lo que se refiere es a que tengo uno en la pelvis, así de simple.
    - Yo: ¿Y no te dolió?
    - Shannon: Nada que no se pudiera soportar. -bromeó.
    - Yo: Joder… Ah, y lo que me has preguntado antes, que el que primero querría… Son las iniciales de mi padre en la muñeca. -dije.
    - Shannon: Qué mona… ¿Solo eso? Joder, te lo podría hacer ahora mismo.
    - Yo: ¡NO! No hace falta… -me apresuré a decir.
    - Shannon: Vale, pues será mi regalo de cumpleaños… -insinuó y entonces recordé la fecha exacta de mi cumpleaños.
    - Yo: Pero… ¡Tan solo quedan tres días! -exclamé alarmada.
    - Shannon: ¿Tres días? ¿Naciste el mismo día que Jeff? -preguntó confuso.
    - Yo: Lo único que yo se es que fue el 31 de agosto…
    - Jeff: ¡Entonces como yo! -dijo él sorprendido.
    - Shannon: Ea, pues vendréis los dos. Ahora fuera de aquí, que tengo que trabajar.
    - Jeff: Uy, que el señorito tiene que trabajar…
    - Shannon: Claro, como tú lo tienes todo pagado ¡no te jode! -se picó.

Entonces estiré a Jeff del brazo para que nos fuéramos hacia casa, pues me había entrado una prisa repentina... Al llegar, encontramos un coche más aparcado enfrente de la acera, pero obviamente no sabía de quién era.

    - Jeff: Oh, oh… -murmuró Jeff.
    - Yo: ¿Pasa algo? -pregunté preocupada.
    - Jeff: No, nada… -murmuro, evidenciando que sí pasaba algo.

Pero ¿qué? Algo pasaba seguro, y posiblemente estuviera relacionado con el coche. Sí, el coche tenía la clave de todo, pero no pregunté nada ya que lo descubriría al entrar en el palacio muy probablemente.


Efectivamente. Entramos en la casa, y al girar a la izquierda para ir hacia el salón… Me desmayé.

4 ~ Chapter with no name.

Volví a mi cuarto, a ver si por fín podía ver la revista, pero al final pensé, aunque no me gustara demasiado mi pensamiento, que a esas horas eso no podría ser bueno. Así que me dispuse a deshacer mi equipaje cuando me di cuenta de que la última vez que vi mis maletas fue al entrar en casa -me impresionó lo rápido que ya llamé “casa” a esa mansión de la que tan solo conocía tres estancias-, pero ya no me apetecía bajar, así que…

    - Yo: ¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaatt! -grité lo más fuerte que pude.
    - Matt: ¡¿Quéééééeééééeéééééééééé?! -me imitó haciéndome reír.
    - Yo: ¿Dónde está mi equipaje? -pregunté ya con voz normal para que me escuchara, pero sin llegar a gritar.
    - Matt: ¿No está en el armario? Le dije a Charlie que te colocara el equipaje...
    - Yo: ¿En el armario? Pues no sé, tenía le intención de colocarlo yo… -murmuré.
    - Matt: Ah, por eso no te preocupes.
    - Yo: No lo haré. Por cierto, ¿a qué hora cenáis aquí?
    - Matt: ¿Tienes hambre?
    - Yo: La verdad es que un poco sí…
    - Matt: Vale, ahora le digo a Charlie que prepare algo. ¿Quieres algo en especial?
    - Yo: Nada, lo primero que se le ocurra -dije y le sonreí.
[No lo había dicho, pero yo me asomaba por el pasamanos mirando hacia abajo, con el vértigo que yo tenía, y Matt estaba abajo mirando hacia donde yo estaba, por lo que me vio]
    - Matt: Vale, pues te aviso cuando este listo -me dijo y sonrió también.
    - Yo: Pero sube, que tengo la música y no os escucho -avisé antes de volver a entrar en la habitación.

Al cabo del rato, cuando ya había escuchado varias canciones del CD que todavía no había cambiado, oí como habrían la puerta. No habían llamado antes, pero por suerte pude oírlo y cuando me giré...

    - Jeff: Aaaaaliiiiiiiiiiiiice, tu cena ya esta liiiiiiista… -canturreó y reí por ello.
    - Yo: Gracias por avisar -dije sonriente.
    - Jeff: Nada mujer. ¿Qué, te vienes?
    - Yo: Sí, claro. Paro esto y voy enseguida. -murmuré y me atreví a guiñarle el ojo.
    - Jeff: Venga, que te espero.

En cuanto apagué la minicadena y volví a dejar el CD en su sitio -estaba todo tan perfecto que no quería ni pisar el suelo- bajé corriendo. Cenamos todos la deliciosa comida que nos preparó Charlie y después nos fuimos, Matt, Jeff y yo, a ver la tele. 

Nos sentamos en ese orden, así que aproveché para preguntarle a Jeff sobre su tatuaje. Este me dijo que era chino o algo así. Era como un árbol, las raíces eran los dedos y... algo raro, pero me gustaba. Y también me enseñó un dragón que tenía en la pierna derecha, y estaba en negro, no como el otro que tenía coloreado.

Hablamos mucho tiempo sobre tatuajes, y le dije todos los que pensaba hacerme ya que me infundió una confianza que creía imposible que nadie me diera. Él me contó que tenía un amigo que llevaba una tienda de tatuajes, y que, si me portaba bien, me lo podría regalar por mi cumpleaños o por Navidad, pues le saldría a precio de amigo.

    - Yo: Bueno, creo que me voy a ir yendo a arriba, que tengo sueño…
    - Jeff: ¿Tan pronto? -preguntó confuso.
    - Yo: Sí. El jetlag, supongo... -bromeé y los dos se echaron a reír.
    - Jeff: Buenas noches, entonces -dijo y me sonrió ampliamente.
    - Yo: Buenas noches, Jeff. Buenas noches, Matt -murmuré y les sonreí.
    - Matt: Buenas noches, Alice.

Subí a mi cuarto y me puse otro CD, esta vez de El Canto Del Loco, Estados de ánimo. Me puse el pijama -que me costó un rato encontrarlo- y me tumbé en la cama.

Pensé sobre el día que había tenido. Pasó tan rápido… Pero ya quería que fuera el siguiente. Seguro que Matt me tenía algo preparado, aunque difícilmente superaría mi habitación... Y cansada de pensar, y muerta de sueño como estaba, comencé a cantar.

Ya nada volverá a ser como antes,
Nunca dejaré que nada me cambié…













La habéis visto un millón de veces, sí, pero estoy segura de que no os cansáis de verla, por lo que os pongo la foto de la portada de la preciada revista de Alice, que todavía no ha podido disfrutar...

3 ~ What a bedroom!

Seguí a Matt que me condujo a la cocina. Una gran cocina, a juego -obviuosly- con el resto de la casa. Las paredes seguían siendo blancas, pero los muebles de cocina y todos los "accesorios" que allí habían eran de color rojo. Y me encantó esa combinación de colores. Me enseñó dónde podía encontrar todo lo que me apeteciera para comer, y que si necesitaba algo o me apetecía justo en aquel momento, que no dudara en pedirselo a Charlie, pero a mi eso me parecía demasiado, por lo que posiblemente me limitaría a comer lo que hubiera.

Subimos al piso de arriba y antes de que me dijera nada, fui corriendo hacia la habitación del fondo a la derecha, estaba llena de letras y me llamó la atención. Cuando estuve más cerca comencé a leer: My beautiful reward, La suerte de mi vida, The heart never lies, Bad Romance, Brilliant disguise, 16 añitos, I’ll be ok, Poker Face, etc., etc., etc. La puerta estaba llena de TODAS las canciones de Bruce Springsteen, El canto del loco, McFly, Lady Gaga y otras pocas que me gustaban, estas de artistas varios. Supe que esa era mi habitación, tenía que serlo, y en el caso que no lo fuera, arrancaría la puerta para llevarla a la mía.

    - Matt: Veo que ya has encontrado tu habitación… ¡Qué rápida! -bromeó.
    - Yo: ¿Eso... es... mi... habitación? -pregunté asombrada.
    - Matt: ¿De quién iba a ser sino?
    - Yo: No sé… ¿Puedo verla?
    - Matt: ¡Es tu habitación! Haces unas preguntas muy raras, yo ya habría entrado…

En cuanto dijo eso abrí la puerta, pero despacio, no fuera cosa que las letras se movieran del sitio. Nada más ver un poquito la abrí de golpe. ¡Eso era el paraíso! Tenía una cama de matrimonio enorme, posiblemente de dos por dos, un armario que ocupaba una pared entera y las otras tres paredes, completamente llenas de pósters de los artistas que antes he mencionado, algunos nunca los había visto. Pero me fijé sobretodo en uno, uno de McFly que tenía cuatro borrones. Me acerqué y lo que yo pensé en un principio que eran borrones, se convirtieron en las firmas más perfectas que había visto nunca.

En eso momento, caí de rodillas al suelo y Matt acudió rapidísimo a mí, a ver si me había hecho daño. Pero todo lo contrario, estaba mucho mejor que bien. Tenía las firmas de cuatro de los hombres más perfectos del planeta: Dougie Lee Poynter, Thomas Michael Fletcher, Daniel Alan David Jones y por último, pero no menos importante, ni mucho menos, Harold Mark Christopher Judd.

Podría haberme quedado mirando esos perfectos “borrones” toda la vida, pero sentía la necesidad de examinar el resto de la habitación. Miré otra pared, en esa estaba el escritorio y una gran estantería. En ella estaban TODOS los CD’s de mis artistas preferidos, incluso los que no tenía en Mallorca. Miré el escritorio nuevamente y en aquel momento pensé que moría. Esa revista que tanto había deseado tener en mis manos, pero que por desgracia no vendían en España. Sí chicas, estoy hablando de la deseada Attitude.

    - Yo: Matt, creo que de momento puedo vivir con la cocina y el cuarto, así que te agradecería que fueras a tomarte algo donde narices este donde te tomes las cosas. -murmuré mientras me dirigía al dicho escritorio.
    - Matt: Jajajajaja. Vale, creo que lo he pillado... Si me necesitas algo en algún momento, no dudes en llamarme a mí o a Charlie, ¿vale?
    - Yo: Claro, claro, no te preocupes. Ahora vete, anda…
    - Matt: Vale, vale, tranquila... -se fue carcajeándose.

Por fín a solas con mi revistita... Pero antes de abrirla y morir, cogí el primer CD de McFly que encontré -salió de pura casualidad Radio:Active- y lo puse en la minicadena de encima del escritorio. A continuación me tiré en la cama y... ¿Eran cosas mías o eso era un colchón de agua?

En tal caso era el mejor en el que me había acostado en mi vida, por lo que empecé a ojear la revista cuando me acordé que tenía que llamar a mi madre. En seguida cogí el movil, y marqué su número. Sin saldo. Era la hostia… No podía dejar a mi madre preocupada, así que muy a mi pesar, bajé.

    - Yo: Matt…
    - Matt: ¿Ya has mirado la revista? Qué rápida… -bromeó.
    - Yo: No… Es que tengo que llamar a mamá, pero no tengo saldo… ¿Me dejas llamar con tu móvil?
    - Matt: Claro. -se sacó el móvil del bolsillo y me lo ofreció.
    - Yo: Gracias -dije al cogerlo-. No tardaré mucho, solo es para que no se preocupe -aseguré.
    - Matt: Tarda todo lo que necesites. -murmuró y siguió haciendo las cosas que hacía con el ordenador.
    - Yo: Gracias de nuevo. -le sonreí.
    - Matt: No hay de qué.

Llamé a mi madre como le había prometido y respondí al millón de preguntas que me había hecho, añadiendo también la descripción de mi nuevo y favorito cuarto.