Seguí a Matt que me condujo a la cocina. Una gran cocina, a juego -obviuosly- con el resto de la casa. Las paredes seguían siendo blancas, pero los muebles de cocina y todos los "accesorios" que allí habían eran de color rojo. Y me encantó esa combinación de colores. Me enseñó dónde podía encontrar todo lo que me apeteciera para comer, y que si necesitaba algo o me apetecía justo en aquel momento, que no dudara en pedirselo a Charlie, pero a mi eso me parecía demasiado, por lo que posiblemente me limitaría a comer lo que hubiera.
Subimos al piso de arriba y antes de que me dijera nada, fui corriendo hacia la habitación del fondo a la derecha, estaba llena de letras y me llamó la atención. Cuando estuve más cerca comencé a leer: My beautiful reward, La suerte de mi vida, The heart never lies, Bad Romance, Brilliant disguise, 16 añitos, I’ll be ok, Poker Face, etc., etc., etc. La puerta estaba llena de TODAS las canciones de Bruce Springsteen, El canto del loco, McFly, Lady Gaga y otras pocas que me gustaban, estas de artistas varios. Supe que esa era mi habitación, tenía que serlo, y en el caso que no lo fuera, arrancaría la puerta para llevarla a la mía.
- Matt: Veo que ya has encontrado tu habitación… ¡Qué rápida! -bromeó.
- Yo: ¿Eso... es... mi... habitación? -pregunté asombrada.
- Matt: ¿De quién iba a ser sino?
- Yo: No sé… ¿Puedo verla?
- Matt: ¡Es tu habitación! Haces unas preguntas muy raras, yo ya habría entrado…
- Yo: ¿Eso... es... mi... habitación? -pregunté asombrada.
- Matt: ¿De quién iba a ser sino?
- Yo: No sé… ¿Puedo verla?
- Matt: ¡Es tu habitación! Haces unas preguntas muy raras, yo ya habría entrado…
En cuanto dijo eso abrí la puerta, pero despacio, no fuera cosa que las letras se movieran del sitio. Nada más ver un poquito la abrí de golpe. ¡Eso era el paraíso! Tenía una cama de matrimonio enorme, posiblemente de dos por dos, un armario que ocupaba una pared entera y las otras tres paredes, completamente llenas de pósters de los artistas que antes he mencionado, algunos nunca los había visto. Pero me fijé sobretodo en uno, uno de McFly que tenía cuatro borrones. Me acerqué y lo que yo pensé en un principio que eran borrones, se convirtieron en las firmas más perfectas que había visto nunca.
En eso momento, caí de rodillas al suelo y Matt acudió rapidísimo a mí, a ver si me había hecho daño. Pero todo lo contrario, estaba mucho mejor que bien. Tenía las firmas de cuatro de los hombres más perfectos del planeta: Dougie Lee Poynter, Thomas Michael Fletcher, Daniel Alan David Jones y por último, pero no menos importante, ni mucho menos, Harold Mark Christopher Judd.
Podría haberme quedado mirando esos perfectos “borrones” toda la vida, pero sentía la necesidad de examinar el resto de la habitación. Miré otra pared, en esa estaba el escritorio y una gran estantería. En ella estaban TODOS los CD’s de mis artistas preferidos, incluso los que no tenía en Mallorca. Miré el escritorio nuevamente y en aquel momento pensé que moría. Esa revista que tanto había deseado tener en mis manos, pero que por desgracia no vendían en España. Sí chicas, estoy hablando de la deseada Attitude.
- Yo: Matt, creo que de momento puedo vivir con la cocina y el cuarto, así que te agradecería que fueras a tomarte algo donde narices este donde te tomes las cosas. -murmuré mientras me dirigía al dicho escritorio.
- Matt: Jajajajaja. Vale, creo que lo he pillado... Si me necesitas algo en algún momento, no dudes en llamarme a mí o a Charlie, ¿vale?
- Yo: Claro, claro, no te preocupes. Ahora vete, anda…
- Matt: Vale, vale, tranquila... -se fue carcajeándose.
- Matt: Jajajajaja. Vale, creo que lo he pillado... Si me necesitas algo en algún momento, no dudes en llamarme a mí o a Charlie, ¿vale?
- Yo: Claro, claro, no te preocupes. Ahora vete, anda…
- Matt: Vale, vale, tranquila... -se fue carcajeándose.
Por fín a solas con mi revistita... Pero antes de abrirla y morir, cogí el primer CD de McFly que encontré -salió de pura casualidad Radio:Active- y lo puse en la minicadena de encima del escritorio. A continuación me tiré en la cama y... ¿Eran cosas mías o eso era un colchón de agua?
En tal caso era el mejor en el que me había acostado en mi vida, por lo que empecé a ojear la revista cuando me acordé que tenía que llamar a mi madre. En seguida cogí el movil, y marqué su número. Sin saldo. Era la hostia… No podía dejar a mi madre preocupada, así que muy a mi pesar, bajé.
- Yo: Matt…
- Matt: ¿Ya has mirado la revista? Qué rápida… -bromeó.
- Yo: No… Es que tengo que llamar a mamá, pero no tengo saldo… ¿Me dejas llamar con tu móvil?
- Matt: Claro. -se sacó el móvil del bolsillo y me lo ofreció.
- Yo: Gracias -dije al cogerlo-. No tardaré mucho, solo es para que no se preocupe -aseguré.
- Matt: Tarda todo lo que necesites. -murmuró y siguió haciendo las cosas que hacía con el ordenador.
- Yo: Gracias de nuevo. -le sonreí.
- Matt: No hay de qué.
- Matt: ¿Ya has mirado la revista? Qué rápida… -bromeó.
- Yo: No… Es que tengo que llamar a mamá, pero no tengo saldo… ¿Me dejas llamar con tu móvil?
- Matt: Claro. -se sacó el móvil del bolsillo y me lo ofreció.
- Yo: Gracias -dije al cogerlo-. No tardaré mucho, solo es para que no se preocupe -aseguré.
- Matt: Tarda todo lo que necesites. -murmuró y siguió haciendo las cosas que hacía con el ordenador.
- Yo: Gracias de nuevo. -le sonreí.
- Matt: No hay de qué.
Llamé a mi madre como le había prometido y respondí al millón de preguntas que me había hecho, añadiendo también la descripción de mi nuevo y favorito cuarto.
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