Volví a mi cuarto, a ver si por fín podía ver la revista, pero al final pensé, aunque no me gustara demasiado mi pensamiento, que a esas horas eso no podría ser bueno. Así que me dispuse a deshacer mi equipaje cuando me di cuenta de que la última vez que vi mis maletas fue al entrar en casa -me impresionó lo rápido que ya llamé “casa” a esa mansión de la que tan solo conocía tres estancias-, pero ya no me apetecía bajar, así que…
- Yo: ¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaatt! -grité lo más fuerte que pude.
- Matt: ¡¿Quéééééeééééeéééééééééé?! -me imitó haciéndome reír.
- Yo: ¿Dónde está mi equipaje? -pregunté ya con voz normal para que me escuchara, pero sin llegar a gritar.
- Matt: ¿No está en el armario? Le dije a Charlie que te colocara el equipaje...
- Yo: ¿En el armario? Pues no sé, tenía le intención de colocarlo yo… -murmuré.
- Matt: ¡¿Quéééééeééééeéééééééééé?! -me imitó haciéndome reír.
- Yo: ¿Dónde está mi equipaje? -pregunté ya con voz normal para que me escuchara, pero sin llegar a gritar.
- Matt: ¿No está en el armario? Le dije a Charlie que te colocara el equipaje...
- Yo: ¿En el armario? Pues no sé, tenía le intención de colocarlo yo… -murmuré.
- Matt: Ah, por eso no te preocupes.
- Yo: No lo haré. Por cierto, ¿a qué hora cenáis aquí?
- Matt: ¿Tienes hambre?
- Yo: La verdad es que un poco sí…
- Matt: Vale, ahora le digo a Charlie que prepare algo. ¿Quieres algo en especial?
- Yo: Nada, lo primero que se le ocurra -dije y le sonreí.
- Yo: No lo haré. Por cierto, ¿a qué hora cenáis aquí?
- Matt: ¿Tienes hambre?
- Yo: La verdad es que un poco sí…
- Matt: Vale, ahora le digo a Charlie que prepare algo. ¿Quieres algo en especial?
- Yo: Nada, lo primero que se le ocurra -dije y le sonreí.
[No lo había dicho, pero yo me asomaba por el pasamanos mirando hacia abajo, con el vértigo que yo tenía, y Matt estaba abajo mirando hacia donde yo estaba, por lo que me vio]
- Matt: Vale, pues te aviso cuando este listo -me dijo y sonrió también.
- Yo: Pero sube, que tengo la música y no os escucho -avisé antes de volver a entrar en la habitación.
- Yo: Pero sube, que tengo la música y no os escucho -avisé antes de volver a entrar en la habitación.
Al cabo del rato, cuando ya había escuchado varias canciones del CD que todavía no había cambiado, oí como habrían la puerta. No habían llamado antes, pero por suerte pude oírlo y cuando me giré...
- Jeff: Aaaaaliiiiiiiiiiiiice, tu cena ya esta liiiiiiista… -canturreó y reí por ello.
- Yo: Gracias por avisar -dije sonriente.
- Jeff: Nada mujer. ¿Qué, te vienes?
- Yo: Sí, claro. Paro esto y voy enseguida. -murmuré y me atreví a guiñarle el ojo.
- Jeff: Venga, que te espero.
- Yo: Gracias por avisar -dije sonriente.
- Jeff: Nada mujer. ¿Qué, te vienes?
- Yo: Sí, claro. Paro esto y voy enseguida. -murmuré y me atreví a guiñarle el ojo.
- Jeff: Venga, que te espero.
En cuanto apagué la minicadena y volví a dejar el CD en su sitio -estaba todo tan perfecto que no quería ni pisar el suelo- bajé corriendo. Cenamos todos la deliciosa comida que nos preparó Charlie y después nos fuimos, Matt, Jeff y yo, a ver la tele.
Nos sentamos en ese orden, así que aproveché para preguntarle a Jeff sobre su tatuaje. Este me dijo que era chino o algo así. Era como un árbol, las raíces eran los dedos y... algo raro, pero me gustaba. Y también me enseñó un dragón que tenía en la pierna derecha, y estaba en negro, no como el otro que tenía coloreado.
Hablamos mucho tiempo sobre tatuajes, y le dije todos los que pensaba hacerme ya que me infundió una confianza que creía imposible que nadie me diera. Él me contó que tenía un amigo que llevaba una tienda de tatuajes, y que, si me portaba bien, me lo podría regalar por mi cumpleaños o por Navidad, pues le saldría a precio de amigo.
- Yo: Bueno, creo que me voy a ir yendo a arriba, que tengo sueño…
- Jeff: ¿Tan pronto? -preguntó confuso.
- Yo: Sí. El jetlag, supongo... -bromeé y los dos se echaron a reír.
- Yo: Sí. El jetlag, supongo... -bromeé y los dos se echaron a reír.
- Jeff: Buenas noches, entonces -dijo y me sonrió ampliamente.
- Yo: Buenas noches, Jeff. Buenas noches, Matt -murmuré y les sonreí.
- Matt: Buenas noches, Alice.
- Yo: Buenas noches, Jeff. Buenas noches, Matt -murmuré y les sonreí.
- Matt: Buenas noches, Alice.
Subí a mi cuarto y me puse otro CD, esta vez de El Canto Del Loco, Estados de ánimo. Me puse el pijama -que me costó un rato encontrarlo- y me tumbé en la cama.
Pensé sobre el día que había tenido. Pasó tan rápido… Pero ya quería que fuera el siguiente. Seguro que Matt me tenía algo preparado, aunque difícilmente superaría mi habitación... Y cansada de pensar, y muerta de sueño como estaba, comencé a cantar.
Ya nada volverá a ser como antes,
Nunca dejaré que nada me cambié…
Nunca dejaré que nada me cambié…
La habéis visto un millón de veces, sí, pero estoy segura de que no os cansáis de verla, por lo que os pongo la foto de la portada de la preciada revista de Alice, que todavía no ha podido disfrutar...
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