sábado, 18 de febrero de 2012

49 ~ Searching for my beautiful reward.

Si no repitieron mil veces End of the world, Shine a light y Party girl no la repitieron ninguna. Danny fue el causante de todas las repeticiones ya que, con el propósito de picar a Dougie, hacía una serie de gestos obscenos hacia mí, provocando su enfado, ya que reaccionó una vez incluso amenazando con meterle el bajo por cierta parte de su cuerpo que, según él decía y esperaba que solo bromeara, no era la primera vez que había introducido algo. Una vez incluso, se llevó un baquetazo en la nuca por parte, obviamente, de Harry, que alegó era porque ya estaba harto de repetir y repetir.

Pasar las mañanas, las tardes, las noches y los días enteros con ellos era simplemente perfecto. Por mucho que intentara buscar otro tipo de adjetivo o adjetivos que describieran aquello era completamente imposible.

Ellos. Ellos y solo ellos eran los causantes de mi casi siempre extrema felicidad. Estaba segura que podría vivir junto a ellos y no tener nada más que a mi no me importaría lo más mínimo...

Era la hora de rodar la escena de la “muerte”, o “asesinato” de Harry y los cuatro estaban completamente concentrados en lo que el director les decía.

  • ¡Genial, chicos! -exclamó en cuanto supo que esa era la toma buena.
  • ¡No os mováis! -grité yo cuando vi que ya lo iban a celebrar.

Me hicieron caso y no se movieron ni un milímetro, en especial Harry, que era el que más quieto necesitaba que se quedara. Caminé lentamente hacia ellos, como si me pesaran los pies, como si me costara la vida moverme...

Cuando estuve a dos metros de ellos me tiré al suelo y Dougie quiso venir para ver que me ocurría, pero Danny lo paró poniendo una mano en su pecho, así que los tres se limitaron a mirarme confusos.

  • No te mueras, por favor -dije con tono dramático mientras me acercaba a Harry a rastras- Tú eres fuerte, mucho. No te puedes morir... -ahora ya estaba abrazada a él, fingiendo sollozos, con la cabeza en el hueco de su cuello- ¡Las proteínas tienen que servir de algo! -exclamé provocando la risa de todos los presentes, incluida la mía, que comencé a moverme de abajo a arriba por las combulsiones que sufría el pecho de Harry a causa de la risa.
  • ¿Si me muero yo me haces eso también? -preguntó Dougie alzando una ceja.
  • No. Si vuelves a decir eso la que te mata soy yo -amenacé mientras me levantaba apoyándome en el manchado pecho de Harry.
  • Jo... -murmuró- ¡Pero yo también quiero! -se quejó cual niño pequeño con una rabieta.

Al final no me dejó abrazarle porque decía que le iba a manchar y que no quería ir guarro ni aunque fuera por un par de minutos. Y es que eso yo no lo había pensado. No tenía ropa limpia. Pero como Dougie era el encanto en persona se ofreció a dejarme una camiseta de su propia colección, de Zukie.

Nunca podría agradecerle todo lo que hacía por mí. Ni a él ni a los otros tres. El simple hecho de haber nacido ya me llenaba de alegría y es que ellos eran mi vida. Sin ellos yo no sería nadie. Nadie.

Grabaron varias tomas más mientras yo me limitaba a escuchar la música procedente de mi iPod, viendo a gente que no conocía de nada pasar de un lado a otro. Comimos en relativa tranquilidad y después nos sentamos y medio tumbamos en el césped para “reposar la comida”, como Tom decía.

Yo todavía estaba sentada en la mesa cuando los chicos se colocaron por el césped. Harry estaba tumbado completamente con los manos cruzadas debajo de la cabeza y ya tenía los ojos cerrados. Dougie, para no estar menos cómodo, apoyó su cabeza en el vientre de Harry, pero no estaba completamente tumbado sino que alzó sus rodillas.

Tom, por considerarlo el más normal, solo se sentó con las piernas cruzadas y se apoyó con las manos en el césped de un modo en el que parecía que tomaba el sol aunque no se asomara ni pizca. Pero eso sí, los tres mencionados llevaban sus respectivas gafas de sol.

Por otro lado Danny... Danny estaba a punto de provocarme otro nuevo infarto. Pero esta vez no era por una guitarra, ni por una simple sonrisa. Y es que, al estar sentado de la misma forma que Tom pero con las piernas estiradas, de espaldas a mí, el cuello de su camiseta bajó demasiado. Demasiado porque ahora me mostraba aquel tatuaje al completo.

Searching for my beautiful reward. Una frase que provenía de mi canción preferida de un artista que no fuera ni McFly ni El canto del loco. Porque “simplemente” era de Bruce, Bruce Springsteen. The boss. Solo Danny podía sentir más amor hacia él que yo, y por eso se tatuó esa precisa frase.

Mi cerebro dejó de pensar. Se centró básicamente en que mi cuerpo no cayera en redondo hacia ninguno de los lados. Lo que estaba presenciando era demasiado para mi pequeño corazoncito y estaba segura que Danny lo sabía, y por eso mismo lo hacía. Quería matarme por todas las otras veces que no lo había conseguido.

Pero ahora era diferente. Iba a matarme. Me estaba provocando una lenta y dolorosa muerte no dejándome acercarme a él. Un momento... en ningún momento me había impedido el que me acercara... Esa era mi oportunidad y no la iba a desaprovechar por nada en el mundo.

Me levanté lentamente de la silla en la que estaba para que nadie se diera cuenta de mi movimiento y así ocurrió, ninguno de los chicos movió ni un pelo. Con la misma lentitud me senté justo detrás de Danny, que tampoco se enteró. Mi oportunidad, sí...

  • ¿Por qué me odias? -pregunté en un susurro justo al lado de su oreja, por lo que pegó un salto del susto.
  • ¡Alice! -exclamó- ¿Se puede saber que haces? -preguntó espantado.
  • ¡No te muevas! -grité, pero ya era demasiado tarde, así que hice que se girara de nuevo y bajé el cuello de su camiseta para contemplar ese maravilloso espectáculo.
  • ¿Qué pasa? -preguntó de nuevo asustado.
  • Shhh, déjame disfrutar -susurré de nuevo.
  • ¿Disfrutar el qué? -preguntó todavía confuso.
  • Tu espalda -le dije.
  • Joder, me has acojonado... Por qué no disfrutas con la de... ¿Dougie? Estoy seguro de que a él no le habrías asustado como a mí -dijo.
  • Porque tu espalda es especial, mucho... -murmuré ya que tal tatuaje me estaba dejando sin habla.
  • ¿Especial? Alice, me das miedo -dijo desconcertado.
  • Mira que eres tonto, eh. ¡Tu tatuaje, Danny, tu maldito tatuaje! -exclamé para que se enterara de una vez.
  • Ahhhhhh ¿Y por eso tengo que odiarte? -volvió a preguntar aún sin comprender.
  • ¡Sí! Porque si no me odiaras no te lo habrías hecho, ni me lo enseñarías así como así sabiendo lo sensible que yo soy a este tipo de cosas -le expliqué.
  • ¿Ya habías nacido cuando me lo hice? -bromeó y le pegué un manotazo, pero mucho más abajo del tatuaje, temiendo el hacerle daño- ¡No me pegues! -se quejó- ¿Y se puede saber por qué tanta sensibilidad?
  • ¿Esa canción te parece poco? -pregunté con obviedad.
  • Y yo que sé, Alice, no sabía que fuera tan importante para tí... -murmuró y yo alcé una ceja en señal de interrogación- Le sale mejor a Harry -me informó.
  • Como si no lo supiera -me burlé y me hizo una pedorreta.
  • Bueno, ahora que estás más tranquilita y que sabes que no te odio ¿me dejas descansar la mente?
  • Como quieras... -susurré y me abracé a su cintura, apoyando con delicadeza la cabeza en ese hermoso tatuaje.
  • Depués dicen que me faltan tornillos... -murmuró. Estaba segura de que eso solo lo quería pensar, pero le salió por error.

Quizá después de aquello nos durmiéramos todos, ya que desperté tumbada en... ¿Encima de Danny? Sí, posiblemente era Danny en la que tenía apoyada la cabeza pero no me molestaría en moverme. Me limité a abrir los ojos, encontrándome con un cielo encapotado, típico cielo inglés.

¿Qué hacía yo pensando en el maldito cielo si lo que importaba allí era que estaba, o al menos eso creía, con mis cuatro razones de vivir? Así que era el momento de levantarme y ver que podía hacer para no aburrirme.

Me incorporé y vi a Dougie a lo lejos, no sé si era ese u otro árbol, pero pensé que era en el que anteriormente habíamos estado los dos. Me levanté despacio y caminé hacia él intentando ser lo más silenciosa posible.

Lo conseguí. Me acercaba cada vez más a él sin que se diera cuenta. Fumaba. Maldito tabaco... Pero eso, por una vez, no me importó. Le abracé por la cintura y apoyé la cabeza en su hombro derecho. Dougie giró la cabeza hacia el lado contrario para expulsar el humo que había tragado y volvió a girarla para besar mi mejilla.

  • ¿Qué tal? -pregunté con una sonrisa sin separarme de él.
  • Ahí vamos -murmuró.
  • ¿Qué ocurre? -volví a preguntar, esa vez preocupada.
  • Nada. No te preocupes -dijo y dio la vuelta para que me enfrentara a esos preciosos ojos azules.
  • ¿De verdad? -enarqué una ceja, y él se limitó a asentir- Sabes que puedes contármelo, ¿no? Soy como una tumba -aseguré.
  • Lo sé, pero de verdad que no es nada -volvió a sonreír y me abrazó después de tirar la colilla del cigarro.

Me preocupé. Esa mañana estaba bien, o al menos eso me había hecho creer... ¿Por qué estaba ahora de ese modo? ¿Qué había ocurrido realmente? Porque no colaba que fuera nada lo que le pasaba. Las personas no suelen estar así por nada.

No volví a intentar pedirle una explicación porque no quería que se enfadara conmigo. Podría habérselo preguntado a Harry, por ejemplo, pero, obviamente, no me atreví. Si se lo decía a Danny, éste la cagaría y le diría que pregunté el porqué de su estado. Así que... solo me quedaba Tom.

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