¡Holoooo! Aquí vuelve a estar la pesada de yo, aunque esta vez por un motivo mayor...: ¡inauguro Blog! La razón es bien simple: el metroBlog no me dejaba "copiar y pegar", y como comprenderéis no puede reescribir unos capítulos que comienzan a alargarse...
Pues bien, la cuestión es que aquí vuelvo con un nuevo capítulo que espero que os guste mucho, como empiezan a gustarme a mi los últimos que estoy escribiendo. Me gustaría que me comentarais, sino por aquí, por comentario en tuenti, pero ya que yo me esfuerzo en escribir y en avisaros... me gustaría obtener una mínima recompensa a ser posible, aunque sé de sobra que la mayoría no me hará demasiado caso...
Os dejo disfrutar de el capítulo con una nueva apariencia y esas cosas.
Hope you like it :)
Al día siguiente, cuando Dougie se dispuso a despertarme a lo grande, comprobó que mi fiebre de ese fin de semana se debía a algo, y es que tenía una gripe de caballo, por lo que obviamente ese dia no fui al instituto.
Ni ese día ni toda aquella la semana. ¿Razón? Mis gripes eran gripes de verdad, y cuando me ponía enferma no era ninguna tontería, así que... me pasé una maldita semana en la cama, literalmente.
No podía moverme; me dolía todo el cuerpo, y además tenía la temperatura corporal por las nubes, y no precisamente por mirar la “Attitude” que guardaba como un tesoro en el cajón de mi mesilla de noche.
Por suerte, Dougie estuvo escapándose del rodaje de la tal película todos los días para venir a verme, comprobar que estaba bien y pasar un rato juntos que se me pasaba corto pero que era de lo más agradable a la vez.
Tom y Harry también vinieron -más el segundo que el primero- y me acompañaron en la dura tarea de sobrellevar tanto tiempo en cama. No dejaban de bromear, y eso me ayudaba a olvidarme del dolor de cabeza, o del dolor de huesos que me mataba.
Aunque... no pude disfrutar de la compañía de Danny. Me dolió mucho, muchísimo que no me visitara ni un solo día, que ni siquiera se preocupara en llamarme, pero... ¿quién era yo para pedir tal cosa?
Tan solo hacía tres meses que lo conocía personalmente, y obviamente no le podía exigir que se interesara por mi ya que muy posiblemente no sintiera ni la mitad del afecto que yo sentía hacia él.
Quizá yo me hubiera pasado... No. Me había pasado. ¿Cómo me había podido enfadar porque no cantara esa canción sabiendo ya que nunca lo haría? Aunque igual eso se debiera a que admiraba tanto a Bruce que quería escuchar a su mayor fan cantar mi canción favorita... Pero eso no era excusa, para nada.
La cuestión era que casi cada día tenía a tres de mis razones de vivir metidas en mi habitación para ayudarme a pasar el rato y para hacerme feliz, aunque eso no se lo confesara a ellos directamente.
Pero ya era sábado y yo me encontraba mucho mejor, por lo que era el momento de levantarme y mirar si podía molestar a alguien. Aunque antes de nada, me duché y me vestí con unos simple vaqueros y una sudadera de The Who, acompañados de las Vans Era azules.
En cuanto estuve lista fui a la habitación de Dougie para ver si podía despertarle ya que eran las nueve de la mañana y, a sabiendas que no tenía que hacer nada, estaba segura de que un sábado no se levantaría tan temprano. Pero fallé.
¿Dónde estaba Dougie en un día de descanso sino durmiendo? ¿Me lo habían cambiado tan pronto? Por si así fuera, me aseguré antes de que no estaba en el baño, pero tampoco, así que... decidí bajar a buscarlo.
¿Salón? Nada. ¿Cocina? Nada. ¿Aseo? Nada. ¿Dónde se había metido? ¿Patio delantero? Nada. ¿Porche? ¡Bingo! Ahí estaba, de espaldas a mi, con el hombro izquierdo apoyado en un mástil y fumándose un asqueroso cigarro, pero en fin...
- ¡Dougie! -grité lo más fuerte que pude, sobresaltándole y haciendo que se girara de lo más sonriente al verme bien.
- ¡Ya eres persona! -exclamó y tiró la colilla al césped para acercarse rápidamente a mi y abrazarme por la cintura hasta levantarme del suelo, por lo que reí- ¿Qué tal estás hoy? -preguntó al bajarme.
- Genial, ¿y tú?
- Bien -se limitó a responder.
- Últimamente estás demasiado sólo bien, eh.
- Bueno... Ya estaré muy bien algún día -murmuró y besó mi mejilla-. ¿Hacemos algo? -preguntó mientras me empujaba ligeramente por la cintura para que volviera a entrar.
- Y ¿qué hacemos? -pregunté yo.
- No lo sé, yo he preguntado. Se suponía que tú debías tener alguna idea -bromeó.
- Quedarnos en casa y hacer algo no productivo -ofrecí.
- ¡No! -exclamó, asustándome-. Ya sé lo que tenemos que hacer, pero es sorpresa. -Sonrió ampliamente.
- Sabes que odio las sorpresas... -me quejé.
- Pero esta te gustará. Lo prometo. Lo juro -aseguró y me guiñó un ojo.
Acepté. De mala gana, pero acepté. ¿Cómo no hacerlo cuando quien te lo pedía era Dougie? Era imposible, y por eso lo elegían a él para que me lo comunicara. Porque sí, era una sorpresa de los... cuatro. Incluído Danny.
Sin querer esperar demasiado, Dougie me obligó a entrar en su coche y poner la radio mientras él avisaba a Matt de que me raptaría durante un tiempo indeterminado pero que me traería de vuelta antes de la hora de la cena, y entera.
Quiso taparme los ojos o simplemente que los cerrara porque aseguraba que se fiaba de mí, pero al decirle que yo me mareaba si no veía lo que tenía delante hasta el punto de poder llegar a vomitar en su precioso coche, se le quitaron las ganas de que fuera del todo sorpresa. Por lo que la tan sorpresa descubrí que se escondía en casa de Tom.
- ¡Tom! ¡Gi! ¡Traigo una sorpresa! -gritó al abrir con la llave que el primero le había dejado por si algún día se le ocurría ir allí.
- ¿No se suponía que la sorpresa era para mí? -me quejé en un susurro con tal de que no me escucharan.
No me gustaban las sorpresas, y menos las suyas pues con ellas se gastaban demasiado dinero. No quería que se gastaran nada en mí; no lo merecía. Pero si me decían que tenían una sorpresa para mí y al final no me la daban... tampoco me gustaba. Diría incluso que me molestaba más.
- ¡Alice! -exclamó mi chico de ojos marrones favorito al verme- ¿Estás ya mejor?
- Bien del todo -aseguré yo.
Entonces, Tom se acercó a mí todo lo rápido que pudo y me abrazó fuertemente; acción que obviamente le fue correspondida.
- ¿Y Gi? -pregunté cuando se separó. Hacía mucho que no la veía.
- Se ha ido con sus padres. Habría ido de no haber estado esperando a que te recuperaras para poder darte nuestra sorpresa. -Sonrió de una forma que me indicaba que todavía no había llegado la hora de que me mostraran mi ya ansiada sorpresa.
- ¿Cuánto tengo que esperar? ¡Estoy impaciente! -me quejé.
- ¿No dices que no te gustan las sorpresas? -preguntó Dougie, detrás de mí.
- Sí, pero si me lo dices me haces querer verla, cacho de trozo de burro. -Hice una pedorreta dirigida a él.
- Cacho de trozo de burra tú -contraatacó.
- ¿Se puede saber qué haces insultando a Alice? ¿Se te ha olvidado todo lo que te he enseñado ya? Venga, tira pa' el salón -le riñó Tom.
No pude evitar reír al ver a Dougie obedecer las órdenes de su “superior”.
Mientras esperábamos al otro mendrugo y a Danny -después de lo que había hecho no quería ni llamarle mendrugo- hicimos una partida al Trivial de Disney y, en contra de todo pronóstico... ¡gané yo!
Yo había apostado por Tom, por lo que me fastidió bastante ganarle, y más aun teniendo en cuenta la “ligera obsesión” que tenía él por dicha factoría. Pero tenía que reconocer que yo también me había tragado todas las películas... un par de veces como mínimo.
Nos dio tiempo a comenzar otra y, cuando Tom llevaba cuatro quesitos, Dougie uno y yo dos, el timbre sonó y Tom fue a abrir rápidamente, envuelto en su especial y única bata. Cuando volvió le seguían Harry y Danny.
Obviamente no pude quedarme ni un segundo más sentada encima del regazo de Dougie y tuve que correr a abrazar a mi oso particular.
- Has salido de esta, peque, pero no puedo permitir que vuelvas a acercarte a Dougie a menos de un kilómetro. Corres el biológico peligro de volverte rara, extravagante e incluso más pequeña aún de lo que ya eres -dijo, muy serio, pero obviamente bromeando.
- ¡Y una mierda! ¡Prefiero morirme a estar lejos de él!
Hasta que todos se quedaron en silencio no me di cuenta de lo que acababa de decir. Me ruboricé como nunca sin entender del todo el motivo; no era raro que demostrara mi amor hacia ellos, y menos aun hacia Dougie. ¿Qué tenía aquel día de extraño? ¿Por qué se habían quedado tan en silencio y mirándome tan fíjamente?
Giré lentamente la cabeza hacia Dougie cuando noté que la cara dejaba de arderme y vi que también me miraba. En cuanto nuestras miradas se encontraron me sonrió débilmente y, entonces, lo comprendí.
¡Seré idiota! pensé. Hacía tan solo unos días era él quien habría preferido morir a estar lejos de... alguien. Probablemente ya les habría contado a todos qué me dijo en nuestra última conversación decente y todos sabían cómo se sentía mi pollito respecto a ese tema, pero no se apresuraron a decir nada para que el ambiente mejorara.
- Y ¿a ti qué te tengo dicho de decir “mierda”? -Tom reaccionó tarde, muy tarde, pero reaccionó al fin y al cabo.
- Lo siento... -me disculpé yo, desviando la mirada de la de Dougie.
- Quedas disculpada. -Sonrió burlonamente y yo le devolví la sonrisa.
- Bueno, ¿qué? ¿Estás preparada para tú... sorpresa? -preguntó Harry a mis espaldas.
Cuando me giré para mirarle, comprobé también que Danny había desaparecido de su lado. A penas me había dado tiempo a ver sus incontables pecas y ya me ignoraba como había hecho durante toda la semana. Me sentí mal, muy mal, pero intenté disimular mi tristeza con una sonrisa que dejaba que desear, pero que por el momento nadie había captado que era falsa.
- Siéntate, Alice. Me toca a mí entregarte tu esperada sorpresa y estoy seguro de que me agradecerás que te haya obligado a hacerlo -dijo Dougie.
Se levantó del sillón que había estado ocupando durante el tiempo que llevábamos allí y yo aproveché para ocupar el sitio que había dejado vacío.
- Ahora sí tienes que cerrar los ojos. -Hasta que no obedecí, no sentí cómo cogía mis dos manos con una de las suyas y depositaba algo en ellas.
Era una pequeña cajita... con forma de CD. Mi corazón se aceleró en aquel instante pues, después de tanto tiempo esperando, estaba segura de que tenía uno de los primeros ejemplares del nuevo disco de McFly, o al menos eso fue lo que pensé antes de abrir lo ojos...
Lentamente, comencé a abrirlos para entrever por las pesatañas que tendría que desenvolverlo para poder ver el conetenido de mi preciado paquetito; estaba envuelto en un papel lila con miles de estrellas negras. Le quité el celo con delicadeza procurando no romper ni un poco el papel y cuando conseguí deshacerme de él sin rasgarlo, me dio un vuelco el corazón.
Mis mejores sospechas se habían cumplido, pero no podía creerme que tuviera al fin un CD conseguido “por mí misma”; los otros los había encontrado al llegar a casa de Matt, sin esperarlos siquiera.
La portada me sorprendió, mucho; no era en absoluto a lo que me tenían acostumbrada. Pero la protagonizaban los cuatro, vestidos con unas ropas bastante extrañas, eso sí, pero seguían siendo mis McGuys. También me fijé en que el logo de McFly había cambiado, pero aunque si me hubieran hecho elegir entre aquel y alguno de los anteriores habría elegido otros, ese tampoco me desagradaba.
En teoria, ese era el momento en el que les decía lo muchísimo que me gustaba su regalo pero que no podía aceptarlo. Les decía que eran geniales y todo lo que ya sabían, pero las palabras no me salían. Estaba demasiado atontada como para decir nada. Estaba... aturdida.
- No te gusta, ¿verdad? -La decepción se reflejó en la voz de Dougie.
Negué rápidamente. Me habría gustado poder decir algo más, pero... no me salía.
- Sabemos que es muy diferente, pero... ¿no te gusta nada de nada? -preguntó Tom, decepcionado.
¡No! No, no, no. Claro que me gustaba, pero no sabía expresalo. Miré aterrada a Harry, intentando así que me leyera el pensamiento como tan bien hacía, pero no parecía captarlo.
- Me encanta. -Las palabras me salieron como si algo dentro de mí les hubiera pegado una patada para echarlas-. No... No... -Definitivamente, las palabras se habían atascado-. Lo siento -dije a modo de remedio.
- Y ¿por qué no dices nada? -A Dougie le había sentado realmente mal que no supiera decir nada respecto a su nueva apariencia.
- Es... Esto... Es demasiado. Yo... no sé cómo agradecéroslo... -Sonreí, pero eso no evitó que una lágrima traicionera recorriera mi mejilla rápidamente.
Logré que Dougie sonriera. Hacía mucho que no veía una sonrisa tan sincera procedente de él.
- Eres MUY tonta, ¿lo sabías? -Se acercó a mí para abrazarme, por lo que me levanté para poder hacerlo yo también de un modo normal.
- No me llames tonta, jope... -me quejé.
- ¿Lo ves? -Se separó de mi para mirarme, sosteniendo mi cara entre sus manos y me sonrió. Luego, se acercó más a mi y me susurró al oído, de modo que sólo yo pudiera oírle-: Pero ese es uno de los motivos por los que te quiero.
No creo que disimulara demasiado bien que un intenso escalofrío me recorrió la columna vertebral de arriba a abajo, pero tampoco nadie dijo nada al respecto.
- Entonces... ¿te gusta? -preguntó Tom. Seguía sin creérselo del todo.
- ¡Claro que me gusta! Es genial. El mejor regalo que me hacen... desde mi cumpleaños. -Todos rieron-. De verdad, me encanta. Muchísimas gracias. -Esbocé la mejor de mis sonrisas.
Eso les bastó para acercarse a mí rápidamente y abrazarme tan fuerte que casi se me salió el corazón por la boca.
Pero entonces reparé en la ausencia de alguien. Llevaba toda la semana culpándome de ser tan gilipollas y cada minuto que pasaba de ese día me lo parecía más aún. Me faltaba el pecoso de risa estridente. Me faltaba mi fiel compañero de gustos musicales aunque por ello peligrara nuestra relación a cada pequeño debate que surgía. Me faltaba al que todos denominaban tonto pero yo sabía de sobra que no era así. Me faltaba... Danny.
- ¿Y Danny? -pregunté. Había vuelto a desaparecer.
- Por la cocina, creo -me respondió Harry, indiferente.
Y aunque me encantara estar abrazada a mis razones de ser, no podía seguir ni un segundo más torturándome con pensamientos que no llevaban a ningún lugar. No podía ser tan difícil explicarle a Danny porqué había reaccionado así. Además, contándoselo quizá ganara el que me volviera hablar.
El “no” ya lo tenía...
p.d.: He comenzado por poner nombre a TODOS los capítulos, dentro de poco seguiré por editar los más viejos y que tan poco me gustan para ponerles algo de chicha y hacerlos más legibles.
GRACIAS por seguir ahí. ¡No os olvidéis de votar!
¿Sabes? Deberías poner entre las opciones de 'Me gusta' 'Entretenido' y 'No me gusta' la de 'Es perfecto' Así siempre le daría a ese botón. Por lo demás, decirte que me lo he vuelto a leer porque ya me lo pasaste jajajajaja Menudo descontrol llevo encima por dios. Eso, y que cada vez más pareces una escritora profesional.
ResponderEliminarEspero impaciente ... el siguiente capítulo que creo que ya he leído también. Por lo que espero el capítulo número 58 jajajaja.
PERFECTO.
El capitulo perfecto! ¿como que haciatanto tiempo que no subias?
ResponderEliminarpero aun asi a merecido realmente la pena esperar gracias enserio espero el proximo
Hola, soy la chica de argentina que lee tu novela. Me puso muy feliz leer todos estos capítulos, pensé que no la ibas a seguir más :( Tu novela es increíblemente perfecta. La amo, y por favor, subi pronto!!
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