martes, 31 de enero de 2012

46 ~ Perfect.

Una sorpresa, una sorpresa, una sorpresa… Eso era lo que rondaba por mi cabeza ¿Qué sorpresa tenían para mi? Yo creía que después de conocerles ya no necesitaría ser más sorprendida, pero con ellos es imposible ya que cada día es una sorpresa, nunca sabías con que te podían salir, pero esta vez… Esta vez me habían avisado de que era una sorpresa así que me impacientaba aún más y Harry lo sabía, por eso me lo había dicho el muy asqueroso…

No dormí demasiado aquella noche. A parte de comerme la cabeza por la sorpresa, tampoco podía dejar de pensar en…Dougie. Sí, en él y en todo lo que nos había pasado en tan solo un par de semanas. Raro pero increíble a la vez, al igual que él.

Eran las siete de la mañana y yo ya me aburría, así que me levanté y me fui a duchar. A los diez minutos ya estaba duchada y vestida. Me puse unos vaqueros, mi sudadera de Hurley y las Vans que tenía iguales a las de Dougie. No me habían dicho a donde me llevarían, así que prefería ir cómoda.

Bajé a desayunar y me preparé un tazón de leche con cereales. Fui hacia el salón y me senté en el sofá para acabármelo allí mientras escuchaba Wonderland, el último CD que había escuchado allí. Desayuné mientras cantaba, me encantaba hacerlo aunque cantaba más de lo que comía. Sonó el timbre y corrí a abrir la puerta.

    - ¡Harry! -exclamé y me tiré a su cuello.
    - ¡Peque! -me abrazó por la cintura para levantarme- ¿Lista para la sorpresa? -me preguntó antes de soltar una risilla.
    - ¿Qué estás planeando, Harold? -le miré con los ojos entrecerrados.
    - Nada, y no me llames así -se giró para dirigirse al coche, donde veía a Dougie en el asiento de detrás jugando con algo que tenía en las manos que no supe distinguir.

Miré a Harry de reojo viendo que tenía dibujada una sonrisa en su cara, que, acompañada de su escultural cuerpo y de las Ray-Ban estilo aviador que tan sexy le hacían, estaba perfecto, como siempre. Al llegar al coche, antes de ir al asiento del copiloto, abrí la puerta trasera, donde se encontraba Dougie. Deposité un suave beso en su mejilla y cerré para entrar por la otra puerta. Cuando entré me giré para mirar a Dougie muy sonriente.

    - Me das miedo Alice… -murmuró.
    - Por eso mismo me dirás donde cojones me llevais ¿Verdad que sí, Dougie? -dije con tono malvado.
    - Erm… -musitó y después gritó de pánico fingido, haciendo que yo me echara a reír.
    - Venga, va, dímelooo -me quejé como una niña pequeña.
    - Nadie dice nada -sentenció Harry.
    - Jo… -volví a quejarme, me crucé de brazos e hice pucheros.
    - Sabes que te lo diría, pero mi amor por Harry y el miedo a perderle es superior al tuyo -se excusó Dougie.
    - Perfecto, me acabas de hacer sentir una mierda -murmuré.
    - ¡Joder! ¿Por qué sois tan complicados? -preguntó frustrado- Lo siento, lo siento, lo siento, lo sientooo -se disculpó enseguida.
    - Oye, que yo no soy nada complicado, eh -dijo Harry.
    - No. Tú te basas en un simple saco de proteínas, las cuales han formado unos musculos que quitan el hipo -respondí infdiferente.
    - ¿Eso cómo debo tomármelo? -me preguntó sin apartar la vista de la carretera. Me encogí de hombros sin dejar de mirar através del cristal.
    - No te enfades… -murmuró Dougie y al segundo noté sus labios junto a mi mejilla derecha e inevitablemente una enorma sonrisa se formó en mi cara- ¡Lo conseguí! -exclamó feliz.

Después de esta pequeña discusión seguimos el camino en relativo silencio. Yo iba cantando las canciones del CD que Harry llevaba puesto. Help, She loves you, I wanna hold your hand, All you need is love, Hey Jude, Imagine… Estaba tan inmersa en la música que no me di cuenta de lo que ocurría a mi alrededor hasta que el coche se paró y con él la música. Al principio miré a Harry molesta por haberme cortado el rollo, pero después miré más allá de él. ¿Dónde estábamos?

    - ¿Qué es esto? -pregunté confusa.
    - Ahora lo verás, no seas impaciente… -dijo con tono cansino y yo volví a cruzarme de brazos en señal de enfado. Dougie se acercó a mi y pasó su brazo izquierdo por mis hombros.
    - Vamos a grabar una especia de… película -susurró en mi oído tan bajo que Harry no pudo escucharlo de ninguna manera. En cuanto escuché aquello le miré ojiplática y al ver mi reacción profirió una risilla- Ya te he contado demasiado, sorpréndete igual cuando él te lo cuente -me guiñó un ojo y yo asentí. Si no lo hacía exactamente, al menos lo intentaría.
    - ¡Danny! -grité al verle de espaldas a mi, estaba jugando con un balón de fútbol junto a Tom. Me deshice del brazo de Dougie y corrí hacia él, que ya se había girado y me esperaba con los brazos abiertos. Me tiré a su cuello, literalmente, en cuanto me vi capaz de alcanzarlo en un salto. Del impulso que yo llevaba caímos al suelo y nuestras risas se entremezclaron en el aire por nuestra estúpida caída- ¿Sabes que te he echado de menos? -le pregunté separándome un poco de él.
    - Pero si ayer nos vimos -me recordó.
    - ¿Y no puedo echarte de menos? -le pregunté de nuevo.
    - Supongo… -puso los ojos en blanco y yo golpeé su hombro levemente ante su reacción, y se puso a reír de nuevo.
    - Ahora por tonto no te echo de menos y me voy con Tom, que él si me quiere -dije y le hice una pedorreta, escupiéndole sin querer en la cara. Me eché a reír, me levanté liberándome de su presa y fui hacia Tom, que hablaba con Harry, pero a mi me importaba poco. Aprovechando que estaba girado me tiré en su espalda y enrollé mis piernas a su cintura- ¡Búh! -susurré en su oreja.
    - ¡Alice! -exclamó sonriente, dejando ver aquel precioso agujero en su mejilla izquierda y yo sonreí como si la vida me fuera en ello- ¿Qué tal estás después de… todo? -preguntó. Al principio no entendí con que se refería a “todo” pero luego comprendí que se refería a lo ocurrido con… Dougie.
    - Erm… ahora supongo que bien -le sonreí de nuevo.
    - Me alegro entonces -besó mi mejilla y volvió a mirarme sonriente, sin dejar de mostrarme aquel perfecto hoyuelo, entonces amplié mi sonrisa, si eso era posible.
    - ¿Te acuerdas, Harry? -pregunté esta vez mirándole a él.
    - ¿Acordarme de qué, pequeña? -me preguntó confuso.
    - Perfecto -eso fue lo único que le dije, pero sus ojos se iluminaron de una forma especial al oírlo.
    - Claro que me acuerdo ¿Cómo olvidarme? -preguntó y sonrió. Solo esa sonrisa podía hacer que me separara de Tom para acudir rauda y veloz a sus brazos. Le rodeé la cintura con mis brazos y enterré la cabeza en el hueco de su hombro, inspirando su aroma.
    - ¿Vas a contarme ya que hacemos aquí, idiota? -le pregunté recalcando la palabra idiota aún sin verle, su hombro se convertiría en mi mejor aliado en los peores momentos, lo intuía.
    - Creo que te prefería cuando todo para ti era perfecto y no podías insultarnos… -susurró en mi pelo.
    - ¿Con que ahora no me quieres no? -me separé rápidamente de él- Muy bonito Judd, de puta madre -dije con fingido enfado y me volví para ir a… ¿Quizá con Doug?
    - Hey -agarró mi brazo y tiró de él a modo que diera una vuelta para enfrentarme con su cuerpo, ya que no podía mirarle a los ojos teniendo lo que tenía delante- Yo nunca dejaré de quererte ¿me has entendido? -asentí ligeramente- ¿Quieres mirarme cuando te hablo? -preguntó frustrado, pero yo negué- ¡Alice! -gritó y yo me eché a reír- ¿Qué es lo que te hace tanta gracia? -preguntó molesto así que alcé la cabeza para mirarle.
    - Que me quieres -dije sin borrar la sonrisa de mi cara, que sin saber el porque, ese día se había convertido en una gran amiga.
    - Claro que te quiero, tonta -dijo con un tono que demostraba que su enfado se había esfumado, sonrió y a continuación besó mi frente. Ante aquello cerré los ojos y no los abrí hasta que volvió a hablar- Y lo que hacemos aquí es que… nosotros vamos a grabar algo así como… un película -me explicó, algo que yo ya sabía, pero volví a poner exactamente la misma cara que cuando Dougie me lo dijo, y le escuché reírse a carcajada limpia al verme, risa que yo seguí con la mía.

45 ~ Surprise?

Perfecto. Dougie Lee Poynter me estaba pidiendo que le diera el último beso. ¡EL ÚLTIMO! Debía decir que sí, no podía seguir dajando que me besara como si fuéramos algo que no estaba preparada para ser. Tenía que ser el último, pero era tan complicado aceptar que por mi culpa nunca llegó a ocurrir nada… Debía de haber otra forma de hacer las cosas y no la encontraba. Tenía que decir o hacer algo, Dougie podría interpretarlo mal si me quedaba callada.

Cerré los ojos y suspiré. Quizá eso fue lo que nos activó a ambos. Abrí los ojos de nuevo para encontrarme con los suyos. Acarició mi mejilla izquierda, haciendo que quemara. Se acercó lentamente a mi y su mano pasó de estar en mi mejilla a estar en mi nuca, para un posible nuevo acercamiento.

Estaba nerviosa, estaba muy nerviosa y mis manos lo hacían más evidente. Dougie agarró una de mis manos con la que le quedaba libre, intentando que aquel temblor parara y al notar aquello sonrió, haciendo que me derritiera.

Paró un instante de mirarme para dirijir su mirada a mis labios para a continuación morder su labio inferior y volver a mirarme. Siguió acercándose lentamente. No sabía a qué estaba esperando, hacía que me impacientara y que me volviera loca.

Por fin sus labios llegaron a rozar los míos. Volé. Literalmente volé. Me estaba besando de nuevo, pero por desgracia aquella sería la última. El último beso… Ahora me arrepentía de haber hecho lo que había hecho. De haberle dicho que no. Me estaba dando cuenta de que era idiota. Imbécil hasta la médula.

No sabría explicar lo que sentía con él. Expresar con palabras lo que en mi interior sucedía cuando me besaba era humanamente imposible. Todo lo que hacía junto a él era… indescriptible. Sí, no sabría como describir aquello.

Comenzó a mover lentamente sus labios junto a los míos, movimiento que le fue correspondido, obviamente. Seguía siendo un beso dulce. Un lento y dulce beso. Un beso de despedida. No de despedida literal, ya que nos veríamos, esperaba, cada día en casa de Matt, pero no dejaba de serlo. Ya no volvería a ocurrir y ambos lo sabíamos.

Debía disfutar aquel beso, hacer que el sintiera que también era especial para mí por si no lo supiera ya. Dejé que mi cuerpo hiciera lo que mi mente no quería. Me apreté mucho más a él, haciendo que se medio tumbara en la cama, a modo que yo estuviera encima suya, sin despegar nuestros labios.

No sabía lo que hacía, era extraño. Mi cuerpo actuaba a su antojo sin ninguna orden dada por mi inútil cerebro. Dougie se dio cuenta e intentó separarme. Lentamente agarró mis muñecas y dejó que mis manos reposaran en la cama. Con la misma lentitud me cogió por la cintura e hizo que diéramos media velta sobre la cama, para poder alejarse de mi rostro unos milímetros. Luego se alejó un poco más, apoyándose con las manos en la cama.

- Alice, ¿Qué te ha pasado? -me preguntó-
- No lo sé, lo siento… Es que… -suspiré y comencé a cantar- I feel like something special here, I feel like something special, with you…
- Voy a matarte -dijo mirándome y negando mientras sonreía-
- ¿Por qué? -pregunté con expresión asustada-
- ¿Por qué me haces esto? Te pido el último beso y me das ESTO y para colmo lo acabas con TU canción. Eso no se le hace a una persona, por así decirlo, tan sensible como yo, mujer -me explicó y yo le respondí con un nuevo abrazo, haciendo que sus brazos fallaran y cayera encima mía de nuevo, algo que provocó que una perfecta risa inundara la habitación que ocupábamos-
- Ahora sabes como me he sentido yo tantísimas veces -le dije y besé su mejilla-
- Siento haberte hecho sufrir, ahora lo comprendo y te prometo que no lo volveré a hacer -levantó su mano derecha, en señal de que no mentía y yo reí- ¿Bajamos? -me preguntó con una sonrisa instalada en su cara, esperaba que fuera permanente-
- Claro -le devolví una sonrisa ni la mitad de preciosa-
- Ves tú primero, en un minuto estoy allí -dijo y se levantó para recoger el bajo y esas cosas-
- Vale -me incorporé para volver a besar su mejilla y me dirigí hacia la puerta dando pequeños saltitos pese a mi felicidad-

Sí, ya era feliz. Volvía a ser feliz. Había escuchado su risa dos veces en menos de cinco minutos, algo que significaba que ya estaba bien, así que yo debía estarlo también. Bajé con los mismo saltitos con los que caminaba. Parecía Heidi, pero no me importaba hacer el ridículo, había perdido aquel sentido al conocer a Danny. Al llegar abajo busqué a Harry con la mirada y lo encontré. Al verme se levantó de golpe sin importarle que Izzy estuviera apoyada en su hombro, aunque por suerte reaccionó rápido y evitó un golpe procedente de aquel hombre.

- Cuéntamelo TODO -me dijo serio, pero yo estaba feliz y volví a cantar…-
- Todo, todo, todo, todo, yo quiero contigo todo. Poco muy poco a poco, poco, que venga la magia y estemos solos, solos, solos, yo quiero contigo sólo. Solos rozándonos todo, sudando, cachondos, volviéndonos locos, teniendo cachorros, clavarnos los ojos, bebernos a morro… -sinceramente ni yo entendía a que venía aquello, pero a Harry pareció gustarle, por suerte no entendía nada de lo que acababa de decir-
- ¡Estás cantando! -exclamó emocionado-
- ¡Sí! -respondí de igual forma-
- ¡Eso es que lo habéis arreglado! ¡Sí, sí, sí! -volvió a decir y se acercó a mi rápidamente para abrazarme por la cintura, levantarme y comenzar a dar vueltas. Me aferré a su cuello y comencé a reírme. Era extraño ver a Harry así, pero me encantaba hacerlo-
- ¡Yo también quiero! -se quejó Dougie cual niño de cinco años, se cruzó de brazos e hizo pucheros-
- ¡Ven aquí, enano! -exclamó Harry dejándome en el suelo y extendiendo un brazo para que se acercara-
- ¡Wiiiiiiiiii! -gritó mientras venía y al abrazarnos comenzamos a dar saltitos los tres como tontos que éramos y sin dejar de reírnos-
- Alice, tengo que presentarte a alguien -dijo Harry cuando dejamos de hacer el indio- Esta es mi harmana, Kath…
- …erine -acabé yo- Encantada, yo soy Alice -me acerqué a ella ofreciéndole mi mano, y ella la estrechó sonriéndome, haciendo evidente que eran clavados-
- Encantada. Ya tenía ganas de conocerte, Harry me ha hablado maravillas de ti -dijo sin borrar la sonrisa de su cara. Me giré para mirar a Harry, que se encogió de hombros-
- Por cierto, peque… Como vuelvas a acabar mis frases…
- …te mato -puse voz grave intentando que se asimilara a la suya, pero ni por asomo. Todos se rieron, y al ver su expresión me eché a reír yo también y Dougie me miró espantado- ¿Qué pasa?
- No vuelvas a acercarte a Danny -me dijo con los ojos extremadamente abiertos-
- ¿Por qué? -le pregunté asustada-
- Tu… tu… tu risa, ha cambiado. Da miedo… -reí de nuevo, esta vez le vi sonreír, así que la otra risa debió ser un lapsus-
- Por mucho que tu risa cambie sabes que no te librarás… -amenazó Harry que se acercaba a pasa lento hacia mi, mirándome muy serio-
- ¡No! -grité muy agudo- No lo volveré a hacer, te lo prometo -no funcionaba, seguía acercándose muy lentamente- ¡Harry! ¡Que yo te quiero! -exclamé como último recurso. Intentó quedarse serio, pero se le escapó una sonrisa y acto seguido echó a correr detrás de mí. Yo corrí más que él, saliendo del salón y cerrando a medias la puerta, para que tuviera un primer obstáculo. Corrí hasta llegar a la… cocina, cerrando también la puerta, pero hice mal. Ahora Harry también había entrado y solo nos separaba la pequeña mesa que había en el centro. Me moví varias veces hacia un lado para poder salir por el otro pero se conocía demasiado bien el truco- ¡Nooooo! ¡¡¡Dougie!!! -grité lo más fuerte que pude su nombre, le necesitaba-
- Él no te ayudará -murmuró con voz malvada-
- Joder… -ya no sabía que más hacer y me intimidaba- ¡Harry! -hice una pataleta, cosa que le hizo reír, gesto que aproveché para volver a salir corriendo. Volví al salón donde seguían Izzy, Katherine y Dougie. Volé hasta el último, escondiéndome detrás de él-
- Alice, cariño, que eres pequeña pero no tanto -bromeó. Le miré por encima del hombro de Dougie e hice una pedorreta. Harry se movió muy rápido, casi ni lo ví, hasta que noté sus brazos alrededor de mi, aplastándome contra la espalda de Dougie. Después en un movimiento igual de rápido, me separó de Dougie e hizo que cayéramos al suelo para matarme a cosquillas. Cuando me dejó los dedos marcados en las costillas y me retorcí debajo suya sin dejar de suplicarle que me soltara, paró por un instante- ¿Volverás a…
- …acabar tus frases? No, lo prometo -dije intentando incorporarme, pero había vuelto a acabarla así que volvió a hacerme cosquillas- Ya, ya, para, te JURO que no lo vuelvo a hacer -paró al fin y suspiré-
- Más te vale -me guiñó un ojo y besó mi mejilla para después levantarse y ofrecerme ayuda-
- No, en el suelo se está muy cómoda -dije a duras penas por mi agitada respiración-
- ¿Te quedas a cenar después de esta dura batalla? -bromeó Izzy-
- Erm… -me incorporé, quedándome sentada- No, tengo que irme, Jeff me espera.
- Otro día será entonces.
- Eso seguro -le sonreí y me levanté-
- Quédate aquí… -me pidió Dougie-
- Ven tú -le repliqué-
- No quepo en el coche de Jeff… -me miró con odio y yo me encogí de hombros-
- Se siente. Mañana nos vemos -besé su mejilla y depués fui hacia Harry-
- Mañana te venimos a recoger pronto que tenemos una sorpresa -me dijo-
- ¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa? -pregunté-
- Si es sorpresa no te lo puedo decir, tonta -dijo y yo le saqué la lengua. Me acerqué para abrazarle y después despedirme de Katherine e Izzy-

44 ~ Just friends.

Todo salía mal, todo. Nunca tuve que haber aceptado ir allí ¿Para qué? Yo era feliz pensando en mis McGuys con mi sucia mente a mis anchas. Era feliz aún pensando que nunca llegaría a conocerlos. Era feliz porque escuchaba su música y eso me bastaba. Era feliz porque les veía felices a ellos. Era feliz por haberles conocido…

Pero ya no lo era. Ahora los conocía en persona, y desde ese día nada iba bien. Nunca había imaginado insultar a ninguno de ellos y lo hice al conocerlos, ahora eso era el pan de cada día. Nunca tuve que escuchar mi espantosa voz grabada en un CD y lo hice al conocerlos. Nunca había tenido que llevar una escayola y tuve que hacerlo al conocerlos. Nunca besé a un chico como lo hice con Danny y lo hice, obviamente, al conocerlos. No es que nunca hubiera besado a un chico, pero si de esa forma, en el colegio siempre se tienen miles de novios, al menos en Mallorca, y yo no era de esas, tan solo tuve una vez un “novio” y nada era en comparación a lo que se ve por la calle y las películas, yo siempre tan tímida y con ellos era como si… lo que años atrás hubiera hecho ya no tuviera sentido. Nunca había bebido ni una gota de alcohol y lo hice al conocerlos, hasta el punto de no acordarme de qué había ocurrido esa noche. Nunca pensé ver a ninguno de ellos llorar, exceptuando el vídeo de You’ve got a friend y al conocerles lo hice, y no precisamente a la persona que menos me habría importado, y menos aún por otra persona a la que habría matado cuando tuve la oportunidad. Nunca imaginé que Dougie sería capaz de escribir una canción como Take me there para mí, después de las que había hecho. Nunca pensé que él pudiera sentir algo por mí, como mi cabecita me había hecho imaginar tantas veces. Nunca, nunca pensé que yo pudiese decirle que no, y lo hice. Nunca creí poder presenciar una discusión entre Pudd y lo hice, sin acabar demasiado bien…

Nunca creí que la mitad de McFly pudiera estar enfadada conmigo y lo estaba…

No me había movido de esa estúpida cama en toda la tarde. No lo había hecho y sinceramente tampoco lo habría hecho de no ser porque tenía que arreglar algo. No podía seguir así… Me vestí con lo primero que cogí, no me importó para nada que no fuera conjuntada, eso no era necesario, tan solo iba a hablar, a pedir disculpas, a pedir explicaciones, a pedir un porqué.

Bajé de cinco en cinco las escaleras sin importarme el tropezar y partirme la cabeza. Por suerte no estaba mi madre, ni Matt ¿Dónde cojones se metían? Bah, eso daba igual ahora.

- Jeff, dí que sí -dije al verle en el sofá mirando la tele-
- No -respondió él-
- Jo, Jeff… -me quejé como si de una niña pequeña me tratara-
- Vale… -murmuró- ¿Qué quieres?
- Que me lleves a casa de Harry en tu super Lamborgini -sonreí lo mejor que pude-
- De acuerdo, pero con una condición -me miró con los ojos entrecerrados-
- Lo que quieras -le miré de igual manera-
- Que me cuentes que ha pasado -soltó, algo que no me esperaba para nada-
- ¡Mierda! -exclamé-
- Huyyy… me parece a mi que a Tom no le hará mucha gracia que hayas dicho eso… -insinuó-
- Pero como no se lo dirás no pasa nada -fui corriendo hacia él y le estiré del brazo para que se levantara- Venga, vamos Jeff, vaaamos -al final se levantó a desgana, apagó la tele y después de coger las llaves de su coche y obligarme a ponerme una chaqueta, salimos-

Se lo conté todo. Todo. Ya todo daba igual. Una persona más, una persona menos que lo supiera… Se quedó bastante parado al principio, pero después intentó convencerme, al igual que Harry, cosa que si no había funcionado antes, tampoco funcionaría ahora. Al llegar me quedé varios minutos sentada en el coche, intentando respirar con tranquilidad, cuando esto ocurrió, Jeff me animó a entrar y obedecí, no sin intentar relajarme por el camino que me separaba de la puerta de casa de Harry.

Podía escuchar el amplificador del bajo de Dougie a todo volumen. Parecía que la casa temblaba, pero Harry no había puesto ningún tipo de impedimiento a la hora de dejarle tocar.

Al llegar a la puerta respiré lo más hondo que pude cuatro veces, una por cada McGuy, y toqué tímidamente tres veces con los nudillos, esperando que lo escuchara a pesar de los decibelios que desprendía aquella casa. Mi deseo se cumplió y a los pocos segundos ya tenía a Harry delante de mis narices.

- Sabía que lo pillarías, pequeña -me dijo con una sonrisa, la típica sonrisa que muestra un padre cuando está orgulloso de su hijo, y me abrazó muy fuerte-
- ¿Qué era lo que tenía que pillar, Harry? -pregunté confusa deshaciéndome de su abrazo-
- ¿No lo has pillado? Bueno, la cuestión es que has venido -volvió a sonreírme-
- ¿Por qué estás tan feliz? No estabas así la última vez que te he visto… -murmuré-
- La última vez que me has visto debía aparentar estar enfadado ya que Dougie me escuchaba -intentó explicarme-
- No lo entiendo, Harry. Lo siento -dije-
- Da igual, ahora eso no importa. Sube y haz lo que tengas que hacer, o lo que hayas venido a hacer, o lo que creas que tengas que hacer y hayas venido a hacer. Bueno, ya me entiendes -dijo solucinando su pequeño lío de lengua-
- Enseguida. Gracias, Harry -dije rápidamente, pegué un pequeño salto para besar su mejilla y corrí escaleras arriba-

Pensé que no sería tarea complicada el encontrarle, tan solo tenía que averiguar de donde venía la música, pero me equivocaba. Me quedé sorda por completo ¿Cómo podía aguantar él? No lo sabría, así que comencé a abrir puertas hasta que lo entontré. Estaba sentado en la cama, de espaldas a mi, y concentrado en su bajo, haciendo sonar notas así como le salían, posiblemente no tuvieran ningun sentido.

Me acerqué a paso lento hasta su posición y alargué el brazo para apoyar mi mano en su colorido hombro que había dejado al descubierto por la camiseta de tirantes que llevaba. Dejó de tocar de inmediato.

- Harry, te he dicho que quería estar solo -murmuró-
- Lo siento. No me ha dicho nada de eso… -le respondí, con eso se puso recto de golpe, posiblemente no me esperaba allí-
- ¡Alice! -gritó, dejó el bajo en el suelo y se tiró a mi para abrazarme, por suerte me movió de manera que cayera en la cama y él se colocara encima mía. Yo me aferré a su cintura y le abracé casi tan fuerte como él hacía, pero no tenía tanta fuerza- Gracias. Gracias por venir, Alice… -susurró en mi cuello, haciendo que un escalofrío recorriera mi espalda- Lo siento. Perdóname, no debería haber reaccionado así -dijo sin soltarme ni un milímetro-
- ¿Me estás pidiendo perdón cuando he sido yo quién te ha dicho que te dieran por el culo? -pregunté bromeando. Se levantó lo justo y necesario para mirarme a los ojos. Podía respirar su aliento, me estaba volviendo loca- Dougie, piensa que sigo siendo McFlyer y sigues siendo mi favorito… -dije a duras penas, intentando concentrarme en… sus ojos. Fuera lo que fuera lo que intentara mirar desde aquella distancia y en aquella posición era imposible no pensar en nada más que fuera Dougie. Dougie. Dougie. Dougie por todos lados. Soltó una pequeña risilla y se separó un poco más de mí, apoyándose con los codos en la cama- ¿Por qué me odias? -pregunté viendo que así no solucionada nada-
- No lo hago -sonrió y se separó, esta vez demasiado, pero se quedó sentado en mi cintura, ejerciendo el mínimo peso posible. Cerré los ojos y suspiré- ¿Qué pasa? -preguntó, por su tono de voz, preocupado-
- Sigue sin funcionar… -me reí de mi misma y podía imaginar la cara de Dougie, mirándome incrédulo, así que abrí los ojos, y ahí me lo encontré- ¿Qué tocabas? -pregunté para intentar así distraerme de algún modo-
- Nada en especial -se levantó de encima mía y se sentó de nuevo donde antes, bajó el volumen del amplificador y comenzó a tocar de nuevo-
- ¿Te has enfadado? Lo siento… -murmuré levantándome rápidamente y apoyando la babilla en su hombro-
- No, tonta, pero creo que ya estaba volviendo locos a los Judd y a Izzy -respondió este-
- ¿A los Judd? -pregunté y este se limitó a asentir- Subí tan rápido que ni me fijé -expliqué- Por cierto… -murmuré y se giró enseguida, provocando el tenerlo a milímetros nuevamente- Tienes que enseñarme a tocarlo -le dije intentando parecer que no me afectaba el tenerlo tan cerca-
- ¿De verdad? -preguntó y los ojos se le iluminaron-
- Claro que sí, bobo -le sonreí-
- Vaaale. Vayamos directamente a la práctica ¿Take me there? -preguntó y yo asentí- Veamos, la cuestión es… vale, no sé cual es la cuestión, lo siento -rió y yo lo hice con él- Te prometo que te la enseñaré, pero antes de nada, ¿Puedo pedirte algo?-
- Sabes que sí, lo que quieras -le sonreí-
- El último -me pidió-
- ¿El último qué, Dougie? -pregunté cofusa-
- El último… beso.

43 ~ More problems.

Harry me abrazó fuerte, haciendo que no viera nada más que su hombro.

- ¿Dónde coño te crees que vas? -preguntó serio, ¿O enfadado? Contento seguro que no, pero no podía verle para cerciorarme de ello-
- A tu casa -escuché que respondía Dougie indiferente-
- Ni de coña -respondió este-
- A la de Danny, entonces -dijo de igual forma-
- Sabes que no -respondió el aludido-
- Pues con Tom -no se rendiría fácilmente-
- Tampoco -respondió Harry de nuevo-
- Haré lo que me salga de los huevos -al oír decirle eso me deshice del abrazo de Harry para volver a mirarle. Ahora ya no estaba frente a la ventana, sino que cogía una mochila que se llevó a la espalda, en una mano la maleta con uno de sus bajos, en la otra una gran bolsa de mano y sujetando con ambos brazos como podía, la jaula de Jerry-
- Dougie, espera, por favor… -murmuré y me acerqué a él, con la intención de agarrarle el brazo-
- Alice, no me toques, hazme el favor -me dijo y enseguida me aparté de su camino, dejando que se fuera. Harry no pensó como yo, se puso en medio de la puerta con los brazos cruzados y Dougie resopló- ¿Me vas a dejar salir? -le preguntó-
- No -respondió tajante-
- Vete a la mierda, Harry -escupió e intentó derribar al muro que tenía por amigo pero no era tan fácil-
- ¿Tú de qué coño vas? ¿Crees que puedes hablarle así a Alice después de cómo te ha tratado ella? -le preguntó a gritos y noté como unos brazos me rodeaban. Danny había vuelto porque sabía que lo necesitaba, y me aferré a su cintura con fuerza, estaba presenciando una discusión entre Harry y Dougie, lo inimaginable-
- De tu puta madre voy. Ahora, déjame pasar -no le dejó pasar, todo lo contrario, le empujó con tal fuerza que Dougie cayó al suelo, justo delante de mis pies-

Quise agacharme pero Danny hizo que retrocediera un paso. Estaba bien, tenía los ojos cerrados pero estaba bien, podía notar su pecho como subía lentamente, estaba respirando intentando tranquilizarse. Miré a Harry, este no estaba tranquilo precisamente, miraba a Dougie con los ojos extremadamente abiertos, incrédulo por lo que acababa de hacer. Me dirigió una rápida mirada y después ambos la volvimos a Dougie que se había incorporado y estaba sentado en el suelo, de espaldas a mí.

- Dougie, yo… -Harry se puso de cuclillas delante de Dougie y este negó. Negó y acto seguido comencé a oírle sollozar-

Otra vez no. No, no, no… Esto de ver a Dougie llorar se estaba convirtiendo en algo habitual, cosa que odiaba con toda el alma. Volví a forcejear con Danny para que me soltara, tenía que abrazarle, pero el no cedió, me abrazó aún más fuerte y yo lo hice también, necesitaba hacerlo.

- Dejémosles solos, Alice… -susurró Danny en mi oído. Yo solo asentí, no podía hacer otra cosa-

Hizo que andara hacia la puerta pero antes de salir volví a intentar agacharme pero Danny me retuvo, así que le expliqué el verdadero motivo por el que me agachaba. “Jerry” vocalicé con los labios y él lo entendió, asintió y me dejó agacharme para que pudiera recoger al lagarto que tanto quería Dougie.

Aprobechando ese gesto giré mi cabeza para verle a él. Deshecho. Así era como estaba. Nunca antes le había visto así, ni la noche en que nos quedamos en casa de Danny… ni si quiera en la noche en la que me dijo que él y… esa cosa lo habían dejado. Nunca había visto a nadie así, y dolía. Dolía tener que verle a él por primera vez. Un vacío se instaló en mi pecho, haciendo que no pudiera respirar, y Danny se dio cuenta de nuevo, e hizo que me levantara rápidamente para sacarme de aquella habitación.

Me condujo escaleras abajo e hizo que me sentara en el sofá. Se sentó junto a mi y comenzó a acaricierme a espalda. ¿Por qué era tan así en aquellos momentos y tan… impulsivo en otros? Este chico era bipolar, esa era la palabra, bipolar.

- Todo se arreglará ¿vale? Te lo prometo… -susurró en mi pelo y yo asentí, no podía hacer otra cosa aunque dudara de sus palabras, con lo que acababa de presenciar, una difícilmente creía en el arreglo-
- ¿Y si te estás equivocando? -susurré, no quería ni pensar en las consecuencias de aquello-
- No lo estoy haciendo, lo sé. Presentimiento de Jones -dijo y me separé para verle, sonriéndome para intentar que yo lo hiciera, pero tan solo esbocé una media sonrisa-
- Pues como los presentimientos sean como los impulsos vamos listos… -bromeé y reí, consiguiendo que él lo hiciera también-
- Me infravaloras, Alice…
- Me has dado motivos para hacerlo, mi amor -dije riendo-

Negó con la cabeza y me dio un pequeño golpe en la nariz con uno de sus pecosos dedos índices. Noté un soplido justo detrás de mi oído que hizo que un escalofrío recorriera mi espalda, a continuación, oí la risa que tanto de menos echaba y me di la vuelta rápidamente para abrazarle y volví a sentir sus brazos alrededor de mi cintura, lo había estrañado tanto con a penas doce horas sin tenerlos…

Pero mi felicidad se fue al garete en cuanto miré por encima de su hombro. Las maletas que había visto anteriormente en su habitación estaban ahora en la puerta del salón, Harry estaba al lado de ellas, mirándome. Era una mirada extraña de la que no supe que quería decirme.

- Tú no te vas -dije separandome bruscamente de él-
- Alice, no me lo hagas más difícil… -murmuró sentándose en el brazo del sofá-
- ¡Que no! Rapto a Jerry -dije y lo cogí del sofá, donde lo había dejado delicadamente para abrazar a su dueño. Después me fui corriendo hacia el otro extrmo del salón, sentándome en el taburete de la batería que ahora había también-
- Alice, por favor… -se acercó a paso lento hacia nosotros-
- ¡No! -dije-
- Pues quédatelo, lo cuidarás mejor que yo incluso… -murmuró y se dio la vuelta caminando, esta vez más rápido-
- Que te den -se giró de inmediato al oír salir aquello de mi boca, y Danny y Harry me miraron atónitos- Que te den por el culo, Dougie -repetí, me levanté del taburete y me dirigí con él a pasos decididos, le entregué a Jerry y subí los escalones hasta mi habitación de tres en tres-

Cerré la puerta de un portazo y me dirigí a la pila de CD’s que tenía en ella, cogí Motion in the ocean, intencionadamente, claro. Pasé las canciones hasta llegar a la que quería, puse el volumen al máximo y me tiré a la cama, y comencé a cantar junto a Tom, pero se paró. Se paró bruscamente y me enfadé, quería que esa canción continuara, todavía no había llegado el momento en el que Dougie cantaba y yo quería escucharlo. Abrí los ojos y me encontré a Harry, cruzado de brazos y mirándome fíjamente.

- ¿Qué? -le pregunté-
- ¿Cómo que qué? ¿A ti se te ha ido o qué coño te pasa?
- Me dices que intente arreglarlo y te lo llevas ¿Cómo cojones quieres que reaccione?
- De ninguna manera, Alice, de ninguna manera… -suspiró y se alejó volviendo a cerrar de un portazo. En cuanto hizo esto me levanté y volví a poner la música, no necesitaba más que eso-

De puta madre. Dougie y Harry, no podían ser otros, no. Ellos…

42 ~ Problems.

- Alice, tienes ins… -me giré enseguida que oí aquella voz, y agradecí que no hubiera sido mi madre la que entrara, ya que habría muerto por estar durmiendo abrazada de Dougie- Jo-der. Menos mal que insistí en venir yo que sino tu madre te degolla -murmuró Jeff ojiplático-
- Lo siento… es que la alarma no ha sonado… -murmuré-
- ¿Te refieres a Danny cantando? ¿Esa es tu jodido tono de alarma? -preguntó Dougie, posiblemente le hubiera despertado-
- Sí… -volví a murmurar-
- ¿Estás enferma? -preguntó Jeff-
- Emmm… ¿no? -dije confusa-
- Se refiere a que si le dice a tu madre que estas enferma para quedarte aquí… -murmuró Dougie con tono molesto-
- Ah, en ese caso, sí, estoy enfermísima. Gripe, creo -dije lo más rápido que fui capaz y Jeff se echó a reír-
- Vale, no te preocupes, pero no hagais cosas indecentes, eh, que os vigilo…
- ¡Jeff! -grité y cerró la puerta enseguida, riendo-
- ¿Puedo volverme a dormir o vas a impedir que lo haga? -me preguntó Dougie de nuevo. Alcé la cabeza y le miré, seguía molesto conmigo…-
- No, duerme todo lo que quieras, yo ya me hes despertado, no como a mi me gusta, pero bueno, supongo que ahora eso no importa… -murmuré-
-bufó y comenzó a cantar- Anne Boleyn she kept a tin, which all her hopes and dreams were in, she plans to run away with him, forever… -se durmió al llegar a ese trozo, estaba monísimo, como siempre-

Ya estaba confirmado, se había molestado, incluso enfadado, no hacía falta que me lo dijera personalmente. Era obvio…

No podía seguir allí, por muy dormido que él estuviera yo seguía pensando en las contestaciones que me había hecho y en que no había visto una sonrisa suya desde la noche anterior y eso no me gustaba…

Bajé esperando que mi madre y Matt ya se hubieran ido como siempre solían hacer y por suerte no estaban, así que fui al salón y me senté en el sofá, rodeándome las piernas con los brazos y hundiendo la cabeza en ellas.

Dejé que la mente se me quedara en blanco. No quería pensar en nada, y menos en lo que sabía que haría si comenzaba a pensar y a comerme la cabeza, no saldría bien parada.

- A ver si va a ser verdad que estás enferma… -murmuró Jeff. Noté como los cojines del sofá se hundian a causa de haberse sentado y comenzó a acariciar mi espalda suavemente. Yo, simplemente, me encongí de hombros- No quieres contarlo ¿verdad? -negué- ¿Quieres que llame a Harry? -en escuchar aquel nombre alcé la cabeza instintivamente y le miré a los ojos. Unos ojos verdes que me encantaban, ojalá fueran míos y no suyos. Me perdí por un instante en ellos, pero al recordar la pregunta que me había formulado asentí rápidamente- Sea lo que sea no te preocupes ¿vale? -asentí sin ganas y suspiré. Él acarició mi mejilla y besó mi frente para acto seguido, levantarse e irse. Esperaba que fuera a llamar a Harry-

No me moví de aquella posición, estaba cómoda e intentaba alejarme del mundo. Solo volví a alzar la cabeza cuando noté que nuevamente se sentaba alguien en el sofá, econtrándome, para mi sorpresa, con Dougie.

Los minutos que Harry tardó en llegar se me pasaron eternos, pero lo calculé, no pasó una eternidad sino trece minutos. Trece minutos exactos que fui contando yo misma, de sesenta segundos en sesenta segundos. Interminables…

Al fin sonó el timbre que anunciaba la llegada que tanto esperaba, alcé la vista pero no me moví más, no hasta que le vi aparecer por la puerta y fue cuando me levanté, al igual que Dougie.

- Harry, te ne… -dijimos ambos a la vez y nos miramos enseguida, así que yo le hice un gesto con la mano, cediéndole el turno. Me miró inseguro pero yo agaché la cabeza, dispuesta a quedarme callada-
- …cesito -terminó Dougie-
- Vuelvo en nada ¿vale? -dijo Harry cuando se acercaba a mi y besaba mi frente, pero yo negué-
- Quedaros aquí, yo me voy a mi habitación… -murmuré y me encaminé hacia las escaleras, pero Harry no me dejó ir tan fácilmente, agarró mi brazo haciendo que diera media vuelta para mirarle. “Espérame” me guiñó el ojo y me dejó ir-

Le haría caso, claro que se lo haría. Le esperaría todo el tiempo que hiciera falta y más…

Subí a desgana a mi habitación y al entrar en ella rompí a llorar, necesitaba descargarme y como Dougie me había “quitado” a Harry, tendría que llorar yo sola. Me puse a un lado de la cama, y resbalé por la pared hasta quedarme sentada en el suelo, poniéndome en la misma posición en la que estaba en el sofá. De ese modo si alguien abría la puerta dificultosamente me vería, a causa de mi pequeña estatura y que mi cama era demasiado grande.

- Alice ¿puedo pasar? -ese era Danny ¿Qué hacía el allí?-
- No -le respondí, no quería ver a nadie, a nadie-
- Entraré de igual manera.
- ¿Para qué preguntas entonces? -pregunté enfadada-
- Para saber si estabas visible -respondió desde fuera y acto seguido abrió-
- Como si eso te importara… -murmuré tan bajo que a penas pudo escucharlo-
- ¿Alice? ¿Se puede saber dónde estás? -preguntó confuso, pero yo me quedé callada sin responder- ¿Vas a expilcarme que ha pasado? -se puso de cuclillas en frente mía y acarició mi mejilla- Harry me ha llamado bastante nervioso, no sé que le habrá dicho Doug… -murmuró-
- ¿Harry estaba nervioso? ¿Por qué? -pregunté alarmada- Y supongo que Doug le habrá contado… la verdad…
- Oh that’s the truth… -entonó y yo sonreí- Así me gusta -me devolvió una sonrisa, obviamente la mía no era ni la mitad de la suya- ¿Crees que puedes contármelo? -negué y él suspiró- ¿Taaan malo es? -preguntó de nuevo y yo me encogí de hombros. Enseguida noté como sus brazos me rodeaban y yo hice lo mismo, apretándole fuertemente. Solo sabía actuar bien cuando necesitaba un abrazo… Volví a escuchar como la puerta se abría y alcé la cabeza del hombro de Danny-
- Ahora vuelvo, peque. Necesito un cigarro -asentí y apoyé mi cabeza contra la pared-
- Otros diez minutos sola… -murmuré cuando desapareció por la puerta-
- ¿No me consideras nada? -preguntó triste-
- Tú lo eres todo para mí, tonto -logré que sonriera de nuevo- Si quieres saber lo que ha pasado te recomendaría que buscaras la versión de Dougie, de mi boca no saldrá nada delante tuya -bromeé-
- Bah… tengo asumido que Harry es más importante que yo para ti.
- Eres tonto -canté en español-
- ¿¡Qué!?
-reí- Nada, nada… -le sonreí-
- Eres mala… -murmuró mientras se levantaba y yo me eoncogí de hombros sonriente-

Me dejó nuevamente sola, algo que no me importó demasiado. Podría acostumbrarme a la soledad si me lo propusiera.

- Ya estoy aquí -anunció Harry al entrar- ¿Alice? -preguntó al no verme-
- Por fin sirve de algo ser pequeña… -murmuré y salí de mi “escondite”. Me encontré con Harry justo delante de la puerta, inspeccionando la habitación, pero en cuanto me vió, me regalo una perfecta sonrisa- ¿Puedo preguntarte algo?
- Lo que quieras y cuando quieras -me guiñó el ojo y sonreí al recordar que yo le había dicho lo mismo días atrás-
- ¿Por qué necesitabas un cigarro? Mejor dicho… ¿Por qué estabas nervioso?
- Yo no estaba nervioso -dijo serio-
- Danny me ha dicho que le has llamdo en ese estado, además, según tú dices, el tabaco te ayuda a relajarte -expliqué y suspiró-
- Me poneis de los nervios -dijo cerrando la puerta y acercándose a mi posición-
- ¿Quiénes? -pregunté confusa-
- Tú y Dougie, peque, tú y Dougie -respondió sentándose a mi lado-
- ¿Por qué? -pregunté de nuevo-
- Porque sois gilipollas -se me abrieron los ojos repentinamente- No me mires así, lo sois. Os comportais como unos putos niños pequeños y no comprendo esta decisión tuya. Si los dos os quereis tanto como decís y aparentais, ¿Por qué no estar juntos? Es normal que Dougie esté así, ni yo mismo lo comprendo…
- Nadie lo entiende… Además, ¿Tan normal es que no me hable? Porque yo no lo veo tanto… -murmuré-
- Vale, quizá se pase con lo de no hablarte, pero es Dougie, ambos le conocemos de sobra. Y si no conocías esa parte suya es porque no has estado junto a él, las veinticuatro horas del días, durante siete años seguidos de tu vida. Créeme que intento entenderte, pequeña, pero no puedo, es muy difícil, complicado, para mí -explicó-
- No dudes que me habría encantado haber estado junto a él las veinticuatro horas del día durante siete años seguidos de mi vida, no lo dudes… Y lo mismo de complicado que es para ti intentar entenderme, es para mí intentar imaginarme con uno de mis ídolos -expuse yo-
-suspiró- No lo dudo… por eso mismo ¿Qué de malo hay en intentarlo? No perderías nada por hacerlo…
- Pero… ¿Y si lo pierdo? -le corté-
- No lo perderás, porque ahí estaré yo para pegarle dos hostias al niñato que hay en la otra habitación y hacerle reaccionar. Aunque créeme que eso no haría falta, nada puede salir mal entre vosotros dos -después de esas palabras me quedé callada, no sabía que añadir, era inútil hacerlo teniendo a Harry al lado, intentería por todos los medios arreglarlo, y lo sabía- ¿Harás algo al respecto? -preguntó ya impaciente-
- Me lo pensaré… -murmuré-
- Aquí nada se piensa. Mira a Danny que bien le va sin hacerlo -se levantó y tiró de mis brazos para que le acompañara-
- Harry, ahora no… -dije mientras me arrastraba a la habitación contigua-
- Ahora sí -sentenció y abrió la puerta de la habitación de Dougie-

Al entrar me encontré a este junto a Danny mirando hacia la ventana. Danny pasaba el brazo por los hombros de Dougie y le susurraba algo que no llegué a escuchar. Pero aquello no fue lo que me dejó paralizada, sino que me encontré esa habitación como nunca antes había hecho. Estaba ordenada, no había nada en el suelo, todo recogido. Pero no recogido como yo esperaba, estaba todo metido en maletas, grandes maletas que se amontonaban al lado de la cama, donde yacía Jerry en su jaula. Las lágrimas volvieron a mis ojos sin ser invitadas, pero sabiendo que necesitaba que salieran…

41 ~ The last night.

Seguía besando mi cuello, haciendo imposible la azaña que me había marcado, no podía decirle nada en ese estado de… ¿excitación? Sus labios ya rozaban las comisuras de los míos, y al llegar a estos se paró, como pidiéndome permiso para seguir algo que, si me lo hubiera pedido, no le habría dejado empezar. No reaccioné, no podía teniéndolo medio encima mía, así que se lo tomó como un sí y comenzó a besarme. Movía lentamente sus labios contra los míos, haciendo amago de entrar en mi boca, para, segundos después, inspeccionar cada hueco de ella con su lengua.

Para, por favor, para. Le pedía interiormente, pero él no lo comprendió y siguió con su faena. No me molestaba, al contrario. Joder, era la chica más afortunada y hubiera sido también la más feliz de no ser porque tenía algo en mi cabeza, algo que le tenía que decir, pero que si no paraba no podría hacer.

Intenté quitármelo de encima, empujando lévemente su pecho, por suerte cubierto por una camiseta. Se separó muy lentamente de mi, diría que me pasó una eternidad hasta que apoyó su frente en la mía.

- Doug… -susurré y se me quebró la voz-
- ¿Qué pasa Alice? -preguntó asustado por mi reacción-
- Espera… -hice que se quitara de encima mía y no opuso ninguna fuerza, es más, se levantó junto a mí. Fui a cerrar la puerta con Dougie pisándome los talones y encendí la luz- Lo siento… -murmuré al verle en su totalidad-
- Te prometo que no iba a hacer nada que tú no quisieras -dijo apresuradamente intentándo disculparse por algo de lo que no tenía culpa, así que negué con la cabeza y me dirigí a mi cama, sentándome en ella a lo indio, apoyando la espalda en la pared- ¿Qué he hecho mal? -preguntó de nuevo preocupado mientras se sentaba a mi lado-
- Tú no haces nada mal, Dougie… -murmuré y una lágrima recorrió mi mejilla-
- ¿Qué te pasa entonces? -vi como sus ojos se volvían cristalinos, acumulando una serie de lágrimas que no debían estar allí-
- No llores -dije sin dejar de mirarle y él asintió- No puedo, Dougie, no puedo… -murmuré y agaché la cabeza-
- Alice, joder. Si yo no he sido ¿Qué coño pasa? No entiendo nada, hostia… -agarró mi mano derecha entre las suyas y volví a mirarle-
- Esto. Esto es lo que pasa, Dougie -volví a murmurar-
- Vale, ahora explícamelo como si fuera Danny -bromeó intentando que riera, así que sonreí-
- Bobo… Joder pues… no sé por donde empezar, Dougie…
- Deja de nombrarme que me gastaras el nombre y empieza por el principio, anda -instó-
- Eso es fácil de decir… -murmuré-
- Esta conversación creo que la tuvimos a la inversa… -ahora era él el que agachaba la cabeza. Efectivamente, habíamos tenido aquella conversación, la recordaba a la perfección. Esa fue la noche que lo cambió todo. Todo- No es necesario que me lo cuentes, quizá mañana te salgan mejor las palabras… -sonreí al oír que comenzaba con las misma palabras que una vez yo le dirigí-
- No, quiero contártelo -le guiñé un ojo ya que volví a decir lo mismo que él y me respondió con una sonrisa- Vale, ya no puedo seguir… -me frustré-
- No importa, Alice. Durmamos -dijo mientras se tumbaba a mi lado y hacía un gesto para que le acompañara-
- No, no puedo. No puedo, no puedo, no puedo… -comencé a llorar de nuevo ante la impotencia de no saber como decírselo. Al verme, Dougie se incorporó de nuevo, secó mis lágrimas y me abrazó. Yo me apreté a él, sabía que tenía que decírselo pero no el como. Su camiseta comenzó a empaparse de mis lágrimas y Dougie acarició mi pelo con suavidad, intentando tranquilizarme-
- ¿Puedes ya hablar o seguimos así? -preguntó al rato y yo negué-
- No podemos seguir así, Dougie -le dije mientras alzaba mi cabeza para observarle-
- ¿Así cómo, Alice? -me preguntó-
- Pues así, como… no se como qué, Dougie.
- Me lo pones muy difícil, Alice… ¿Te refieres a esto? -me besó, un simple roce de labios. Yo asentí, notando como mis ojos volvían a llenarse de aquel líquido salado que ahora comenzaba a odiar- Vale, perdona. Lo siento, solo quería saber que era lo que te provocaba estar así. Entonces… es por esto. ¿Qué tiene de malo que estemos bien? -preguntó intentando comprenderme-
- No estamos bien, Dougie. Yo no estoy bien… -susurré-
- ¿Pues qué te pasa? -preguntó alarmado- Joder Alice. Lo que te molesta es que yo piense que estamos bien cuando tú no lo estás. ¿Qué es para ti estar bien?
- Esto es tan extraño…
- ¿Qué es extraño? -preguntó con frustración-
- Tú y yo, Dougie. Tú y yo… Hace tan solo dos meses que nos conocemos personalmente…
- ¿Es eso? ¿Piensas que yo no puedo sentir en dos meses lo que tú llevas sintiendo durante casi siete años?
- No me dejas acabar, Dougie. Y no, no es eso. Es complicado porque… todo esto es muy rápido…
- ¿Rápido? ¿Por qué no me lo has dicho antes entonces? Habría parado, lo habría hecho, joder.
- Déjame acabar de una maldita vez -dije un tanto molesta por querer anticiparse a los acontecimientos. Agachó la cabeza murmurando un casi inaudible “Lo siento”- Vale, quizá no sea rápido, pero es extraño. Extraño porque… joder Dougie. ¿Cómo te sentirías tú si estuvieras saliendo con uno de tus ídolos?
- Gay -respondió indiferente-
- En el hipotético caso de que fueras una mujer. Intenta pensar como si fueras yo, y yo fuera tú ¿Cómo te sentirías entonces? -intenté explicarle-
- Pues… Genial, porque estaría saliendo con mi amor platónico desde los diez años. Sería un sueño hecho realidad. ¿Qué tiene eso de malo, Alice?
- No pensamos igual… -susurré y volví a apoyarme en su pecho negando-
- Lo siento, Alice. Siento esta puta mierda. Te juro que quiero intentar pensar como tú, quiero comprenderte, saber que es lo que pasa por tu cabeza en estos momentos, pero no puedo, me lo pones tan difícil… -acarició mi espalda y besó mi cabeza-
- Ni yo misma sé lo que me pasa, Dougie. Perdóname a mi…
- No importa. Lo que quieres es que esto deje de ser así ¿no?
- No es eso, es…
- Sí que lo es, Alice. Lo sabes perfectamente, pero da igual, ya todo da igual… -murmuró y añadió un sonoro suspiro. Intentó levantarse pero yo se lo impedí-
- No te vayas, por favor…
- ¿Para qué quieres que me quede?
- ¿Ya no podemos ser amigos? -pregunté-
- Los amigos no duermen juntos, Alice -me aclaró volviendo a intentar levantarse, pero yo le retuve de nuevo-
- Pero nosotros somos guays -dije intantando que se quedara-
-resopló- La última noche -dijo-
- La última noche -repetí y le abracé de nuevo-

Lo había conseguido. Se había quedado. La última noche había dicho… si, obviamente lo sería, pero a cambio había conseguido que se molestara conmigo. No me había sonreído de verdad desde que había entrado por la puerta, y posiblemente no lo hiciera en mucho tiempo.

Se había molestado de verdad. Se había molestado, pero no con una persona cualquiera, bueno, en realidad si que era una persona cualquiera, pero era yo. Estaba molesto conmigo, y eso era lo peor, con diferencia, que me podía ocurrir en la vida.