martes, 31 de enero de 2012

35 ~ Not alone.

Danny's POV.


Corrí todo lo rápido que pude hasta él. Las chicas me dejaron pasar sin que tuviera que pararme, pero en cuanto lo tuve delante, mis piernas fallaron. Caí de rodillas al verle tirado en el suelo. Mi amigo estaba inconsciente por mi culpa. Mis putos impulsos le habían llevado a aquel estado. Un hombre del samur se acercó a mi y formuló varias preguntas a las que no pude responder. No las pude responder porque mi mirada no podía alejarse de aquella silueta. Ni mi mirada ni mi mente. Todo se centraba en él y no era para menos. Yo era el culpable de todo, nadie podía negarlo, nadie.

No recuerdo cuanto tiempo pasé observando como los médicos le examinaban de por todos lados hasta que una mano se posó en mi hombro. No necesitaba girarme para saber quién era, solo había una persona en el mundo que podía leerme la mente sin necesidad de articular palabra, tan solo una mirada bastaba para decírnoslo todo, pero esta vez, ni siquiera eso hizo falta…

- Deja de culparte, Dan -susurró Tom-

Ese comentario hizo que volviera a la realidad. Yo no había llegado solo hasta el cuerpo que ahora yacía tranquilo e inmóvil en la acera. Alice fue la que descubrió, sin saber como, que aquellas chicas eran seguidoras nuestras. Comenzaba a pensar que podían reconocerse simplemente con mirarse, nunca las comprendería. Pero yo no había alejado mi vista de Dougie para pensar en mis fans, quizá estuvieran echas polvo, sí, pero en esos momento solo había una que realmente me importaba. Me giré para mirar a Tom a los ojos, necesitaba que me dijera algo por mínimo que fuera. Este me devolvió la mirada, una mirada triste, las lágrimas hacían amago de salir por sus ojos pero aguantaron, no como las mías que hacía rato que ya se habían acabado.

- ¿Y qué hago? ¿Qué hago, Tom? No hago más que cagarla. Ese es mi trabajo y no el de componer canciones… -dije frustrado-
- Déjalo ya ¿vale? No te preocupes ahora por todas las cagadas que has cometido en tu vida. Creo que hay alguien que nos necesita, y ese alguien por suerte no está también tumbado en una camilla -dijo en apenas un susurró-

Ese alguien era Alice. En cuanto lo dijo la busqué con la mirada, las fans a penas me dejaban ver, pero pude distingirla gracias al hombre que se encontraba a su lado, abrazándola. Harry era un gran apoyo para ella, y también Alice lo era para él aunque ninguno de los dos lo supiera. Si no fuera por Alice, probablemente yo estaría también tumbado en el suelo por haber recibido un tremendo puñetazo por parte del batería. Dougie y él eran inseparables, siempre lo habían sido y siempre lo serían, me lo decían mis tripas.

No sabía si acercarme o no a ellos. Por una parte no quería alejarme del enano, por otra, si me acercaba no sabía si recibiría un abrazo por parte de Alice o una serie de insultos provinientes de ambos. Recibí un leve empujón por parte de mi compañero, que otra vez, había leído mi pensamiento. Me acerqué lentamente a ellos, Alice no me vió ya que su cabeza estaba hundida en el pecho de Harry. Este en cambio me miraba, no pude interpretar esa mirada, solo sabía que nunca me había mirado de igual forma. Cuando estaba a un par de pasos de ellos susurré su nombre, esta se separó ligeramente del que ahora era su protector y me miró. Posiblemente había estado llorando desde que la dejé atrás, pero en aquel momento había otra persona que pensé que me necesitaba, aunque ahora no lo creía tanto. Posiblemente me odiara durante toda la vida, yo sabía que quería a Alice y a cambio, me beso con ella, y no una, sino dos veces. Nunca me perdonaría aquello. Yo no me lo perdonaría, pero posiblemente Dougie tampoco lo haría. Me odiaría de por vida…

Alice cortó el hilo de mis pensamientos abrazándome muy fuerte, así que yo hice lo mismo. Sabía que estaba llorando, aunque no pudiera notarlo ya que estaba completamente calado, pero eso no pareció importarle. Apoyé mi mejilla en su cabeza y dejé que las lágrimas volvieran a caer por mi rostro, nos acabaríamos deshidratando de tanto llorar.

- Lo siento. Lo siento de verdad, Alice. Espero que puedas perdonarme por todo lo que la he cagado… -murmuré-
- No tengo que perdonarte nada, cacho de mierda -levantó la cabeza y me miró sonriente, así que no pude evitar devolverle la sonrisa- ¿Por qué lloras? -ahora me miraba preocupada. Era impresionante la facilidad que tenía de cambiar de estado de ánimo ¿Era a caso bipolar?-
- ¿No es obvio? -miré hacia atrás, la ambulancia seguía allí, Doug ya estaba dentro pero no se habían movido ¿Cómo podían esperar tanto para llevarlo a un hopital? Indignante…-
- Pero se pondrá bien… ¿verdad? -buscó apoyo en Tom y este asintió-
- Alice, ya se llevan a Doug, supongo que querrás acompañarle… -murmuró el mismo-
- Claro… -pasó un brazo alrededor de mi cintura y agarró la mano de Harry con la que le quedaba libre y nos arrastró hasta la ambulancia-
-al llegar allí nos dijeron que tan solo podían acompañarle dos personas- Id vosotros, yo no lo merezco -murmuré y hice que Alice me soltara, pero no resultó tan fácil-
- Pero… -miró a Harry, no sé lo que le dijo con la mirada, quizá se entendían tan bien como Tom y yo con conocerse tan solo de dos meses- Esta bien… -dijo no muy convencida, me miró por última vez y se metió en la ambulancia-

Me quedé ahí parado, contemplando como se iban. Podría haberme quedado ahí mucho tiempo, pero Tom volvió a posar su mano en mi hombro y me condujo hacia su coche. Iba empapado, pero nada parecía importarle a nadie, solo había un alguien que importaba, todo lo demás daba igual. Supe enseguida que no iríamos al hospital como yo quería hacer, en ese aspecto Tom parecía como un padre. Estaba seguro que me llevaría a casa para que me cambiara, pero yo no podía esperar.

- Tom, puedo ir así al hospital, no necesito pasar por casa, de verdad… -murmuré sin apartar la vista de mis pies-
- No correré el riesgo de que cojas una pulmonía -dijo serio y yo suspiré, no lograría convencerle de ninguna manera.

Al final me acercó hasta casa, me cambié rápidamente y volví a salir. Por suerte no me encontré con Georgia, no habría sabido explicarle lo ocurrido, y mucho menos el porqué. Malditos impulsos… Bruce y Ralphie corrieron hacia mí en cuanto me vieron pero dejaron de mover el rabo cuando les ignoré por completo, ahora no podía pasearles.

Tom se encargó de llamar a Sam, y se lo agradecí porque tampoco le podría haber contado que había ocurrido con su hijo, si lo supiera me mataría. Si no lo hacía yo antes, claro…

En cuanto llegamos al hospital nos contaron como estaba. Tuve que pedirle a Tom que tradujera todo lo que había dicho el médico, ya que aquello era un idioma desconocido para mí. Me dijo que se había dado un fuerte golpe en la nuca, por eso se quedó inconsciente, pero todavía tenían que hacerle más pruebas. En cuanto dijeron lo de las pruebas no pude evitar pensar en que quizá no pudiera volver a andar, mucho peor, que no pudiera volver a moverse en absoluto…

Nos dejaron pasar a la habitación que por suerte no compartía con nadie. Ahí ya estaban Alice y Harry, a su derecha e izquierda respectivamente. Ambos le agarraban una mano cada uno y no se imutaron al oírme entrar. Decidí no molestarles y me senté en el sofá que había enfrente de la cama.



Ya hacía tres días que Dougie no habría los ojos. Ninguno nos habíamos movido de ahí, tan solo bajábamos al bar del mismo hospital cuando necesitábamos llevarnos algo a la boca, y Harry bajaba de vez en cuando también a fumar, decía que si no lo hacía se ponía más nervioso.

Sin duda Alice era la que más afectada estaba, no se movió de esa silla en ningún momento, no dejaba de agarrar su mano y de mirarle. Intenté varias veces que comiera, ofreciéndole ir a buscar lo que ella quisiera en aquel momento, pero siempre me respondía de la misma manera “Ahora no me apetece, Danny. Quizá luego…” pero ese luego no llegaba nunca. Varias veces la vi repasando el contorno de sus tatuajes, solo en esos momento la veía esbozar una media sonrisa. No hablaba con nadie, tan solo respondía a las pocas preguntas que se nos ocurría formularle, y siempre con mínimas palabras.

Harry se comportaba extraño también. Este directamente no me dirigía la palabra, se limitaba a mirarme de una forma que no lograba descifrar. Iba a perder a mucha gente por culpa de mis impulsos, lo presentía.

Tom intentaba animarme, intentaba animarnos a todos, al igual que Gi. Eran la pareja perfecta, lo sabía y no tenía ninguna duda sobre ello. Lo pasaban mal, como todos, pero querían por todos lo métodos, inculcarnos positivismo, algo que les sobraba.

Georgia pasó varias horas en el hospital junto a mí, sin dejar de repetirme que todo saldría bien, aunque yo sabía de sobra que no lo haría. No por el hecho que Doug no despertara, sino por el que, cuando despertara, me odiara al igual que Harry y posiblemente Alice.

Sam y Jazz ¿Qué decir de ellas? Dougie era un gran afortunado por tenerlas como madre y hermana. No se separaron en ningún momento de él. También intentaron hablar con Alice, pero no sentían la suficiente confianza tampoco, además ella no daba a penas señales de vida…


Ahora estábamos Dougie, Alice y yo en la habitación. Qué estúpido podía llegar a parecer desde fuera. El culpable: sentado como un completo imbécil esperando a que algo ocurriera. La implicada: dormida, abrazada al brazo de la vítima, y esta, tumbada en aquella incómoda cama, inconsciente, por culpa de un completo inútil.
Alice pegó un salto de la silla donde estaba y intercambio varias miradas conmigo, unas iban a mi y otras a Dougie, lo hizo muy rápidamente y con cara de espanto, sorpresa, miedo, asombro. Su cara espresaba muchas cosas, demasiadas, me preocupó, así que me levanté.

- ¿Qué pasa, Alice? -no dejé de mirarle a los ojos-
- Doug. Dougie. Joder, se ha movido.

Me quedé en estado de shock. ¿Cómo que se había movido? No, no lo había hecho, no había apartado la vista de él y seguía quieto, como desde hacía tres días.

- Alice, me gustaría creerte preciosa, ya lo sabes, pero… sigue igual que ayer, y antes de ayer… -murmuré abatido y me senté de nuevo en aquel incómodo sofá ya que Harry me dirigió la palabra tan solo una vez, y fue para porhibirme que me acercara a menos de un metro de Doug-
- Es verdad joder, me ha apretado la mano. Puede que mi subconsciente quiera engañarme, pero ahora no, ahora no lo ha hecho… -se giró hacia Dougie de nuevo y le acarició la cara- Vamos Doug. Por favor… Danny no me cree -susurró en su oído. ¿Qué cojones pretendía con eso? Hablándole de mí no se despertaría, es más, fingiría estar muerto solo para que yo lo hiciera también…
- Jodido Jones -murmuró. Espera. ¿Acababa de oír bien? ¿Esa era la voz de Dougie? Sí, obviamente lo era, pero… ¿Se habían puesto de acuerdo nuestros subconscientes para engañarnos a la vez? Me estaba volviendo loco ¿Qué otra opción quedaba?- ¿No piensas decir nada? -preguntó. Ahora si que no me estaba engañando a mí mismo, había visto sus labios moverse perfectamente, pero no había abierto los ojos aún. No podía creerme lo que estaba viendo. Parpadeé varias veces para visualizar la misma escena una y otra vez. Ahora Alice estaba sonriendo, pero Doug seguía en la misma posición que antes ¿Por qué no se movía?
- ¿Doug? -fui incapaz de pronunciar otra cosa. No me salían las palabras-
- No. Soy Georgia en tanga ¡No te jode! -esta vez si abrió los ojos y puso uno de sus gestos característicos, imposibles de describir-
- ¡Dougie! -chilló Alice que se tiró a sus brazos. Este le correspondió el abrazo, pero yo seguía sin moverme, mis piernas no me lo permitían y odiaba esa sensación. Necesitaba moverme, acercarme a él, comprobar que no estaba soñando, abrazarle por mucho que el se negara. Lo necesitaba… Mi inútil cerebro debió captarlo al fin ya que pude acercarme a ellos, en esos momento me importaba bastante poco que Harry pudiera partirme las piernas por haber incumplido su orden. Alice dejó de abrazarle solo para que yo pudiera hacerlo también, y así hice. Doug no hizo ningún gesto de deshacerse de mí, me abrazó con la misma fuerza con la que yo le abrazaba- ¡Voy a avisar a Harry! -volvió a chillar antes de salir corriendo en busca de su guardaespaldas-
-al quedarnos solos tuve la necesidad de pedirle disculpas- Dougie… -murmuré separándome de él- Sé que me odias aunque ahora me estés abrazando, pero… sigo con la esperanza, la poca que me queda, que algún día puedas perdonarme por lo que he hecho… -volví a murmurar y me fui de nuevo al sofá, Harry subiría en pocos minutos-
- ¿Perdonarte por qué? -preguntó desconcertado-
- ¿No lo recuerdas? -pregunté de igual manera-
- ¿Recordar qué, Danny? Mira ¿sabes qué? Si era malo prefiero no acordarme…
- Vale… -dije, y vi a Harry entrar, junto a Alice, a la que agarraba la mano con fuerza y seguido de un par de médicos que seguramente habría avisado para que le examinaran-

Cuando estuve seguro que le habían hecho todas las pruebas necesarias y que se encontraba bien decidí salir fuera, argumentendo que necesitaba tomar aire, todo el que en esa habitación ya faltaba. En a penas media hora se llenó de gente: Alice y yo que ya estábamos,Harry, los médicos (dos), Tom y Gi, Sam, Georgia y Jazz, por orden de llegada. Posiblemente Dougie estuviera agobiado por mucho que intentara sonreír, le conocía de sobra como para saberlo. Antes de salir le pedí un cigarro a Harry, quizá su método funcionara, este me lo dio, pero también me acompañó. Era extraño, muy extraño. Bajamos en el ascensor en un silencio sepulcral, no me ateví a mirarle por si este me respondía con la misma mirada de los últimos tres días. Cuando estuvimos fuera ambos encendimos un cigarro y yo comencé a darle rápidas caladas, en cambio mi compañero se lo tomaba con calma.

- ¿Sabes que si no se hubiera despertado te habría arrancado las piernas de cuajo, verdad? -articuló al fin. ¿A qué cojones venía eso? Sinceramente sentí miedo, un miedo extraño. Joder, era Harry… Mi cara debía de ser un cuadro puesto que comenzó a reírse como hacía días que no hacía. Se descargó, llevaba tres días sin hacerlo y eso en nosotros no era normal. Yo seguía con la misma cara de imbécil- Venga hombre, ni que te hubiera amenazado de muerte -se echó a reír de nuevo y no pude evitar hacer media sonrisa. Estaba feliz, así que no tenía porqué preocuparme-
- Nada en comparación -bromeé-
- ¡Búh! -gritó alguien detrás de mi oído, haciendo que pegara un pequeño salto del susto, al verlo, Alice se echó a reír-
- Muy gracioso, sí -murmuré girándome sonriente. Ella también era feliz, así que yo podía serlo tranquilo- ¿Qué tal está?
- Bien, agobiada. Por eso he venido a molestaros un ratito -sonrió- ¿Tú también…? -frunció el ceño al ver el cigarro en mi mano-
- Lo siento… -murmuré y tiré el cigarro para después pisarlo. Le sonreí intentando así que no se enfadara tanto, y creo que funcionó porque me abrazó rápidamente. Yo también la abracé fuertemente y comencé a acariciarle el pelo-
- Ale, demasiado tiempo sin mi lagarto. Hasta lueeego -se separó igual de rápido que antes me había abrazado y se fue corriendo, no sin antes besarle la mejilla a Harry-
- Que feliz está… -murmuré mientras observaba como corría hasta llegar a la puerta del hopital-
- Todos lo somos ahora mismo -respondió Harry-
- Cierto… -afirmé- ¿De cuajo? -pregunté mirándole y se echó a reír-
- De cuajo -concluyó sin dejar de reír--
- Jo-der… -murmuré y volvió a carcajearse-
- ¿Te vienes? Yo también echo de menos al lagarto -rió y apagó lo poco que le quedaba del cigarro-
- Vamos -afrimé y me encaminé a la puerta del hopital. Harry me siguió y pasó su brazo por mis hombros. Volvía a ser él…

No hay comentarios:

Publicar un comentario