martes, 31 de enero de 2012

39 ~ Lovelys.

Seguimos el viaje en relativo silencio, ya que había alguna canción de la radio que Danny sabía, así que la cantaba en a penas un susurro, pero me bastaba para comprobar que todo lo que “rehacía” lo hacía perfecto. Como si no lo supiera ya…

Cuando llegamos a casa de Danny: Bruce y Ralphie nos saludaron de la única forma que sabían, tirándose encima nuestra para babearnos la cara. Danny se fue a duchar y Dougie y yo nos quedamos en el salón, medio tumbados en el sofá.

- Oye, antes te he salvado y me has dicho que me darías lo que más desease… -dije en tono insinuante-
- Y lo haré, solo hace falta que me lo pidas -sonrió-
- ¿Si te pido la luna… me la traerías? -le pregunté-
- Pídemela cuando quieras y la tendrás -volvió a sonreírme haciendo que me derritiera-
- Vale, algún día lo haré… -susurré y me sonreí a mi misma como una tonta-
- Alice, ¿escuchas el agua de la ducha? -preguntó de repente-
- Mmm… -puse atención para ver si la oía y efectivamente- Sí ¿Por qué?
- Ahora verás -se levantó del sofá rápidamente y se dirigió a la cocina. Escuché como abría el grifo y acto seguido a Danny gritar. Dougie volvió carcajeándose y no pude evitar seguirle con mi risa-
- ¿¡Se puede saber quién coño ha sido!? -exclamó Danny al salir de la ducha-

Dougie se carcajeaba y no podía responder pero yo… yo… no podía dejar de ver aquel perfecto cuerpo. Salió con tan solo una toalla enrollada a su cintura. Mojado, completamente mojado. El pelo le caía por delante de la cara, haciéndole todavía más sexy si cabía. Esos tatuajes… en definitiva, Danny sabía como matarme y lo hacía en cuanto se le ofrecía la oportunidad.

- ¡Alice! -una mano comenzó a viajar por delante de mis ojos, tapándome por segundos aquel escultural cuerpo. Era Dougie, claro-
- ¿¡Qué!? -pregunté enfadada ya que no quería dejar de mirar a mi Jones-
- Que te has quedado embobada -exclamó-
- ¡Déjame morir tranquila!
- ¿Tú eres tonta? ¡Estás loca! -exclamó de nuevo-
- Sí, mucho, por eso creo que ha llegado el momento de contar todas esas pecas… -fui levantándome lentamente y acercándome de la misma forma a él-
- Serás boba… -murmuró Danny retrocediendo un paso-
- No te va… -me quedé sin palabras en cuanto se dio la vuelta y observé su espalda. ¡Y qué espalda! Joder, de nuevo aquel tatuaje… Searching for my beautiful reward… Este chico me odiaba, definitivamente. Muy a mi pesar volví hacia el sofá, haberle seguido habría sido imprudente estando Dougie en la misma casa-
- Cuando salgas de tu empanamiento ¿me avisas? Debo pedirte perdón… -murmuró, y esas palabras hicieron que saliera de mi “empanamiento”, que olvidara la perfecta imagen que acababa de presenciar-
- ¿Pedirme perdón por qué, Doug? -le pregunté mirándole desconcertada-
- No debería haber dicho aquello en el hospital. Sé que me quieres y tendrías que saber que eres, sino la persona más importante de mi vida, una de las primeras. La he cagado mucho a lo largo de mi vida, lo sé y no lo niegues porque sería mentira. Pero no quiero cagarla nuevamente, no contigo. Eres demasiado… especial, para mí. Siento haberte dicho eso, de verdad que no era mi intención, no sé que me ha pasado, se me han cruzado los cables o algo de eso, lo siento… -durante el discurso no cortó contacto visual, hasta que murmuró el “lo siento”, en ese momento agachó la cabeza y pude ver como una lágrima caía entre nosotros dos-

El mundo se me cayó encima, estaba viendo a Dougie llorar. Dougie estaba llorando después de pedirme perdón. Esa lágrima la había provocado yo, y nunca me lo perdonaría.

- Si… si… si por lo que fuese no quisieras perdonarme… creo que podría comprenderlo, al menos lo intentaría… Joder Alice, no sé que me ha pasado, de verdad, he soltado lo primero que me ha venido a la cabeza, sin pensar en lo que podrías tú sentir. Lo siento… Perdóname, por favor… -dijo entre sollozos y alzó de nuevo la cara, mirándome con los ojos llorosos, pero posiblemente ahora los míos estarían peor, ya que al verme, no pudo evitar soltar una risilla- Perdona, pero creo que desde fuera esto puede resultar un tanto divertido… -se sonrió a si mismo-
- Deja de disculparte de una vez, bobo. No puedo no perdonarte, no a ti. Tú no eres especial para mí, tú lo eres todo para mí. Si tu estás mal yo lo estaré también, creo que te lo acabo de demostrar -sonrió- por eso necesito verte sonreír, reír, en definitiva, feliz, porque entonces podré serlo yo tranquila -le devolví la sonrisa, pero sin que mis lágrimas cesaran-
- Gracias -susurró-
- ¿Gracias por qué? -pregunté nuevamente confusa-
- Por ser así conmigo, no merezco que me trates así… -agachó de nuevo la cabeza, pero yo agarré su mentón con dos de mis dedos y la levanté, para acto seguido rozar sus labios con los míos-

Me separé el segundo después y le vi con los ojos cerrados y con las mejillas ligeramente teñidas de un rosado que no solía estar ahí. ¿Se había sonrojado? Al verlo toda la sangre de mi cuerpo subió a mi rostro, debía parecer un tomate. Dougie abrió los ojos y al verme sonrió, depositando un nuevo beso en mis labios.

- Ohhhh, qué monos sois… -escuché a Danny por detrás y no supe donde esconderme- ¿Os lo han dicho alguna vez? -preguntó y escuché como se acercaba-
- Nunca nos han visto así, gilipollas -le respondió Dougie cuando el color de sus mejillas volvió a su tono natural-
- ¿He sido el primero? Ohhh, si es que, es que… aishhh -nos cogió a ambos de la cara, espachurrándonosla como suelen hacer las abuelas-
- ¡Suéltame! -me apresuré a decir haciendo que me soltara-
- ¿Ahora te avergüenzas? Mujer pero si os estoy diciendo que sois monísimos -rió-
- Déjame -me levanté del sofá y le aparté de un manotazo- ¿Ahora puedo ducharme? -pregunté-
- Claro. Arriba, al fondo del pasillo, o vas al de mi habitación, segunda puerta a la derecha.
- Vale, gracias -le sonreí antes de volver a subir-

Subí las escaleras, no sin tropezarme con Bruce mientras subía el también por entre medio de mis piernas. Opté por ir al baño de la habitación de Danny, no sabía el porqué, supongo que porque ahí fue donde Bruce dejó de intentar que le prestara atención.

Antes de desvestirme me miré al espejo nuevamente. Definitivamente daba miedo, no comprendía como Dougie podía sonrojarse con semejante monstruo delante. No es que fuera mucho mejor sin las ojeras, pero que se le iba ha hacer… quizá si que era raro y no guay como yo intentaba creer.

Me metí en la ducha y dejé que el agua cayera sobre mi. Al igual que mis pensamientos, parecían una cascada. Todos los momentos vividos desde que había llegado a Londres.

La primera vez que les vi; el momento en el que Danny me fracturó el tobillo; la primera vez que vi Just my luck junto a ellos; cuando desperté junto a Dougie; la noche en que vi a Matt tan cabreado, provocando que Harry se quedara a dormir conmigo; mi cumpleaños, incluyendo todos los regalos que me hicieron; el día de la piscina… esa misma noche… todos los días de mi convivencia con Dougie en casa de Matt; el día en que le ayudé a arreglar su habitación y Harry me secuestró para ir a ver a Dani Martín; esos días en Madrid junto a Harry; al volver, la primera vez que escuché todas las canciones del nuevo disco, cantaron muchas de las antiguas que más me gustaban y incluso grabamos una versión de That’s the truth Danny, Dougie y yo; la vez que casi me como a la zorra aquella, sin importarme el coger una indigestión; cuando descucbrí que Dougie había escrito Take me there, y que además fue por mí; el momento impulso de Danny; ver a Dougie en el peor momento de mi vida, caer de bruces y quedarme sin reaccionar hasta tres días después; casi morir de un empacho por culpa de Harry; la maravillosa vista que había tenido hacía minutos. Y por último, pude volver a sentir aquel beso, como si Dougie volviera a estar junto a mi y nuestro labios volvieran a juntarse para separarse en a penas un segundo. Un segundo que bastó para hacerme sentir algo que nunca antes había sentido… indescriptible.

Tardé todo lo que pude, hasta que tuve las manos arrugadas. Me sentía bien debajo del agua. Salí y me envolví una toalla al cuerpo. Recordé que no tenía ropa limpia así que me dispuse a bajar para ver si podría limpiar la mía antes de quedarme frita, pero me encontré a Danny en la habitación.

- Ya iba a comprobar que no te habías ahogado -dijo con una sonrisa en su cara-
- No… pero me acabo de dar cuenta de que no tengo ropa limpia… -murmuré-
- Pero eso tiene fácil solución, coge lo que quieras de Geor.
- Pero…
- No importa. Supongo que necesitarás ropa interior, así que está ahí -señaló una cajonera- y después… coge lo que quieras del armario -dijo indiferente- Y ahora me voy que como se entere Doug que te he visto así me degolla por no avisarle.
- ¿Verla cómo? -Dougie apareció por la puerta y se paró en seco al verme. La mandíbula casi le llega al suelo de lo que la abrió- A-a-a-a-a… ¿Alice? -cerró la boca pero los ojos casi se le salieron de las órbitas- Jo-der -dijo al fin y reí tímidamente-
- ¡Salid ya fuera que me tengo que vestir! -dije en cuanto noté que volvía a ruborizarme-

En cuanto salieron y me cercioré que ya estaban abajo, cogí un conjunto de ropa interior y al abrir el armario me quedé muuucho tiempo observándolo. No sabía que elegir, así que opté por hacerlo al “Pito, pito, gorgorito…” saqué la prenda que había tocado: una camiseta de Danny, negra de manga corta, en la que había impreso el torso de una mujer en bikini. Perfecto, no había otra, pero esa me iba a quedar, no me apetecía buscar más. Como hacía calor decidí no ponerme ni pantalones.

Antes de bajar me miré nuevamente al enorme espejo que había en su habitación. Dejé que el pelo mojado cayera todo por mi hombro derecho, haciendo que se mojara también la camiseta, pero no me importaba. Se había ondulado más de lo normal, cosa que me encantaba, y además olía a frutos del bosque. No podía comentar mucho más sobre mi aspecto, las horribles ojeras seguían allí plantadas, y sin que nadie las hubiera invitado.

- ¿No te gustaban las de Geor? -preguntó Danny al verme con su camiseta-
- Demasiado, no sabía cual elegir… -reí-
- Pues yo preferiría que fueras tú la que llevara el bikini y no la de la camiseta… -murmuró Dougie que se llevó una colleja por parte de Danny- ¡Au! -se quejó y yo volví a reír- No hace gracia -hizo una pedorreta-
- Si la hace -se la devolví y este se cruzó de brazos haciéndose el ofendido, pero yo no quise prestar más atención, porque sabía que podríamos tirarnos así toda la noche-

Nos pusimos a ver la tele. Danny se apoderó del mando así que nos tocó ver fútbol. Dougie se durmió muy rápido y se acomodó en el sofá que él y Danny ocupaban. Yo me acomodé como pude en el futón y me dormí poco después de él, no porque no me gustara el fútbol, sino porque hacía mucho que no dormía en condiciones.

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