ALICE's POV.
¿Y qué se suponía que tenía que hacer yo? Estaba en medio. En medio de dos de las personas a las que más amaba en esta vida. Quizá lo de Danny no fuera como lo de Dougie… ¡No! No era para nada algo parecido. Eran dos mundos completamente distintos, nada que ver. Impulsos contra… algo mucho mayor. Nunca sabría decir el qué, pero con él era distinto, todo era distinto desde aquella noche. Sus ojos… cada caricia… cada palabra… cada mirada… cada beso… todo. Todo era perfecto junto a él. Era como flotar en las nubes, pero… todo era tan extremadamente complicado…
Eso era en todo lo que pensaba cuando bajaba por las escaleras. Decidí bajar por ellas en vez de por el ascensor, no sabía el porqué pero así actué. Mala idea. Tropecé varias veces ya que no veía por culpa de las lágrimas que cubrían mis ojos. Genial. Pero no paré de bajar. Tenía que llegar abajo. Necesitaba abrazar a alguien, y si no encontraba a nadie de los que yo quiesiera, abrazaría incluso a una farola.
Salí del hospital esperando ahora no encontrarme con nadie, había decidido abrazar una farola. No, pero no quería que volvieran a verme así, siempre igual, ya estaba harta. No sé como lo hice pero visualicé el coche de Harry a lo lejos, así que me acerqué a este. ¿A quién se le ocurriría buscarme en el parking? Eperaba que a nadie. Me dirigí hacia el coche, me apoyé en el y me deslicé por este para quedarme sentada en el frío asfalto. Al final acabé con la cabeza entre las piernas, sin dejar de llorar, no podía hacerlo…
- Alice, pequeña… ¿Creías que no te encontraría? -preguntó en tono burlón-
- Tonto -reí a la vez que lloraba, mi especialidad-
- Ya lo sabía -murmuró y se sentó junto a mí- ¿Piensas venir con los otros? Sigo sin entender porqué eres tú la que lloras… -acarició mi espalda y le miré-
- ¿Y quién, según tú, tendría que llorar? -pregunté-
- No es a ti a quien ha mandado a la mierda ¿me equivoco? -me limité a negar con la cabeza-
- ¿Dónde está? -volví a preguntarle-
- Basta que te levantes para verle -dijo, y así hice. Me levanté pero un todoterreno tapaba mi visión así que me crucé de brazos e hice pucheros, consiguiendo que Harry se echara a reír- Boba que eres -murmuró y agarró mi brazo para arrastrarme hasta que pudiera verles- ¿Mejor ahora? -sonrió-
- MUCHO mejor -le devolví la sonrisa, más bien, una patética mueca y este volvió a reír. Hice una pedorreta y me sacó la lengua, como dos niños pequeños. Le cogí de la mano y me dirigí a donde estaban los demás-
Aquel gesto, el de cogernos la mano, se había convertido en algo de lo más habitual en esos últimos días, cuando antes, ni por asomo, me habría creído capaz de hacerlo hacía tan solo tres meses. Increíble.
Cuando ya estábamos a un par de pasos de ellos alargué la mano que me quedaba libre para rozar el brazo de Danny, este se giró y esbozó una media sonrisa, lo que me bastó para poder devolverle la mejor que podía ofrecerle en aquel momento. Solté a Harry para refugiarme en los brazos de Danny, que me esperaban abiertos. Nos abrazamos muy fuerte y comenzó a cantar. Esa se había convertido en mi nueva canción favorita desde que la escuché por primera vez cuando me la “regalaron” por mi cumpleaños.
I feel like I’ve been put on trial with you,
I know that’s something wrong and I’m the one acoused.
When the verdict’s in, it’s us that’s gonna lose,
I can’t wait for you to finally hear the truth.
'Cause I shouldn’t have to plead my case,
So much love to save.
If you listen to the things that your friends say you are gonna be lonely,
How can you treat me like that when I give my all to you.
'Cause I haven’t been missing around I wouldn’t ever go out and do things that you don’t want me to do.
'Cause I can tell you right now that you'll never find evidence on me .
That's the truth. Oh, oh, oh, yeah, that’s the truth.
- Nunca me hará caso el cabrito -escuché que murmuraba Harry-
- ¿Qué? -preguntamos sin entender Danny y yo a la vez-
- Nada, nada… -dijo mirando hacia arriba muy fijamente-
Todos queríamos saber el porqué de sus palabras así que dirigimos nuestras miradas a donde creíamos que miraba. Dougie. A él era a quién miraba, y este nos miraba a nosotros, más concretamente a una sola persona. Esa mirada pasaba muy cerca de mí, pero se paraba en la de Danny. Noté que alguien rozaba mi cintura, debía de ser Harry, quería que subieramos, así que me aferré por última vez a Danny y volví a entrelazar mis dedos con los de Harry para acompañar a mi lagarto de nuevo.
Esta vez subimos por el ascensor y por primera vez me vi en el espejo. Daba pena, asco, no me reconocía. Tenía el pelo graso, mucho, pero aquello no era lo peor. Esas ojeras… me tapaban casi media cara, daba realmente miedo.
- Parezco un puto mapache… -murmuré palpándome las enormes ojeras que tenía. Mi acompañante se echó a reír de nuevo- No tiene ni puta gracia, Judd -murmuré de nuevo-
- No lo pareces, pero como sigas así te me mueres de no comer, así que cuando volvamos a bajar te vas a comer una vaca entera ¿me has entendido? -preguntó para llamar mi atención ya que no podía dejar de mirarme en el espejo, así que asentí-
Cuando llegamos al piso correspondiente nos dirigimos de nuevo a la habitación en la que había estado encerrada por puro gusto estos últimos días. Al entrar nos encontramos con Dougie aún asomado a la ventana, parecía como si estuviera ausente así que decidí acercarme a él.
- ¿Qué pasa, Doug? -pregunté mientras le abrazaba por la cintura y apoyaba mi mejilla en su brazo-
- Le envidio… -musitó-
- ¿Envidiar? ¿A quién? Tú no puedes envidiar a nadie -le dije y este se limitó a señalar con la cabeza el punto donde miraba fijamente. Miré al lugar donde el hacía y vi a Georgia y Danny abrazados- ¿Danny? ¿Georgia? No comprendo, Dougie…
- A Danny joder, a Danny -murmuró frustrado- Tener a alguien que te quiere al lado… es importante.
- Siento no poder ofrecerte lo que quieres… -susurré y me separé de él para dirigirme a “mi” asiento-
- Hey -se dio la vuelta y agarró mi brazo- Perdona, no quería decir eso. Lo siento -susurró yo solo asentí y me deshice de su brazo en un rápido gesto-
No me había molestado el comentario. Mentira. Sí me había molestado, joder ¡yo le quería! ¿Por qué decía esas gilipolleces? ¿Envidiar a Danny? Tonto. Era tonto y no había más.
Salimos por la puerta de nuevo. Sí, salimos ya que ahora Harry era mi perro guardián, no dejaba que diera un paso sin hacerlo él también. Me siguió, pero no sin antes dirigirle unas palabras a Dougie, más concretamente “Como esta vez no me hagas caso, mueres” lo dijo muy serio, si no fuera porque le conocía me habría dado incluso miedo.
- ¿Dónde vamos ahora? -preguntó mientras bajábamos, esta vez por las escaleras-
- Me ha entrado el hambre repentina -dije-
- Mentira.
- Verdad.
- Sabes que es mentira.
- He dicho que es verdad que es mentira -expliqué-
- Boba.
- Bobo.
- Tonta
- Tonto.
- Idiota.
- Idioto.
- ¿Idioto? -me miró alzando una ceja. Adoraba cuando hacía ese gesto-
- Ajá -me limité ha añadir-
- ¿Por qué te ha sentado tan mal ese comentario? Puedo preguntarlo ¿no?
- Sí, claro que puedes preguntar, cuando quieras y lo que quieras, pero no lo sé, simplemente he reaccionado así -me encogí de hombros-
- ¿Cuándo quiera y lo que quiera? -volvió a levantar la ceja, esta vez mucho más. Morí. Escogió una mesa libre en el bar/restaurante del mismo hospital y apartó la silla para que pudiera sentarme-
- Gracias, y sí. Cuando, donde, como, porque y lo que quieras ¿Alguna pregunta más?
- Em… sí ¿Qué quieres comer? -ahora se había sentado en la silla de enfrente de mi y me miraba fijamente, pero divertido a la vez-
- No tengo muchas ganas, lo que haya de menú, o un simple bocadillo, me da igual -dije sin ganas-
- Mmm… necesitas proteínas -murmuró-
- Si por ti fuera estaría todo el día zampando proteínas, al igual que tú -le recriminé-
- No estoy zampando proteínas todo el día, boba. Además si no lo hiciera no tendría estos musculos -alzó su brazo y marcó bíceps, aunque no le hacía falta ya que se veía aunque tuviera el brazo totalmente relajado. Ese gesto podría haberme enloquecido, de hecho lo hizo, pero supe controlarme de manera incompresible-
- Te contradices -le miré seria-
- Lo sé -me miró de igual manera y perdí. Me era imposible ganarle- Siempre pierdes -afirmó con una sonrisa dibujada en su cara, como si no lo supiera de sobra-
- Lo intento pero es imposible contigo -me crucé de brazos sobre la mesa y apoyé mi cabeza en ellos-
- Voy a pedirte algo, y te lo comerás quieras o no -dijo y se levantó, sin dejarme tiempo a reprochar nada. Le observé mientras se dirigía a la barra, ese culo no podía ser real…-
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