martes, 31 de enero de 2012

32 ~ Just dreams?

Sábado 30 de octubre. Un mes justo para el cumpleaños de mi Dougie. Y sí, MI Dougie, pero no tenía ni idea de que regalarle. Me aburría mucho y no tenía a Dougie, ya que los chicos estaban ensayando. Odiaba cuando lo hacían y no me invitaban, pero que se le iba ha hacer…
Decidí ir a dar una vuelta. Mis piernas me llevaron casualmente a casa de mis, de momento, únicos amigos en el instituto. Mark abrió la puerta y me invitó a pasar a la habitación de su hermana avisándome que allí habían otras dos chicas del instituto.

- ¡Hola Alice! -Brooke sonrió en cuanto me vio y vino a abrazarme-
-le devolví la sonrisa y la abracé- Hola ¿qué tal?
- Muy bien. Mira, te presento a unas amigas. Esta es Melanie -señaló a una chica rubia, media melena, ojos marrones, algo más alta que yo, y muy delgada-
- Encantada, llámame Mel, por favor -me sonrió y vi que llevaba brackets-
- Encantada, soy Alice -le devolví la sonrisa-
- Y esta es Kate -señaló esta vez a una chica de cabello oscuro, recogido en una coleta, de ojos marrones y llevaba gafas-
- If you see Kate… (8) -canté muy bajito-
- ¿Decías algo? -preguntó Brooke-
- No, nada, cosas mías. Encantada -le sonreí-
- Íbamos a dar una vuelta ¿te vienes? -me preguntó mi amiga-
- ¡Claro! -le sonreí-

Como habíamos dicho, fuimos a dar una vuelta, estuvimos hablando sobretodo de mis chicos, sí, ellas también eran McFlyers. Nos paramos en un Starbucks y mientras tomábamos nuestros respectivos cafés vi a alguien a través del cristal. Alguien que nunca habría pensado ver. Pero en su momento dije que en cuanto lo viera, ese día sería su último día.

- Ahora vuelvo chicas -enseguida me levanté y salí de aquel lugar-

Me encaminé hacia donde ella estaba, junto a un grupo de amigas y un chico, un chico al que le agarraba la mano. Nunca me había equivocado llamándole puta. Crucé la calle provocando varios frenazos de coches que comenzaron a pitarme, pero eso no me importaba. Cuando estaba ya a un metro de ella…

- ¿Frankie Sanford? -pregunté aunque sabía perfectamente quien era-
- -sonrió-
- Encantada, siempre he querido…
- ¡Alice! -¿ese era Harry? ¿qué hacía él allí? Me giré para comprobarlo, aunque no lo necesitaba-
- ¿Harry? -¿para qué cojones preguntaba?-
- ¿Os conocéis? -preguntó Frankie desconcertada-
- Sí, algo difícil de explicar. Alice, entra al coche ahora mismo -me ordenó Harry-
- Pero… -señalé a Frankie haciendo ver que quería verla, que era su fan o algo de eso…-
- Entra -dijo esta vez muy serio-
- Jooo… Adiós, Frankie -intenté poner mi más sincera sonrisa, pero no sé si funcionó demasiado-
- Adiós -ella también me sonrió-

- ¿A ti qué coño te pasa? -me preguntó enfadado Harry cuando hubo parado el coche lejos de donde habíamos dejado al grupo de amigos de Frankie-
- A mí nada ¿por qué?
- Alice, quizá lo parezca, pero no soy tonto y sé perfectamente que tú no has ido allí de amiguita.
- Yo nunca he pensado que fueras tonto.
- ¡No intentes esquivar mi preguntas!
- No te enfades Harry… lo siento… -agaché la cabeza-
- No puedo enfadarme contigo, peque. Pero dime por favor ¿qué hacías con Frankie?
- No lo sé, lo cierto es que no sé que hacía allí, pero una vez dije que el día que me la encontrara, sería el último día de su vida… -no levanté la cabeza para nada-
- Tú no estás bien -afirmó-
- Lo sé…
- Venga, cambiemos de tema -encendió el motor del coche y desaparcó. No sabía donde me llevaría, pero me daba igual ya que iba con él, y eso me bastaba- ¿has pensado qué vas a regalarle a Dougie?
- No… No tengo ni idea ¿tú ya tienes el regalo? -ahora si levanté la cabeza para mirarle-
- ¿Yo? -me miró, pero enseguida volvió a fijar su mirada en la carretera- vamos ha hacerle un regalo conjunto.
- Joder, yo no sé que hacer…
- No te preocupes, si hay algo que Dougie desee de verdad, te aseguro que te lo hará saber. Cada año lo hace con nosotros, a veces pide más, a veces menos, pero vivís en la misma casa, no tardará mucho -posó su mano en mi rodilla derecha y me miró sonriente. Yo me limité a devolverle la sonrisa-

El resto del viaje transcurrió en silencio. Yo estuve mirando el paisaje a través de la ventana que tenía a la izquierda. Londres. Un sueño que siempre me había parecido inalcanzable, y ahora estaba allí, con los cuatro hombres más importantes de mi vida. Otro sueño que nunca pensé que pudiera llegar a hacerse realidad, ahora incluso estaba viviendo con uno de ellos. No uno cualquiera, era mi Dougie, mi Dougie, mi Dougie. Nunca me cansaría de repetirlo porque lo era. No podía creer que cada día él estuviera más tiempo junto a mí, o por lo menos lo intentaba. Ahora se levantaba conmigo todas las mañanas, desayunábamos juntos y me acompañaba al instituto. Los miércoles seguía acompañándome la primera hora de filosofía, dábamos vueltas por Londres sin ningún sentido. Odiaba el tener que ir a ensayar, decía que prefería mil veces quedarse a estudiar conmigo a ir con los chicos, pero yo le obligaba. Cada noche veíamos siempre la misma película, nunca me cansaba de verla y nunca lo haría, además con él era especial, nos sentábamos abrazados en el sofá y cada vez que se veía hacía el mismo comentario “Vaya friki estaba hecho”. Posiblemente, a lo largo del día, me daba un millón de besos en las mejillas y abrazos. Cantábamos juntos, recuerdo que una vez le pillé tocando la guitarra que mi padre me había regalado, no sabía tocarla, pero siempre había querido hacerlo, estaba cantando Take me there. Take me there. Un momento, ahora que estaba recordando todo lo que hacía con Dougie, esa canción… se le iluminaron los ojos al decirle que aquella canción me encantaba, el primer día que la escuché de la voz de Danny, Tom me dijo que él la había escrito y que la añadieron al álbum ya que Doug lo pidió. Entonces todo cuadró. Dougie. Take me there. Él había sido quién había escrito la canción y no Danny como una vez me dijeron. ¿La escribió durante los dos días que estuve fuera con Harry o ya la había escrito antes? No, no, no. Dougie no podía haber escrito esa canción por mi, pero… me había dicho tantas cosas tan bonitas… Al pensar en aquello, no pude evitar que una lágrima callera por mi mejilla. ¿Cómo podía pensar que Dougie estaba enamorado de mí? Imposible. ¿Yo? ¿Alice Mart… Alice Brooks? No, imposible. Sequé mi lágrima antes que Harry se diera cuenta, pero no sucedió así.

- Alice ¿qué te pasa? -aparcó el coche-
-Nada, no es nada -pero comencé a derramar muchas más lágrimas-
- Alice, no pequeña… -intentó secar mis lágrimas y me abrazó-
- ¿Dónde estamos? -pregunté ya que no conocía el lugar-
- En casa de Doug -besó mi mejilla-
- Un momento… ¿Y dónde está…?
- Se ha ido a vivir con el chico aquel con la que la has visto antes -respondió antes de acabara mi pregunta-
- ¿Entonces Doug ya no vivirá en casa de Matt? - No, no, no, no se podía ir ahora…-
- Eso tendrás que preguntárselo tú misma… -me guiñó el ojo-

Salí del coche lo más rápido que pude y corrí hacia la casa que teníamos en frente, casualmente la puerta estaba abierta, seguramente estaría esperando a Harry. Entré sin pensármelo ni un momento y lo busqué, lo busqué hasta que al fin lo encontré. Ahí estaba, se sorprendió mucho al verme, pero en cuanto lo hizo dejó a Jerry en su jaula y me miró, sonriendo. Corrí hacia él y agarré su rostro con mis manos y le besé. Nunca antes lo había hecho así, básicamente porque las otras veces… preferí no recordarlo. Me centré en el beso que ahora mismo le estaba dando. Las lágrimas volvieron a resbalar por mi mejillas, estaba feliz. Dougie puso sus manos en mi cintura y me acercó todo lo que pudo a él. Separé un instante nuestros labios y luego comencé a darle pequeños besos, me alejé de sus labios y fui bajando. No dejaba de susurrarle “te quiero” entre beso y beso que le daba. Al llegar a su hombro, ese hombro derecho tan colorido que el tenía, dejé de besarle y le abracé muy fuerte, sin dejar de llorar.

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