Todo salía mal, todo. Nunca tuve que haber aceptado ir allí ¿Para qué? Yo era feliz pensando en mis McGuys con mi sucia mente a mis anchas. Era feliz aún pensando que nunca llegaría a conocerlos. Era feliz porque escuchaba su música y eso me bastaba. Era feliz porque les veía felices a ellos. Era feliz por haberles conocido…
Pero ya no lo era. Ahora los conocía en persona, y desde ese día nada iba bien. Nunca había imaginado insultar a ninguno de ellos y lo hice al conocerlos, ahora eso era el pan de cada día. Nunca tuve que escuchar mi espantosa voz grabada en un CD y lo hice al conocerlos. Nunca había tenido que llevar una escayola y tuve que hacerlo al conocerlos. Nunca besé a un chico como lo hice con Danny y lo hice, obviamente, al conocerlos. No es que nunca hubiera besado a un chico, pero si de esa forma, en el colegio siempre se tienen miles de novios, al menos en Mallorca, y yo no era de esas, tan solo tuve una vez un “novio” y nada era en comparación a lo que se ve por la calle y las películas, yo siempre tan tímida y con ellos era como si… lo que años atrás hubiera hecho ya no tuviera sentido. Nunca había bebido ni una gota de alcohol y lo hice al conocerlos, hasta el punto de no acordarme de qué había ocurrido esa noche. Nunca pensé ver a ninguno de ellos llorar, exceptuando el vídeo de You’ve got a friend y al conocerles lo hice, y no precisamente a la persona que menos me habría importado, y menos aún por otra persona a la que habría matado cuando tuve la oportunidad. Nunca imaginé que Dougie sería capaz de escribir una canción como Take me there para mí, después de las que había hecho. Nunca pensé que él pudiera sentir algo por mí, como mi cabecita me había hecho imaginar tantas veces. Nunca, nunca pensé que yo pudiese decirle que no, y lo hice. Nunca creí poder presenciar una discusión entre Pudd y lo hice, sin acabar demasiado bien…
Nunca creí que la mitad de McFly pudiera estar enfadada conmigo y lo estaba…
No me había movido de esa estúpida cama en toda la tarde. No lo había hecho y sinceramente tampoco lo habría hecho de no ser porque tenía que arreglar algo. No podía seguir así… Me vestí con lo primero que cogí, no me importó para nada que no fuera conjuntada, eso no era necesario, tan solo iba a hablar, a pedir disculpas, a pedir explicaciones, a pedir un porqué.
Bajé de cinco en cinco las escaleras sin importarme el tropezar y partirme la cabeza. Por suerte no estaba mi madre, ni Matt ¿Dónde cojones se metían? Bah, eso daba igual ahora.
- Jeff, dí que sí -dije al verle en el sofá mirando la tele-
- No -respondió él-
- Jo, Jeff… -me quejé como si de una niña pequeña me tratara-
- Vale… -murmuró- ¿Qué quieres?
- Que me lleves a casa de Harry en tu super Lamborgini -sonreí lo mejor que pude-
- De acuerdo, pero con una condición -me miró con los ojos entrecerrados-
- Lo que quieras -le miré de igual manera-
- Que me cuentes que ha pasado -soltó, algo que no me esperaba para nada-
- ¡Mierda! -exclamé-
- Huyyy… me parece a mi que a Tom no le hará mucha gracia que hayas dicho eso… -insinuó-
- Pero como no se lo dirás no pasa nada -fui corriendo hacia él y le estiré del brazo para que se levantara- Venga, vamos Jeff, vaaamos -al final se levantó a desgana, apagó la tele y después de coger las llaves de su coche y obligarme a ponerme una chaqueta, salimos-
Se lo conté todo. Todo. Ya todo daba igual. Una persona más, una persona menos que lo supiera… Se quedó bastante parado al principio, pero después intentó convencerme, al igual que Harry, cosa que si no había funcionado antes, tampoco funcionaría ahora. Al llegar me quedé varios minutos sentada en el coche, intentando respirar con tranquilidad, cuando esto ocurrió, Jeff me animó a entrar y obedecí, no sin intentar relajarme por el camino que me separaba de la puerta de casa de Harry.
Podía escuchar el amplificador del bajo de Dougie a todo volumen. Parecía que la casa temblaba, pero Harry no había puesto ningún tipo de impedimiento a la hora de dejarle tocar.
Al llegar a la puerta respiré lo más hondo que pude cuatro veces, una por cada McGuy, y toqué tímidamente tres veces con los nudillos, esperando que lo escuchara a pesar de los decibelios que desprendía aquella casa. Mi deseo se cumplió y a los pocos segundos ya tenía a Harry delante de mis narices.
- Sabía que lo pillarías, pequeña -me dijo con una sonrisa, la típica sonrisa que muestra un padre cuando está orgulloso de su hijo, y me abrazó muy fuerte-
- ¿Qué era lo que tenía que pillar, Harry? -pregunté confusa deshaciéndome de su abrazo-
- ¿No lo has pillado? Bueno, la cuestión es que has venido -volvió a sonreírme-
- ¿Por qué estás tan feliz? No estabas así la última vez que te he visto… -murmuré-
- La última vez que me has visto debía aparentar estar enfadado ya que Dougie me escuchaba -intentó explicarme-
- No lo entiendo, Harry. Lo siento -dije-
- Da igual, ahora eso no importa. Sube y haz lo que tengas que hacer, o lo que hayas venido a hacer, o lo que creas que tengas que hacer y hayas venido a hacer. Bueno, ya me entiendes -dijo solucinando su pequeño lío de lengua-
- Enseguida. Gracias, Harry -dije rápidamente, pegué un pequeño salto para besar su mejilla y corrí escaleras arriba-
Pensé que no sería tarea complicada el encontrarle, tan solo tenía que averiguar de donde venía la música, pero me equivocaba. Me quedé sorda por completo ¿Cómo podía aguantar él? No lo sabría, así que comencé a abrir puertas hasta que lo entontré. Estaba sentado en la cama, de espaldas a mi, y concentrado en su bajo, haciendo sonar notas así como le salían, posiblemente no tuvieran ningun sentido.
Me acerqué a paso lento hasta su posición y alargué el brazo para apoyar mi mano en su colorido hombro que había dejado al descubierto por la camiseta de tirantes que llevaba. Dejó de tocar de inmediato.
- Harry, te he dicho que quería estar solo -murmuró-
- Lo siento. No me ha dicho nada de eso… -le respondí, con eso se puso recto de golpe, posiblemente no me esperaba allí-
- ¡Alice! -gritó, dejó el bajo en el suelo y se tiró a mi para abrazarme, por suerte me movió de manera que cayera en la cama y él se colocara encima mía. Yo me aferré a su cintura y le abracé casi tan fuerte como él hacía, pero no tenía tanta fuerza- Gracias. Gracias por venir, Alice… -susurró en mi cuello, haciendo que un escalofrío recorriera mi espalda- Lo siento. Perdóname, no debería haber reaccionado así -dijo sin soltarme ni un milímetro-
- ¿Me estás pidiendo perdón cuando he sido yo quién te ha dicho que te dieran por el culo? -pregunté bromeando. Se levantó lo justo y necesario para mirarme a los ojos. Podía respirar su aliento, me estaba volviendo loca- Dougie, piensa que sigo siendo McFlyer y sigues siendo mi favorito… -dije a duras penas, intentando concentrarme en… sus ojos. Fuera lo que fuera lo que intentara mirar desde aquella distancia y en aquella posición era imposible no pensar en nada más que fuera Dougie. Dougie. Dougie. Dougie por todos lados. Soltó una pequeña risilla y se separó un poco más de mí, apoyándose con los codos en la cama- ¿Por qué me odias? -pregunté viendo que así no solucionada nada-
- No lo hago -sonrió y se separó, esta vez demasiado, pero se quedó sentado en mi cintura, ejerciendo el mínimo peso posible. Cerré los ojos y suspiré- ¿Qué pasa? -preguntó, por su tono de voz, preocupado-
- Sigue sin funcionar… -me reí de mi misma y podía imaginar la cara de Dougie, mirándome incrédulo, así que abrí los ojos, y ahí me lo encontré- ¿Qué tocabas? -pregunté para intentar así distraerme de algún modo-
- Nada en especial -se levantó de encima mía y se sentó de nuevo donde antes, bajó el volumen del amplificador y comenzó a tocar de nuevo-
- ¿Te has enfadado? Lo siento… -murmuré levantándome rápidamente y apoyando la babilla en su hombro-
- No, tonta, pero creo que ya estaba volviendo locos a los Judd y a Izzy -respondió este-
- ¿A los Judd? -pregunté y este se limitó a asentir- Subí tan rápido que ni me fijé -expliqué- Por cierto… -murmuré y se giró enseguida, provocando el tenerlo a milímetros nuevamente- Tienes que enseñarme a tocarlo -le dije intentando parecer que no me afectaba el tenerlo tan cerca-
- ¿De verdad? -preguntó y los ojos se le iluminaron-
- Claro que sí, bobo -le sonreí-
- Vaaale. Vayamos directamente a la práctica ¿Take me there? -preguntó y yo asentí- Veamos, la cuestión es… vale, no sé cual es la cuestión, lo siento -rió y yo lo hice con él- Te prometo que te la enseñaré, pero antes de nada, ¿Puedo pedirte algo?-
- Sabes que sí, lo que quieras -le sonreí-
- El último -me pidió-
- ¿El último qué, Dougie? -pregunté cofusa-
- El último… beso.
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