Desperté. Supe enseguida que no estaba en mi gran cama. Estaba en una postura casi antinatural, pero eso no me importó a la hora de quedarme dormida. Ahora estaba también tapada con una manta, quizá Danny me tapara en cuanto me dormí. Porque estaba en casa de Danny ¿no? ¿O todo había sido un sueño, incluso haberles conocido a todos? No, eso no podía ser, tenía que ser real, todo lo que había vivido…
- ¿Ya te has despertado, Bella Durmiente? -preguntó la voz que confirmaba que no lo había soñado todo-
- ¿No lo ves? -pregunté aún medio adormilada, intantando enfocar sus ojos-
- ¿Ya me vacilas nada más despertarte? -preguntó de nuevo, un tanto molesto-
- No, perdona… -murmuré y volví a girarme y cerrar los ojos-
- Alice, tendrías que, por lo menos, llamar a Harry y decirle que te has despertado. Luego si quieres te vuelves a dormir, pero es que casi me come por teléfono -rió-
- Mmm… Vale… ¿Qué hora es? -pregunté inocente-
- Las… -miró el reloj de su muñeca- siete y media -respondió al fin-
- ¿Mañana o tarde? -volví a preguntar-
- Es obvio que si fueran de la mañana yo no estaría aquí -dijo con una sonrisa dibujada en su cara-
- Cierto… pero me acabo de levantar, no me entero -me escusé-
- No te preocupes, estoy acostumbrado a Vicky -rió de nuevo-
- ¡Cuidado con lo que dices que te enveneno la comida! -escuché que gritaba una voz desconocida y miré desconcertada a Danny-
- Vicky -dijo en un susurro casi inaudible y yo asentí-
- ¿Me acercas mi móvil? Si alguien tiene que comerte aquí, esa soy yo -volví a escuchar esa carcajada que tanto había echado de menos mientras dormía y se fue, quizá para recoger mi móvil-
- Te ha llamado también varias veces una amiga tuya. Una de esas lo cogí, casi me deja sordo y me dijo que la llamaras. Estaba preocupada por ti -dijo mientras me ofrecía el móvil-
- Gracias -susurré cogiéndolo- Por cierto -elevé mi tono de voz al ver que se giraba, quizá para acompañar a su hermana- ¿Y Doug? -pregunté-
- Con Sam -respondió sin girarse-
Vale… Me había tirando casi un día durmiendo, genial. Y lo difícil que era pensar en esas condiciones…
Decidí llamar primero a Harry, era obvio que me importaba más que Brooke, porque nadie más habría podido dejar sordo a Danny. Harry esperó los tres pitidos habituales que siempre dejaba sonar y lo cogió.
- ¡Pequeña! -exclamó-
- Aiii, no chilles que me acabo de despertar… -murmuré-
- Perdona, pero te has tirado dos días durmiendo, te he echado de menos -se escusó-
- ¿¡Dos días!? -ahora la que chillaba era yo-
- Después me dices que no chille… pero sí, dos días ¿Por qué? -preguntó-
- Pues porque ya estamos a… ¡4 de noviembre! -exclamé-
- Ya lo sé que estamos a día 4, pero deja de chillar ¿Qué pasa porque estemos a este día? -volvió a preguntar-
- Pues que… necesito ver a Dougie -expliqué-
- ¿Y eso por qué?
- Pues porque… sigo sin saber que regalarle -murmuré-
- ¿No te he dicho que en cuanto se le presente la oportunidad te lo hará saber? Pues deja de comerte la cabeza de una vez -me dijo y en ese momento alguien abrió la puerta, era Dougie, ya que le escuché decir “Hey, Dan ¿Se ha despertado ya Alice?”-
- Si, ya lo has hecho, así que te dejo que acaba de llegar. Luego hablamos -me despedí-
- Hasta luego, peque -colgamos-
- Buenos dí…-tardes -susurró Doug al verme-
- ¿Di-tardes? -pregunté y me reí-
- Sí ¿no te gusta? -preguntó poniéndose en cuclillas a mi lado-
- Todo lo que salga de ti me encanta -le regalé una sorisa-
- Lo mismo digo -se acercó para besarme-
- ¡Dougie! -murmuré-
- ¿Qué he hecho ahora? -preguntó desconcertado-
- ¿Besarme te parece poco?
- Pensaba que todo lo que salía de mí te encantaba… -agachó la cabeza y se hizo el ofendido-
- Bobo que eres. Claro que me encanta, pero está Vicky -le expliqué en susurros-
- ¿Y desde cuando eso importa?
- Da igual, Doug, déjalo. Tengo que llamar a Brooke -dije para escaquearme-
- Vale… -volvió a besarme y se fue corriendo mientras reía-
- ¡Tonto! -grité para que me escuchara-
Llamé a Brooke en cuanto dejé de escuchar la risa de Danny, ya que posiblemente Doug le hubiera contado lo ocurrido. Esta no dejó si quiera que sonara una vez.
- ¡Alice! ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo estais? Doug y tú digo, claro -dijo apresuradamente-
- Brooke tranquilízate. Estamos bien, los dos, todos estamos bien. Estoy en casa de Danny, siento no haberte llamado antes pero en cuanto salimos del hospital y llegué aquí me dormí, y hasta ahora no me he despertado… Perdóname por haberme ido tan de repente -me apresuré yo a aclarar-
- Vale, me alegro que estéis bien… Joder, ¿sabes el susuto que me has dado? Mark ya está harto de mí -ambas reímos-
- Lo siento de verdad… -volví a disculparme-
- No tienes que sentir nada, pero ¿Por qué te fuiste de aquel modo? ¿Y Dougie? ¿Qué le pasó a él?
- Te lo contaré cuando nos veamos, no quiero contártelo por teléfono.
- Vale, pues tenemos que vernos… ¡Ya! ¿Voy a tu casa?
- No, te he dicho que estoy en casa de Danny.
- Pues me dices donde vive y voy.
- Ja. Ja. Ja. No eres lista tú ni nada -reí ahora de verdad-
- Pero ¿Por qué tú puedes y yo no?
- Pues porque… no lo sé. Bueno, te dejo que tengo hambre.
- Ya, claro…
Colgué y me levanté en seguida, notando que estaba vacía ya que me mareé y tuve que volver a sentarme. Cuando se me pasó volví a levantarme y me dirigí a la cocina, donde estaban los otros.
- ¿Ya has hablado con Brooke? -me preguntó Dougie y yo asentí sonriéndole- Llama a Harry, está realmente pesado -añadió-
- Ya lo he hecho, por cierto… ¡Hola Vicky! -esta se giró y me miró sonriente-
- Me gusta tu camiseta -rió-
- Gracias -respondió Danny por mi y ambos reímos-
- Debería ir a casa de Matt, mi madre debe estar preocupada… -murmuré-
- Puedes quedarte a cenar -dijo Danny pero yo negué con la cabeza- vístete al menos -añadió ofreciéndome mi ropa, nuevamente limpia-
- Vale, pero te robo la camiseta -le sonreí-
- Róbame también una chaqueta no te vaya a dar una pulmonía.
- A sus órdenes mi capitán -me puse firme y llevé una mano a mi frente, a modo de soldado-
- Tonta… -rió-
Nos despedimos de los hermanos y fuimos hacia el coche de Doug. Al salir por la puerta entrelazó nuestros dedos para así dirigirme hacia el coche.
No me sentía tan cómoda cuando él lo hacía, como cuando era Harry. Me sentía extraña, pero no por ello le solté, no quería que se sintiera mal. Pero me resultaba muy difícil hacerlo, para Doug significaba mucho y no quería hacerle daño, no podía seguir con aquello, así que en cuanto llegaramos a casa de Matt, se lo explicaría, no quería que ninguno de los dos lo pasáramos mal por mi culpa…
Cuando entramos al coche Doug arrancó después de poner la música, en cuanto hizo esto me quedé mirándole sin creerme lo que estaba escuchando.
- ¿Qué? -me miró como si no hubiera hecho nada, pero yo seguía sin creérmelo- Por cierto, quiero que me la cantes en cuanto lleguemos a casa de Matt, seguro que a ti te sale mucho mejor.
- Ni de coña -dije-
- Ni de coña ¿Qué?
- NUNCA podría hacerlo mejor que él.
- Yo sé que sí -dijo sin apartar la vista de la carretera-
- Pues yo sé que no. Es como si dices que lo podría hacer mejor que tú, y ambos sabemos que eso es completamente imposible -le expliqué-
- Lo haces mucho mejor que yo -dijo por lo que se veía, con ganas de discutir-
- ¿Seguirás así toda la noche? -pregunté ya frustrada. Yo no era mejor que él, ni mucho menos-
- Sí -respondió y una sorisa se le instaló en la cara-
- Te odio -murmuré-
- Que pena que no pueda decir lo mismo -dijo esta vez indiferente. Solté un bufido, odiaba cuando el siempre tenía que acabar y me quedé en silencio durante todo el trayecto-
Al llegar a casa de Matt, mi madre me abrazó como si la vida le fuera en ello. No tenía ni idea de la historia que le había contado este para salvarme de una monumental bronca, pero la cuestión es que para nada estaba enfadada.
Dougie y yo subimos a nuestras respectivas habitaciones después de cenar, a pesar de lo que me insistió él en dormir juntos. Sabía de sobra que a media noche me lo encontraría en la puerta de mi habitación, pidiéndome con cara de cachorrito el dormir conmigo. Dormir… o no dormir del todo…
No podía dormir. Tenía que decirle a Dougie que eso no podía seguir, era demasiado difícil para mí y no quería hacerle daño… Como supuse, a las dos horas de dar vueltas en la cama, la puerta de mi habitación se abrió lentamente, dejandome ver la silueta de Dougie. A penas podía verle porque estaba muy oscuro todo, pero en cuanto me vió dejó ver aquella perfecta dentadura.
Se acercó de puntillas a paso lento, mirando atrás a cada paso por si escuchaba a Matt o a mi madre. Al llegar al borde de la cama, apoyó su rodilla derecha en ella y se agachó para depositar un suave beso en mis labios. Acto seguido se tumbó con cuidado a mi lado y me abrazó por la cintura, hundiendo su cabeza en el hueco de mi hombro. Comenzó a besar aquella zona y a subir por mi cuello, provocando que un escalofrío recorriera mi espalda, y noté sobre mi piel como sus labios formaban una sonrisa.
Aquello tenía que acabar, debía pararlo de alguna manera pero… ¿¡Cómo parar a Dougie Lee Poynter cuando está metido en tu cama besándote!?
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