No hizo ningún gesto de intentar separarnos, es más, cogió mi cintura a modo de darme una vuelta y acercarme a él. Profundizó el beso, comenzando la batalla de nuestras lenguas, aunque sabía de sobra que no le dejaría ganar tan fácilmente. Enredé mis dedos en su pelo acercándole más a mí, y este hizo lo mismo, acercándo nuestras cinturas. No nos dábamos tiempo ni para respirar, pero en una de estas comencé a oler a quemado. ¡Mierda! ¡La comida! Me matan, me matan, me matan… pensé. Aparté rápidamente a Danny para intentar que la concina no se quemara, este me miró desconcertado, pero al ver el porqué de aquella acción comenzó a reírse como solo él sabía.
- No tiene ni puta gracia, Danny -murmuré enfadada, ya no se podía hacer nada por la tortilla, así que tendría que hacer una nueva…-
- Sí. Sí que la tiene porque he sido yo el causante -paró tan solo para hablar y después volvió a carcajearse-
- Que te den -murmuré intentando que no me escuchara-
- Oh, venga no te enfades. Si te ha gustado la mitad que a mí debes estar en el paraíso -susurró en mi oído y sin soltar mi cintura, provocando un nuevo escalofrío. Debió de gustarle mi reacción ya que volvía a besar mi cuello-
- Estate quieto de una vez, Daniel -dije volviendo a apartarlo-
- No me quieres… -se sentó en la encimera con la cabeza gacha y haciendo pucheros-
- Serás mentiroso… sabes perfectamente que te quiero como a nadie en este mundo, pero por suerte o por desgracia no eres la única persona a la que quiero. Así que como te vuelva a oír decir eso me enfado y no respiro, literalmente -amenacé-
- Sé que no soy el único, y tampoco el que más. Por desgracia, Doug es el elegido… -murmuró y se bajó de la encimera para encaminarse al salón, junto a los chicos-
- ¡Danny! -grité frustrada. ¿Cómo podía decir semejante estupidez?-
Perfecto. Ahora Danny estaba… ¿molesto? conmigo por, como el decía, elegir a Dougie… ¡Yo no había elegido a nadie! Iban a volverme loca ambos. No podía elegir, no, no, no. ¿Cómo se hacía eso? ¿Poynter o Jones? Imposible. ¿No cabía la posibilidad de un Pones? Lo dudaba. Además, yo no podía hacer eso. ¿Estar con uno de mis ídolos? ¡Nunca! Aquello era algo humanamente imposible, o al menos a mi me lo parecía. ¿En qué momento se me ocurrió pensar que la vida con McFly sería maravillosa? Aunque mirándolo por otro lado tampoco nunca imaginé que me besaría con Danny Jones, y mucho menos, con Dougie Poynter… Como siguieran mucho más tiempo así tendría que pensarme seriamente el volver a mi Mallorquita querida.
- ¿Por qué tardas tanto, peque? -ya tenía que llegar alguien para que dejara de pensar con lo que me costaba a mí-
- El maravilloso Daniel ha tenido que distrerme y la tortilla no ha acabado demasiado bien… -dije señalando la quemada y mirándole para ver su reación-
-se echó a reír- Oh, vale, ya lo comprendo. Bueno, te esperamos hambrientos -se dirigió a la nevera, cogió cuatro cervezas y volvió al salón. Yo volví mi vista a la sartén, esta vez no se me quemaría… y suspiré- Hey, ¿qué pasa, peque? -escuché que se acercaba, dejó las cervezas en la encimera y me colocó el pelo detrás de la oreja, intentando llamar mi atención, así que le miré-
- ¿Por qué es todo tan difícil, Harry? ¿Por qué? -le pregunté frustrada, y las lágrimas comenzaron a llenar mis ojos, pero sin salir todavía-
- Alice, no llores pequeña -agarró mi rostro con sus manos y lo giró a modo que le mirara aquellos ojos tan mortales que él tenía- Mira, no tengo ni puta idea de porqué estás así. Sabes que siempre estaré a tú lado, así que si me necesitas, aunque sea para llorar en mi hombro, ahí estaré ¿vale? -esperaba una respuesta, así que asentí- Por otro lado, dudo que lo que te esté pasando sea tan difícil, todo es fácil si te lo propones -secó las lágrimas que ahora se habían derramado por mi cara y añadió- Y ahora haz lo que tengas que hacer con esa cosa si no quieres tener que volver a repetirla -me sonrió y yo le respondí de igual manera-
-saqué la tortilla de la sartén y la puse en un plato- Gracias -susurré antes de que cogiera las cervezas y se fuera-
- Sabes que no se merecen, pequeña -acarició mi mejilla izquierda- ¿Abrazo? -me limité a asentir y envolví mis brazos en su cintura. Le apreté fuertemente y este hizo lo mismo, pasando sus musculosos brazos por mis hombros- Anda vamos que todavía se nos mueren de la espera -dijo separándome un poco de él y comprobando que no estaba llorando para dejar de abrazarme y me revolvió el pelo-
- No digas eso ni en broma -murmuré separándome de él-
- Perdooona -dijo en tono cansino-
- Idiota -volví a murmurar pegándole un manotazo en el hombro-
- ¿Piensas hacerme daño así?
- No quiero hacerte daño, imbécil -golpeé de nuevo su hombro, esta vez más fuerte y me dirijí al salón junto a los otros tres-
- ¿Hace dos meses casi te mueres por llamarme idiota y ahora me sueltas imbécil sin imutarte? -me preguntó-
- Pero es que me he dado cuenta de que sois imbéciles de verdad.
- ¿Y eso por qué lo dices en plural? -preguntó molesto Danny-
- Porque en realidad solo puedo exceptuar a Tom -miré a este sonriendo y me devolvió una preciosa sonrisa junto a un perfecto hoyuelo-
- Te odio -murmuró-
- Y yo a ti -respondimos Dougie y yo al mismo tiempo y nos echamos a reír-
- Que com-PENE-trados ¿no? -dijo Danny y ambos le miramos con odio, al segundo una escandalosa risa inundó el salón de la casa de Dougie-
- Veeenga, tengamos la fiesta en paz -intentó poner orden Tom-
- Sí, a comer la perfecta cosa que ha tenido que repetir Alice.
- ¿He de recordarte que ha sido por TU culpa? -recriminé-
- Yo no te he pedido el porqué, ese lo sé muy bien, solo aportaba información -dejó caer-
- Pues ya que aportas algo, apórtalo todo ¿no? -le desafió Dougie-
- ¡No, ya no se aporta nada más! A comer y punto -sentencié-
- Ni que hubiera cometido un pecado, chica.
- No me tires de la lengua, no me tires de la lengua, Daniel…
- Creo que todavía no lo he hecho, pero lo probaré, tenlo por seguro -me guiñó el ojo y yo le di un codazo con toda la intención del mundo, así logré que se callara-
Comimos “tranquilamente”, Tom no dejó que el pique con Danny continuara y después comenzamos ha hablar de cosas sin sentido, como la mayoría de las veces. Todos se hacían bromas, como de costumbre, yo reía con ellos, pero estaba ausente. Danny se estaba comportando de un modo extraño. ¿A qué venía aquel beso? No era normal, pero no podía comerme la cabeza tanto, no en aquel momento. Tom tenía un rádar con el que detectaba cuando algo estaba ligeramente torcido, así que dejé de pensar en ello.
Después de comer Tom y Harry se fueron, argumentando que habían quedado con Gio e Izzy respectivamente, pero Danny se quedó. Estaba segura de que lo hacía adrede, al final acabaría por matarle para que dejara de hacerme lo que me hacía.
Nos pusimos a jugar a la X-Box, gracias a Harry que la trajo a petición de Dougie. Comenzaron a jugar ellos, Fifa 2011, Danny no daba el brazo a torcer y quería jugar al fútbol, cosa que a Dougie no le hacía demasiado ilusión, por ello perdió y me tocó a mí jugar contra Danny mientras Doug aprovechaba para ir al baño. Ahora la que tenía que aprovechar era yo, lo de Danny no podía seguir así, por ello decidí romper el hielo.
- ¿Por qué me haces esto, Danny? -pregunté sin más rodeos-
- ¿Hacer qué? -preguntó sin dejar de mirar la pantalla, estaba realmente concentrado-
- Lo sabes perfectamente, no te hagas el TOOONto -celebré un gol con el “ton”-
- ¡Mierda! Eres más buena de lo que pensaba -exclamó-
- ¿¡Quieres responder a mi pregunta!?
- Cuando tú me digas que es lo que, según tú, hago.
- Elegir.
- ¿Elegir? -paró la partida y me miró confuso-
- Sí, eso. ¿Por qué coño me besas cuando… cuando no sé ni qué pasa con Dougie?
- Ah… eso -quitó el pausa de la partida pero yo volví a pararla- ¿Qué?
- ¿Cómo que qué? ¡Qué respondas a mi pregunta!
- ¡Pues es que no lo sé! Un impulso, así de simple.
- ¿¡Así de simple!? No es simple, Danny, no lo es ¿no lo entiendes? No, claro que no ¿Qué vas a entender tú? Nada. Nadie se equivoca cuando dicen que no piensas, porque no lo haces. No piensas en nada más que en tus putos impulsos ¿pues sabes qué? Odio tus impulsos. Odio formar parte de ellos y odio todo lo que conyeban, los sentimientos, los arrepentimientos y todas esas mierdas ¡Lo odio! -un mar de lágrimas comenzó a bajar por mis mejillas, pero no podía parar por mucho que lo intentara-
- Alice… -intentó secar las lágrimas que estaba derramando, pero no podía con todas- Joder yo… lo siento… no-no quería hecerte sentir mal… a-ahora yo, yo también o-odio mis impulsos. Es decir, no los odio en el momento, sino cuando pienso en lo que he hecho y en las consecuencias que puede tener y, y, y…-comenzó despacio, pero a medida que iba avanzando su discurso, la velocidad lo hacía también así que posé mi dedo índice en sus labios para que se callara y así hizo, se calló y cerró los ojos. Todavía sujetaba mi rostro en sus manos, así que acortó distancias. Dejó reposar su frente contra la mía y a los tres segundos abrió aquellos grandes y azules ojos que tenía- Perdóname, por favor…
- Te perdono con una condición -susurré.
- Lo que quieras.
- Abrázame -le pedí, y no lo dudó ni un momento, al segundo lo tenía rodeándome, no sin antes besar mi mejilla. Estuvimos un buen rato en la misma posición, pero me sentía bien en sus brazos y a él no parecía importarle- Danny… -susurré-
- ¿Qué pasa? -preguntó alarmado separándose de mí para verme- ¿He vuelto ha hacer algo mal?
- No, no has hecho nada, pero… ¿no crees que Dougie lleva ya mucho rato en el baño?
- Mierda, Dougie -me miró espantado y salió corriendo. ¿Sabía dónde estaba? Por si acaso le seguí. Se paró en frente de una puerta y comenzó a tocar muy fuerte- ¡Doug! ¡Dougie, abre! -chilló y volvió a tocar a la puerta, si le daba un poco más fuerse te la cargaba-
- Danny, espera -le separé de la puerta e intenté abrir. Premio, Danny se había destrozado la mano para nada, pero a cambio obtuve descubrir que la habitación de la que aporreaba la puerta era el baño, y no solo eso, sino también que estaba vacía- ¿Dónde está Dougie? -ahora la que le miraba espantada era yo-
- Joder. Joder, joder, joder… ¡Mierda! -en decir la última palabra le pegó una patada tan fuerte a la puerta que hizo que una de las visagras saltara. En definitiva, le tenía manía a la maldita puerta. Acto seguido me agarró del brazo y salió fuera corriendo, no sin antes coger una chaqueta que me puso por encima. Estaba lloviendo pero a él no pareció importarle.
- Danny ¿dónde vamos? -casi chillé intentando pararle, cosa que era inútil-
- No lo sé, no lo sé ¿vale? Pero tenemos que encontrar a Doug -paró en seco, cosa que hizo que me empotrara con su espalda- Perdona… ¿estás bien? -me limité a asentir, aunque me dolía un poco la nariz. Me agarró por los hombros y me miró fijamente. Varios mechones de pelo le caían por la frente, mojándole la cara, pero era normal, llovía mucho- Quédate aquí. Llama a Tom y a Harry y diles que le busquen, que le busquen por todo. Volveré a por tí, pero tú no te muevas de aquí, por favor -me pidió-
- No, Danny. No pienso quedarme aquí, voy contigo.
- Ni de coña. He sido yo el que la ha cagado, tú no pagarás por ello -se fue dejándome con la palabra en la boca, pero yo no lo consentiría así que le seguí, y cuando lo tuve suficientemente cerca le agarré el brazo, este se giró y me miró serio- Alice, te lo pido POR FAVOR. Se trata de Dougie…
- ¡Por eso mismo, joder! -le grité, no me gustaba hacerlo, pero como él mismo decía, se trataba de Dougie. En cuanto dije esto un grupo de unas diez chicas pasó corriendo por el otro lado de la calle, me quedé mirándolas fíjamente y una mano comenzó a pasar por delante de mis ojos rápidamente. Parpadeé verias veces muy rápido y giré para mirarle- ¿Qué pasa? -pregunté confusa-
- ¿A mí? La pregunta es que te pasa a ti, te has quedado pasmada ¿Estás bien?
- Sí, lo estoy. Bueno no. No lo sé…
- Alice ¿qué pasa?
- Las chicas que acaban de pasar, eran McFlyers -susurré-
- ¿Y qué pasa con eso? -preguntó preocupado-
-pude reaccionar al fin, y antes de salir corriendo detrás de ellas exclamé- ¡Dougie!
No miré hacia atrás para comprobar que me seguía, podía escuchar sus zancadas precipitadas detrás de mí. Hubo un momento en el que me adelantó. El momento en el que, al final de la calle, vimos una ambulancia parada en la esquina. Allí estaban el grupo de chicas a las que había querido seguir, y cuando vi el porqué de su carrera el mundo se me cayó encima. Las rodillas me fallaron e hicieron que cayera de bruces, pero eso no me importaba, necesitaba saber lo que había pasado pero mis malditas piernas no me respondían. Danny no me vió caer, así que siguió hasta llegar allí, en cuanto lo hizo las chicas hicieron un pasillo, todas sabíamos que en aquel momento era la segunda persona más importante. La segunda, ya que la primera estaba tirada en el suelo, inconsciente…
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