Seguía besando mi cuello, haciendo imposible la azaña que me había marcado, no podía decirle nada en ese estado de… ¿excitación? Sus labios ya rozaban las comisuras de los míos, y al llegar a estos se paró, como pidiéndome permiso para seguir algo que, si me lo hubiera pedido, no le habría dejado empezar. No reaccioné, no podía teniéndolo medio encima mía, así que se lo tomó como un sí y comenzó a besarme. Movía lentamente sus labios contra los míos, haciendo amago de entrar en mi boca, para, segundos después, inspeccionar cada hueco de ella con su lengua.
Para, por favor, para. Le pedía interiormente, pero él no lo comprendió y siguió con su faena. No me molestaba, al contrario. Joder, era la chica más afortunada y hubiera sido también la más feliz de no ser porque tenía algo en mi cabeza, algo que le tenía que decir, pero que si no paraba no podría hacer.
Intenté quitármelo de encima, empujando lévemente su pecho, por suerte cubierto por una camiseta. Se separó muy lentamente de mi, diría que me pasó una eternidad hasta que apoyó su frente en la mía.
- Doug… -susurré y se me quebró la voz-
- ¿Qué pasa Alice? -preguntó asustado por mi reacción-
- Espera… -hice que se quitara de encima mía y no opuso ninguna fuerza, es más, se levantó junto a mí. Fui a cerrar la puerta con Dougie pisándome los talones y encendí la luz- Lo siento… -murmuré al verle en su totalidad-
- Te prometo que no iba a hacer nada que tú no quisieras -dijo apresuradamente intentándo disculparse por algo de lo que no tenía culpa, así que negué con la cabeza y me dirigí a mi cama, sentándome en ella a lo indio, apoyando la espalda en la pared- ¿Qué he hecho mal? -preguntó de nuevo preocupado mientras se sentaba a mi lado-
- Tú no haces nada mal, Dougie… -murmuré y una lágrima recorrió mi mejilla-
- ¿Qué te pasa entonces? -vi como sus ojos se volvían cristalinos, acumulando una serie de lágrimas que no debían estar allí-
- No llores -dije sin dejar de mirarle y él asintió- No puedo, Dougie, no puedo… -murmuré y agaché la cabeza-
- Alice, joder. Si yo no he sido ¿Qué coño pasa? No entiendo nada, hostia… -agarró mi mano derecha entre las suyas y volví a mirarle-
- Esto. Esto es lo que pasa, Dougie -volví a murmurar-
- Vale, ahora explícamelo como si fuera Danny -bromeó intentando que riera, así que sonreí-
- Bobo… Joder pues… no sé por donde empezar, Dougie…
- Deja de nombrarme que me gastaras el nombre y empieza por el principio, anda -instó-
- Eso es fácil de decir… -murmuré-
- Esta conversación creo que la tuvimos a la inversa… -ahora era él el que agachaba la cabeza. Efectivamente, habíamos tenido aquella conversación, la recordaba a la perfección. Esa fue la noche que lo cambió todo. Todo- No es necesario que me lo cuentes, quizá mañana te salgan mejor las palabras… -sonreí al oír que comenzaba con las misma palabras que una vez yo le dirigí-
- No, quiero contártelo -le guiñé un ojo ya que volví a decir lo mismo que él y me respondió con una sonrisa- Vale, ya no puedo seguir… -me frustré-
- No importa, Alice. Durmamos -dijo mientras se tumbaba a mi lado y hacía un gesto para que le acompañara-
- No, no puedo. No puedo, no puedo, no puedo… -comencé a llorar de nuevo ante la impotencia de no saber como decírselo. Al verme, Dougie se incorporó de nuevo, secó mis lágrimas y me abrazó. Yo me apreté a él, sabía que tenía que decírselo pero no el como. Su camiseta comenzó a empaparse de mis lágrimas y Dougie acarició mi pelo con suavidad, intentando tranquilizarme-
- ¿Puedes ya hablar o seguimos así? -preguntó al rato y yo negué-
- No podemos seguir así, Dougie -le dije mientras alzaba mi cabeza para observarle-
- ¿Así cómo, Alice? -me preguntó-
- Pues así, como… no se como qué, Dougie.
- Me lo pones muy difícil, Alice… ¿Te refieres a esto? -me besó, un simple roce de labios. Yo asentí, notando como mis ojos volvían a llenarse de aquel líquido salado que ahora comenzaba a odiar- Vale, perdona. Lo siento, solo quería saber que era lo que te provocaba estar así. Entonces… es por esto. ¿Qué tiene de malo que estemos bien? -preguntó intentando comprenderme-
- No estamos bien, Dougie. Yo no estoy bien… -susurré-
- ¿Pues qué te pasa? -preguntó alarmado- Joder Alice. Lo que te molesta es que yo piense que estamos bien cuando tú no lo estás. ¿Qué es para ti estar bien?
- Esto es tan extraño…
- ¿Qué es extraño? -preguntó con frustración-
- Tú y yo, Dougie. Tú y yo… Hace tan solo dos meses que nos conocemos personalmente…
- ¿Es eso? ¿Piensas que yo no puedo sentir en dos meses lo que tú llevas sintiendo durante casi siete años?
- No me dejas acabar, Dougie. Y no, no es eso. Es complicado porque… todo esto es muy rápido…
- ¿Rápido? ¿Por qué no me lo has dicho antes entonces? Habría parado, lo habría hecho, joder.
- Déjame acabar de una maldita vez -dije un tanto molesta por querer anticiparse a los acontecimientos. Agachó la cabeza murmurando un casi inaudible “Lo siento”- Vale, quizá no sea rápido, pero es extraño. Extraño porque… joder Dougie. ¿Cómo te sentirías tú si estuvieras saliendo con uno de tus ídolos?
- Gay -respondió indiferente-
- En el hipotético caso de que fueras una mujer. Intenta pensar como si fueras yo, y yo fuera tú ¿Cómo te sentirías entonces? -intenté explicarle-
- Pues… Genial, porque estaría saliendo con mi amor platónico desde los diez años. Sería un sueño hecho realidad. ¿Qué tiene eso de malo, Alice?
- No pensamos igual… -susurré y volví a apoyarme en su pecho negando-
- Lo siento, Alice. Siento esta puta mierda. Te juro que quiero intentar pensar como tú, quiero comprenderte, saber que es lo que pasa por tu cabeza en estos momentos, pero no puedo, me lo pones tan difícil… -acarició mi espalda y besó mi cabeza-
- Ni yo misma sé lo que me pasa, Dougie. Perdóname a mi…
- No importa. Lo que quieres es que esto deje de ser así ¿no?
- No es eso, es…
- Sí que lo es, Alice. Lo sabes perfectamente, pero da igual, ya todo da igual… -murmuró y añadió un sonoro suspiro. Intentó levantarse pero yo se lo impedí-
- No te vayas, por favor…
- ¿Para qué quieres que me quede?
- ¿Ya no podemos ser amigos? -pregunté-
- Los amigos no duermen juntos, Alice -me aclaró volviendo a intentar levantarse, pero yo le retuve de nuevo-
- Pero nosotros somos guays -dije intantando que se quedara-
-resopló- La última noche -dijo-
- La última noche -repetí y le abracé de nuevo-
Lo había conseguido. Se había quedado. La última noche había dicho… si, obviamente lo sería, pero a cambio había conseguido que se molestara conmigo. No me había sonreído de verdad desde que había entrado por la puerta, y posiblemente no lo hiciera en mucho tiempo.
Se había molestado de verdad. Se había molestado, pero no con una persona cualquiera, bueno, en realidad si que era una persona cualquiera, pero era yo. Estaba molesto conmigo, y eso era lo peor, con diferencia, que me podía ocurrir en la vida.
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