- Joder, no sabes lo complicado que es esto, no se por donde empezar… -murmuró-
- ¿Qué tal si empiezas por el principio? -bromeé-
- Eso es fácil de decir.
- No es necesario que me lo cuentes, podemos volver con ellos si quieres… -propuse-
- No, quiero contártelo -dio un gran sorbo a su copa- verás… -suspiró- sé que últimamente me has notado extraño - abrí la boca para responderle pero no me dejó, hizo un gesto con la manos para que me callara y obedecí - las preguntas luego -dijo serio, y yo asentí- has intentado animarme sin siquiera saber porque estoy así, y te lo agradezco mucho, pero debo contártelo para que me comprendas -volvió a sorber aquel asqueroso líquido- ¿recuerdas el día que los dos dormimos en casa de Tom? -asentí, aunque no sabía si la pregunta era retórica- bien, ¿de quién te acordaste cuando despertaste abrazada a mí? -esperó a mi respuesta-
¿Me preguntaba que de quién me acordé yo? Tenía memoria de pez, pero por una vez, recordé. Frankie. Ella era a la que había recordado. También lo había hecho aquella misma noche, ella y Dougie eran la única pareja incompleta. Ahí fue cuando me di cuenta. Lo que había pensado aquella tarde era cierto. Me impresionaba mucho la, a veces, capacidad que tenía de pensar tan rápido.
- ¿Por qué? -pregunté, mataría a esa zorra-
- Qué lista que eres, hostia. Compensarías lo imbécil que soy con tu inteligencia.
- Primero: NO ERES IMBÉCIL. Segundo: no soy tan lista, solo pienso cuando algo me importa, y tú me importas MUCHO. Tercero: responde a mi pregunta, por favor -le dije-
- Primero: no me has visto en acción. Segundo: tú a mi también me importas MUCHO. Tercero: me hizo elegir -dijo imitándome, algo qu eme hizo sonreír hasta que pronunció la última frase-
- ¿Qué te hizo qué?
- Ya sabes, me has escuchado perfectamente… -dijo triste y miró al suelo-
- Doug…
Me levanté enseguida para abrazarle y él me devolvió el abrazo. Me senté en su regazo sin dejar de abrazarle, sabía que podría estar mucho tiempo allí. La gente nos miraba, pero a mi eso me daba igual, Dougie me necesitaba, y me tendría, entonces pasó algo por nada en el mundo hubiera pensado que ocurriría. Mi hombro comenzó a empaparse de lo que después descubrí, al escuchar los sollozos de mi acompañante, que eran lágrimas. No, no, no, esto no podía estar pasándome a mi, Dougie Lee Poynter estaba llorando sobre mi hombro por una puta, ya que no tenía otro nombre. Él la quería y ella le había dado dos de sus puñaladas traperas profesionales. Más le valía que no me la encontrara nunca, porque sería el último día de su vida.
- Dougie, no me hagas esto, por favor, me voy a morir… -susurré, no tenía fuerzas para más.
- No, no puedes morirte que yo voy después… lo siento, es que es, bufff… -tan solo había levantado la cabeza para mirarme mientras me hablaba, y volvió a apoyarla en mi hombro cuando acabó-
No me había dado cuenta hasta aquel momento de que no era la primera cosa “impactante” para mí que me decía Dougie esa noche. Me di cuenta, tarde cómo no, de qué justo la frase antes que me dijera el motivo de su separación con… esa, me había dicho que le importaba mucho, y ahora que si yo moría el iría después. Ahora si que realmente me estaba muriendo. ¿Podía aquel día ser más perfecto? El momento en la piscina… lo que estaba ocurriendo en ese mismo instante… en definitivamente: PERFECTO. Al pensar eso me acordé de mi Potter ¿cuánto tiempo haría que estábamos aquí, asilados de los otros?
- Dougie ¿qué tal si nos vamos con los demás? -le pregunté-
-levantó la cabeza para mirarme, tenía los ojos rojísimos y una lágrima resbaló por su mejilla, pero yo me apresuré a secarla y le sonreí, no podía verle así- Como quieras… pero antes… -cogió el vaso con aquella apestosa bebida y se lo acabó de un trago- tengo que ir al baño, no pueden verme así.
- Ya… vamos, te acompaño -me levanté y él me imitó. Estaba hecho polvo, y yo más por tener que verle así. Cogí el otro vaso que había bebido y sin pensármelo ni respirar, le pegué un gran trago y mientras bajaba sentí como la garganta me ardía ¿Cómo le podía gustar esto a la gente?
- ¿A-a-alice…? Pero si a ti te da asco el alcohol… -dijo boquiabierto-
- Y no he cambiado de opinión… ¡puag, que asco! -dije haciendo el tonto lavándome la lengua con la mano-
- ¿Y por qué lo tomas, entonces? -preguntó en tono burlón. Ya era algo, había conseguido que se riera…
- Esta noche yo beberé contigo, solo porque eres tú y porque te quiero -¿acababa de decir lo que creía que acababa de decir? Siempre lo había pensado, sí y ellos lo sabían de sobra, claro, pero de ahí a que se lo dijera había un rato…
Dougie se limitó a sonreírme, era una sonrisa sincera, pero con aquellos ojos difícil era no aguantarse la risa, pero yo lo hice para que no lo malinterpretara. Le acompañé al baño para que se lavara la cara y ver si se disimulaba un poco, maldije no haber llevado conmigo el bolso, pero claro, en teoría solo íbamos a bailar, así que en teoría no lo habría necesitado.
- Das pena, cariño -dije riendo cuando le vi salir del baño-
-rió conmigo- Lo siento, no he podido hacer más… Venga, vamos que ya nos deben de echar de menos -bromeó-
Cuando al fin llegamos al sitio donde se suponía que estaban todos, solo vimos a Tom y a Gio.
- ¿Y los otros? -pregunté-
- Han ido a fumar -me respondió Tom-
- ¡Viva la salud! -exclamé con ironía-
- Ni que lo digas -rió Tom dejando ver su precioso hoyuelo-
- Pues yo también voy a intoxicarme un poco, hasta ahora -dijo Dougie despidiéndome con un beso en la mejilla.
-suspiré-
- ¿Qué habéis hecho todo este tiempo? -inquirió curiosa Gio en cuanto perdimos a Dougie de vista.
- ¿Todo este tiempo? Pero si apenas hemos bailado… *exactamente, bailar poco, pero estar abrazados…*
- ¿¡Que apenas habéis…!? ¡Lleváis como una hora sin aparecer por aquí! -exclamó-
- ¿Una hora? Pues se me ha pasado volando…
- Ya se ve, ya… Pero no te escaquees, venga, cuenta, cuenta -me instó-
- Tan solo hemos bailado ¿qué tiene eso de interesante? *ni de coña le diría nada*
- Te creeré, pero solo la mitad, algún día me lo contarás…
-reí- Sí, sí, seguro que lo haré… *o te enterarás por las revistas…*
En aquel momento la música paró, no del todo, pero tan solo se escuchaba muy bajito una base, y luego la voz de Jeff.
- Ahora os voy a poner algo nuevo. Sois privilegiados por poder escuchar su voz, aunque en unos meses seguro que la escucharéis en todas partes. Entonces sentiréis la necesidad de comprar su CD y luego vendréis a mi para agradecerme que os la haya presentado. -se calló y en seguida comenzó a sonar una música muy familiar, tanto que era “Not alone”. ¿Desde cuándo Danny no era conocido? ¿Jeff ya chocheaba? No comprendía nada, hasta que en vez de escuchar la perfecta voz de Danny, sonó… ¿la mía?
- ¡¡¡ JEEEFF !!! -chillé lo más fuerte que pude ¿Cómo me podía hacer eso? Lo mataría en cuanto lo volviera a ver. En ese momento llegaron los que habían ido a fumar.
- Alice ¡eres tú! -exclamó Danny al verme.
- ¿No me digas? -dije sarcásticamente y me enfadé.
- ¿Qué pasa? ¿No te gusta? -preguntó Tom preocupado-
- ¡NO! Maldito el día en que os hice caso y gravé esas canciones…
- ¿Tú eres esa? -preguntó Izzy sorprendida-
- Sí… -dije sin dejar atrás mi enfado.
- ¡Pues me encanta! -me sonrió-
- Oh, vamos, ¡estáis todos compinchados!
No quería escuchar más halagos por su parte, así que me dirigí hacia la puerta. Por el camino escuché comentarios sobre la canción que sonaba. Algunas sabían que esa canción era de McFly, pero les encantaba la nueva versión con voz femenina. A otras McFlyers odiaban esa canción por el simple echo que yo la cantara y otros simplemente nunca antes la habían escuchado y les encantaba esa nueva canción para ellos. Salí de aquel asqueroso local que ponía canciones mías sin mi autorización. Me disponía a cruzar la calle para ir a no sabía donde cuando una mano me agarró por el brazo, lo sacudí para deshacerme de quién fuera, pero no lo logré, entonces me giré.
- ¿Eres imbécil? -me preguntó-
- Yo también te quiero, Dougie. Y sí, tú no eres ni la mitad que yo -volví a intentar que me soltará pero no fue así.
- ¿Por qué coño te has puesto así?
- ¿Reprochas mi actitud cuando tú…? bah -lo dejé ir, no quería herirle-
- ¿Yo qué? -preguntó ya enfadado-
- ¡Lloras por esa puta! -le chillé y su mano automáticamente soltó mi brazo y se quedó parado, así que me fui.
Andaba sin rumbo cuando reflexioné sobre lo que acababa de hacer. Dougie. El hombre de mis sueños desde hacía 7 años, por el que tantas veces había peleado para que mi hermano no le llamara raro, porque el no es raro, es guay. Aquel hombre que me enamoraba hasta diciendo “Diarrhea”. Aquel que siempre había sido mi favorito y que siempre lo sería. ÉL. Le acababa de chillar cuando hacía unos veinte minutos estaba llorando en mi hombro. En aquel momento si que quería morir. No me merecía vivir con lo que acababa de hacer.
Llegué a un parque. No sabía cuanto había andado ya, pero eso no me importaba. No podía permitirme volver a verles con lo que había hecho, era imperdonable. Me senté en un banco y comencé a sollozar. Los sollozos pasaron a lágrimas, lágrimas silenciosas, no quería que nadie que pasara por allí se preocupara por mí, no quería que me prestaran atención, me sentía ruín, y las personas así no necesitan a los demás, aunque yo sí, podía necesitar hasta a cuatro, pero en aquel momento solo era una, una a la que había chillado…
- Alice…
- ¡Harry! -exclamé y me levanté del banco enseguida para abrazarle-
- Ya está pequeña, no pasa nada… -no dejó de murmurar cosas así, pero yo no podía dejar de mojar su camiseta con mis lágrimas.
- Me quiero morir, Harry ¿¡por qué soy tan imbécil!? -utilicé el mismo adjetivo que antes había dicho Dougie.
- No eres imbécil, las personas se equivocan ¿sabes?
- Pero ¿por qué con él? Me quiero morir…
-me apretó más a él- Cállate, anda, que todavía te mato yo por decir esas tonterías.
- No son tonterías, es la verdad.
-suspiró- Venga, vamos, te has alejado mucho.
- No, no pienso volver, no lo merezco -me solté de él y crucé los brazos.
- Si hace falta te llevaré a rastras… -amenazó-
- ¿Por qué tengo que volver? La he cagado, no quiero hacerlo más… -agaché la cabeza-
-levantó mi cabeza agarrándome el mentón entres sus dedos- Alice, no está enfadado ni molesto, él mismo me ha pedido que venga a buscarte para pedirte perdón, sabía que si venía él no le harías caso. -me dijo serio mirándome con esos azules ojos.
- No puedo… ¿¡sabes lo que le he dicho!?
- Sí, lo sé, me lo ha contado todo.
- ¿Todo?
- Todo.
- Joder… yo… no se qué hacer, Harry.
- Vuelve, te necesita.
- Pero yo…
- Tú te has equivocado, vale, pero el tampoco debió de llamarte imbécil, así que ya estás moviendo ese culazo que tienes para hablar con él. Pídele perdón, o perdónale, o lo que sea, pero ya. -ordenó-
- Vale…
Comenzamos a andar rumbo a ese asqueroso local. No quise separarme de él, así que por el camino yo pasé mi brazo por alrededor de su cintura y él lo puso sobre mis hombros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario