Al final tuve que comer todo lo que me había traído, que no era poco. Dos platos y postre: de primero pasta, espaguetis a la carbonara; de segundo un enorme bistec de ternera y de postre pude comerme tan solo una manzana, mi cuerpo no habría podido ingerir más.
- Harry, he decidido que voy a quedarme aquí sentada un poquito más… -murmuré ya que no podía moverme de lo llena que estaba-
- No exageres, anda. Llevabas días sin comer -dijo mientras me cogía ambos brazos para estirarme y que me levantara, pero yo puse peso muerto-
- Espera. Como me muevas más lo hecho todo, y no voy de bromas… -me soltó de inmediato, pero delicadamente-
- ¿Estás mejor? -me preguntó cinco minutos después. Asentí y me ayudó a levantarme de nuevo para volver a la habitación-
Subimos en silencio, habíamos hablado bastante durante mi comida. Todo tonterías de las nuestras, pero siempre me gustaba que me acompañara él en el trascurso de estas. Al llegar a la planta correspondiente y girar a la izquierda para encontrarnos con el largo pasillo que teníamos que cruzar visualicé a Tom al fondo de este. En cuanto nos vió alzó la mano saludando y nosotros hicimos lo mismo. En una ocasión normal habría echado a correr para abrazarle pero no podía moverme, maldito el momento en que decidí hacer caso de Harry.
- Hola -saludé y sonreí-
- Hola- me devolvió la sonrisa, añadiendo un precioso agujero en su mejilla izquierda-
- ¿Por qué estás aquí? ¿Y Danny? -se me adelantó Harry a preguntar-
- Dentro -respondió Tom-
- Genial… -murmuré y me senté a lo indio en la silla de al lado de Tom, apoyando mi cabeza en su hombro-
Estuvimos varios minutos esperando, en un silencio para nada incómodo, simplemente no teníamos cosas que comentar. Habíamos estado tres días metidos en ese hospital, era obvio que no tuviéramos ningún anécdota que contar. De pronto escuchamos a Dougie gritar, eso hizo que los tres nos pusiéramos en pie de golpe y nos miráramos espantados, en seguida corrí hacia el pomo de la puerta para abrir y encontrarme con el panorama.
Danny encima de Dougie, tirados de cualquier forma en la “cama” que había ocupado el segundo tanto tiempo y en la que el primero le estaba matando a cosquillas. No pude evitar sonreír al ver aquella imagen y una traicionera lágrima cayó por mi mejilla, aunque Harry se apresuró a limpiarla de un dulce beso y después susurró “Mmm… saladita” así que tuve que agrandar la sonrisa.
- ¡Anda mira, si estáis aquí! -exclamó Danny al vernos, con una gran sonrisa dibujada en su cara-
- Y por lo que veo os lo pasais de puta madre -dijo Harry-
- ¡No! -se apresuró a decir Dougie en uno de sus gritos particulares- ¡Ayúdame por favor! -y comenzó a reír de nuevo por las cosquillas que le hacía Danny-
- Lo siento, pero sabes que no puedo hacer eso -dijo Harry, quien se tiró tembién encima de los dos, pero haciendo cosquillas solo al de abajo-
- ¡Alice! -gritó esta vez-
- Tendría que pensarmelo… -murmuré. Todavía no le había perdonado del todo el comentario anterior-
- Por lo que más quieras. Te daré lo que más desees, pero ayúdame por favor. ¡Me duelen las cosquillas! -volvió a carcajearse. Me hacía tan feliz verle así… que me quedé pasmada durante un par de minutos mirando aquel Punes en toda regla. Reaccioné y me dirigí hacia ellos-
- ¡Si no quereis hacerme morir parad! -grité antes de colarme entre Doug y Danny. Me estaba quedando sin respiración, incluso, pero Harry se bajó en seguida, y después Danny también. Y allí estaba yo, encima de Dougie por haberle salvado de un maratón de cosquillas, estaba tan bien… pero tenía que moverme y así hice, ocupando de nuevo mi silloncito- ¿Cuándo cojones vas a salir de aquí? Me estoy poniendo enferma solo de estar todo el día por este contagioso hospital -murmuré-
- Pues cuando me lo digan, no tengo la culpa de que no me dejen salir -dijo mientras se sentaba como un indio en la cama-
- Sí que la tienes. No haber salido corriendo cuando diluviaba -reproché-
- Que Danny no hubiera tenido esos impulsos -dijo el con el mismo tono-
- Ya vale… -murmuró Tom-
- Sí, mamá Tom -dijimos resigandos los dos a la vez, nos miramos y reímos-
Pasamos toda la tarde en la habitación, creo incluso que Harry y Dougie batieron el récord de no fumar en tanto tiempo, aunque el segundo no dejaba de repetirlo y quejarse porque quería hacerlo. Reímos, cantamos y volvimos a reír: la típica tarde con McFly, Perfecta.
Ahora Danny y Dougie ya lo habían arregaldo, así que no tenía nada de que preocuparme, podría ser medianamente feliz sin problema alguno.
A eso de las ocho vino el doctor, a anunciarnos que Dougie podría salir en cuanto quisiera, así que salimos en cuanto estuvimos listos, no queríamos pasar más tiempo en aquel hospital.
- Qué frío… -murmuré al salir-
- ¿Pero tú no llevabas una chaqueta? -me preguntó Harry-
- Era de Danny y se la he devuelto -respondí-
- Anda que… -vino y me abrazó, rodeándome con parte de su chaqueta, y yo me aferré a su cintura para taparme más aún- Creo que deberías pasar la noche en casa de alguno de nosotros. Como tu madre te vea así no nos vuelves a ver el pelo -susurró en mi oído, pero había silencio así que todos pudieron escucharlo-
- ¿Y si os venís a mi casa? -preguntó Danny refieriéndose a Dougie y a mi- Ya que los dos vivís en casa de Matt… -murmuró- Además Geor se ha ido, así no estaré solo -nos sonrió a ambos y yo miré a Dougie-
- ¿Qué hacemos? -le pregunté-
- Lo que quieras, a mi me la suda -dijo mientras se encendía su ya ansiado cigarro-
- Pues por mí… -hice que Danny se impacientara un poco esperando unos segundos- ¡Genial! -exclamé sonriente-
- Perfecto -me devolvió la sonrisa- Ale, cambiate de brazos que mi coche está más lejos -dijo abriendo su chaqueta para que yo me metiera en ella-
- ¡Adiós Haroldooo! -le abracé muy fuerte, enterrando mi cara en su pecho-
- ¿Qué? -preguntó desconcertado-
- Nada -reí y rápidamente fui ha abrazar a Tom para después ir a los brazos de Danny, hacía mucho frío-
No pude moverme del sitio hasta que no vi que Harry se alejaba con su coche, Danny lo comprendió y no avanzó hasta que no dejó de verlo. Fuimos hacia el coche en silencio, Dougie estaba demasiado concentrado disfrutando de sus primeras caladas de hacía días. No metimos en el coche, yo me senté al lado de Danny, en el asiento del copiloto, y Dougie en el asiento de atrás, en medio.
Me relajé al ritmo de Bruce, Streets of Philadelphia más concretamente, pero puse la radio para despertarme, tenía que ducharme antes de quedarme dormida, y Springsteen, a esas horas de la noche y con el sueño que tenía, no era bueno.
- Danny… -murmuré-
- Dime preciosa -dijo sin apartar la vista de la carretera y Dougie soltó un bufido, me giré para mirarle pero este se centraba en la ventanilla-
- ¿Puedo preguntarte algo sin que te enfades?
- Claro que puedes, boba -respondió con tono de obviedad-
- ¿Sabe Geor lo de tus impulsos…? -pregunté temerosa-
- Lo sabe… a medias -respondió con un gesto de dolor-
- ¿Y eso como es?
- Pues… fue un beso fugaz, sin llegar a más.
- Vale… Siento si te ha molestado la pregunta -volví a murmurar-
- No te preocupes -sonrió y acarició mi rodilla con la mano más cercana a esta-
- Estoy aquí, eh -llamó Dougie la atención-
- Nunca lo olvidaría -respondí girándome para besar su mejilla, ya que esta reposaba ahora en mi asiento, a lo que respondió con una sonrisa de oreja a oreja-
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