Una sorpresa, una sorpresa, una sorpresa… Eso era lo que rondaba por mi cabeza ¿Qué sorpresa tenían para mi? Yo creía que después de conocerles ya no necesitaría ser más sorprendida, pero con ellos es imposible ya que cada día es una sorpresa, nunca sabías con que te podían salir, pero esta vez… Esta vez me habían avisado de que era una sorpresa así que me impacientaba aún más y Harry lo sabía, por eso me lo había dicho el muy asqueroso…
No dormí demasiado aquella noche. A parte de comerme la cabeza por la sorpresa, tampoco podía dejar de pensar en…Dougie. Sí, en él y en todo lo que nos había pasado en tan solo un par de semanas. Raro pero increíble a la vez, al igual que él.
Eran las siete de la mañana y yo ya me aburría, así que me levanté y me fui a duchar. A los diez minutos ya estaba duchada y vestida. Me puse unos vaqueros, mi sudadera de Hurley y las Vans que tenía iguales a las de Dougie. No me habían dicho a donde me llevarían, así que prefería ir cómoda.
Bajé a desayunar y me preparé un tazón de leche con cereales. Fui hacia el salón y me senté en el sofá para acabármelo allí mientras escuchaba Wonderland, el último CD que había escuchado allí. Desayuné mientras cantaba, me encantaba hacerlo aunque cantaba más de lo que comía. Sonó el timbre y corrí a abrir la puerta.
- ¡Harry! -exclamé y me tiré a su cuello.
- ¡Peque! -me abrazó por la cintura para levantarme- ¿Lista para la sorpresa? -me preguntó antes de soltar una risilla.
- ¿Qué estás planeando, Harold? -le miré con los ojos entrecerrados.
- Nada, y no me llames así -se giró para dirigirse al coche, donde veía a Dougie en el asiento de detrás jugando con algo que tenía en las manos que no supe distinguir.
Miré a Harry de reojo viendo que tenía dibujada una sonrisa en su cara, que, acompañada de su escultural cuerpo y de las Ray-Ban estilo aviador que tan sexy le hacían, estaba perfecto, como siempre. Al llegar al coche, antes de ir al asiento del copiloto, abrí la puerta trasera, donde se encontraba Dougie. Deposité un suave beso en su mejilla y cerré para entrar por la otra puerta. Cuando entré me giré para mirar a Dougie muy sonriente.
- Me das miedo Alice… -murmuró.
- Por eso mismo me dirás donde cojones me llevais ¿Verdad que sí, Dougie? -dije con tono malvado.
- Erm… -musitó y después gritó de pánico fingido, haciendo que yo me echara a reír.
- Venga, va, dímelooo -me quejé como una niña pequeña.
- Nadie dice nada -sentenció Harry.
- Jo… -volví a quejarme, me crucé de brazos e hice pucheros.
- Sabes que te lo diría, pero mi amor por Harry y el miedo a perderle es superior al tuyo -se excusó Dougie.
- Perfecto, me acabas de hacer sentir una mierda -murmuré.
- ¡Joder! ¿Por qué sois tan complicados? -preguntó frustrado- Lo siento, lo siento, lo siento, lo sientooo -se disculpó enseguida.
- Oye, que yo no soy nada complicado, eh -dijo Harry.
- No. Tú te basas en un simple saco de proteínas, las cuales han formado unos musculos que quitan el hipo -respondí infdiferente.
- ¿Eso cómo debo tomármelo? -me preguntó sin apartar la vista de la carretera. Me encogí de hombros sin dejar de mirar através del cristal.
- No te enfades… -murmuró Dougie y al segundo noté sus labios junto a mi mejilla derecha e inevitablemente una enorma sonrisa se formó en mi cara- ¡Lo conseguí! -exclamó feliz.
Después de esta pequeña discusión seguimos el camino en relativo silencio. Yo iba cantando las canciones del CD que Harry llevaba puesto. Help, She loves you, I wanna hold your hand, All you need is love, Hey Jude, Imagine… Estaba tan inmersa en la música que no me di cuenta de lo que ocurría a mi alrededor hasta que el coche se paró y con él la música. Al principio miré a Harry molesta por haberme cortado el rollo, pero después miré más allá de él. ¿Dónde estábamos?
- ¿Qué es esto? -pregunté confusa.
- Ahora lo verás, no seas impaciente… -dijo con tono cansino y yo volví a cruzarme de brazos en señal de enfado. Dougie se acercó a mi y pasó su brazo izquierdo por mis hombros.
- Vamos a grabar una especia de… película -susurró en mi oído tan bajo que Harry no pudo escucharlo de ninguna manera. En cuanto escuché aquello le miré ojiplática y al ver mi reacción profirió una risilla- Ya te he contado demasiado, sorpréndete igual cuando él te lo cuente -me guiñó un ojo y yo asentí. Si no lo hacía exactamente, al menos lo intentaría.
- ¡Danny! -grité al verle de espaldas a mi, estaba jugando con un balón de fútbol junto a Tom. Me deshice del brazo de Dougie y corrí hacia él, que ya se había girado y me esperaba con los brazos abiertos. Me tiré a su cuello, literalmente, en cuanto me vi capaz de alcanzarlo en un salto. Del impulso que yo llevaba caímos al suelo y nuestras risas se entremezclaron en el aire por nuestra estúpida caída- ¿Sabes que te he echado de menos? -le pregunté separándome un poco de él.
- Pero si ayer nos vimos -me recordó.
- ¿Y no puedo echarte de menos? -le pregunté de nuevo.
- Supongo… -puso los ojos en blanco y yo golpeé su hombro levemente ante su reacción, y se puso a reír de nuevo.
- Ahora por tonto no te echo de menos y me voy con Tom, que él si me quiere -dije y le hice una pedorreta, escupiéndole sin querer en la cara. Me eché a reír, me levanté liberándome de su presa y fui hacia Tom, que hablaba con Harry, pero a mi me importaba poco. Aprovechando que estaba girado me tiré en su espalda y enrollé mis piernas a su cintura- ¡Búh! -susurré en su oreja.
- ¡Alice! -exclamó sonriente, dejando ver aquel precioso agujero en su mejilla izquierda y yo sonreí como si la vida me fuera en ello- ¿Qué tal estás después de… todo? -preguntó. Al principio no entendí con que se refería a “todo” pero luego comprendí que se refería a lo ocurrido con… Dougie.
- Erm… ahora supongo que bien -le sonreí de nuevo.
- Me alegro entonces -besó mi mejilla y volvió a mirarme sonriente, sin dejar de mostrarme aquel perfecto hoyuelo, entonces amplié mi sonrisa, si eso era posible.
- ¿Te acuerdas, Harry? -pregunté esta vez mirándole a él.
- ¿Acordarme de qué, pequeña? -me preguntó confuso.
- Perfecto -eso fue lo único que le dije, pero sus ojos se iluminaron de una forma especial al oírlo.
- Claro que me acuerdo ¿Cómo olvidarme? -preguntó y sonrió. Solo esa sonrisa podía hacer que me separara de Tom para acudir rauda y veloz a sus brazos. Le rodeé la cintura con mis brazos y enterré la cabeza en el hueco de su hombro, inspirando su aroma.
- ¿Vas a contarme ya que hacemos aquí, idiota? -le pregunté recalcando la palabra idiota aún sin verle, su hombro se convertiría en mi mejor aliado en los peores momentos, lo intuía.
- Creo que te prefería cuando todo para ti era perfecto y no podías insultarnos… -susurró en mi pelo.
- ¿Con que ahora no me quieres no? -me separé rápidamente de él- Muy bonito Judd, de puta madre -dije con fingido enfado y me volví para ir a… ¿Quizá con Doug?
- Hey -agarró mi brazo y tiró de él a modo que diera una vuelta para enfrentarme con su cuerpo, ya que no podía mirarle a los ojos teniendo lo que tenía delante- Yo nunca dejaré de quererte ¿me has entendido? -asentí ligeramente- ¿Quieres mirarme cuando te hablo? -preguntó frustrado, pero yo negué- ¡Alice! -gritó y yo me eché a reír- ¿Qué es lo que te hace tanta gracia? -preguntó molesto así que alcé la cabeza para mirarle.
- Que me quieres -dije sin borrar la sonrisa de mi cara, que sin saber el porque, ese día se había convertido en una gran amiga.
- Claro que te quiero, tonta -dijo con un tono que demostraba que su enfado se había esfumado, sonrió y a continuación besó mi frente. Ante aquello cerré los ojos y no los abrí hasta que volvió a hablar- Y lo que hacemos aquí es que… nosotros vamos a grabar algo así como… un película -me explicó, algo que yo ya sabía, pero volví a poner exactamente la misma cara que cuando Dougie me lo dijo, y le escuché reírse a carcajada limpia al verme, risa que yo seguí con la mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario