martes, 31 de enero de 2012

45 ~ Surprise?

Perfecto. Dougie Lee Poynter me estaba pidiendo que le diera el último beso. ¡EL ÚLTIMO! Debía decir que sí, no podía seguir dajando que me besara como si fuéramos algo que no estaba preparada para ser. Tenía que ser el último, pero era tan complicado aceptar que por mi culpa nunca llegó a ocurrir nada… Debía de haber otra forma de hacer las cosas y no la encontraba. Tenía que decir o hacer algo, Dougie podría interpretarlo mal si me quedaba callada.

Cerré los ojos y suspiré. Quizá eso fue lo que nos activó a ambos. Abrí los ojos de nuevo para encontrarme con los suyos. Acarició mi mejilla izquierda, haciendo que quemara. Se acercó lentamente a mi y su mano pasó de estar en mi mejilla a estar en mi nuca, para un posible nuevo acercamiento.

Estaba nerviosa, estaba muy nerviosa y mis manos lo hacían más evidente. Dougie agarró una de mis manos con la que le quedaba libre, intentando que aquel temblor parara y al notar aquello sonrió, haciendo que me derritiera.

Paró un instante de mirarme para dirijir su mirada a mis labios para a continuación morder su labio inferior y volver a mirarme. Siguió acercándose lentamente. No sabía a qué estaba esperando, hacía que me impacientara y que me volviera loca.

Por fin sus labios llegaron a rozar los míos. Volé. Literalmente volé. Me estaba besando de nuevo, pero por desgracia aquella sería la última. El último beso… Ahora me arrepentía de haber hecho lo que había hecho. De haberle dicho que no. Me estaba dando cuenta de que era idiota. Imbécil hasta la médula.

No sabría explicar lo que sentía con él. Expresar con palabras lo que en mi interior sucedía cuando me besaba era humanamente imposible. Todo lo que hacía junto a él era… indescriptible. Sí, no sabría como describir aquello.

Comenzó a mover lentamente sus labios junto a los míos, movimiento que le fue correspondido, obviamente. Seguía siendo un beso dulce. Un lento y dulce beso. Un beso de despedida. No de despedida literal, ya que nos veríamos, esperaba, cada día en casa de Matt, pero no dejaba de serlo. Ya no volvería a ocurrir y ambos lo sabíamos.

Debía disfutar aquel beso, hacer que el sintiera que también era especial para mí por si no lo supiera ya. Dejé que mi cuerpo hiciera lo que mi mente no quería. Me apreté mucho más a él, haciendo que se medio tumbara en la cama, a modo que yo estuviera encima suya, sin despegar nuestros labios.

No sabía lo que hacía, era extraño. Mi cuerpo actuaba a su antojo sin ninguna orden dada por mi inútil cerebro. Dougie se dio cuenta e intentó separarme. Lentamente agarró mis muñecas y dejó que mis manos reposaran en la cama. Con la misma lentitud me cogió por la cintura e hizo que diéramos media velta sobre la cama, para poder alejarse de mi rostro unos milímetros. Luego se alejó un poco más, apoyándose con las manos en la cama.

- Alice, ¿Qué te ha pasado? -me preguntó-
- No lo sé, lo siento… Es que… -suspiré y comencé a cantar- I feel like something special here, I feel like something special, with you…
- Voy a matarte -dijo mirándome y negando mientras sonreía-
- ¿Por qué? -pregunté con expresión asustada-
- ¿Por qué me haces esto? Te pido el último beso y me das ESTO y para colmo lo acabas con TU canción. Eso no se le hace a una persona, por así decirlo, tan sensible como yo, mujer -me explicó y yo le respondí con un nuevo abrazo, haciendo que sus brazos fallaran y cayera encima mía de nuevo, algo que provocó que una perfecta risa inundara la habitación que ocupábamos-
- Ahora sabes como me he sentido yo tantísimas veces -le dije y besé su mejilla-
- Siento haberte hecho sufrir, ahora lo comprendo y te prometo que no lo volveré a hacer -levantó su mano derecha, en señal de que no mentía y yo reí- ¿Bajamos? -me preguntó con una sonrisa instalada en su cara, esperaba que fuera permanente-
- Claro -le devolví una sonrisa ni la mitad de preciosa-
- Ves tú primero, en un minuto estoy allí -dijo y se levantó para recoger el bajo y esas cosas-
- Vale -me incorporé para volver a besar su mejilla y me dirigí hacia la puerta dando pequeños saltitos pese a mi felicidad-

Sí, ya era feliz. Volvía a ser feliz. Había escuchado su risa dos veces en menos de cinco minutos, algo que significaba que ya estaba bien, así que yo debía estarlo también. Bajé con los mismo saltitos con los que caminaba. Parecía Heidi, pero no me importaba hacer el ridículo, había perdido aquel sentido al conocer a Danny. Al llegar abajo busqué a Harry con la mirada y lo encontré. Al verme se levantó de golpe sin importarle que Izzy estuviera apoyada en su hombro, aunque por suerte reaccionó rápido y evitó un golpe procedente de aquel hombre.

- Cuéntamelo TODO -me dijo serio, pero yo estaba feliz y volví a cantar…-
- Todo, todo, todo, todo, yo quiero contigo todo. Poco muy poco a poco, poco, que venga la magia y estemos solos, solos, solos, yo quiero contigo sólo. Solos rozándonos todo, sudando, cachondos, volviéndonos locos, teniendo cachorros, clavarnos los ojos, bebernos a morro… -sinceramente ni yo entendía a que venía aquello, pero a Harry pareció gustarle, por suerte no entendía nada de lo que acababa de decir-
- ¡Estás cantando! -exclamó emocionado-
- ¡Sí! -respondí de igual forma-
- ¡Eso es que lo habéis arreglado! ¡Sí, sí, sí! -volvió a decir y se acercó a mi rápidamente para abrazarme por la cintura, levantarme y comenzar a dar vueltas. Me aferré a su cuello y comencé a reírme. Era extraño ver a Harry así, pero me encantaba hacerlo-
- ¡Yo también quiero! -se quejó Dougie cual niño de cinco años, se cruzó de brazos e hizo pucheros-
- ¡Ven aquí, enano! -exclamó Harry dejándome en el suelo y extendiendo un brazo para que se acercara-
- ¡Wiiiiiiiiii! -gritó mientras venía y al abrazarnos comenzamos a dar saltitos los tres como tontos que éramos y sin dejar de reírnos-
- Alice, tengo que presentarte a alguien -dijo Harry cuando dejamos de hacer el indio- Esta es mi harmana, Kath…
- …erine -acabé yo- Encantada, yo soy Alice -me acerqué a ella ofreciéndole mi mano, y ella la estrechó sonriéndome, haciendo evidente que eran clavados-
- Encantada. Ya tenía ganas de conocerte, Harry me ha hablado maravillas de ti -dijo sin borrar la sonrisa de su cara. Me giré para mirar a Harry, que se encogió de hombros-
- Por cierto, peque… Como vuelvas a acabar mis frases…
- …te mato -puse voz grave intentando que se asimilara a la suya, pero ni por asomo. Todos se rieron, y al ver su expresión me eché a reír yo también y Dougie me miró espantado- ¿Qué pasa?
- No vuelvas a acercarte a Danny -me dijo con los ojos extremadamente abiertos-
- ¿Por qué? -le pregunté asustada-
- Tu… tu… tu risa, ha cambiado. Da miedo… -reí de nuevo, esta vez le vi sonreír, así que la otra risa debió ser un lapsus-
- Por mucho que tu risa cambie sabes que no te librarás… -amenazó Harry que se acercaba a pasa lento hacia mi, mirándome muy serio-
- ¡No! -grité muy agudo- No lo volveré a hacer, te lo prometo -no funcionaba, seguía acercándose muy lentamente- ¡Harry! ¡Que yo te quiero! -exclamé como último recurso. Intentó quedarse serio, pero se le escapó una sonrisa y acto seguido echó a correr detrás de mí. Yo corrí más que él, saliendo del salón y cerrando a medias la puerta, para que tuviera un primer obstáculo. Corrí hasta llegar a la… cocina, cerrando también la puerta, pero hice mal. Ahora Harry también había entrado y solo nos separaba la pequeña mesa que había en el centro. Me moví varias veces hacia un lado para poder salir por el otro pero se conocía demasiado bien el truco- ¡Nooooo! ¡¡¡Dougie!!! -grité lo más fuerte que pude su nombre, le necesitaba-
- Él no te ayudará -murmuró con voz malvada-
- Joder… -ya no sabía que más hacer y me intimidaba- ¡Harry! -hice una pataleta, cosa que le hizo reír, gesto que aproveché para volver a salir corriendo. Volví al salón donde seguían Izzy, Katherine y Dougie. Volé hasta el último, escondiéndome detrás de él-
- Alice, cariño, que eres pequeña pero no tanto -bromeó. Le miré por encima del hombro de Dougie e hice una pedorreta. Harry se movió muy rápido, casi ni lo ví, hasta que noté sus brazos alrededor de mi, aplastándome contra la espalda de Dougie. Después en un movimiento igual de rápido, me separó de Dougie e hizo que cayéramos al suelo para matarme a cosquillas. Cuando me dejó los dedos marcados en las costillas y me retorcí debajo suya sin dejar de suplicarle que me soltara, paró por un instante- ¿Volverás a…
- …acabar tus frases? No, lo prometo -dije intentando incorporarme, pero había vuelto a acabarla así que volvió a hacerme cosquillas- Ya, ya, para, te JURO que no lo vuelvo a hacer -paró al fin y suspiré-
- Más te vale -me guiñó un ojo y besó mi mejilla para después levantarse y ofrecerme ayuda-
- No, en el suelo se está muy cómoda -dije a duras penas por mi agitada respiración-
- ¿Te quedas a cenar después de esta dura batalla? -bromeó Izzy-
- Erm… -me incorporé, quedándome sentada- No, tengo que irme, Jeff me espera.
- Otro día será entonces.
- Eso seguro -le sonreí y me levanté-
- Quédate aquí… -me pidió Dougie-
- Ven tú -le repliqué-
- No quepo en el coche de Jeff… -me miró con odio y yo me encogí de hombros-
- Se siente. Mañana nos vemos -besé su mejilla y depués fui hacia Harry-
- Mañana te venimos a recoger pronto que tenemos una sorpresa -me dijo-
- ¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa? -pregunté-
- Si es sorpresa no te lo puedo decir, tonta -dijo y yo le saqué la lengua. Me acerqué para abrazarle y después despedirme de Katherine e Izzy-

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