martes, 31 de enero de 2012

42 ~ Problems.

- Alice, tienes ins… -me giré enseguida que oí aquella voz, y agradecí que no hubiera sido mi madre la que entrara, ya que habría muerto por estar durmiendo abrazada de Dougie- Jo-der. Menos mal que insistí en venir yo que sino tu madre te degolla -murmuró Jeff ojiplático-
- Lo siento… es que la alarma no ha sonado… -murmuré-
- ¿Te refieres a Danny cantando? ¿Esa es tu jodido tono de alarma? -preguntó Dougie, posiblemente le hubiera despertado-
- Sí… -volví a murmurar-
- ¿Estás enferma? -preguntó Jeff-
- Emmm… ¿no? -dije confusa-
- Se refiere a que si le dice a tu madre que estas enferma para quedarte aquí… -murmuró Dougie con tono molesto-
- Ah, en ese caso, sí, estoy enfermísima. Gripe, creo -dije lo más rápido que fui capaz y Jeff se echó a reír-
- Vale, no te preocupes, pero no hagais cosas indecentes, eh, que os vigilo…
- ¡Jeff! -grité y cerró la puerta enseguida, riendo-
- ¿Puedo volverme a dormir o vas a impedir que lo haga? -me preguntó Dougie de nuevo. Alcé la cabeza y le miré, seguía molesto conmigo…-
- No, duerme todo lo que quieras, yo ya me hes despertado, no como a mi me gusta, pero bueno, supongo que ahora eso no importa… -murmuré-
-bufó y comenzó a cantar- Anne Boleyn she kept a tin, which all her hopes and dreams were in, she plans to run away with him, forever… -se durmió al llegar a ese trozo, estaba monísimo, como siempre-

Ya estaba confirmado, se había molestado, incluso enfadado, no hacía falta que me lo dijera personalmente. Era obvio…

No podía seguir allí, por muy dormido que él estuviera yo seguía pensando en las contestaciones que me había hecho y en que no había visto una sonrisa suya desde la noche anterior y eso no me gustaba…

Bajé esperando que mi madre y Matt ya se hubieran ido como siempre solían hacer y por suerte no estaban, así que fui al salón y me senté en el sofá, rodeándome las piernas con los brazos y hundiendo la cabeza en ellas.

Dejé que la mente se me quedara en blanco. No quería pensar en nada, y menos en lo que sabía que haría si comenzaba a pensar y a comerme la cabeza, no saldría bien parada.

- A ver si va a ser verdad que estás enferma… -murmuró Jeff. Noté como los cojines del sofá se hundian a causa de haberse sentado y comenzó a acariciar mi espalda suavemente. Yo, simplemente, me encongí de hombros- No quieres contarlo ¿verdad? -negué- ¿Quieres que llame a Harry? -en escuchar aquel nombre alcé la cabeza instintivamente y le miré a los ojos. Unos ojos verdes que me encantaban, ojalá fueran míos y no suyos. Me perdí por un instante en ellos, pero al recordar la pregunta que me había formulado asentí rápidamente- Sea lo que sea no te preocupes ¿vale? -asentí sin ganas y suspiré. Él acarició mi mejilla y besó mi frente para acto seguido, levantarse e irse. Esperaba que fuera a llamar a Harry-

No me moví de aquella posición, estaba cómoda e intentaba alejarme del mundo. Solo volví a alzar la cabeza cuando noté que nuevamente se sentaba alguien en el sofá, econtrándome, para mi sorpresa, con Dougie.

Los minutos que Harry tardó en llegar se me pasaron eternos, pero lo calculé, no pasó una eternidad sino trece minutos. Trece minutos exactos que fui contando yo misma, de sesenta segundos en sesenta segundos. Interminables…

Al fin sonó el timbre que anunciaba la llegada que tanto esperaba, alcé la vista pero no me moví más, no hasta que le vi aparecer por la puerta y fue cuando me levanté, al igual que Dougie.

- Harry, te ne… -dijimos ambos a la vez y nos miramos enseguida, así que yo le hice un gesto con la mano, cediéndole el turno. Me miró inseguro pero yo agaché la cabeza, dispuesta a quedarme callada-
- …cesito -terminó Dougie-
- Vuelvo en nada ¿vale? -dijo Harry cuando se acercaba a mi y besaba mi frente, pero yo negué-
- Quedaros aquí, yo me voy a mi habitación… -murmuré y me encaminé hacia las escaleras, pero Harry no me dejó ir tan fácilmente, agarró mi brazo haciendo que diera media vuelta para mirarle. “Espérame” me guiñó el ojo y me dejó ir-

Le haría caso, claro que se lo haría. Le esperaría todo el tiempo que hiciera falta y más…

Subí a desgana a mi habitación y al entrar en ella rompí a llorar, necesitaba descargarme y como Dougie me había “quitado” a Harry, tendría que llorar yo sola. Me puse a un lado de la cama, y resbalé por la pared hasta quedarme sentada en el suelo, poniéndome en la misma posición en la que estaba en el sofá. De ese modo si alguien abría la puerta dificultosamente me vería, a causa de mi pequeña estatura y que mi cama era demasiado grande.

- Alice ¿puedo pasar? -ese era Danny ¿Qué hacía el allí?-
- No -le respondí, no quería ver a nadie, a nadie-
- Entraré de igual manera.
- ¿Para qué preguntas entonces? -pregunté enfadada-
- Para saber si estabas visible -respondió desde fuera y acto seguido abrió-
- Como si eso te importara… -murmuré tan bajo que a penas pudo escucharlo-
- ¿Alice? ¿Se puede saber dónde estás? -preguntó confuso, pero yo me quedé callada sin responder- ¿Vas a expilcarme que ha pasado? -se puso de cuclillas en frente mía y acarició mi mejilla- Harry me ha llamado bastante nervioso, no sé que le habrá dicho Doug… -murmuró-
- ¿Harry estaba nervioso? ¿Por qué? -pregunté alarmada- Y supongo que Doug le habrá contado… la verdad…
- Oh that’s the truth… -entonó y yo sonreí- Así me gusta -me devolvió una sonrisa, obviamente la mía no era ni la mitad de la suya- ¿Crees que puedes contármelo? -negué y él suspiró- ¿Taaan malo es? -preguntó de nuevo y yo me encogí de hombros. Enseguida noté como sus brazos me rodeaban y yo hice lo mismo, apretándole fuertemente. Solo sabía actuar bien cuando necesitaba un abrazo… Volví a escuchar como la puerta se abría y alcé la cabeza del hombro de Danny-
- Ahora vuelvo, peque. Necesito un cigarro -asentí y apoyé mi cabeza contra la pared-
- Otros diez minutos sola… -murmuré cuando desapareció por la puerta-
- ¿No me consideras nada? -preguntó triste-
- Tú lo eres todo para mí, tonto -logré que sonriera de nuevo- Si quieres saber lo que ha pasado te recomendaría que buscaras la versión de Dougie, de mi boca no saldrá nada delante tuya -bromeé-
- Bah… tengo asumido que Harry es más importante que yo para ti.
- Eres tonto -canté en español-
- ¿¡Qué!?
-reí- Nada, nada… -le sonreí-
- Eres mala… -murmuró mientras se levantaba y yo me eoncogí de hombros sonriente-

Me dejó nuevamente sola, algo que no me importó demasiado. Podría acostumbrarme a la soledad si me lo propusiera.

- Ya estoy aquí -anunció Harry al entrar- ¿Alice? -preguntó al no verme-
- Por fin sirve de algo ser pequeña… -murmuré y salí de mi “escondite”. Me encontré con Harry justo delante de la puerta, inspeccionando la habitación, pero en cuanto me vió, me regalo una perfecta sonrisa- ¿Puedo preguntarte algo?
- Lo que quieras y cuando quieras -me guiñó el ojo y sonreí al recordar que yo le había dicho lo mismo días atrás-
- ¿Por qué necesitabas un cigarro? Mejor dicho… ¿Por qué estabas nervioso?
- Yo no estaba nervioso -dijo serio-
- Danny me ha dicho que le has llamdo en ese estado, además, según tú dices, el tabaco te ayuda a relajarte -expliqué y suspiró-
- Me poneis de los nervios -dijo cerrando la puerta y acercándose a mi posición-
- ¿Quiénes? -pregunté confusa-
- Tú y Dougie, peque, tú y Dougie -respondió sentándose a mi lado-
- ¿Por qué? -pregunté de nuevo-
- Porque sois gilipollas -se me abrieron los ojos repentinamente- No me mires así, lo sois. Os comportais como unos putos niños pequeños y no comprendo esta decisión tuya. Si los dos os quereis tanto como decís y aparentais, ¿Por qué no estar juntos? Es normal que Dougie esté así, ni yo mismo lo comprendo…
- Nadie lo entiende… Además, ¿Tan normal es que no me hable? Porque yo no lo veo tanto… -murmuré-
- Vale, quizá se pase con lo de no hablarte, pero es Dougie, ambos le conocemos de sobra. Y si no conocías esa parte suya es porque no has estado junto a él, las veinticuatro horas del días, durante siete años seguidos de tu vida. Créeme que intento entenderte, pequeña, pero no puedo, es muy difícil, complicado, para mí -explicó-
- No dudes que me habría encantado haber estado junto a él las veinticuatro horas del día durante siete años seguidos de mi vida, no lo dudes… Y lo mismo de complicado que es para ti intentar entenderme, es para mí intentar imaginarme con uno de mis ídolos -expuse yo-
-suspiró- No lo dudo… por eso mismo ¿Qué de malo hay en intentarlo? No perderías nada por hacerlo…
- Pero… ¿Y si lo pierdo? -le corté-
- No lo perderás, porque ahí estaré yo para pegarle dos hostias al niñato que hay en la otra habitación y hacerle reaccionar. Aunque créeme que eso no haría falta, nada puede salir mal entre vosotros dos -después de esas palabras me quedé callada, no sabía que añadir, era inútil hacerlo teniendo a Harry al lado, intentería por todos los medios arreglarlo, y lo sabía- ¿Harás algo al respecto? -preguntó ya impaciente-
- Me lo pensaré… -murmuré-
- Aquí nada se piensa. Mira a Danny que bien le va sin hacerlo -se levantó y tiró de mis brazos para que le acompañara-
- Harry, ahora no… -dije mientras me arrastraba a la habitación contigua-
- Ahora sí -sentenció y abrió la puerta de la habitación de Dougie-

Al entrar me encontré a este junto a Danny mirando hacia la ventana. Danny pasaba el brazo por los hombros de Dougie y le susurraba algo que no llegué a escuchar. Pero aquello no fue lo que me dejó paralizada, sino que me encontré esa habitación como nunca antes había hecho. Estaba ordenada, no había nada en el suelo, todo recogido. Pero no recogido como yo esperaba, estaba todo metido en maletas, grandes maletas que se amontonaban al lado de la cama, donde yacía Jerry en su jaula. Las lágrimas volvieron a mis ojos sin ser invitadas, pero sabiendo que necesitaba que salieran…

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