lunes, 30 de enero de 2012

26 ~ Do ya love me?

Dougie's POV.



Alice se fue directamente hacia la puerta, estaba… ¿enfadada? Decidí seguirla, no podía estar así por la puta canción. El que ahora estaba cabreado era yo. La quería, pero a veces era muy exagerada, demasiado. Salí detrás de ella y le agarré del brazo antes de que cruzara la calle.

- ¿Eres imbécil? -le dije, estaba enfadado.
-
Yo también te quiero, Dougie. Y sí, tú no eres ni la mitad que yo -volvíó a intentar que le soltará pero no pensaba hacerlo.
- ¿Por qué coño te has puesto así?
- ¿Reprochas mi actitud cuando tú…? Bah.
- ¿Yo qué? -pregunté ya muy enfadado, se me estaba yendo de las manos-
- ¡Lloras por esa puta!
-chilló y pudo soltarse de mi mano ya que me quedé paralizado al oír eso.

No podía haber dicho lo que acababa de oír. Imaginaciones mías, seguro. Vale no, no conseguiría convencerme tan fácilmente. Volví a entrar y me dirigí hacia el baño, esta vez no iba a secarme las lágrimas, sino a llorar aún más. Ahora ya no estaba Alice para consolarme… Me sentía un niño llorando en el suelo de un sucio baño, apoyado en la puerta, frente al váter. Alguien tocó a la puerta.

- Doug, abre -era Harry-
- Déjame ¿vale? -no quería que me viera así-
- No pienso moverme de aquí hasta que no abras -sentenció-
- ¡Vete a la mierda! -exclamé. ¿Por qué no me dejaba en paz?
- ¡Dougie, joder! -chilló. Otro que estaba enfadado. Viva…
-me levanté a desgana y le abrí con las mismas- ¿Qué?
- ¿Cómo que qué? ¿Qué coño te pasa? -me miró realmente cabreado. Harry no solía estar así.
- Nada -contesté secante-
- ¡Una polla! Como no me digas qué ha pasado con Alice te juro que te corto el cuello y me dará igual que después lo haga ella conmigo.
- Con ella no ha pasado nada ¿vale?
- Entonces dime qué cojones te pasa.
- Frankie… -susurré. Ya se lo había dicho ¿contento?
- ¿Cómo que…? Espera ¿por qué? -la misma pregunta que Alice. Todo me recordaba a ella…
- Ahora eso da igual, la que importa es Alice. Se ha ido y dudo que a mí me haga caso. Ves a buscarla, por favor, creo que me odia, no sé dónde ha ido…
- No te preocupes, la encontraré -me dijo- anda, ven aquí enano -me abrazó y yo le devolví el abrazo. A veces no me importaría estar casado con él, era uno de mis mayores apoyos y se lo agradecía.
- Gracias, muchísimas gracias. Sabes lo importante que es ella para mí…
- Claro que lo sé, por eso me voy ya, no sé cuando la encontraré, pero te la traeré, lo juro -me sonrió y se fue en su búsqueda-

Vale, definitivamente si Harry fuera tía me casaría con él, y no con un cura como Tom. Pero ahora eso no importaba, Alice era lo único que rondaba por mi cabeza y no conseguía que saliera de allí. Comenzaba a frustrarme. Esa chica acabaría por volverme loco. ¿Sentiría ella lo mismo por mí? Sabía que nos “amaba” como ella decía, pero… ¿Por cómo actuábamos en la banda o realmente tenía un corazón tan grande cómo para amarnos literalmente a todos? ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado? Odiaba esta sensación, así que salí para volver con los demás. Necesitaba una copa de algo que me emborrachara.

- Eh, tío, estas raro ¿qué te pasa? -preguntó Danny al verme-
- ¿A mí? Nada -me salía mejor disimular cuando ella no estaba delante mía-
- Vale… lo que tú digas…
- ¡No me mires así, que me intimidas! -reí-
- Ese es el Doug que yo esperaba -vino y me abrazó, aprovechando para sobarme el culo-
- ¡Eh! No te pases, chaval…
- Oh, vamos, si de verdad te gusta -dijo ahora sobándome todo el cuerpo-
- ¡Para ya!
- Bah, paso de ti…

Estuvimos bastante rato bromeando, aunque yo estaba ausente. Me enteraba de lo que decían, pero no dejaba de mirar la puerta esperando que Harry y… ella, llegaran. Y así ocurrió, en cuanto les vi salí corriendo hacia Alice y la abracé.

- Lo siento, lo siento, lo siento -me apresuré a decir-
- No… soy yo la que tiene que pedirte perdón, tú no has hecho nada malo, he reaccionado muy mal al oír mi voz, me he pasado y después aún más, espero que puedas perdonarme…
- Te perdono solo si tu me perdonas a mí -la aparté de mis brazos para verle la cara y le sonreí-
- ¡Perdonado! -me devolvió la sonrisa y volvió a abrazarme. Yo la apreté todo lo que pude a mi cuerpo.

Te quiero” dije para mí mismo. La quería y ella no se podía hacer ni una idea. No me atrevía a decírselo. No sería demasiado normal que hacía un rato llorara por Frankie en su hombro y ahora le dijera que la quería. Quizá podría aguantar para decírselo. Quizá nunca encontrara las palabras adecuadas para expresar lo que verdaderamente sentía por ella.
Pasamos varias horas todos juntos bebiendo y riendo. Sí, ella también bebió, demasiado diría yo, así que le dije a Tom que sería hora de irnos ya que Alice comenzaba a delirar. En el coche, de camino a casa de Tom, apoyó su cabeza en mi hombro y se durmió un rato. Mientras ella dormía yo estuve haciendo círculos con mi dedo en la palma de su mano, a veces la cerraba rápidamente, quizá le hiciera cosquillas. Era divertido.
Al llegar a casa de Tom la desperté con cuidado.

- Alice. Alice, ya hemos llegado -le susurré y la moví ligeramente para que despertara-
- Déjame dormir, mamá -murmuró en español, creo.
- No entiendo lo que has dicho, pero despierta, anda…
- ¿Doug? -preguntó confundida-
- Estoy aquí, pricesa.
-levantó la cabeza y sonrió, aún medio dormida-
- ¿Vamos? -le pregunté y ella asintió. Al salir estaba tan dormida que a penas se aguantaba en pié, así que la cogí como a un bebé, la conduje hacia la habitación donde volveríamos a dormir juntos si a ella no le importaba y la dejé sobre la cama- ¿Quieres que me quede o me voy a otra habitación?
- No me dejes sola… -murmuró mientras me agarraba el brazo para atraerme hacia ella. Se incorporó- ¿sabes que te quiero? -me preguntó-
- Alice, has bebido demasiado, duérmete un poco, anda.
- Por mucho que haya bebido sé perfectamente lo que siento, y te quiero ¿vale? Te quiero desde que tenía a penas diez años y voy a quererte siempre, pase lo que pase. Nada cambiará lo que siento por ti. Ni que yo esté borracha, ni que tengas novia o dejes de tenerla -se acercó lentamente a mí y agarró mi cara con sus manos. Lo iba ha hacer…
- Alice, no me hagas esto… -murmuré-
- ¿Hacer qué? -preguntó con un tono divertido y muy sexy a la vez sin dejar de acercárseme-
- Por favor. No me cont. -”trolaré”. Eso era lo que quería decir, pero sus labios ya estaban junto a los míos.

Demasiado tarde cómo para reaccionar. Intenté avisarla pero no pude, no me dejó. Mordió mi labio inferior, entonces, me perdí, eso era superior a mí. Enloquecí. La aplasté contra la pared sin dejar de besarla. Comenzó a subirme la camiseta con tal de deshacerse de ella y yo a subir su corto vestido que tan bien le quedaba *¿¡Cómo cojones se quitaba eso!?*. Al ver mi frustración profirió una leve risa y me ayudó desabrochando una cremallera dejando que el vestido cayera al suelo y enredó sus piernas en mi cintura. El segundo que tardo en quitarme la camiseta se me pasó eterno. Ansiaba tanto esos labios… La tiré en la cama y…

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