Dougie's POV.
Que sensación tan extraña… ¿Dormido pero despierto a la vez? No. ¿Dormido solo? Tampoco. ¿Despierto y ciego? Definitivamente no. ¿Qué me pasaba entonces? Podía sentir que estaba tumbado, un sitio acolchado pero bastante incómodo. También sentía como alguien abrazaba mi brazo derecho y me agarraba esta mano ¿Quién? Eso ya no lo podía comprobar. ¿Y si probaba a moverme? Quizá resultara útil… Así que lo intenté, y tras mucho esfuerzo (nunca pensé que mover un poco la mano costara tanto) pude hacerlo. No me dí cuenta porque lo hubiese notado, no. Sino porque la persona que me abrazaba pegó un bote, posiblemente del susto que se había llevado.
- ¿Qué pasa, Alice? -escuché que preguntaba Danny preocupado, seguramente por la expressión de esta. Mierda, había asustado a Alice, con lo bien que se estaba cuando te rodeaba…-
- Doug. Dougie. Joder, se ha movido -dijo, su cara debía ser de… ¿espanto? Por su voz posiblemente sí. Siempre la cagaba ¿por qué tenía que ser ella? Tendría que haber sido otra persona, cualquiera menos ella.
- Alice, sabes que me gustaría creerte preciosa, pero… sigue igual que ayer, y que antes de ayer… -¿Cómo que no la creía? ¡Alice nunca miente! ¿Cómo que preciosa? Cuando lograra moverme le reventaría ¿Cómo que como ayer y antes de ayer? ¿se suponía que llevaba así tanto tiempo? Mierda, mierda, mierda.
- Es verdad joder, me ha apretado la mano. Puede que mi subconsciente quiera engañarme, pero ahora no, ahora no lo ha hecho… -murmuró Alice- Vamos Doug. Por favor… Danny no me cree -susurró en mi oído, algo que me habría hecho estremecer si no fuera porque no podía moverme-
Tenía que responder, tenía que hacer algo. Alice no mentía, y el cazurro de Danny no la creía. Como yo decía, imbécil hasta la médula. Bastaba un simple movimiento, alzar la mano y mostrarle mi dedo corazón no habría estado nada mal, pero ahora no podía ¿Por qué? Comenzaba a frustrarme… Lo intenté todo, hasta un gruñido bastaría para darle en todos los dientes a Danny, y nos es que fueran pequeños… Al fin pude articular algo, no demasiado, pero algo.
- Jodido Jones -murmuré. Se quedó en silencio ¿Se habían olvidado de cómo hablar como yo o qué?- ¿No piensas decir nada? -le pregunté-
- ¿Doug? -articuló al fin. Demostrado, era subnormal-
- No. Georgia en tanga ¡No te jode! -respondí borde ¿A caso no veía que era yo? No sé como lo hice pero mis ojos se abrieron, había demasiada luz así que tuve que cerrarlos un poco para entrever el careto que se le había quedado a Danny, así que yo puse uno de los míos-
- ¡Dougie! -chilló Alice y se tiró a mis brazos. Ya podía moverme, lo había conseguido, así que la abracé, la abracé todo lo fuerte que pude, que era bastante poco, pero al menos podía volver a abrazarla- ¡Voy a avisar a Harry! -anunció emocionada. Harry… no debía de estar lejos, de alguna manera lo sentía no muy distante.
-Danny me abrazó, más fuerte de lo normal, demasiado, pero yo intenté abrazarle de igual manera- Dougie… -dijo separándose de mí- Sé que me odias aunque ahora me estés abrazando, pero… sigo con la esperanza, la poca que me queda, que algún día puedas perdonarme por lo que he hecho… -¿Y ahora por qué coño tenía que odialre? Lo que se perdía uno cuando, por lo que había escuchado, llevaba dos días sin despertarse…
- ¿Perdonarte por qué? -pregunté desconcertado-
- ¿No lo recuerdas? -preguntó de igual manera-
- ¿Recordar qué, Danny? Mira ¿sabes qué? Si era malo prefiero no acordarme… -murmuré-
- Vale…
En ese momento vi entrar a Harry por la puerta, agarrando la mano de Alice con fuerza y seguido de dos médicos. Con lo que odio yo a los médicos… Pero supuse que era para hacerme pruebas, no me hacía especial ilusión, pero si los había traído Harry era porque lo necesitaba. Antes de dejar que los médicos me tocaran se acercó y me abrazó muy fuerte, un día me partiría en dos.
- ¿Sabes lo que te he echado de menos, enano? -susurró en mi oído. Obviamente no me estremecí, era Harry joder-
- Me puedo hacer una idea, grandullón -dije entre risas y este rió también- ¿Vas a dejar que me toqueteen como solo tú haces? -le pregunté intranquilo-
- Es por tu bien, y te prometo que si intentan tocar más de lo que deben les cortaré las manos -me guiñó un ojo y se apartó para que los médicos hicieran su trabajo-
Mientras estos me hacían más y más pruebas, iba formulando preguntas estúpidas que Harry, y alguna vez también Alice, me respondían de igual manera. Era una forma de confirmar que no me dormiría de nuevo, no, no podía dejar a tanta gente preocupada por mi.
Los minutos pasaban y cada vez había más gente en esa pequeña habitación, o al menos en aquel momento me parecía extremadamente pequeña. Tom, Gi, mi madre… en cuanto la vi quise levantarme y abrazarla como posiblemente nunca había hecho, pero bastó que Harry pusiera una mano en mi hombro y ejerciera una mínima presión para que yo no pudiera moverme, menos mal que mi madre supo leerme el pansamiento y se acercó rápidamente para que pudiera abrazarla… Luego llegó Georgia, acompañada de Jazz, quien también vino corriendo hacia mi para abrazarme sin importarle lo más mínimo lo que los médicos dijeran, provocando que tubieran que repetir lo que fuera que me estaban haciendo. Maldita hermana mía… Mentira, la quería como a nada en este mundo.
A los minutos de estar aquello lleno Danny decidió salir a “tomar el aire” pero antes le pidió un cigarro a Harry, que le acompañó. En cuanto ellos se fueron los médicos se pusieron a hablar con mi madre. Puse toda la atención que pude pero no comprendía nada de lo que decían, por suerte Alice seguía sin moverse de mi lado, que eso era lo único que necesitaba.
- ¿Te importa si me voy unos minutos? -preguntó dulcemente-
- No me dejes solo… -murmuré-
- Te prometo que volveré enseguida. Llevo tres días sin salir de aquí, se me ha olvidado a qué huele el aire -dijo-
- El aire huele a aire y punto, Alice -respondí-
- Bobo -dijo dándome un pequeño golpe en la nariz con su dedo índice- Volveré tan pronto que no te dará tiempo a echarme de menos -sonrió y se levantó del sillón sin soltarme la mano-
- Bueno… vale… -murmuré y me giré hacia la ventana, simulando estar molesto-
-besó mi mejilla, algo que para nada esperaba- Te quiero -susurró en mi oído. Esta vez si me estremecí, ya echaba de menos aquella sensación. Soltó mi mano y se dirigió a la puerta-
- Eres una mentirosa -dije y se giró para mirarme extrañada- Ya te echo de menos -dije en apenas un susurro. Sonrió y me tiró un beso para acto seguido salir por la puerta dando pequeños saltitos, señal de felicidad-
- Te gusta Alice. Te gusta Alice. Te gusta Aliiice -escuché que canturreaba Jazz-
- Mentira -la miré con odio-
- ¿Entoces por qué se te pone esa estúpida cara de felicidad cuando la miras, hablas o escuchas?
- No se me pone ninguna cara. Es la que tengo y si no te gusta no la mires -murmuré molesto. Sabía de sobra que era cierto, pero odiaba que me lo dijera. Rió y dio por terminada la corta conversación-
Por primera vez pensaba que Alice me había mentido. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que se había ido? Demasiado tiempo. Miré el reloj que tenía en frente mía. ¿Tan solo cinco minutos? Joder, que lento pasaba el tiempo… Ansiaba volver a verla. A ella: su pelo castaño, largo y ondulado que caía en cascada por sus hombros; aquellos marrones ojos color café; sus labios… aquellos carnosos y, por lo poco que había podido probar, jugosos labios que tan loco me volvían... En cuanto los visualicé en mi mente, un recuerdo vino a esta, de golpe:
Estábamos Alice, Danny y yo en el salón. Danny y yo jungando al dichoso juego de fútbol que había elegido este, al que obviamente me había ganado, así que aproveché para ir al baño.
Al volver escuché que Danny y Alice hablaban, sabía de sobra que estaba mal escuchar conversaciones agenas, pero sentí la necesidad de no interrumpirles y de escuchar.
- ¿¡Quieres responder a mi pregunta!? -preguntó gritando Alice-
- Cuando tú me digas que es lo que, según tú, hago -respondió Danny indiferente, seguro que demasiado concentrado en el juego-
- Elegir -dijo Alice-
- ¿Elegir? -preguntó confuso, por lo que parecía por su tono de voz-
- Sí, eso. ¿Por qué coño me besas cuando… cuando no sé ni qué pasa con Dougie? -¿¡QUÉ!? ¿¡Cómo que la ha besado!? Lo mato, lo mato, lo mato. Ese hijo de puta la ha besado sabiendo que la quiero. ¡Imbécil! Eso era lo que le tendría que haber dicho, pero no lo hice, necesitaba saber la respuesta de Danny por mucho que pudiera dolerme y… ¿Cómo que Alice no sabía ni lo que pasaba conmigo? Perfecto, nada podía ir mejor…-
- Ah… eso -se quedó en silencio un segundo y después añadió- ¿Qué?
- ¿Cómo que qué? ¡Qué respondas a mi pregunta! -gritó Alice, ya nerviosa-
- ¡Pues es que no lo sé! Un impulso, así de simple -¿Un impulso? ¿Qué clase de impulsos tenía ese impresentable?
- ¿¡Así de simple!? No es simple, Danny, no lo es ¿no lo entiendes? No, claro que no ¿Qué vas a entender tú? Nada. Nadie se equivoca cuando dicen que no piensas, porque no lo haces. No piensas en nada más que en tus putos impulsos ¿pues sabes qué? Odio tus impulsos. Odio formar parte de ellos y odio todo lo que conyeban, los sentimientos, los arrepentimientos y todas esas mierdas ¡Lo odio! -No podría estar más de acuerdo con Alice, ella siempre tenía la razón, y en ese instante podía notar como un mar de lágrimas salía de sus ojos. Iba a matar a Danny, le mataría por haberla hecho llorar-
- Alice… -susurró este- Joder yo… lo siento… no-no quería hecerte sentir mal… a-ahora yo, yo también o-odio mis impulsos. Es decir, no los odio en el momento, sino cuando pienso en lo que he hecho y en las consecuencias que puede tener y, y, y…-intentó disculparse rápidamente, pero algo le paró, no sé que fue, pero Danny no se calla así como así- Perdóname, por favor…
- Te perdono con una condición -susurró Alice-
- Lo que quieras -respondió este-
- Abrázame -le pidió. Genial, ahora quería que le abrazara después de todo lo que le había dicho. Posiblemente la abrazó, como le había pedido, nadie podía negarle nada, o al menos yo no podía. La abrazó, sí, pero no sin antes escuchar un beso. Esa fue la gota que colmó el vaso. ¿Cómo se atrevía a besarla cuando, cuando…? Bah, era Danny, no sacaría nada de provecho si me quedaba allí.
Cuando las lágrimas comenzaron a anegar mis ojos decidí salir de allí. No quería volver a verles, me daban igual las consecuancias, el grupo y todas esas mierdas. Salí por la puerta de atrás, lo que menos ilusión me hacía era que me siguieran, así que en cerrar la puerta lo más silenciosamente que pude salí corriendo de allí. No sabía donde me llevarían mis piernas pero tampoco me importaba, lo único que quería era alejarme de aquella imagen que había formado en mi mente. No dejaba de llover, estaba calado hasta los huesos, pero ¿qué importaba eso ahora? Nada. No importaba nada. Seguí corriendo hasta que resbalé, caí de espaldas, y hasta ahí llegó mi recuerdo…
- ¡Ya estoy aquí! -abrió la puerta de golpe y entró con una enorme sonrisa en su cara, a lo que no pude evitar responder con otra- Que conste que vengo porque ya te echaba de menos, mi lagarto -dijo volviendo a tomar asiento en el ya bautizado como su sillón y agarró mi mano de nuevo-
- ¿Lagarto? -pregunté confuso. No podía saber que había recordado lo que había recordado-
- Ajá -murmuró y comenzó a repasarme los tatuajes con su dedo, algo que hacía que se me pusiera la piel de gallina, Alice se dio cuenta y sonrió al ver mi reacción-
- ¿Qué haces ahora, Alice? -pregunté de nuevo-
- Estos tres días era divertido, pero ahora lo es más. Mira como se te pone la piel -soltó una pequeña risilla y se giró de golpe hacia la puerta. No me había dado cuenta de que abrían pero vi a Harry y a Danny entrar, el primero pasaba el brazo por los hombros del otro-
- ¿Qué tal estás, enano? -me preguntó Danny con una sonrisa dibujada en su cara-
- Vete -le contesté lo más borde que pude-
- ¿Qué? -preguntó desconcertado-
- ¡Que te vayas! -grité incorporándome incluso. Todos los allí presentes me miraron sin saber bien que decir, sin saber que hacer. Alice dejó de agarrar mi mano con fuerza y miró a Danny con los ojos húmedos. Iba a llorar, lo sabía, yo lo había provocado. Mierda.
- Dougie, yo… -intentó excusarse y se acercó más-
- Vete. A. La mierda. ¿Lo entiendes así? -agachó la cabeza y salió de la habitación, a paso extremadamente lento. Tom y Georgia le siguieron. Y yo me quedé allí, con Alice a mi lado, que seguía sin quitarle ojo a la puerta y Harry, depié, como una estatua mirando a Alice. Los demás se habían ido hacía un par de minutos, por motivos que no interesaban a nadie en aquel momento- Alice, lo siento… -murmuré intentando arreglar algo y ella negó. Negó dejando caer las lágrimas que habían ocupado sus ojos, soltó mi mano y se dirigió a la puerta. Harry intentó pararla, hizo que la mirara, esta volvió a negar y se fue, no sabía si a por Danny o a estar sola. Harry me miró y añadió:
- Volveré en cuanto sepa lo que le pasa. No te muevas de aquí.
No lo haría, no me movería, no quería hacerlo. La había cagado. De puta madre, Dougie, de puta madre jodido imbécil. En aquel momento quise morir, dejar de vivir y de sufrir. Sufrir por saber que había hecho daño a Alice ya que Danny no había actuado solo, ella también formaba parte de aquel beso y por ello se sentía mal. Yo había hecho que se sintiera mal y no podía perdonarme aquello. Dije que no me iba a mover, pero ahora lo necesitaba, quería comprobar que el aire seguía oliendo a aire, así que me dirigí a la ventana y la abrí. Ahí les vi a todos. Tom, Harry, Georgia, Danny y Alice. Estos dos últimos estaban abrazados y se balanceaban lentamente, vi que Danny movía mucho los labios, quizá le estuviera cantando algo que no podía escuchar. Y ahí estaba yo, en la habitación. Alone again…
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